Jesús a mi imagen


Jesús a mi imagen
Juan Francisco Altamirano

Nuestra percepción de Cristo podría ser una distorsión del verdadero.

“Solamente Cristo puede presentarse 
como ilustración de su propia doctrina” 
(Herbert Hensley Henson)


Cargo adentro de mí a alguien que yo mismo formé. No sé desde cuando he creado a mi propio jesús; es uno conforme a mis prejuicios egoístas, defensor de tradiciones carcelarias; réplica fiel de mi faceta más malvada: mi dogmatismo religioso.



Se trata de un cristo que condena imágenes de barro y no las suyas de ideas.(1) Discrimina a quienes no vean a Dios con los ojos suyos. Por lo tanto, para amar a todos busca controlar sus conciencias a nombre de guardarlas del mal. Es el que consiente su carácter bárbaro con creencias sinceras.(2) Este jesús enseña a la gente a basarse en dogmas,(3) porque basarse en una relación amorosa con Dios crea criaturas libres, y mi cristo le teme a eso. Es de quien no podré escribir su nombre con la inicial mayúscula. Por supuesto, uno falso. Lo describo:

Es un cristo que rivaliza por rituales, abogado de liturgias y no de penitentes, protector de ceremonias(4) y maestro de mitos religiosos. Quien se siente provocado si el púlpito es movido de la plataforma un par de pulgadas. Es el que deífica las formas y sataniza a quienes introducen nuevos métodos.(5) Él provoca ceguera mental con el ácido del fanatismo.(6) Es que no tiene un conocimiento para defender y lo sacude que esto llegue a saberse. Por definición, el “fanatismo religioso no proviene de una fe profunda, sino de una carencia de ésta”.(7) Como “su celo no se basa en el conocimiento”,(8) al verse confrontado por su propia ignorancia luce con arrogancia sus más bajos atributos: odiar por el celo a su fe, descalificar a quienes no la definan como él, y tratar de imponerla con insultos o hasta con la misma muerte.(9) Incapaz de reconocer la verdad en quienes no creen como él, asume la presuntuosa actitud de: “Yo estoy en la verdad” vs. “Tú estás en el error”. Al no ser paciente ni tolerante con otros ángulos de opinión, conocer a mi cristo envenena.(10) Mi jesús ignora que ser acusatorio con quienes él no concuerda contradice la verdad que él profesa.(11) De personalidad defensiva es tóxico con sus creencias; embriagado de odio oculto es adicto a su religión.(12) Su droga es una mezcla del mal genio alterado por la distorsión de su fe. Airado sufre la mutación hasta convertirse en un psicópata religioso, pues un psicópata no siente dolor por los actos de crueldad que comete porque no siente la conciencia.(13)

Mi cristo obra al revés, pretende llegar al corazón de la gente por la vía de la información con datos fríos para el cerebro.(14) Su énfasis es la censura y la severidad es su placer.(15)

Se trata de un jesús de inventario añejo por su vida descontextualizada. Se niega a predicar con pantalones de lona y considera una desfachatez que alguien dirija la oración sin usar corbata. Invoca verse diferente porque parecerse es contaminarse. Su evangelio alimenta esa falsa superioridad sobre una humanidad que comparte la misma dignidad. Es el cristo Narciso,(16) hincha de su propia imagen, hambriento del sonido de sus títulos. Es el que necesita reducir a los demás para saberse grande, y no el Ungido que dignifica a sus semejantes. Tiembla al pensar que un día se llene el templo de gente con un paladar musical diferente,(17) con la intención de quedarse con su Dios. Mi jesús es territorialista.

Es un cristo orientado al comportamiento por la auto piedad que publicita. Sea el ruido que hace por la comida de la que se abstiene, o el orgullo que salpica por el aroma a café que ya no le provoca.

Dice la verdad desnuda, despojada de toda gracia, y a eso él titula con acento de heroísmo “llamar al pecado por su nombre”.(18) Acertado para reprender y errático para tolerar, condena la debilidad humana. Es crudo, grosero, y las lágrimas no acompañan su voz mientras hace notar la doble vida, la rebeldía o la incredulidad.(19)

Mi imagen de cristo deambula entre la cruz y la resurrección. Triste. Sin gozo. Máscara de tragedia teme que alguien conciba a Dios alegre. Reprende al niño feliz por reírse inocente en el culto. Su eslogan de adoración es “calle delante de él toda la tierra”.(20) Él se niega a creer que “el Dios de los cielos se ríe”,(21) y no asiste a fiestas de cumpleaños porque “ahí algunos se gozan en lugar de ayunar”.

Es quien se inhibe y no llora por verse fuerte. Sataniza como “profano” hasta un chiste sano. Ignora las gratificaciones de un pasatiempo. Esclavo de la culpa falsa, cree perder su tiempo cuando disfruta de un placer inocente: el cantar música folclórica con sus paisanos en el malecón, leer las Rimas de Bécquer en un club de lectura, asistir con su hijo a un show de patinetas, mirar una película en familia, o ir de pesca con el vecino, etc. Se trata del cristo que protestaría por las serenatas románticas de los jóvenes de su iglesia.

Es el jesús erudito en la teoría de la doctrina cuyos hijos lo rehúyen para evitar relacionarse con un padre intimidante, inmisericorde e inaccesible. Pero es un cristo suspicaz para cuidar las apariencias, y muy ocupado en ello como para vivir el bien (la piedad). Se conduce encerrado en sí mismo, ajeno a los problemas de su familia.

Mi cristo es actor ilusionista de un circo religioso. No es lo que representa ser. Alberga a dos personalidades: la del espectáculo (el templo, el escenario, la tarima), y la del camerino (la casa, la escuela, el taller, la cancha, el negocio). Y con las dos alienta la insinceridad. Su máximo empeño es venderse bueno.

Es el cristo incómodo con el Salmo 150. “Si yo pudiera editarlo” —piensa. Prefiere el piano y el órgano, no los címbalos ni panderos, aunque solo consiente en escucharlos y no en mirarlos, siempre y cuando esté seguro que nadie lo vea. Puede estorbarle que otros levanten “manos santas”(22) para ofrendar con gozo santo sus vidas a Dios, o si está de acuerdo, puede juzgar de fríos a aquellos que no lo hagan. Este jesús se amarga si no se cantan los antiguos himnos, aunque el Espíritu invite a cantar a Jehová “un cántico nuevo”.(23)

Mi jesús transpira el anti-evangelio y a cada paso libera el olor a azufre.

Es el paranoico con el evangelio del miedo y no el Deseado de todas las gentes. Es el jesús sensacionalista con lemas incendiarios, sin la paz fraterna de la “tierra nueva”. A quien el fin de este mundo no le sugiere vislumbres de felicidad sino solo pavor. ¡Cuán fatídico, lóbrego, y aguafiestas es éste jesús!

¡Cuán ciego es este mi cristo! Es un defecto. No lo quiero más y nunca debí quererlo. ¡Se le aborrece! He sido su víctima. Y cansado de este mi falso cristo, lo detesto. Esencia grotesca. ¡Ya no lo soporto más!


¡Ayúdame Señor, ayúdame! Mi Dios, no te pido que lo perdones (puede creer que lo merece). Menos que lo transformes (puede suponer que vale la pena). En verdad, temo que finja no ser y que se agazape otra vez al acecho. Creí que tenía nobles intenciones y me defraudó vez tras vez. No debí creerle y no le creo ahora. Mejor aplícale una medida radical, de tajo, vertical. Lees mi mente y sabes en qué estoy pensando. Sí, acertaste: en clavos y en mazo. Pero no en los tuyos, Señor. Pudiera pensar que es por algo… y por algo bueno por supuesto.

No le deseo un fin nada manso a este salvaje bañado de inocencia. ¡Crucifícalo oh Cristo, crucifícalo! Traspásalo a fuerza de bondad, hasta que agonice. Deja que se desangre en orgullo hasta que sin vanidad ni gloria, no sea más.

No quiero saber de él otra vez. Ni recuerdos, ni sombras, ni ecos ni subconciencias. ¡Nada! Asegúrate que muera, y para que no resucite, haz que comience una semana sin domingo. Condena su nicho para siempre. Déjalo allí donde no se infiltre la esperanza de un tercer día. Sin lápida, abandonado. Sin poesías que lo vindiquen y sin horizontes en una noche sin crepúsculo. Déjalo borrado en el silencio, sin sospechas ni rumores de resurrección. ¡Te lo suplico oh Señor, te lo suplico!”


El autor es escritor y reside en el Estado de Washington, 
desde donde escribe y colabora como uno de los administradores de HimnovaSión. 
Actualmente ejerce como pastor en la Conferencia de Oregon.
Sus escritos pueden ser leídos en www.jesusvistopordentro.com
y él puede ser contactado a través de aplantar@gmail.com, 
o seguido en Twitter: @Jesusvpdentro.  


Referencias:

(1) Según A. Maillot, citado por Roberto Badenas, existe un “parentesco etimológico entre ‘ídolo’, ‘idea’, ‘ideal’ e ‘ideología’ ”, Roberto Badenas, Más allá de la ley (Madrid: Editorial Safeliz, 1998), 86.

(2) “El aceptar nuevas teorías y unirse con una iglesia no le da nueva vida a ninguna persona, aun cuando la iglesia con la cual se una esté cimentada sobre el fundamento verdadero… el aceptar el credo de una iglesia no es de ningún valor para ninguna persona si el corazón no experimenta un verdadero cambio…”, Elena G. de White, El evangelismo (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1978), 215.

(3) Un dogma es una creencia establecida por una autoridad religiosa que no puede ser dudada, disputada, y que no admite ninguna forma de réplica. http://es.wikipedia.org/wiki/Dogma

(4) En cambio, del Jesús enviado de Dios se nos dice lo siguiente: "En la historia del buen samaritano Cristo ilustra la naturaleza de la verdadera religión. Muestra que ésta no consiste en sistemas, credos, o ritos, sino en la realización de actos de amor, en hacer el mayor bien a otros, en la bondad genuina”, Elena G. de White, El deseado de todas las gentes (Miami: APIA, 1955), 460.

(5) Sin embargo, se nos aconseja: “Deben introducirse nuevos métodos. El pueblo de Dios debe despertar a las necesidades del tiempo en que vivimos. Dios tiene hombres a quienes llamará a su servicio —hombres que no llevarán a cabo la obra en la forma sin vida como se ha realizado en el pasado”, White, El evangelismo, 56.

(6) “El fanatismo es un celo irracional excesivo”, http://www.gotquestions.org/fanaticism-Christian.html.

(7) http://www.leegruenfeld.com/essays/fanatics.htm

(8) Romanos 10:2. Nueva Versión Internacional.

(9) “Los expulsarán de las sinagogas, y llegará el tiempo que quienes los maten pensarán que están haciendo un servicio santo para Dios”, (Juan 16:2). Nueva Traducción Viviente.

(10) “Los hombres pueden profesar creer en la verdad; pero esto no los hace sinceros, bondadosos, pacientes y tolerantes, ni les da aspiraciones celestiales; es una maldición para sus poseedores, y por la influencia de ellos es una maldición para el mundo”, White, El deseado de todas las gentes, 276.

(11) “En el pasado habéis presentado la verdad en forma violenta y la habéis utilizado como si fuera un látigo. Esto no ha glorificado al Señor… No habéis enseñado la verdad en la forma como Cristo la enseñó…Vuestros corazones necesitan ser llenados con la gracia de Cristo que convierte”, White, El evangelismo, 276; el énfasis ha sido suplido.

(12) Esta es mi propia definición: “La adicción religiosa consiste en sustituir a Dios por dogmas, rituales y creencias, para tener control sobre su propia conducta y sobre la vida de los demás con el fin de calmar su ira ocasionada por heridas emocionales no resueltas, y evitar amar y ser amado porque eso implicaría aceptar sus imperfecciones y las de los demás, y tener que admitir que no tiene que hacer nada para ser amado por Dios”.

(13) Mark W. Baker, Jesus, The Greatest Therapist Who Ever Lived (New York: Harper Collins Publisher, 2007), 101.

(14) “La percepción y apreciación de la verdad… dependen menos de la mente que del corazón. La verdad debe ser recibida en el alma; exige el homenaje de la voluntad… ha de ser recibida por la obra de gracia en el corazón; y su recepción depende de que se renuncie a todo pecado revelado por el Espíritu de Dios”, White, El deseado de todas las gentes, 419; el énfasis ha si agregado.

(15) “Debe hacerse en cada iglesia un ferviente esfuerzo para desechar la maledicencia y el espíritu de censura, como algunos de los pecados que producen los mayores males en la iglesia. La severidad y las críticas deben ser reprendidas como obras de Satanás. La confianza y el amor mutuo deben ser estimulados y fortalecidos en los miembros de la iglesia”, Elena G. de White, Joyas de los testimonios, (Miami: APIA, 1976) 2: 252.

(16) Según la mitología griega, Narciso era un joven simpático que al rechazar el amor de la diosa Ninfa, fue castigado a enamorarse de su propia imagen reflejada en un estanque de agua. Así, una personalidad narcisista es aquella centrada en sí misma al relacionarse con los demás. http://en.wikipedia.org/wiki/Narcissism

(17) "Cada persona tiene una vida distinta de todas las demás, y una experiencia que difiere esencialmente de la suya. Dios desea que nuestra alabanza ascienda a él marcada por nuestra propia individualidad. Esos preciosos reconocimientos para alabanza de la gloria de su gracia, cuando están respaldadas por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible que obra para salvación de las almas", White, El deseado de todas las gentes, 313; el énfasis ha si suplido.

(18) Esta frase pertenece a la siguiente cita: “La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos”, Elena G. de White, La educación (Miami: Publicaciones Interamericanas, 1976) 54; todo énfasis ha sido añadido. El énfasis que he puesto en negrita e itálica es el contexto para entender la frase en cuestión subrayada. La mayoría de las veces que decimos “llamar al pecado por su nombre” nos referimos a los pecados de los demás, sin embargo, aunque el Evangelio revela los pecados de la humanidad en el proceso de restaurarla, esta cita es un llamado íntimo a la pureza individual.

(19) “Jesús no suprimía una palabra de la verdad, pero siempre la expresaba con amor. En su trato con la gente hablaba con el mayor tacto, cuidado y misericordiosa atención. Nunca fue áspero ni pronunció innecesariamente una palabra severa, ni ocasionó a un alma sensible una pena inútil. No censuraba la debilidad humana. Decía la verdad, pero siempre con amor. Denunciaba la hipocresía, la incredulidad y la iniquidad; pero las lágrimas velaban su voz cuando profería sus penetrantes reprensiones”, Elena G. de White, El camino a Cristo (Miami: APIA, 1996) 13.

(20) Habacuc 2:20. El libro de Habacuc tiene como contexto la invasión de los Caldeos a Jerusalén. El profeta, para calmar los temores de un pueblo rebelde les afirma con esperanza: “No moriremos”, (1:12). Y Dios, en el capítulo 2 suelta varias frases de confianza. Primero, “el justo por la fe vivirá” (2:4), segundo, “la tierra será llena del conocimiento de Jehová” (2:14), y tercero, “Jehová está en su templo” (2:20). Como el santuario es el centro del gobierno de Dios, desde donde él cuida de su pueblo, les pide que hagan silencio porque él está a cargo de “toda la tierra”.

(21) Salmos 2:4.

(22) 1 Timoteo 2:8.

(23) Salmos 96:1.

Lucifer, ¿director del coro celestial?



Lucifer, ¿director del coro celestial?
André Reis
(Traducción por Héctor González)

El uso incorrecto de los escritos de Elena G. de White (EGW) ha dado origen a muchas leyendas y mitos adventistas. La forma en que ello ocurre es semejante al juego del “teléfono descompuesto”. Ya sabes como es el juego, una simple afirmación como “María fue a nadar en la piscina” se hace en el fin de la ronda “Azarías no ha tirado nada en la letrina”.


Cuando trabajé como Asistente de Investigación en el Centro White del UNASP 2 (N.T.: Universidad Adventista de San Pablo, campus 2, en Brasil), publiqué un artículo en la Revista Adventista (“Revisiónde archivo”, Revista Adventista, abril de 1995 – en portugués) en las que he enfocado algunas de esas citas “apócrifas” del Espíritu de Profecía, y recientemente en el artículo “Órion  ylos Eventos de los Últimos Días”. He aprendido que el problema no está en ciertas declaraciones de EGW sino en la forma en que sus escritos son leídos, sacados de su contexto y abusados.

Una de las interpretaciones que se ha hecho casi un proverbio en nuestro medio es la idea de que Lucifer era el “director del coro celestial”. La idea está basada en la siguiente cita de EGW:

“Satanás había dirigido el coro celestial. Había dado la nota; luego toda la hueste angélica se había unido a él, y entonces en todo el cielo habían resonado acordes gloriosos en honor de Dios y su amado Hijo. Pero ahora, en vez de esos dulcísimos acordes, palabras de ira y discordia resonaban en los oídos del gran rebelde”. (Historia de la Redención, 25)
En primer lugar, es importante destacar que la revelación bíblica, la luz mayor, en ningún momento retrata a Lucifer como director del coro celestial. Luego, ya habría suficiente razón para que seamos cuidadosos en realizar afirmaciones categóricas sobre las actividades de Lucifer en el cielo antes de su caída.

Pero algunos textos bíblicos son utilizados para probar la idea de que Satanás era músico. Véase Ezequiel 28:13-15.

“En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad”.

El pasaje mencionado hace parte de un juicio pronunciado sobre el rey de Tiro, por lo tanto, la intención original de Ezequiel no es tratar a Lucifer en su estado no caído y por tanto, necesitamos respetar el contexto. Aunque hayan ciertos paralelos entre la altivez del rey de Tiro y Lucifer, el lenguaje no trata de ellos en forma literal. Por ejemplo, porque el texto habla de instrumentos musicales, algunos concluyen que ello se refiere al don musical de Lucifer en el cielo, mientras otros incluso ven aquí una prueba de que había “tambores” en el cielo. Pero el lenguaje aquí es poético, simbólico y metafórico y siendo el hebreo de difícil traducción y poco concluyente al hablar de instrumentos, se necesita cuidado. 

Se puede, sin embargo, aplicar los principios de la caída del rey de Tiro como símbolo de la caída de Lucifer, una vez que hay algunos paralelos obvios como “Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.” (v. 12).

Pero al mismo tiempo en que hay paralelos, también hay disparidades entre los dos personajes que nos impiden crear un paralelo literal entre cada elemento del texto de Ezequiel con Lucifer. Luego, intentar hacer literal el pasaje de Ezequiel nos trae dificultades una vez que si Lucifer era músico y tocaba “tamboriles y flautas” (v. 13) en el cielo, entonces él también era cubierto de joyas preciosas literalmente, participó en “comercio” allá (v. 16, 18), profanó sus propios “santuarios” (v. 18) y Dios lo expulsó en dirección a la “tierra” (que supuestamente aún no había sido creada!) y lo expuso ante “reyes” (v. 16, 17). El absurdo exegético debería ser obvio.

Por lo tanto, concluir que Lucifer era director del coro celestial o aún músico basado en los instrumentos mencionados en el pasaje de Ezequiel es forzar al texto bíblico. Ello no quiere decir necesariamente que Lucifer no era músico en el cielo. La Biblia contiene muchas escenas de alabanza ofrecida por los ángeles a Dios. Pero querer especificar que función Lucifer tenía en el cielo es ir más allá de la revelación.

Otro texto mencionado es Job 38:4-7, que habla del “coro celestial”:

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?... Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?”

El texto puede hacer referencia a un coro de ángeles cantando en las edades sin fin de la eternidad, pero no trata a Lucifer específicamente. Además, así como Ezequiel, el texto de Job es poético y simbólico.
Personalmente, no tengo ningún problema a priori con la idea de que Lucifer pueda haber sido “director del coro celestial”, así como no tendría problema con la idea de que pueda haber sido compositor, pintor, escultor o aún mismo arquitecto de las cortes celestiales. El problema es tener base escriturística para fundamentar esas afirmaciones.

Es interesante observar que la idea de que Lucifer tuviese posición de líder de los ángeles no es original de EGW. Este concepto parece haberse convertido en parte de la tradición cristiana y era una idea común para algunos autores en el tiempo de Elena de White(1). Ella solamente estaría reflejando una idea periférica de su época en ese punto (como ha hecho en muchos otros[2]) para expresar un punto más importante sobre la actitud de Lucifer.

Con este breve trasfondo del concepto histórico y bíblico, volvamos al pasaje de EGW. Una lectura más cuidadosa del pasaje indica que EGW no tenía intención de hacer una declaración sobre la posición de Lucifer como director musical. Ella escribió que "Satanás había dirigido el coro celestial. Había dado la nota”, lo que expresa una acción puntual en un pasado distante y no necesariamente una acción constante. Vea que la conclusión de que Satanás tenía una posición establecida de “director del coro” no está en el texto. Ese matiz es importante para la comprensión de la intención de EGW.
Ella claramente no hace una declaración sobre la función de músico de Lucifer o como la música es ejecutada en las cortes celestiales, pero resalta su posición en relación a los ángeles: él era el ángel más exaltado, tenía la supremacía en términos de creación y función.
Lucifer es retratado aquí como aquél que, de todos los ángeles, sintió primero en su corazón el deseo de alabar a Dios; él ha iniciado la alabanza, ha dado la “primera nota” y los ángeles lo siguieron. Por ende, la metáfora de la música celestial es usada por EGW para crear un fuerte contraste entre la sumisión de Lucifer a Dios al elevar alabanzas y la rebelión que empezaba a surgir en su corazón a través de la discordia y falta de armonía. Fíjese en lo que ella continúa diciendo: “Pero ahora, en vez de esos dulcísimos acordes, palabras de ira y discordia resonaban en los oídos del gran rebelde”. Aquí Lucifer abandona el deseo de alabar a Dios. De esa forma, la metáfora musical es usada para fines primordialmente homiléticos, para expresar un punto más importante, es a saber, la exaltación de Lucifer ante los ángeles y su repentina caída.
El detalle musical sobre Lucifer es información periférica, como la moldura de un cuadro que, si es quitada, no causa impacto en la apreciación del arte. En otras palabras, EGW podría haber dicho: “Lucifer fue el primer ángel en apreciar la belleza del cielo, seguido por otros ángeles. Pero ahora, en lugar de apreciar la belleza del cielo, él comenzó a criticarlo todo”. El punto central es el mismo: Lucifer fue privilegiado pero cayó por el orgullo o arrogancia.
El objetivo de EGW aquí no es describir la posición musical de Lucifer y sí trazar un contraste entre su posición de fidelidad a Dios y su posterior actitud de rebelión.

Además de la precariedad del argumento del punto de vista bíblico y del hecho de que EGW no dijo que Satanás era “director” del coro celestial, la idea de que Lucifer tenía esa función específica también tropieza en problemas lógicos. El primer de ellos es el tamaño del coro celestial; si realmente hubiese la necesidad de un director, debería haber miles de sub-directores para un coro de miles, millones o miles de millones de ángeles, como ocurre con grandes coros aquí. El problema es que la necesidad de un director en los moldes de un director de coro terrestre hiere el concepto bíblico de que los ángeles son perfectos en todos los sentidos y superiores al hombre (Salmo 8:5; Hebreos 2:7). ¿Por qué?
Ángeles perfectos en poder no deben necesitar de un director que indique el compás, cambios de dinámica, cadencia, rallentandos, pianissimos o mezzo fortes, si es que la música celestial siquiera puede ser descrita en los moldes terrestres!
Tampoco debe ser necesario que alguien les dé la “primera nota” en los padrones de un director terrestre, como si los ángeles necesitaran eso para que se mantuviesen en el tono. Existen seres humanos que tienen lo que llamamos “oído absoluto”, es decir, no necesitan que nadie les toque al piano o sople en un diapasón un Do o un Fa. Ellos oyen la nota automáticamente en su oído y cantan en el tono. ¡Más aún los ángeles que fueron creados de forma superior al hombre! E incluso en nuestra esfera caída, existen por ahí muchos coros profesionales que no necesitan a un director. Creo que se ha podido comprender los problemas con una lectura rígida del pasaje en cuestión.

Concluyendo, nuestro estudio revela que EGW se ha valido de cierta forma de una idea común en su tiempo, es a saber, que Lucifer era líder de los ángeles, incluso en las alabanzas, para ilustrar un punto más importante, lo de su posición elevada y repentina caída. Tampoco hay nada más en el pasaje que indique que tal concepto fuera parte de una revelación especial a EGW.
Si Lucifer era o no “director del coro celestial” es irrelevante, una vez que él no cayó de su elevada posición por rebelión al gobierno de Dios en cuestiones musicales. Luego, debemos leer el pasaje sobre Lucifer y el coro celestial más por su fuerza retórica sobre la exaltación y posterior caída de Lucifer, y no como una declaración de cual función musical él ejercía en el cielo o sobre cómo es ejecutada la música celestial.
Aquí es necesaria una palabra de advertencia. Desafortunadamente, la intención de muchos que usan el pasaje de Satanás como supuesto “director del coro celestial” es casi siempre la de demonizar (literalmente) la música sacra contemporánea. Se oyen afirmaciones del tipo: “Satanás es músico, debemos tener cuidado con los avances en la música adventista”. Luego, se crea un espantajo alrededor de la música adventista para cohibir, oprimir y llevar los músicos al ostracismo. Nuestros músicos no tienen la libertad para trabajar porque siempre corren el riesgo de hacerse culpables por asociación con Lucifer, el músico por excelencia, el “director del coro celestial”.

Ciertamente, Satanás debe tener un amplio conocimiento de la música celestial así como de la terrestre, pero él no fue el creador de la música, lo es Dios. No entreguemos a Satanás algo que le pertenece a Dios, el don de la música, y no hagamos a los músicos de la iglesia culpables por asociación porque un supuesto “director del coro celestial” cayó en rebelión.
De manera irónica, Satanás siempre alcanza su objetivo de esparcir desarmonía en la iglesia cuando, en el afán de evitar el complejo del “director Lucifer”, caemos en extremos en la cuestión de la música sacra, juzgando la intención de nuestros hermanos, imponiendo nuestras ideas personales de lo que Dios acepta o no (“Si a mí no me gusta, a Dios tampoco”), criticando y condenando.
Al fin de cuentas, el mayor problema de los músicos y adoradores adventistas no es tanto “musical” sino “relacional”, sea en la relación con Dios o con nuestro prójimo, como ha sido para Lucifer. Cultiva relaciones sanas en la cuestión de la música sacra para no caer en el mismo problema de aquel ángel caído.


   (1)            Véase, por ejemplo, John Milton, Paradise Lost (Londres: 1674), Libro IV, 600-605; Ibid., Libro VII, 130; Daniel Defoe, The Political History of the Devil (1726), 49, Ibid., The Life and Adventures of Robinson Crusoe (1800), 119, Emily Percival, The Token of Friendship (1852), que usa un lenguaje semejante a la de Elena G. de White: “Lucifer puede haber sido el líder de aquel coro celestial” (p. 26).

   (2)            Como por ejemplo, 6.000 años para la edad de la tierra, idea común en el siglo XIX hoy cuestionada por científicos creacionistas y arqueólogos Adventistas. La historia de la civilización humana tiene poco más de 6.000 años, tal vez 10.000. Elena G. de White nunca ha buscado establecer la edad de la tierra; ella usó el cálculo para resaltar un punto más importante, es a saber, la larga odisea del pecado en la tierra.


Autor: André Reis, Formado en teología, trabajó por tres años como asistente de investigación en el Centro White y colaborador en el Centro da Memória Adventista. Cursó una maestría en Divinidades y una maestría en Música en la Longy School of Music en Boston, EE.UU. Actualmente está realizando un doctorado en Nuevo Testamento. Vive en Florida, EE.UU. junto a su esposa Francini y sus tres hijas: Pamela, Chloe y McKayla.

Traductor: Héctor Gonzalez, nacido en Brasil, médico especialista en cardiología, músico y compositor. Actualmente vive en España donde ejerce como médico.


Fuente del artículo: http://www.adventismohoje.com/2012/03/lucifer-regente-do-coro-celeste.html. Traducido con permiso del autor.

Música en la Biblia



Música en la Biblia
Lilianne Dounkhan
Profesora de música en la Universidad de Andrews
(Traducción Gimena Ferrando)

La Biblia no nos proporciona un tratado o un capítulo de la música. Con el fin de profundizar en la visión bíblica de la música, debemos recoger información en el camino, la cual encontramos en varios eventos y acontecimientos de Israel. La música en la Biblia siempre acompaña a un evento. No esta vista como una ocupación que perseguir –el arte por amor al arte- o para el disfrute absoluto de si misma, sino que es funcional.



Como la música es siempre una expresión de cultura, descubriremos que el desarrollo de la misma en la Biblia reflejará las etapas del desarrollo del pueblo de Israel.
Música para el hombre

La música ha sido una parte prominente en la vida de los Israelitas y los ha acompañado en múltiples lugares. Tan pronto como en Génesis 4:21, podemos encontrar al padre de los instrumentos musicales, Jubal hijo de Lamec,(1) siete generaciones después de Adán. El inventó la Lira (Kinnor) y la flauta (ugav). Ya el nombre de Jubal (yuval=cuerno de carnero) lleva en si una referencia de uno de los instrumentos mas prominentes en Israel, llamado el shofar (cuerno de carnero). Jubal tenía un hermano, Tubal-Caín, quien es conocido por un instrumento fabricado de bronce y de hierro. Se ha asumido que probablemente él también puede haber sido el primero en fabricar el primer instrumento de metal, la trompeta. Al proseguir la lectura Génesis 33:27 relata la historia del viaje de Jacob desde Labán, e introduce un instrumento adicional, el tamboril (tof). Al mismo tiempo, el primer ajuste social de la creación de la música que se nos presenta, la costumbre de llevar a la gente por el camino y celebrar con música y regocijo.

Los instrumentos encontrados hasta ahora (a excepción de la trompeta) fueron típicos de un contexto nómada. Ellos eran pequeños y portátiles, y hechos de materiales fácilmente encontrados en entornos geográficos y económicos del nomadismo: Cañas, pieles de animales, madera, caparazones de tortuga, etc. Eran tocados como solos de instrumentos o acompañados por el canto.

Durante el periodo patriarcal, los instrumentos musicales eran también un medio importante de comunicación. Exclamaciones o aclamaciones eran usadas como señal o celebración, Ej. , el descubrimiento de un pozo de agua (Números 21:17-18), o para marcar la lealtad a una tribu, un jefe o una bandera (Éxodo. 17:15; Jueces 7:18). Mas adelante en la historia de Israel durante su estancia en el desierto, señales de las largas trompetas (hastsotserah) de metal precioso traídos de Egipto (Éxodo 12:35,36) y fabricadas de acuerdo a las instrucciones de Dios, comunicaban las variadas actividades del campamento, como asambleas, guerras, fiestas y celebraciones (Números 10:3-10). Como una orden perpetua, era permitido que solo los sacerdotes tocaran las trompetas (Números 10:8). De una manera similar el uso del cuerno de carnero era limitado a roles específicos, como señal de guerra o de cultos. El shofar ocupaba un lugar especial entre los instrumentos de Israel rodeado de simbolismos religiosos y espirituales, la historia de su uso es trazada en el pasado por la tradición del sacrifico de Isaac. La primera referencia que hacen las Escrituras (Éxodo 19:19) conecta al shofar con el evento del regalo de los mandamientos en el Monte Sinaí. Ambos tipos de trompetas (shofar y hatsotserah) fueron convertidos por los profetas, al igual que a la iglesia Nuevo Testamento, en símbolos de los días de Jehová (Isaías 58:1; Jeremías 4:5; Ezequiel 33:3-4; Oseas 5:8; Joel 2:1; Amos 2:2; Zacarías 9:14; y también Apocalipsis 8 y 9; 1 Corintios 15:52) y estaban generalmente asociadas con la voz del Señor mismo (1 Tesalonicenses 4:16; Apocalipsis 1:10).
Mas allá de las señales y aclamaciones, la Biblia también menciona canciones de triunfo (Éxodo 15:21) o de venganza y lamentación (Génesis 4:23-24), para acompañar a guerra y la victoria. Números 21:14, hace referencia a una colección de canciones épicas, de “El libro de las batallas de Jehová” que hace un recuento de las victorias de Dios sobre los enemigos de Israel.

La bienvenida de los héroes era celebrada por cánticos, ejecutaban panderos y danzaban repetidamente, encontramos escenas en la Biblia donde un grupo de mujeres o jovencitas reconocen la victoria o la manera de los vencedores: Miriam y las mujeres Israelitas mientras cruzaban el Mar Rojo (Éxodo 15); la hija de Jefte le daba la bienvenida a su padre luego de su victoria frente a los Filisteos (Jueces 11:34); las mujeres jóvenes celebraban la victoria de David frente a Goliat (1 Samuel 18:6), etc.

La creación musical en la Biblia esta asociada con la curación y la inspiración. David tocaba el arpa ante Saúl para suavizar su agitado espíritu (1 Samuel 16:23) y el profeta Eliseo pidió que tocara ante el para darle inspiración (2 Reyes 3:15).

Durante el tiempo de nevi’im (siglo X a.C.), vemos las bandas de profetas itinerantes por todo el país tocando instrumentos, cantando, danzando y profetizando (1 Samuel 10:5).

Como en toda cultura antigua la música también jugaba un papel importante en el trabajo diario. Muchos pasajes mencionan como acompañaba el trabajo en las cosechas (Isaías 16:10, etc.). Música instrumental y canciones eran también partes integrales de esas festividades a menudo denunciadas por los profetas (Isaías 5:12; Amos 5:23; 6:5).

La música fue dada por Dios mismo para cumplir un propósito educativo. En Deuteronomio 31:19-22, Jehová le dio a Moisés el mandamiento de escribir una canción y enseñarla a los niños de Israel, con el explicito propósito de recordarle a Israel por medio del cántico lo que Dios había hecho por ellos. Esta es una muy buena ilustración del uso del canto para el propósito de memorizar y recordar, una practica que todavía se utiliza en las escuelas y universidades judías. Ilustra una conciencia del poder de la música para intensificar la experiencia y conducirla hasta lo profundo del corazón. Este evento también indica que, en la mente del escritor bíblico, en Dios mismo está el origen de la música y el uso de la misma. Pero también aprendemos que Él se da a la tarea de transmitir este don a las personas que son capaces de ponerla en buen uso. Dios instruyó a Moisés a escribir. De hecho Moisés es considerado en la tradición musulmana como el patrón de los flautistas, una indicación de lo mucho que debe haber sido reconocido por sus habilidades musicales. La educación que recibió en la corte Faraónica incluyó la instrucción en materia de culto la cual le dio los conocimientos necesarios en técnicas de composición y los diversos géneros de la música.

El sonido de la música

Tal vez nos preguntemos cómo sonaba esa música, y si tenemos alguna pista de cómo fue compuesta, realizada y transmitida. Hay indicadores de la escala utilizada por los Israelitas en ese tiempo era a modo de escala diatónica hecha de siete tonos (el heptacordio), mas que la escala pentatónica prominente hoy en el Medio Oriente. Evidencias de esto han salido a la luz por medio de las antiguas lapidas Ugaríticas que contenían tratados explicando la manera en que las arpas debían afinarse en esos tiempos.(2) Esto esta corroborado por la mención, en algunos de los superíndices de los Salmos, de “tocar en octavas” (al-hasseminit, Salmo 6:1, Heb.; Eng., En superíndice). La manera en que la música sonaba probablemente no sea extraña a nuestros oídos.

El proceso de composición en tiempos bíblicos era similar al que todavía encontramos en el Medio Oriente o en las regiones orientales, a saber, basado en los principios de centonización (una composición hecha con una melodía pre-existente) e improvisación. Estas técnicas consisten en un repertorio conjunto de formulas cortas de melodía como en Árabe maqqam o en la India ragas, las cuales están combinadas, a través de la improvisación y acorde a las reglas artísticas complejas y estrictas, en una composición musical.

Encontramos un indicador que procede a un número de canciones en las Escrituras que parecen claramente estar puestas juntas, a manera de mosaico, a partir de varios principios de los pasajes, como por ejemplo en la oración de David a la dedicación del Arca del pacto que se estableció dentro de la tienda de Jerusalén (1 Crónicas 16:8-36). Esta oración es compuesta en Salmos 105:1-15; 96 2-13; y 106:1, 47 y 48. Esta manera de composición representa una técnica que requiere años de aprendizaje y entrenamiento. La música era entonces trasmitida a los cantantes e instrumentistas por medio de una técnica llamada quironomía la cual consiste en usar la mano como señal para indicar el contorno de la melodía.(3) Dicha técnica fue muy común en todo el Antiguo Cercano Oriente y también ha estado en uso en el mundo Occidental en la Edad Media, especialmente en el contexto del canto llano. Durante el siglo X, al mismo tiempo la notación Occidental empezó a aparecer, este método de transmisión oral fue remplazado progresivamente por los signos de acentuación escritos agregados sobre los textos Hebreos por los Masoretas (escribas). Un pequeño número de acentos, se remonta tempranamente hasta Esdras. Una indicación de las escrituras en esta técnica puede ser encontrada en la expresión al yad David (1 Crónicas 25:6) que significa literalmente “en la mano de David” y es generalmente traducida “bajo la supervisión del rey” (NVI).

El texto bíblico nos presenta diferentes géneros de música y de hacer música. En las primeras épocas de Israel, podemos encontrar varias aclamaciones colectivas donde el pueblo gritaba su lealtad al pronunciar pequeñas expresiones tales como “la espada de Jehová y de Gedeón” (Jueces 7:20). Mas tarde en la historia de Israel, como un cuerpo escrito de la literatura y de las canciones emerge, el canto fue hecho en diversas maneras, generalmente dictado por la forma poética de los textos. El paralelismo literario prominente en los Salmos sugiere una interpretación antifonal donde en dos grupos de cantantes se respondían uno al otro de forma alterna. Esta era una interpretación característica practicada en el Antiguo Cercano Oriente, ya que encontramos el mismo género que se menciona en el canto alrededor del becerro de oro, siguiendo la costumbre egipcia (Éxodo 32:18). El canto responsorial también atestiguado en los Salmos. Aquí, el líder canta la parte principal de la canción y grupos de personas responde con un corto, aleluya, amén (Salmos 146-150), o en Salmos 136, con el refrán completo como: “Porque para siempre es su misericordia” (Veáse también Salmos 42:5, 11; 43:5; 107:8.15,21,31). El canto estaba acompañado la mayoría del tiempo por el sonido de los instrumentos, particularmente de arpas y liras que están caracterizadas por su sonido tenue e íntimo. En situaciones más informales, como procesiones, el momento era reforzado con las panderetas y la danza.

Los ejemplos de la creación de la música que hemos encontrado hasta ahora demuestra diferentes maneras en que la música fue usada para regocijo de hombres y mujeres. Pero las escrituras indican que la música jugaba un papel más importante en la vida de los israelitas. Si nos fijamos en el relato bíblico de la música, notamos que los eventos más lujosos y elaborados musicalmente son hechos en honor a Dios. El foco esencial en la creación de la música se centra en Dios: se vuelve música para adoración.

Música para Dios

Como Israel se transformó en una nación sedentaria, empezaron a desarrollarse instituciones, la mas importante de todas, el establecimiento permanente del santuario. Casi al mismo tiempo, el material litúrgico del cuerpo poético y musical es puesto junto, una actividad que podría, en última instancia, llevarse a cabo como una academia de música con todas las de la ley.

La creación de este cuerpo de literatura litúrgica había comenzado antes de la construcción del templo, y ocupaba un lugar en el tiempo en que el Arca fue traída de Jerusalén (1 Crónicas 15). La evidencia textual apunta al hecho que estas canciones fueron producto de las escuelas de los profetas. En 1 Crónicas 15:17, 19 y 16:4-6, 41, 42, aprendemos que los tres líderes músicos, Hemán, Asaph, y Jeduthún (Ethán) fueron nombrados por David para el servicio de la música. Tal y como los encontramos nuevamente, y a sus hijos, en la ocasión de la dedicación del templo de Salomón (2 Crónicas 5:12, 13), sus tareas son introducidas en términos de “Ministerio de profecía acompañado por arpas, liras y címbalos” (1 Crónicas 25:1). Al hacer esto, el texto hace una referencia directa a la escuela de profetas establecida por Samuel. De hecho, leemos en 1 Samuel 10:5 que era costumbre que los estudiantes hicieran una “compañía de profetas que descienden del alto, y delante de ellos salterio, y adufe, y flauta, y arpa, y ellos profetizando”. Por lo tanto 1 Crónicas 25 crea un puente entre la música y las actividades litúrgicas que fueron parte de las escuelas de los profetas y del servicio musical del templo. Podemos ver entonces que los grandes líderes de la música del templo, David, Asaph, Heman y Ethan, se entrenaron tanto en el arte de la poesía como la música durante sus estudios en las escuelas de los profetas. Y es por eso que sus nombres son encontrados en títulos de los Salmos como los autores principales de los Salmos.

La música en el templo no era considerada como un incidente fortuito. La solemnidad del lugar y de las ocasiones se ve reflejada en el cuidado y atención que se le daba a la organización de la música en el templo de Jerusalén.

Varios pasajes en 1 de Crónicas nos muestran también una impresión de esta organización. 4000 individuos fueron parte de esta academia (23:25), 288 de los cuales eran profesionales (25:7) tomaban turnos en el servicio del templo. Hemos oído de “Jóvenes y ancianos, tanto maestros como estudiantes, todos entrenados en el arte de la música para el Señor”. Los músicos fueron agrupados en varios gremios de acuerdo a su especialidad: Asaph fue jefe de los músicos; Heman encargado de los trompetistas (16:42); y Jedutún (Ethan) era el encargado de los que tocaban arpa y lira (25:23); Quenanias era el supervisor de los cantantes (15:22). Los tres líderes usaban el címbalo como señal en varias actividades o cambios de actividades y estaban bajo la “supervisión del rey” David (25:6), quien se había distinguido por ser un compositor, autor, interprete y creador de instrumentos. De acuerdo con el Talmud, el entrenamiento tomaba lugar hasta que los músicos tenían de 25 a 30 años; entonces estaban profesionalmente activos hasta los 50 años. Otros deberes incluían el fabricar y mantener los instrumentos. En cámaras
especificas del templo se guardaban los instrumentos y las vestiduras,(4) y también servían como hospedaje para los músicos Levitas quienes de “día y de noche estaban en aquella obra” (9:33). Sus roles consistían en “ministrar regularmente” primero delante el Arca, luego en el altar, “de acuerdo a los requerimientos de cada día” (16:37). El propósito principal de los músicos del templo, entonces, era cantar Salmos para acompañar a los sacrificios diarios, y producir música para otros días especiales y festivos.

Si uno lo piensa la idea de acompañar los sacrificios con música, puede resultarnos un poco inusual o incongruente. El sacrificio en si mismo es un acto de violencia y muerte, brindaba una experiencia visual y emocional difícil. Así todo, Dios no dudó en agregar un elemento de belleza y emoción, de modo que transformara y trascendiera la experiencia dolorosa. A medida que se realizaba el sacrificio y los Levitas cantaban acerca del amor, la misericordia y la fidelidad de Dios, la música intensificaba la experiencia y conducía a que los Israelitas tuvieran un profundo entendimiento en su corazón. Una situación similar se observa cuando Dios decide enseñar al pueblo de Israel la ley a través de cánticos y música instrumental (Deuteronomio 31:19- 32:1-47). Mientras para nosotros la ley aparece de una manera un poco fría y técnica, Dios en su sabiduría y amor envolvió la ley en la belleza del cántico y le proveyó a Israel un significado afectivo para amarla y recordarla (Salmos 19:7-10).

Parece como si el carácter “objetivo” de los sacrificios o la ley necesitaban estar combinados con el afecto y el carácter subjetivo de la experiencia humana a fin de crear una experiencia holística. Los mismos Salmos son una buena ilustración de esta combinación: ya que hablan de la creación, historia, ley, profecía, juicio etc., lo hace en términos subjetivos de poesía y emociones.

Este elemento de belleza fue también presentado en eventos al aire libre. Mientras el Arca era llevada a Jerusalén, en una grandiosa procesión que incluía cantantes, seguidos por instrumentistas tocando sus arpas y liras, por trompetistas, acompañados por el sonido de címbalos y del cuerno de carnero.(5) Vestidos de lino fino, cantaban jubilosos cánticos al sonido de instrumentos musicales (1 Crónicas 15:16, 28) eran acompañados con aclamaciones del pueblo. Luego, en la dedicación del templo de Salomón, la celebración nuevamente incluía a decenas de músicos (2 Crónicas 5:12-13; 7:2-6): “Todos los Levitas cantores..., tocaban címbalos, arpas y liras… Eran acompañados por 120 sacerdotes que tocaban trompetas. Los trompetistas y los cantores al unísono, se oían a una voz” (2 Crónicas 5:12-13), al sonido del Salmo 136: “El es bueno y para siempre es su misericordia”. Las festividades duraban dos semanas completas. Una celebración similar, y tan espectacular como las anteriores, se llevo a cabo mas tarde nuevamente, en el retorno del exilio, para “celebrar jubilosamente” la dedicación de la nueva construcción de la muralla de Jerusalén (Nehemías 12:27). Dos grandes coros fueron puestos en la parte superior de la muralla, en direcciones opuestas. El primer coro era dirigido por Esdras seguido por los líderes de Judá; luego venían los sacerdotes trompetistas y los músicos instrumentales. El segundo coro era seguido por Nehemías y la mitad del pueblo. Y los dos coros se reunían en la Puerta de la guardia, uniendo sus voces en acción de gracias a Jehová (Nehemías 12:27-40).

El simple acto de cuan sagrada y organizada era la música en el antiguo Israel todavía nos revela un cuadro impresionante. Es claro en esta ilustración que la música jugaba un papel de liderazgo en estas celebraciones nacionales y no estaba considerada como un mero accesorio o decoración. Pero a medida que dirigimos nuestra atención a la motivación de los intérpretes y a la filosofía de la música que hacían, nos encontramos en el corazón de la música bíblica.

El propósito de estas esplendidas manifestaciones no era trasmitir una imagen mundana de la riqueza de un poder, al contrario, hacían crecer el deseo de honrar y reconocer la grandeza y supremacía de Dios. Mientras tomamos una mirada más cercana a las motivaciones que acompañaban a la preparación y al desempeño de los servicios del templo, nos encontramos con una perspectiva interesante en cuanto al propósito de hacer música en la Biblia. La idea más sorprendente y central es que la música es una actividad centrada en Dios. Esto es claro no solo por mirar las expresiones especificas provenientes de los Salmos, las cuales se encuentran en el núcleo de la liturgia literaria, sino además por las prácticas ejecutadas en el templo mismo.

Una y otra vez, los Salmos acentúan el hecho de que la música no es realizada por el placer y entretenimiento de los músicos o la audiencia, sino más bien un homenaje directamente a Dios. La razón de ser de un músico en la Biblia es para hablar acerca de Dios y para hacer música referente a Dios: “Te alabaré, o Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo” (Salmos 9;1-2; 27:6; 30:4; 81:1; 98:1; 105:1-3; etc.). La música aquí hecha es teocéntrica, doxológica, enteramente focalizada en Dios. El mismo principio se puede verificar en el libro de Apocalipsis donde las criaturas en circulo alrededor del trono de Dios lo adoran y le cantan: “Y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes y los ancianos, y el número de ellos era millones de millones: Que decían en alta voz: el cordero fue inmolado” (Apocalipsis 5:11-12; 7:9-10; etc.).
Esto enfoca a Dios como el receptor de la música expresada por los músicos del Templo hasta en la manera en que los músicos eran colocados. La Biblia y el Talmud nos dan una descripción detallada de cómo los músicos interpretaban mientras ministraban el altar. Mientras hoy, los músicos muchas veces se ponen frente al publico en un gesto como si estuvieran tocando y cantando para ellos, en ese tiempo los músicos del Templo fueron apartados de la congregación, enfrentados uno del otro desde ambos lados del altar; los Levitas con sus arpas y liras se paraban en el lado este del altar (2 Crónicas 5:12), y los sacerdotes con sus trompetas, enfrente, al otro lado del altar. Mientras se realizaban los sacrificios, el sonido de su música iba en dirección a la ofrenda, así dando gloria y honor exclusivamente a Dios.(6)

Pero el músico bíblico no esta satisfecho con que su música simplemente se dirija a Dios. El también quiere asegurarse de que agrade a Dios: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, Roca mía, y Redentor mío” (Salmos 19:14; y también Salmos 104:33-34; Romanos 12:1). Lo que podemos ver que aquí sucede es que no es concerniente a agradar o entretener a la audiencia o a uno mismo, sino un esfuerzo intencional de producir música que sea digna de aquel a quien se dirige.
Este asunto puede verificarse en numerosos atributos que caracterizan a la composición de la música en la Biblia. Con la elección de los músicos del templo, los Levitas, nos indica la importancia de su función. Fue porque los Levitas se habían distinguido por su fidelidad al momento de adoración del becerro de oro en el Monte Sinaí, que habían sido apartados para diversos servicios del templo, incluyendo la música (Éxodo 32:29).

Hacer música para el Señor requiere de habilidad (Salmos 33:3); los lideres de los diferentes conjuntos del templo eran elegidos en base a su conocimiento del arte: “Y Quenanías, jefe de los Levitas, estaba a cargo del canto; él dirigía el canto, porque era hábil.” Mientras vamos hacia atrás en el tiempo de la construcción del tabernáculo, notamos que ese requisito era una condición para cualquiera de los artesanos del tabernáculo. No solo era lleno del Espíritu de Dios, también “… llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte” (Éxodo 35:31). Es interesante notar que estos pasajes (Éxodo 35:31-36:2) que hablan acerca de Bezaleel y Aholiab, los jefes de los artesanos/artistas del tabernáculo, usan la palabra “habil” 5 veces como para subrayar que, cuando lidiamos con asuntos que pertenecen a la casa de Dios, en adición del Espíritu se necesita también capacidad, habilidad y conocimiento.

En una manera similar, los jefes de los músicos del templo estaban a cargo de enseñar a otros el arte de la misma. Al hacer esto, ellos demostraban interés por la calidad de las cosas bien hechas. El talento solo no era suficiente; necesitaba ser desarrollado, pulido, y llevado a la madurez artística. 1Cronicas 25:6,7 habla acerca de los líderes que estaban bajo la “dirección” (al yad) de David, todos ellos entrenados he instruidos en la música para Dios. La música para el Señor, en orden que agrade al Señor, tenía que ser preparada y ejecutada de manera que sea “merecedora” de Él.

La Biblia no nos presenta una lista de música, ya sea “buena” o “mala”. De hecho podemos ver los mismos instrumentos (arpas y liras, por ejemplo) siendo utilizados para fines sacros, así como en ocasiones que fueron reprobadas por los profetas. De hecho, el texto no se detiene en cuestiones de dirección y propósito de hacer música, la asocia con lo hermoso y da instrucciones claras de cómo usarla. Una vez hecho este punto, y que entendamos el modelo bíblico de la música siendo ejecutada para Dios y agradable a Dios, la idea de que esta sea “buena” o “mala” queda obsoleta. El “porque” toma el lugar del “que” y el “como”. Lo mismo pasa en el nivel de búsqueda conveniente a estilos. ¿Hay alguna evidencia en cuanto al estilo de música utilizado en el templo, que haya sido intocable por las culturas aledañas? ¿Había un solo estilo de música presentado como propio en el servicio del templo?

Mientras observamos las prácticas en el templo y las comparamos con las prácticas contemporáneas en las culturas de alrededor, encontramos un modelo paralelo y similar. Notamos antes la ausencia de tamboriles en los templos judíos, pero, contrariamente, la prominencia de liras y arpas. Estos dos instrumentos de hecho, eran también parte de los templos paganos en la misma época, mientras que los tamboriles tampoco formaban parte de los lugares de adoración paganos. Esto parece indicar que había estándares generales en la instrumentación litúrgica para una región entera y/o un periodo de tiempo. Otro paralelismo entre las prácticas litúrgicas es el uso de címbalos para señalar eventos musicales, para los dos, los músicos de los templos Judíos (7) y para los músicos del culto Cananita. Este caso, de hecho, ilustra un principio clave en la Biblia que uno no debiera perder de vista. En orden de evitar el peligro del sincretismo, de los conceptos o símbolos existentes que a menudo se someten a la transformación y la reinterpretación del significado. En nuestro caso es notable que el termino tseltselism, usado para designar los címbalos en textos anteriores (2 Samuel 6:5), era tradicionalmente asociado con la orgiástica pagana del culto Cananita. Algunos textos después (1 Crónicas 13:8) los címbalos se designan con una palabra diferente, metsialtayim, probablemente para evitar cualquier connotación con las practicas paganas.(8) Lo que aprendemos de esto, entonces, es la preocupación del escritor bíblico para mantener la situación litúrgica clara de cualquier ambigüedad. Mientras notamos el uso de instrumentos y prácticas musicales similares en los dos cultos, paganos e israelitas, es puesto a cargo un cuidado en el significado y el simbolismo dado a un instrumento o una práctica cuando un contexto cambia y cuando hay peligro de sincretismo o ambigüedad en el significado. Mientras Israel usa modelos de la cultura de las naciones aledañas, se puede reinterpretar el significado de ciertos elementos de ella, sumida en la preocupación de hacer música apropiada.

La música en la Biblia no es un fenómeno estático. Observamos cambios que ocurrieron al transcurso del tiempo. Por ejemplo, la lista de los instrumentos del primer templo eran la lira, el arpa, el címbalo y la trompeta. Sin embargo, en documentos que describen el servicio del segundo templo, mencionan también la flauta y los tamboriles entre otros instrumentos. De manera similar, mientras nos movemos al Nuevo Testamento y observamos las practicas musicales de la iglesia apostólica, notamos que en adición de los géneros de música “antiguos”, los Salmos y Cantares, un “nuevo” genero fue introducido, llamado himno (Efesios 5:19). Lo que descubrimos aquí es un fenómeno muy normal que puede ser verificado una y otra vez en la historia de la música sacra: una nueva experiencia demanda una nueva expresión.(9) En este caso, la nueva experiencia fue traída por Cristo y su ministerio. De hecho, en su mensaje, al emperador Trajan (alrededor de 111 de la era común), el historiador Plinio el joven asociaba directamente el canto de himnos con Cristo: “Tenían la costumbre de reunirse determinado día antes de salir el sol, y cantar entre ellos sucesivamente un himno a Cristo, como si fuese un dios”. (10)

El “sonido de música sacra” en la Biblia viene de la connotación de ser puesta aparte. Esto puede verse en la elección de los músicos, y en la manera que la interpretaban, o de la ausencia de ciertos instrumentos en el servicio del templo. Todos estos factores transmiten la idea de que había un trabajo de proceso selectivo. También se trasluce a través de las maneras en que los textos litúrgicos eran entregados, es decir, mediante el canto y no solo en el habla, una práctica común en el mundo antiguo. Un lenguaje “especial” era necesario para trascender lo ordinario.

La música en la Biblia ciertamente es percibida como un regalo recibido de Dios que debe ser devuelto a Él con admiración, es una ofrenda placentera para Dios. No es un arte por el bien del arte, pero arte para Dios. Para un músico bíblico, el mayor logro de su arte consiste en cantar y tocar para Dios como una ofrenda de si mismo, aceptable a El. Salmos 137, relata la historia de los músicos Hebreos llevados al exilio, ilustra esta actitud en una manera muy vívida y al mismo tiempo resume la visión bíblica de la música: “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sión. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños? Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría” Salmos 137:1-6.

Sabiduría Talmud

Un Rabbi judío dijo: “En nuestros días el arpa tenía 7 cuerdas, como escribió el salmista: para el día siete se te alabo. En los días del Mesías el arpa tendría 8 cuerdas como dice: “Sobre la octava” (Salmos 6:1). En los días venideros el arpa tendrá 10 cuerdas, como está escrito: “entonen alabanzas con el decacordio” (Salmos 33:2) (Pesikta Rabbati, 22.1)

Autora: Lillianne Doukhan, Ph.D. en musicología, es actualmente maestro asistente de adoración y música en la iglesia en el Seminario Teológico Adventista del Séptimo Día en Andrews University.

Traductora: Gimena Ferrando. Nacio en Mendoza, Argentina. Cantante y compositora. Tiene un ministerio musical en familia, con su esposo el pianista Pablo Ferrando (con quien lleva cantando por casi 20 años) y con sus hijas Samira y Avril, comparten su musica con un mensaje de amor y esperanza, proclamando la pronta venida del Señor, cantando en diversos conciertos y campañas evangelísticas. Actualmente es directora de un coro de Jóvenes y secretaria de Iglesia en Washington State, USA.


Fuente del artículo: "Music in the Bible", Shabbat Shalom (Otoño, 2002): 18-25.

Referencias

(1) Flavius Josephus, Antiquities 1.2.2

(2) Anne Draffkorn Kilmer, “The Cult song with music from ancient Ugarit: Another interpretation”, Realexikin der Assriologie 68 (1974): 69-82

(3) Talmud Ver. 62ª.

(4) Talmud Middoth, ch. 11, Mishnah 6

(5) Eventos al aire libre que también incluyen el tamboril (1 Crónicas 13:8) el cual nunca se encontró en el templo.

(6) Hubieron, incluso, momentos donde los músicos estaban frente a la congregación, ej. En la ocasión de la fiesta del tabernáculo, que estaba conducida por la corte de las mujeres del templo y consistían en regocijo para el la gente en general. En esa ocasión, los Levitas cantantes se paraban en la parte superior de las grandes escaleras que los conducían a la corte de las mujeres y bajaban un escalón cada vez que cantaban una de las 15 “canciones ascendentes” (Salmos 120-134); Mishma Suka 5:4

(7) Los címbalos eran considerados instrumentos ceremoniales de culto y solo los varones Levitas los usaban (1 Crónicas 16:5; 15:19, 28; 16:42; 2 Crónicas 5:12, 13; 29:25; Esdras 3:10). Compare Joachim Braun Music in ancient Israel/Palestine: Archaeological, Written, and Comparative Sources (trad. Douglas W. Stott; Grand Rapids, MI.: Eerdmans, 2002), 20

(8) Ibid., 107

(9) ej. La renovación de la música por Lutero, John Wesley, William Booth, etc., cada uno acompañado por un nuevo repertorio y un nuevo estilo de música.

(10) Letters, Book 10, Nº 96, citado en David W. Music, Himnology: A Collection of Source Readings, Studies in Liturgical Musicology (Lanham: Scarecrow, 1996), 4.

La cultura latinoamericana católica y nuestra adoración



El adventismo y su relación con la cosmogonía clásico-romana plasmada de modo concreto en la ciudad latinoamericana

Una aproximación a reinventar nuestros fundamentos artísticos adventistas. 

Gabriel Donoso Valdés


(El siguiente escrito está basado en el marco teórico de mi seminario
para optar al título de arquitecto en la Universidad de Valparaíso, Chile). 

Mediante algunos conceptos generales deseo introducirles en un dilucidar nuestra base cultural latinoamericana y su cosmogonía, y de esa manera comprender el porqué de las formas que usamos tanto en la vida cotidiana, como en la manera como vivimos el cristianismo y la religión como protestantes adventistas. Esto permitirá un pequeño aporte al arte de la música que realizamos muchas veces en la iglesia con sus infinitos alegatos y fundamentos, ignorando lo que somos como sociedad y cultura latina.



Para ello, y de acuerdo a los datos recabados como seminarista de la carrera de arquitectura, analizaré un elemento común urbano, que es el soporte de nuestro diario vivir y la incidencia o impacto generado en el hombre latino, me refiero a la CUADRÍCULA ROMANA.

ADVENTISMO Y LA COSMOGONÍA HEREDADA:

La cosmogonía es la idea que se tiene de la formación y constitución del universo. La cosmogonía y la realidad de los romanos tiene un estrecho vínculo con culturas ancestrales paganas. Directamente en su caso con la cultura griega. Esta cosmogonía romana está basada primordialmente en una relación del hombre con el entorno, que trae como consecuencia el intento de comprensión del universo y de este modo la conceptualización de una cosmogonía que se sustenta en la relación jerárquica Dios-hombre, y además en las relaciones con elementos naturales concretos y orientaciones variables como por ejemplo el transcurso solar, cambios climatológicos, entre otros.

Los griegos con su idea de "polis" de traza regular, llamadas estructuras hipodámicas, denominadas así porque Aristóteles atribuye su invención a Hipodamo de Mileto (510 aC), quien construye la ciudad de Mileto, destruida luego por los Persas, y cuyo fundamento servirá para la construcción de ciudades como Priene, Rodas y Alejandría.

Los romanos dan impulso a estas ideas en todo su esplendor creando verdaderos cánones de la fundación de ciudades.

LA IDEA DE COSMOGONÍA ROMANA: TRES EVENTOS ESTRUCTURANTES:

Mencionaré tres eventos estructurantes que dan origen y forma a un modo de vivir a través de los siglos de la cultura occidental greco-judeo-romana. Lo que mencionaré se introduce fuertemente en la cultura latinoamericana dado el origen de ésta, proveniente de la conquista española-católica-inquisidora.

Primer evento:

Para los romanos las relaciones espaciales concretas se generaban a partir de dos principios no necesariamente concretos: La hierofanía y el castrum.

La HIEROFANÍA era un acto sustentado en la idea de vincular a los dioses y al hombre por medio de la realización de un trazado cuadricular (cuadrado: forma perfecta para ellos), sobre el punto conquistado, y desde el cual se proyectaban al infinito los lazos de dominio y transculturización posterior (lo que aun sucede, pues en cada ciudad de origen fundacional español, las nuevas planificaciones se adaptan a este orden cosmogónico).

El CASTRUM, con especial énfasis para los romanos, era la determinación de orientaciones que establecerán el uso del suelo en orden jerárquico, en los trazados de campamentos militares. El oficial romano a cargo, de cara al sol naciente, y con sus hombros en el sentido norte-sur, definiría la avenida principal o cardo (de ahí cardinal), y frontalmente a ella el decumanus que conducía a la puerta principal o preatoria. Al oeste del punto de intersección de ambos ejes estaría el forum (o plaza pública), y el resto de las cuadrantes estarían reservadas a las cohortes militares. Posteriormente sobre esta cuadrícula, se fundarán ciudades enteras en donde las puertas serán elementos importantes para el dominio, y la relación que tenían con su culto a los dioses. Estaba Orbe, la puerta al mundo conocido desde el universo desconocido, Ianua, la puerta al territorio conquistado o continente; Preatoria, la puerta a la ciudad, y Porta, la puerta al fogón u hogar.

Todos los principios de esta manera de fundar fue sintetizada y alcanza su mayor claridad en la obra de Vegeccio (400 dC), Instituta Militare. Tratado sobre cómo hacer campamentos militares y el desglose de la férrea disciplina militar romana.

Segundo evento:

Durante la edad media, en el siglo XII aproximadamente, debido a un aumento paulatino de la población en las ciudades europeas, y consecuentemente la debilitación del poder feudal (por contraste señor feudal versus gran proletariado), y por ende el de la Iglesia Católica, se genera una preocupación de los poderes imperantes y se pone en marcha el plan de colonización interior de Europa, con el fin de otorgar al gentío una imagen de prosperidad y proyección de estas entidades. Es así como surgen las bastidas, cuyas características son la de ciudad amurallada y de superficie con pequeñas manzanas cuadriculadas, aunque muchas veces esa muralla era construida un siglo después bajo el reclamo de los habitantes, pues aparte de protección, la muralla era símbolo de importancia urbana.

Los tratados de Eixeminis

Es en este periodo donde aparece Francis Eixeminis (1330-1409), teólogo y obispo Franciscano, prócer del papa Benedicto XIII. Eixeminis escribe verdaderos tratados del comportamiento del hombre cristiano en la urbe y cómo debería organizarse el poder en ésta, para una mejor regencia y dominio.

Es en este momento donde quisiera que fuésemos analíticos y honestos.

A continuación les expondré las obras de Eixeminis y sus temáticas de modo muy general para que vayamos entendiendo el porqué de nuestras formas culturales y religiosa. Mencionaré dos obras que a mi juicio son las más importantes de Eixeminis, en cuanto a lo que se refiere a dominio territorial y moral católica romana.

Lo crestía (El cristiano). Tratado de 13 tomos, de los cuales solo conocemos cuatro. De estos cuatro que hablan de la moral cristiana y el hombre romano (católico), el duodécimo, que es el cuarto conocido respectivamente, habla de la cosa pública. En él establece principios de la "mística" de la Jerarquía de la sociedad medieval y su orden de poder, considerando favorable para el hombre dominado la jerarquía y su mística (?).

Traitat d'usura. Tratado sobre la usura en la vida del ciudadano católico.
Regiment de la cosa public. Principios para gobernar bien.


Libre dels ángels. Tratado sobre angelología con alusión a la política también.
Y otras más.

Los Tratados de santo Tomás de Aquino

No incurriré en hacer la biografía de Santo Tomás de Aquino, pero si en su tratado más importante para este análisis:

Regimene Principium. Tratado de cómo deben ser regidas las sociedades o conglomerados de personas en ciudades, lo que sintetiza su idea en frases sugerentes como esta: "Siempre es mejor el gobierno de uno que el de muchos".

Tercer evento:

Tras los descubrimientos que encabezan el período del renacimiento se dan las condiciones para aplicar las ideas elaboradas durante la edad media, pero con la libertad que el momento sugería a los conquistadores. Esto porque las aplicaciones aun cuando tenían sus orígenes en una combinación de praxis e idea cosmogónica, se acomodarían a los sucesos y lugares colonizados. Hay que destacar que aunque las ideas medievales se generan en un ámbito social muy diferente al del renacimiento, éstas tendrán prolongación a través del tiempo porque los fundadores españoles llevarán estos verdaderos "manuales de urbanización", basados en ideas Románicas-Católicas, más morales que técnicas, conservadas con celo por la corona española, la más inquisidora de todos los tiempos.

NUESTRA HERENCIA COSMOGÓNICA:

Los españoles llegarán a América con estos tratados debajo del brazo. Por lo que la colonización tendrá dos objetivos a priori: Conquista y evangelización. Ambos objetivos eran una réplica del rito de la Hierofanía ya comentada más arriba, en donde explícitamente se dedicaba a Dios y al rey las tierras conquistadas. Este acto era fundamental para todas las aplicaciones de cuadrículas en Latinoamérica.

De estos dos objetivos tenemos algunas observaciones. Veamos:

Sobre la conquista:

Llevada a cabo por los inmigrantes militares tendrá por objetivo la imposición cultural por medio de la fuerza, y el dominio territorial en busca de fuentes de riqueza y sustentación básica.

Sobre la evangelización:

Objetivo que comprometía directamente a la Iglesia Católica de la época y que sucedía en la mayoría de los casos al establecimiento fundacional, con el objetivo de implantar valores en un mundo incivilizado y pagano, características que correspondían exclusivamente y curiosamente solo a los indígenas (según ellos). También se daba el hecho de que la conquista "espiritual" antecedía la fundacional militar, generándose posteriormente ciudades en los lugares donde se establecían las distintas órdenes religiosas.

Estos objetivos produjeron en gran parte de Latinoamérica, ciertas características en el modo de sus habitantes. Así como una comunidad en torno a un propósito común de emancipar un territorio y que sería elitista y jerárquica, por ende excluyente y racista respectivamente. Y en cuanto a sus características concretas espaciales, las ciudades españolas latinoamericanas procurarían una comunidad aglomerada y refugiada de un mundo hostil, incivilizado y pagano, sin valores. Lo ortogonal entonces sería símbolo de lo puro y santo, y lo irregular, del desorden, de la impureza, y del paganismo. Las manzanas tendrían 50 metros por lado pues privilegiarían su proximidad al centro con hitos y símbolos edificatorios del poder, y de la centralización militar y religiosa.

Conclusión:

¿Dónde estamos situados hoy como cultura latina? ¿Dónde estamos situados desde hace 500 años aproximadamente como hispanos y latinos..., y como cristianos adventistas?

La cultura y sociedad latinoamericana, entre los años 1850 y 1920, vive su apogeo Victoriano y conservador. Los modales, la sociedad y los modos de ser de las diversas clases sociales, se ven regidos por un modo de emplazamiento.

Las iglesias católicas con sus capillas y colegios, están ubicadas en un cuarto de la ciudad cada una respectivamente. Así cada cuadrante de la ciudad tendrá su respectiva orden católica, cada orden su colegio respectivo, y cada colegio acogerá alumnos principalmente de las mejores familias, obviamente profesas católicas.

La orden imperante en general en Latinoamérica serán los dominicanos, también denominada como los Dominicos (nombre que significa "los perros del Señor", dado que son los perros guardianes de las ovejas del Señor, es decir quienes cuidarían de su rebaño. Domini: Dios. Canis: perros.

En este escenario llegan los primeros pioneros adventistas a Latinoamérica. Superpuesta a una sociedad Católica Apostólica Romana que sustenta la idea fúnebre del Cristo crucificado y de la salvación por las obras, se establecen los primeros protestantes con una nueva premisa espiritual: Libertad en Cristo, del Cristo resucitado.

Pero, ¿cómo es la sociedad latinoamericana en ese entonces?

Por lo ya dicho es "victoriana" (admiradora del acontecimiento europeo), fervientemente católica y profundamente clasista, racista y jerárquica por lo antes expuesto, y por el orden concreto de ciudad concebida bajo marcos morales y de conducta católica.

Los latinos caminamos en línea recta sin ver más allá de la esquina, con perspectivas rigurosas y conscientes de un orden jerárquico, dados en las plazas y cuadrantes dominados siempre por hitos de gran altura, tales como una Iglesia Católica. Además, las achadas austeras todas en línea, sin antejardín y con la vida privada oculta, y reservada de los ojos de los vecinos.

Bajo este punto de vista presento la hipótesis de que en el estilo de adoración, solo se han cambiado los elementos de la religión, pero no su fondo espiritual. Este cambio no se ha realizado ni siquiera potencialmente dada la fuerza de la carga cultural pasada de los conquistadores.

Algunos ejemplos de este cambio de ELEMENTOS pero no de FORMA, son los siguientes:
  • El domingo por el sábado. 
  • La comunión por la santa cena. 
  • El 1% por el 10%. 
  • Bautismo por aspersión por el bautismo por inmersión. 
  • Templos gigantes, altos y silenciosos, por iglesias pequeñas y provisorias silenciosas. 
  • Autoflagelación por oración constantemente culposa. 
  • Música ritualista por doxología. 
  • Órganos de tubos por piano (y si es órgano de tubo, mejor).
  • Coros rígidos por cuartetos rígidos. 
  • Adoración diocesana por adoración inexpresiva. 
Se podría dar una enorme lista de actos que solo han cambiado el elemento, pero lamentablemente entre los adventistas sigue existiendo la misma FORMA de adorarle.

No hemos pensado la actualidad. No le hemos pedido orientación al Señor para que nos ayude a vivir el hoy, y en vez de cortar o prohibir lo que no entendemos, buscar nuevos caminos, nuevas formas, manteniendo la esencia del evangelio que es Cristo mismo. Esencia del Cristo resucitado, libre, esplendoroso y dinámico, que en medio de nuestra actualidad, por cierto muy poderosa en lo comunicacional y en expresiones artísticas, se ve diluida por el "ostracismo" de las iglesias adventistas, sobre todo en las grandes ciudades.

Este escrito pretende hacernos reflexionar si aún seguimos siendo una especie de católicos adventistas, o si hemos alcanzado a vivir el evangelio de la paz y de las virtudes que nos otorga el ser salvos por gracia. Si aún vivimos con la visión del universo que tenían los pensadores católicos, o con la que tuvo Cristo mismo para la vida de sus hijos.

Autor: Gabriel Donoso Valdés, es arquitecto, músico, compositor y productor musical. 
Escribe desde Chile y es uno de los administradores de HimnovaSion.




Jesús trae un amigo al templo



Jesús trae un amigo al templo 
Juan Francisco Altamirano 

Cuando adorar a Dios se convierte en una ironía. 

“En realidad, sólo amo a Dios tanto como amo 
a la persona a quien amo menos” (Dorothy Day) 

A riesgo de volver a ser crucificado o condenado ahora a la silla eléctrica, Jesús se mezcla con ellos sin que le altere un pelo ser confundido. No le interesa hacerse una imagen, ni siquiera la patrocinada por la ortodoxia. Aunque le nieguen el derecho a volver a los santuarios hará un templo en el corazón de cada despreciado. Los vulgares se le confiesan tal como son en los burdeles mientras los puritanos niegan sus lujurias mentales en los templos. Con los primeros se siente Jesús, y con los segundos, un antifaz moral usado a conveniencia. 



Los religiosos los consideran “detestables”,(1) Jesús los llama “limpios”,(2) “piedras preciosas”,(3) y “tesoro muy especial”.(4) Aquellos buscan méritos y él les cedió(5) a todos(6) las calificaciones de su vida impecable. Los religiosos piensan en arrendarles la salvación a precio de buena conducta, y Jesús los ha hecho dueños de ella.(7) Otros los evitan y el Mesías no descansa hasta dormir con ellos. 

Jesús no los tolera, “los tiene por preciosos”.(8) Nada de sus hermanos lo denigra. Él es santo no santurrón. Él sabe que vino a algo peor: a llevar sobre sí mismo la maldición de la desobediencia.(9) 

Puede tratarse de una mujer hecha con cirugías, a punta de costuras. No importa si es quien ha dicho a la prensa ser una mujer que nació atrapada en un cuerpo de hombre. La misma persona que se vendió a precio de aventura para pagar por la magia de un bisturí, y conseguir que al menos le arreglaran sus prominentes labios masculinos. 

Imaginemos más de esta parábola moderna. Fue de madrugada, a la hora cuando las lágrimas ruedan en secreto. Jesús no ha podido dormir. Su corazón está despierto. A lo lejos reconoce el gemido mudo de un prospecto discípulo suyo.(10) Ajusta sus tenis, circula una bufanda alrededor de su cuello, y se dirige a paso resuelto hacia los clubes nocturnos. Después de bajar del Cielo ya no existe un abismo más bajo al cual descender. 

Encontrar a Jesús tras una noche de gula promiscua, con los rastros de la desilusión evidentes en su mirada sería toda una sorpresa. A la luz de una luna llena el encuentro despierta con fascinación su adormecida conciencia. Sus ojos adquieren forma de O. Existe alguien que lo ve limpio, y en su presencia se siente “perla de gran precio”.(11) No se mira como una suciedad con rostro, se ve “creación de Dios”,(12) como el poema(13) privilegiado por su artista. Jesús lo admira por debajo de toda mancha moral, y esto le devuelve el brillo a su respeto. “Dios dirigió su mirada a la humanidad no como algo vil y sin mérito; la miró en Cristo, y la vio como podría llegar a ser por medio del amor redentor”.(14)

Más aún, Jesús “ha hecho desaparecer” sus rebeliones.(15) No se trata de una ficción. Es atraído “con cuerdas de amor”.(16) No lo puede resistir; al contemplar en Jesús un amor más fuerte que la muerte(17) se le ha grabado la ley en su conciencia.(18) Con precisión quirúrgica este amor lo desencantará del hechizo ilusorio de lo prohibido. Ahora aborrecerá lo que este amor rechace y hallará gozo en hacer lo que este amor apruebe,(19) porque "es la efusión del amor redentor que transforma el corazón".(20)

Alguien que lo acepta sin pasarle por la cara sus errores, y que se complazca en recibirlo así, tiene que ser superior a todo y a todos —concluye él. 

Se trata de un amor sin obsesión por cambiarlo, y éste amor le inspirará el gusto de agradarle, porque “el amor de Dios siempre lleva el temor, el temor de ofenderle”.(21) 

En el barrio su apodo sarcástico era “la chica de plástico”, y ahora Jesús “no había de permitir que ningún ojo despreciativo se burlara de la miseria y los harapos de su hijo”,(22) y con gozo se refiere a él como “mi discípulo”. De símbolo de vergüenza a trofeo de gloria. El Salvador lo introduce con aire de celebración. Quiere que todos lean la satisfacción en su rostro. No puede ser un secreto prohibido. 

Pero el amanecer del amigo de Jesús llegó a ser la noche más oscura para los teóricos de la religión. Están nerviosos, alborotados y confundidos. Les da miedo descubrir que Dios sea tan bueno. Han pasado la vida huyendo de un Dios que ame sin antes exigir rectitud. El manto de salvación que les han heredado por generaciones, se ha quedado corto para cubrir a su semejante. 

—¡Está fuera del alcance de Dios! —murmuran algunos. Otros desean que no llegue a su iglesia porque causaría la pérdida de muchas familias. —No aceptaremos a un hombre con labios de mujer —argumentan. Además, temen que reincida en sus descarríos y sea una burla para la religión. Mientras ha sido incorporado en la familia de Dios en el Cielo, algunos piensan darle un tiempo de prueba.(23) Desean evitar el riesgo de aceptarlo. 

Unos cuantos piensan que al recibirlo Jesús se estaba deslizando por el borde mismo del peligro. Oyen desplomarse en su mente la imagen de un cristo bañado de falsa piedad. Han sido provocados. Tienen frente a sus ojos a un Jesús radicalmente amante. Se sienten desprestigiados por haber declarado misionero a un andrajoso moral de tal calaña. 

El recuerdo vivo de su vida pasada es repasado intacto en sus mentes. Creen que Jesús baratea el evangelio, y reclaman que se retome la vieja práctica de examinar a la gente antes de aceptarla. 

Pero frente a ellos la ofensa cumbre de Jesús es tratarlo como si nunca hubiese pecado.(24) Parecen ignorar que él pagó en la cruz y nadie más que él puede eximirlo de toda responsabilidad, y lo ha hecho. Su per-dón es eso, un “don”. 

—¡Hasta lo llama santo! ¡Cómo, si apenas lleva poco tiempo que recibió el mensaje! —protestan los más encanecidos en su propio evangelio. Demasiado bueno para ser cierto. No puede ser tan fácil —razonan. Las “abundantes riquezas de su gracia”(25) provocan un nuevo escándalo. El apostolado y la salvación son posibles por la sola gracia de Cristo,(26) pero para el orgullo humano eso no puede suceder así nomás. 

Una comisión de ética discute su inserción en la comunidad religiosa cuando Cristo ya le “hizo sentar en los lugares celestiales”.(27) Mientras el nuevo converso se aferra a la virtud de quien lo salvó, ellos lo desvirtúan. Sus brazos marcan distancias y los brazos del Eterno lo arropan. El consejo de los más conservadores recomienda actuar con cautela, y “la multiforme sabiduría de Dios” entusiasma que se le dé “a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales”.(28) 

De pie frente al templo dedicado a su Nombre, Jesús aparece con su hermano redimido, ambos de este lado de la calle. El edificio no ha sido rodeado por una cinta de seguridad amarilla que les prohíba el paso. La iglesia ha sido apoderada por una argolla de titulados creyentes que al negarle la aceptación a su semejante, también deja a Cristo afuera, y toda adoración a su Nombre se tornará vana, vacía, y despreciable.(29) 

Ellos regresan a orar en defensa de su religión, y Jesús afuera les advierte que apartará sus ojos, que él está “harto” de sus oraciones, de sus sábados y ceremoniales.(30) 

Un crujido de dos puertas hiere el silencio tras cerrarse… un presagio de dolor se sugiere con el silbido acústico del viento… la divina voz quebradiza ha sido herida de nuevo. Su iglesia insiste en adorar sin él…, y sin los otros a quienes él ha redimido. 

Su voz aún llama…

El autor es escritor y reside en el Estado de Washington, desde donde escribe 
y colabora como uno de los administradores de HimnovaSion. 
Sus escritos pueden ser leídos en www.jesusvistopordentro.com
y él puede ser contactado a través de aplantar@gmail.com, 
o seguido en Twitter: @Jesusvpdentro.  

Notas:

(1) De acuerdo a Hechos 10:28 Dios corrigió al apóstol Pedro en visión, líder prominente de la naciente iglesia cristiana, para que no considerara seres “despreciables” a quienes él mismo aceptaba “limpios”, sin ningún reparo. La palabra “inmundo” (gr. ἀκάθαρτος - akathartos) que usara Dios (v. 15, 28) para cambiar la actitud de rechazo de Pedro, es la misma que aparece en Apocalipsis 18:2 para describir una “ave inmunda y aborrecible”. J. Swanson, Diccionario de idiomas bı́blicos: Griego-Nuevo testamento (Bellingham, WA.: Edición electrónica. Logos Research Systems, Inc., 1997).

(2) En Hechos 10:15 se le dice a Pedro que “Dios limpió” a las personas que él etiquetaba como “detestables”; curiosamente el verbo griego para “limpio” καθαρίζω (katharizō) que usó Dios para crearle contraste en la mente del apóstol, es el mismo que Jesús utilizó cuando le dijo a un leproso (Mateo 8:2): “Quiero, sé limpio”. Ibid.

(3) Zacarías 9:16, 17. Versión Dios habla hoy.

(4) Malaquías 3:17. Versión Traducción en lenguaje actual.

(5) “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida”, (Romanos 5:18). El énfasis ha sido agregado.

(6) Marvin Moore en su libro El dragón que todos llevamos dentro: ¿Cómo vencerlo? apunta el siguiente comentario aclaratorio sobre Romanos 5:18: “¡Un momento! —dice usted—. ¿Significa que toda persona que ha vivido sobre la faz de la tierra pasará la eternidad en el cielo? Esto no es lo que dice Pablo, ni tampoco lo que quiso decir. Cuando Pablo afirmó que todo ser humano ha sido justificado, quiso decir que cuando Cristo murió en la cruz, pagó la deuda por los pecados de cada uno de los seres humanos. Sin embargo no es suficiente que se haya pagado la deuda. Cada pecador debe aceptar la oferta” (Miami: Asociación Publicadora Interamericana, 2007), 36.

(7) “Cualquier pecador, en cualquier época de la historia, es dueño de la justificación. Jesús la depositó en la cuenta de cada uno cuando pagó por sus pecados en la cruz”, Ibid.

(8) Elena G. de White, El deseado de todas las gentes (Miami: APIA, 1955), 621.

(9) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, y por nosotros se hizo maldición (porque está escrito: ‘Maldito todo el que es colgado en un madero’), (Gálatas 3:13). Versión Reina Valera Contemporánea.

(10) “Su oído está atento al clamor del alma contrita. Él conoce el primer esfuerzo del corazón para llegar a él. Nunca se ofrece una oración, aun balbuceada, nunca se derrama una lágrima, aun en secreto, nunca se acaricia un deseo sincero, por débil que sea, de llegar a Dios, sin que el Espíritu de Dios vaya a su encuentro. Aun antes de que la oración sea pronunciada, o el anhelo del corazón sea dado a conocer, la gracia de Cristo sale al encuentro de la gracia que está obrando en el alma humana”, Elena G. de White, Palabras de vida del gran maestro (Miami: Publicaciones Interamericanas, 1971), 162.

(11) “Cristo, el comerciante celestial, que busca buenas perlas, vio en la humanidad extraviada la perla de gran precio. En el hombre, arruinado y engañado por el pecado, vio las posibilidades de la redención. Los corazones que han sido el campo de batalla del conflicto con Satanás, y que han sido rescatados por el poder del amor, son más preciosos para el Redentor que aquellos que nunca cayeron”, White, Palabras de vida del gran maestro, 90.

(12) “Nosotros somos creación de Dios”, (Efesios 2:10). Traducción en lenguaje actual.

(13) La expresión “creación de Dios” que aparece en Efesios 2:10 realmente significa “poema de Dios”. El término griego empleado para “creación” es ποίημα [poiema], la misma raíz para el vocablo “poema” en el idioma castellano. Strong, J. The exhaustive concordance of the Bible: Showing every word of the text of the common English version of the canonical books, and every occurrence of each word in regular order. (Ontario: Woodside Bible Fellowship, 1996).

(14) White, Palabras de vida del gran maestro, 90. El énfasis ha sido añadido.

(15) Isaías 44:22. Versión Dios habla hoy.

(16) Oseas 11:3.

(17) “Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos”, (Cantares 8:7).

(18) “Y cuando Cristo los induce a mirar su cruz y a contemplar a Aquel que fue traspasado por sus pecados, el mandamiento se graba en su conciencia”, Elena G. de White, El camino a Cristo (Miami: Asociación Publicadora Interamericana, 1996), 37. Véase también la página 39.

(19) Ibid., 86.

(20) Elena G. de White, El discurso maestro de Jesucristo (Miami: Asociación Publicadora Interamericana, 1996), 97.

(21) Elena G. de White, Alza tus ojos (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1982), 369.

(22) White, Palabras de vida del gran maestro, 160.

(23) “El Señor Jesús se complace en que vayamos a él como somos: pecaminosos, sin fuerza, necesitados. Podemos ir con toda nuestra debilidad, insensatez y maldad, y caer arrepentidos a sus pies. Es su gloria estrecharnos en los brazos de su amor, vendar nuestras heridas y limpiarnos de toda impureza”, White, El camino a Cristo, 79.

(24) “Si os entregáis a él y le aceptáis como vuestro Salvador, por pecaminosa que haya sido vuestra vida, seréis contados entre los justos, por consideración a él. El carácter de Cristo reemplaza el vuestro, y sois aceptados por Dios como si no hubierais pecado”, White, El camino a Cristo, 92. El énfasis en negrita ha sido agregado.

(25) Efesios 2:7.

(26) Romanos 1:5.

(27) Efesios 2:6. Énfasis ha sido agregado.

(28) Efesios 3:10. Énfasis ha sido suplido.

(29) “Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí”, (Marcos 7:6).

(30) Véase Isaías 1:10-18.

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