Análisis crítico al artículo: “Los instrumentos musicales del templo - 2"

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Análisis crítico al artículo: “Los instrumentos musicales del templo - 2"

Dr. Miguel Ángel Núñez

La tradición davídica

Cuando el Dr. Steger señala que “casi trescientos años después de David, cuando el rey Ezequías restableció el culto al verdadero Dios en el templo, siguió fielmente ‘el mandamiento de David’, designando levitas para cantar con címbalos, salterios y arpas (2 Crón. 29:25)”. Está en lo correcto, “mandamiento de David”, no dado directamente por Dios, porque en ese caso el texto diría: “por mandamiento de Dios”. Inferir que el “mandamiento de David” es equivalente a “mandamiento de Dios” es un uso incorrecto del texto, más aún cuando se trata del restablecimiento del culto, es decir, del sacrificio, no de la música, tal como hemos visto antes. Lo que se hizo en tiempos de Ezequías fue seguir con la tradición musical que David había introducido.

El Dr. Steger pretende decir que lo que David introdujo, que en varias ocasiones el texto bíblico es explícito en señalar “instrumentos de David”, siguieron siendo utilizados por mandato divino después. En tiempo de Esdras y Nehemías se usaron los mismos instrumentos, pero nuevamente el texto señala “según la ordenanza de David rey de Israel” (Esdras 3:10). Luego en tiempos de Nehemías hicieron algo semejante, alabaron “con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras” (Nehemías 12:27) y luego, agrega el Dr. Steger que "la palabra traducida como ‘cítaras’ es la misma que en otros pasajes se traduce ‘arpas’". Evidentemente, porque quiere que su argumento no sufra deterioro, pero ya hemos mostrado que los especialistas en hebreo señalan que se refiere a dos instrumentos distintos, por lo que se observa entonces, que en tiempos de Nehemías se utilizó otro instrumento, la cítara, que no era la que David había introducido en su tiempo, el arpa.

El Dr. Steger señala correctamente que “el sacrificio de Cristo en la cruz puso fin al sistema de sacrificios y ceremonias del Santuario que simbolizaban al Salvador”. La última parte de su observación es la que no hay que perder de vista, todo lo que se hacía en el santuario señalaba al “Salvador”, era, en términos de hermenéutica, tipo de Jesucristo.

Aplicaciones a la actualidad

Luego el Dr. Steger señala: “los creyentes seguimos adorando al mismo Dios. Las formas y los medios han variado con el transcurso del tiempo, pero los principios que el Señor estableció para adorarlo son los mismos”. Es verdad, los creyentes seguimos adorando al mismo Dios de David, Moisés y el pueblo de Israel. El autor reconoce que las formas y los medios varían, pero infiere que a partir de lo que él ha formulado “hay principios que el Señor estableció para adorarlo”. Aquí se introduce un sesgo que lleva a un argumento equívoco. ¿Dónde están los principios establecidos por Dios para adorarlo? Hasta esta parte del artículo no ha presentado ni un solo argumento consistente que pueda señalar que Dios estableció instrumentos “exclusivos” para su adoración. Habla de “instrumentos sacros” creyendo que los instrumentos que introdujo David, tal como dicen todos los testimonios bíblicos, proceden de Dios mismo, obviando que hay otros instrumentos no usados por David y que luego fueron utilizados por el pueblo, como la cítara, por ejemplo.

El Dr. Steger señala que “al elegir ciertos instrumentos para el templo, dejando completamente de lado otros instrumentos, el Señor indicó claramente que debe haber una diferencia entre la música de la iglesia y la música secular”. Sin embargo, esta inferencia está basada en argumentos que carecen de fundamento bíblico, tal como hemos demostrado en el texto precedente.

A mi parecer el Dr. Steger introduce una diacronía que ya evidenciábamos al inicio de la crítica. Homologar “templo” de Israel con “templo” cristiano es un error histórico, toda vez que en Israel existía un solo templo, que tenía un fin absolutamente tipológico y en función de Cristo y la salvación, y eso mismo, no tiene ninguna relación con la tradición de cultos, templos y liturgias que se introdujeron en el cristianismo en una mezcla de ideas judías, helenas, paganas romanas, conceptos medievales y reacciones de la reforma a los excesos del catolicismo. Desviación que se introdujo en la cristiandad posterior a la era apostólica y especialmente a partir del siglo IV.[9]

Misticismo religioso

Por otro lado, cuando se introduce una “adoración para el templo” y otra “para fuera del templo”, se crea una suerte de misticismo religioso que nada tiene que ver con el verdadero sentido de la adoración observado en el pueblo de Israel, que está ligado fundamentalmente a una expresión de alegría y celebración; ni tampoco con lo que las evidencias históricas muestran de las comunidades cristianas antes de la introducción de nociones paganas en la adoración cristiana.

La Biblia señala una diferencia en la música del templo, por esa razón tenían músicos profesionales dedicados exclusivamente a su ejecución. No obstante, en el pueblo de Israel existían elementos diferentes a los existentes en la actualidad. La música se la vinculaba casi exclusivamente con Dios, aún en contextos no religiosos como una boda, la celebración de las cosechas o el nacimiento de un niño.

Sin embargo, las condiciones actuales no son las de Israel y el modelo de culto, liturgia y lugares sagrados que los cristianos tenemos hoy proceden de otro momento histórico y con características que no se asemejan a Israel, de allí que es necesario establecer una distinción clara para no cometer el error de caer en diacronías históricas o extrapolaciones impropias.

Creo que el Dr. Steger no alcanza a reconocer en su artículo es que la idea de un lugar único, “sagrado” o con características separadas, es posterior a las reformas introducidas por Constantino en el siglo IV. De hecho, Constantino fue el primero en introducir los “templos cristianos”, pero siguiendo un modelo de origen pagano.[10] Hasta ese siglo los cristianos no tuvieron lugares de culto exclusivos, al contrario, se fomentaba la comunidad cristiana en reuniones de pequeños grupos que no tenía el modelo de espectadores y especialistas, sino se buscaba expresamente la comunión mediante el testimonio, la lectura de la Biblia y la adoración comunitaria. Fue el paganismo el que introdujo la noción actual de “templo”, por lo tanto, hacer un símil entre el antiguo santuario y el templo, con lo que en la actualidad se conoce por “adoración cristiana” y “templo” es extemporáneo e históricamente errado.

Arpa


Instrumentos para la adoración

Hay suficientes evidencias que los israelitas tenían actividades religiosas y de adoración fuera del templo, donde se utilizaban variados instrumentos con usos exclusivamente religiosos. Por ejemplo:
  • Una “compañía de profetas” que iban acompañados de “salterio, pandero, flauta y arpa” mientras profetizaban (1 Samuel 10:5).
  • David celebrando la llegada del arca a Jerusalén junto a otros israelitas danzaba “delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos” (2 Samuel 6:5).
El Dr. Steger señala además que “es particularmente instructivo que en el templo se utilizaran los címbalos, instrumentos de percusión no rítmica, mientras que nunca se utilizaron los panderos o tamboriles (pequeños tambores de mano), instrumentos de percusión rítmica”. Ya antes ha dicho que los címbalos se asociaban en Israel exclusivamente con la adoración en el templo. Es evidente en el texto bíblico que no se mencionan en otro contexto, pero el címbalo (que los hay de dos tipos), eran usados en Mesopotamia y otros pueblos, tal como demuestra la arqueología.[11] El Dr. Steger señala que los címbalos no se usaban como “percusión rítmica”, sin embargo tal como señala Joaquín Jeremías, los datos que se tienen es que los címbalos se utilizaban para señalar el comienzo de los cantos y para marcar el ritmo de lo que se cantaba.[12] Hay suficiente evidencia histórica y arqueológica,[13] para señalar que los sacrificios del santuario “eran acompañados por instrumentos” y que se producía una especie de oración pública que tomaba “naturalmente una forma rítmica y cantada”.[14] De hecho, los címbalos serían el antecesor de lo que luego se conocen como “castañuelas”, muy comunes en contextos españoles, y cuyo único fin es marcar el ritmo.[15]

Percusión y ritmo

Por otro lado, la razón por la que no se utilizan panderos o tamboriles[16] en el templo, estaba relacionado exclusivamente con una costumbre cultural de tiempos de David. Esos eran instrumentos de “mujeres”. Eran las doncellas de Israel las que tocaban los panderos y los tamboriles (Éxodo 15:20; Jueces 11:34; 1 Samuel 18:6; Salmo 68:25).[17] Al negársele a la mujer su participación en el culto, por razones que nada tienen que ver con ser mujer (sino con la simbología de la sangre y con el rol que ocupaban en el culto pagano las mujeres) esos instrumentos fueron excluidos por David, porque las mujeres no iban a participar del acto litúrgico que él instauró para el templo. El Dr. Steger correctamente señala que “la Biblia no explica por qué se los excluyó del culto”, sin embargo, las deducciones que hace posteriormente son suposiciones sin asidero bíblico, sólo “textos prueba”. Sin embargo, en ocasiones de adoración y celebración religiosa se los usó. En 2 Samuel 6:5 se señala que “mientras David y todo el pueblo de Israel danzaban ante el Señor con gran entusiasmo y cantaban al son de arpas, liras, panderetas, sistros y címbalos” (Cf. 1 Crónicas 13:8). Evidentemente estaban participando en una ocasión sagrada, por lo tanto, señalar que nunca se usaban los panderos en actos religiosos, es un exceso.

El Dr. Steger señala que “la presencia de estos instrumentos [panderos y tamboriles] en el Santuario hubiera despertado pensamientos y sentimientos totalmente ajenos al culto. Los instrumentos de percusión rítmica producen un estímulo motriz instintivo, que no tiene nada que ver con la adoración y la meditación espiritual”. Esta última inferencia es exclusivamente un preconcepto del autor que supone que el culto a Dios no puede estar asociado a ningún tipo de “estímulo motriz instintivo” (frase que no entiendo claramente por más que busco explicaciones coherentes). Lo que el Dr. Steger no dice es que su reacción puede ser el producto de entender el “culto” a la manera puritana del siglo XVIII que negaba la posibilidad de expresión física en la adoración,[18] oponiéndose a todos los textos que hablaban sobre la danza, la alegría y el festejo.[19]

El peligro de la extrapolación

El Dr. Steger afirma que:“La aplicación actual de este principio en el culto implica que deben evitarse los instrumentos y los estilos musicales asociados con actitudes, lugares o prácticas incompatibles con el culto, o directamente contrarias a Dios y a sus enseñanzas”. Cada vez que se quiere hacer alguna aplicación de algún principio es preciso cuidar que efectivamente esté relacionado con un principio. Sin embargo, las inferencias que se hacen a partir de un supuesto bíblico que no existe, no permiten hacer estas aplicaciones de manera apropiada. ¿Qué instrumentos son los del culto? Ya hemos probado que los que el Dr. Steger pretende como instrumentos de culto no fueron de Dios sino de David. Por otro lado, en ninguna parte se señalan “estilos musicales”, hablar de estilos musicales o prácticas incompatibles con el culto es introducir ideas que el texto bíblico simplemente no presenta. En este caso, no hay texto prueba, porque simplemente no existe, es sólo una aplicación fuera de lugar, de un fundamento que sólo puede encontrar alguna raíz en la tradición puritana, pero no en la Biblia.

Luego señala que hay que hacer una “distinción entre lo sagrado y lo profano” y que esto “no debe tomarse a la ligera”. Estoy de acuerdo. Definitivamente no se debe tomar a la ligera. No obstante, para defenderlo se necesitan argumentos más sólidos, no simplemente inferencias a partir de textos que señalan otra cosa. Poner el castigo de “Nadab y Abiú” como ejemplo de tomar a la ligera lo profano y lo sagrado, es un exceso del Dr. Steger que puede prestarse para manipulación. Estos dos personajes, en el contexto de la ley del talión, murieron simplemente por haberse dejado llevar por la soberbia. ¿Tiene aplicación esta situación hoy? ¿Cuántos soberbios han muerto en las congregaciones? ¿Cuántos que toman el nombre de Dios en vano han muerto? No quisiera polemizar, pero tomar este ejemplo, en el contexto de instrumentos que supuestamente son para la adoración, es simplemente, la vieja retórica de los puritanos que asustaban a la gente con los sufrimientos del infierno.

La música en el templo de Israel tenía una finalidad clara, sin duda, y todo el esfuerzo que se tomaron quienes crearon el ceremonial de la música así lo entendían. Comparto plenamente dicha idea, no obstante, inferir de allí que la música no “tenía el propósito de entretener a los fieles” es confundir el culto de antaño con el de hoy. Son dos cosas diferentes. El culto del templo apuntaba a Cristo, señalaba a Jesús, intentaba reproducir la alegría de la redención. ¿Por qué razón debería ser diferente hoy? Por más que la liturgia cristiana tenga un fundamento no bíblico, ¿por qué no debería ser expresión de alegría por la redención y la salvación?

El Dr. Steger, en algo que me parece enigmático señala que “el registro bíblico dice que los levitas músicos estaban en el templo ‘para guiar el canto’ y ‘para acompañar los cantos de Dios’ (1 Crón. 15:21; 16:42, NVI). Esos cantos se interpretaban ‘para aclamar y alabar a Jehová’ (1 Crón. 25:3)”. ¡Pero sin duda! ¡Claro! Es lo que expresa el texto bíblico. No obstante, derivar de allí conclusiones que el texto no señala es hacer extrapolaciones superiores a los que el mismo texto permite, lo que es sin duda, utilizar el texto para justificar opiniones personales, sin base bíblica.

Según el Dr. Steger, “Dios inspiró a David en la selección de los instrumentos más apropiados para lograr ese objetivo”. ¿Sobre qué base bíblica se sostiene este argumento? ¿Por qué hacer aparecer como que Dios eligió los instrumentos cuando lo hizo David, considerando lo que él en su momento consideró más apropiado? Derivar de allí un principio, es nuevamente utilizar el texto para fines particulares.[20]



*Dr. Miguel Ángel Núñez. Doctor en Teología Sistemática. 
Licenciado en Filosofía y Educación. Pastor ordenado. Escritor. 
Actualmente docente de la Universidad Linda Vista, Chiapas, México.

1 comentario:

  1. Reitero como escribí en el comentario de la parte 1 de este análisis crítico.
    Creo que la estrecha relación que David mantenía con Dios en ese momento garantizan que David eligió instrumentos que a Dios agradaron, sin embargo eso no transforma esos instrumentos en los únicos dignos para la alabanza, David eligió y Dios aceptó. Si en nuestro medio alguien consagrado elige alabar con determinado instrumento, me parece que la respuesta de Dios también será aceptar dicha alabanza.
    Las únicas reglas de adoración escritas en el texto sagrado, son "en Espíritu y en Verdad" (Juan 4:23 y 24), dejando claro el Señor que lo que buscaba no era un rito especial, un Lugar especial, sino la entrega completa.
    Un abrazo a todos, y al Pastor M.A. Núñez mi agradecimiento por el esfuerzo de escudriñarlo todo.

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