Celebremos en el exilio


Celebremos en el exilio
Andrés Flores 

La adoración adventista hispana experimenta una tensión práctica. Por un lado nos consideramos peregrinos y extranjeros. Este mundo "no es nuestro hogar". Por lo tanto las razones para alabar a Dios se desprenden de las realidades futuras de la segunda venida y una tierra renovada. Como peregrinos adoramos con nostalgia de las promesas venideras. Este énfasis se refleja en uno de los himnos favoritos de la Iglesia hispanoparlante, Más allá del sol: “Aunque en esta vida fáltenme riquezas, sé que allá en la gloria tengo mí mansión”. El creyente se llena de gozo en pensar que pronto heredará “un bello hogar”.



Por otro lado, como discípulos de Cristo, tenemos razones para celebrar aquí y ahora. Nuestra pasión no es solamente el evento de la segunda venida de Cristo, sino Cristo mismo, a quién tenemos acceso directo hoy por medio de la obra del Espíritu Santo. Existe un despertar en los jóvenes adventistas quienes amán la segunda venida porque aman a Cristo, sin embargo también desean celebrar las obras de salvación de Cristo en el mundo presente. En otras palabras desean celebrar en el exilio la presencia de Dios, su Palabra y su poder que transforma. Celebrar en el exilio significa sanar y bendecir al mundo por el cual Cristo murió mientras aguardamos la Segunda Venida. La "gozosa esperanza" nos convertirá en la clase de adoradores que este mundo lleno de dolor necesita: Adoradores quienes día a día sirven y transforman al mundo con actos de amor y compasión.

La adoración “publica” que experimentamos en nuestras Iglesias será realmente "pública" cuando produzca adoradores que impacten sus vecindarios, negocios, y aéreas de influencia trayendo sanidad, restauración y justicia.

Los pastores, ancianos y líderes de adoración necesitamos planear experiencias de adoración que promuevan el gozo de la presencia restauradora de un Cristo quien pronto vendrá pero que desea transformarnos hoy mismo y transformar a nuestras comunidades con el poder del evangelio. Aquí presento algunas ideas prácticas:
  1. Use himnos o cantos de adoración que promuevan tanto el gozo de la segunda venida como la presencia restauradora de Cristo en este mundo aquí y ahora. Ejemplo: “Cuando suene la trompeta” y “Dios de esta ciudad”. 
  2. Planee intencionalmente con su equipo de adoración estudiar el énfasis del exilio que apuntan a la segunda de Cristo y énfasis de la obra restauradora de Dios en este mundo a través de sus seguidores. Ejemplo: compare Juan 16:18-19 con Mateo 25:31-40. 
  3. Una los servicios de adoración con oportunidades de servicio en la comunidad en su ciudad. Provea oportunidades simples y efectivas para que los adoradores se involucren en obras de transformación urbana o rural. Por ejemplo, organice las experiencias de adoración para apelar a diferentes proyectos: La crisis de sida, tráfico sexual, abuso, depresión, etc. 

Andrés Flores sirve como pastor en la Conferencia de Illinois, EE.UU. donde actualmente se encuentra involucrado en plantar una iglesia para jóvenes y jóvenes adultos de 2da y 3ra generación en la ciudad de Chicago. También es el director del ministerio de adoración Calls of Worship.

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