Jesús, fuera de los templos


Jesús, fuera de los templos
Juan Francisco Altamirano

Una exposición contemporánea de Cristo,
dos mil años después de su encarnación.


“Jesús es Dios deletreándose a sí mismo 
en un lenguaje que la gente puede entender” (S. D. Gordon)


Él pernoctaba con algunos adictos, amantes del Hip hop, del Rock y del Rap. Estos habitantes de los túneles de la ciudad lo encontraban amistoso.(1) Su presencia aportaba una química festiva entre ellos. “Era de carácter alegre”,(2) y por razones confusas eso me estorbaba. Me chocaba la idea de una deidad con personalidad de festejos.(3) Y por su proceder cómodo en el grupo parecía más “habitar”(4) con ellos que andar de paso. A uno en el clan, a quien de entrada me lució el menos fiable, con más tatuajes que piel sobre su cuerpo, Jesús igual le mostró su simpatía sin ningún miramiento.(5)


El “amigo de gente de mala fama”,(6) carecía de los brillos de la ostentación.(7) Solía presentarse sin el atavío de uno de sus títulos,(8) con su nombre muy común en aquellos días: Jesús. Su apariencia con su cabellera al viento, pañuelo rojo circulado en su frente, en un par de jeans deslustrado, revolcaba todos mis preconceptos dogmáticos. Me caía insoportable verlo tan real, temiendo que eran sus mismas huellas las que yo de lejos admiraba. Él desafiaba todas mis imágenes mentales de Dios.(9) Causó que me sonrojara. No era para menos. Siempre me ha ofendido hallarme en una nube de fumadores. Ahora Jesús andaba sin esfuerzo entre ellos. ¡Qué bochorno! ¡Qué vergüenza! —rumié en mis adentros. Algo alterado, estuve a punto de virar el rostro e ignorarlo por completo. Apenas alcancé a apretar mis labios. Simplemente no lo asimilaba. Sentía que él me apartaba de mi cristo, aquel que cumplía mis expectativas, muy opuesto a este, demasiado cercano. 

A medida que la noche se asomaba, aparecían mujerzuelas para venderse al mejor postor. Pero otra sombra se colaba entre ellas. Intuí que era él. Su andar sereno, nada vacilante. Su perfil no era el de un frío espectador. Los faroles del parque arrojaban su media luz. Los cuerpos reproducían una silueta de placer en la retina de los consumidores nocturnos. Jesús compartió una tertulia con ellas. Me pareció un desacierto de su parte hacerles pasar un rato demasiado ameno. Por mi lado, prefería a la víctima atada a una cruz romana. O en el menor de los casos, al de semblante lóbrego y apagado.(10) Esperé que les dejara alguna reprensión, siquiera insinuada, pero no hubo nada. Me chasqueó —lo confieso. En lugar de eso, les narró sus vidas como en una película. Hizo que se les levantaran sus cejas en asombro al despertar en ellas el sueño por algo mejor, invistiéndolas con grandes posibilidades.(11) Por sus palabras, sus rostros quedaban con el brillo de gente dotada y capaz,(12) y el mío, desencajado por no haber hallado en Cristo una obsesión posesiva por ejercer control sobre la gente.(13)

Como si fuese cosa impropia o el hallazgo de una rareza, me asombré al encontrar allí un sinfín de altares para Dios. Eran vidas, o mejor dicho, eran templos ambulantes clausurados por mis ínfulas de superioridad. Experimenté tanta molestia… todo empezó cuando él atravesó la calle, desde el parque hasta los nidos de la lujuria. Se trata del mismo enlace capaz de desatar todas las querellas sectarias en el nombre de Dios, cuando alguien hace temblar nuestra comodidad aislacionista, y deja que el evangelio se avenga en la música urbana, con el aliento a ser humano, ilustrado con las pinturas de la calle, al ritmo de la música de mercado, o vestido a la usanza de grupos suburbanos. Esa noche me juré que yo lo bajaría de la tarima de mi religión. Me decepcionó a su voluntad —pensaba. Pudo haber traído una manta para condenar sus despilfarros —agregaba, parándose conmigo desde este lado de la calle, pero él caminó una vida de amor en la pasarela de gente que sus iguales hemos despreciado. 

Esa noche él optó por dibujarles lágrimas de gozo, y no áridas condenaciones. Mi actitud embriagada de egoísmo inmoral, tan indiferente a las heridas ajenas, hizo que me revolcara al ver a Jesús queriendo librarles del dolor de herirse a sí mismas. Él les regalaba besos en la frente a esas sienes manchadas por el desamor. Extendía su mano, confiaba estrechones, y soltaba una rosa blanca a cada joven, y no se fue hasta cantarles una serenata de su amor a todas. Esa noche hallé a Dios en las manos de una chica piel canela, y en las lágrimas desprendidas sobre una mejilla con rasgos indígenas. Esa noche encontré a Jesús fuera de los límites de mi religión.(14)

Pese a todo, yo lo rechazaba; pero Jesús me atraía. 

Sabía que era él. Aun así, me froté los ojos, y cauteloso me le acerqué. Su voz era inconfundible. Pronto la reconocí. Él versaba al viento sin aires de saberse Maestro. Irradiaba paz, ajeno a esa sed por corregir la vida de la gente. Su mirada limpia me lo decía. Desprovisto de todas las etiquetas, amaba al ser humano. Para él no hay prostitutas versus beatas, hombres versus homosexuales, mujeres versus lesbianas, paganos versus cristianos, impíos versus piadosos, rockeros versus salmistas, etc.(15) Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos;(16) somos todos sus seres humanos. 

Me aseguré que no se trataba de un "sketch". Jesús no fingía. No vi en él muecas de trabajo, como quien se contiene a punto de estallar improperios de fanatismo religioso. Él pertenecía a otros de nuestra misma piel. Me arrancó un suspiro e inseguro me le acerqué. Quería saber qué hacía allí, muy lejos de los templos, que se suponía que quienes estaban dentro de ellos, creían controlarlo para redefinirlo a punta de homenajes.

Creo en mi cristo —me adoctrinaba mientras me le acercaba, y añadí: El cristo monástico y puritano, a quien he personificado con mi superioridad religiosa. Al inseguro encapsulado en una burbuja de santurronería. A quien acerco solamente con aquellos a quienes yo apruebo. No es el Cristo con otros, es el cristo mío. No es el Cristo de todos; es el cristo de nosotros.

Jesús, el de la piel curtida en los desiertos de acero y concreto, quien no padece hambre de protagonismo, dispuesto a perder el afecto de los burócratas de amenes, fijó sus ojos vidriosos hacia ellos para decirme:

—Volveré a los templos hasta que mis amigos encuentren más amor en las iglesias que sexo en los burdeles.

¡Jesús! ¡Jesús! —me dije un tanto resignado, nunca te amañaremos a nuestra imagen, porque tú primero escogiste hacerte a la frágil nuestra.

El autor es escritor y reside en el Estado de Washington, desde donde escribe 
y colabora como uno de los administradores de HimnovaSion. 
Sus escritos pueden ser leídos en www.jesusvistopordentro.com, 
y él puede ser contactado a través de aplantar@gmail.com, 
o seguido en Twitter: @Jesusvpdentro.

Notas:

(1) “Se granjeaba la simpatía de todos los corazones, mostrándose capaz de simpatizar con todos”. Elena G. de White, El deseado de todas las gentes (Miami: APIA, 1955), 54; el énfasis ha sido suplido.

(2) Ibid., 68.

(3) Era costumbre de Jesús incorporarse a todos los ambientes de fiesta posibles, según Elena G. de White, en el libro El evangelismo: “Cuando era invitado a una fiesta, Cristo aceptaba la invitación para poder sembrar la simiente de la verdad en el corazón de los presentes mientras estuviera sentado a la mesa. Él sabía que la simiente así sembrada brotaría y produciría fruto” (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1976),  47. 

(4) Ya el apóstol Juan había usado la expresión “habitó entre nosotros” para introducirnos la encarnación de Jesucristo (Juan 1:14); expresión que literalmente se transliteraría como “tabernaculizó”, en alusión al tabernáculo del AT en el que Dios mismo moraba en medio de su pueblo. Al usarla para referirse a la encarnación de Cristo, Juan lleva más allá el énfasis de la presencia de Dios entre nosotros, lo que en la época del desierto era una experiencia peregrina, en la encarnación de Jesucristo se convierte en un acto de la unión permanente de Dios con la humanidad. J. de Bartley, J. B. Patterson y J. C. Wyatt eds., Comentario bíblico mundo hispano: Juan (El Paso, TX.: Editorial Mundo Hispano, 2004), 64-65.

(5) “Procuraba inspirar esperanza a los más toscos y menos promisorios, presentándoles la seguridad de que podrían llegar a ser sin culpa e inocentes, y adquirir un carácter que los revelase como hijos de Dios”, White, El deseado de todas las gentes, 70.

(6) Era el título usado por religiosos para “ofender” a Jesús por su asociación con gente que ellos mismos rechazaban por indigna (Mateo 11:19. Versión Dios habla hoy).

(7) Isaías 53:2 dice que “no había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable”.

(8) Jesús tuvo de dónde escoger. Entre nombres y títulos para Jesús en toda la Biblia, se han enlistado más de 198, según la enciclopedia libre, Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Names_and_titles_of_Jesus_in_the_New_Testament

(9) Philip Yancey en su libro El Jesús que nunca conocí (Miami: Editorial Vida, 1996), en la página 15 cita el siguiente poema de William Blake para ilustrar la verdad que cada quien creamos una imagen mental de Jesús influenciada por nuestra propia semejanza: “La visión de Jesús que tienes / es el mayor enemigo de mi visión: / La tuya tiene una gran nariz aguileña como la tuya, / la mía tiene una nariz chata como la mía… / Ambos leemos la Biblia día y noche, / pero tú lees negro donde yo leo blanco”.

(10) “Se dice a menudo que Jesús lloró, pero nunca se supo que haya sonreído. Nuestro Salvador fue a la verdad Varón de dolores y experimentado en quebranto, porque abrió su corazón a todas las miserias de los hombres. Pero aunque fue la suya una vida de abnegación, dolores y cuidados, su espíritu no quedó abrumado por ellos. En su rostro no se veía una expresión de amargura o queja, sino siempre de paz y serenidad. Su corazón era un manantial de vida. Y doquiera iba, llevaba descanso y paz, gozo y alegría”. Elena G. de White, El camino a Cristo (Miami: APIA, 1996), 181.

(11) Al hablar acerca de María Magdalena, Elena G. de White afirma que “el plan de la redención ha investido a la humanidad con grandes posibilidades”, White, El deseado de todas las gentes, 521.

(12) “Enseñaba a todos a considerarse dotados de talentos preciosos… procuraba inspirar esperanza a los más toscos y menos promisorios…”, White, El deseado de todas las gentes, 70.

(13) “Dios no utiliza medidas coercitivas; el agente que emplea para expulsar el pecado del corazón es el amor. Mediante él, convierte el orgullo en vanidad, y la enemistad y la incredulidad, en amor y fe”, Elena G. de White, El discurso maestro de Jesucristo, (Miami: APIA, 1956), 67.

(14) “Muchos piensan que sería un gran privilegio visitar el escenario de la vida de Cristo en la tierra, andar donde él anduvo, mirar el lago en cuya orilla se deleitaba en enseñar y las colinas y valles en los cuales sus ojos con tanta frecuencia reposaron. Pero no necesitamos ir a Nazareth, Capernaún y Betania para andar en las pisadas de Jesús. Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, en los tugurios de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad, y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo. Al hacer como Jesús hizo cuando estaba en la tierra, andaremos en sus pisadas”, White, El deseado de todas las gentes, 595.

(15) “Cristo no era exclusivista… Halló al dominio de la religión rodeado por altas murallas de separación, como si fuera demasiado sagrado para la vida diaria, y derribó esos muros de superación. En su trato con los hombres, no preguntaba: ¿Cuál es vuestro credo? ¿A qué iglesia pertenecéis? En vez de aislarse en una celda de ermitaño a fin mostrar su carácter celestial, trabajaba fervientemente por la humanidad. Inculcaba el principio de que la religión de la Biblia no consiste en la mortificación del cuerpo. Enseñaba que la religión pura y sin mácula no está destinada solamente a horas fijas y ocasiones especiales. En todo momento y lugar, manifestaba amante interés por los hombres, y difundía en derredor suyo la luz de una piedad alegre”, White, El deseado de todas las gentes, 65, 66.

(16) Hebreos 2:11.

15 comentarios:

  1. "Himnovacion" muestra al Jesús que yo eh conocido, antes solía tener prejuicios hacia ciertas personas de la sociedad pero ese Jesús me ah enseñado que todos somos sus hijos y por tanto la salvación es para absolutamente todos los que acepten vivir en su amor. Y ninguno de nosotros debe subestimar al que ah cometido pecado pues todos somos pecadores, por algo estamos aquí todavía y no en cielo. Cristianismo debe ser sinónimo de amor para salvación de las almas. ( Elba Maria J.)

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  2. Abner L. Perales González11 de marzo de 2012, 9:28

    Wow!!! Creo haber leido un poco del inicio en algún otro lugar, pero no el completo. Ahora me impactó más. Que Dios siga bendiciendo tu ministerio Juan Francisco Altamirano Rivera.

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  3. super poderoso... realmente me hizo pensar... a compartir. gracias

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  4. David Aarón Ponte Villafana11 de marzo de 2012, 9:30

    buen mensaje. gracias

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  5. waoooo!!! me impresiono a primera vista esa imagen!!! Me causo impacto visual! de verdad... Vi a un Jesús mucho más cerca de lo q imaginaba!!! Jeje gracias!‎...no había leído algo tan bello desde hace mucho tiempo!!! ...tuve q llorar un poco lo confieso! ...sentir a Jesús tan cerca me abrumo por un momento! Ese es el Jesús q yo conozco... y ese es el q quiero ver en mi iglesia!!!

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  6. Gracias Pr. Juan Francisco Altamirano Rivera!! Muy edificante!!! Por eso siempre he discutido mi desacuerdo con el refrán, “Dime con quién andas y te diré quién eres”...

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  7. Esta impresionante!!! En mi mente vi como una película todo, y pensaba como actuaríamos nosotros hoy, si Jesus hubiese nacido en esta epoca, y lo hubiésemos visto caminar y rodearse de gente a la cual ni dejaríamos entrar a la iglesia, da para reflexionar y mucho...

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  8. Arkangel Heavenly11 de marzo de 2012, 9:34

    Excelente articulos...

    No mas me pregunté, si el tiempo de Jesus hubiera sido hoy, como vendría? cual sería su pesebre? a que templo iría? quienes escogería como discipulos? .. tremendo... es Di_s reconciliando al mundo...! Aleluya!

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  9. Jesus fuera de los templos,es simplemente hermoso, me pregunto cuantas veces he sido exclusivista y he rechazado a mi projimo por ser "diferente" a mi necesitamos el amor de Cristo en nuestros corazones.

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  10. Ese es el Jesús que yo quiero en mi casa, en mi iglesia, en mi vida. El Jesús que mira con amor, que libera de culpas y prejuicios, que no conoce estereotipos ni prejuicios, que nos da ganas de saltar de alegría.

    Muchas gracias por describirlo con unas palabras tan preciosas. Se nota que le quieres mucho y le conoces profundamente. Necesitamos más de este Jesús, para que sacuda nuestros prejuicios y nos enseñe nuevos caminos para tratar a la gente como El les trató!

    ¡No dejes de escribir!

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  11. Simplemente unas de las parábolas modernas, que relatan una realidad marcada en estos tiempos religiosos, en donde las apariencias es mas importante que mi relación con Dios. Dios, transforma nuestra vida y corazón sobre todo

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  12. Edwin Gabriel Vargas11 de marzo de 2012, 19:48

    Wow, Juanfra.... Gracias por retarme el alma y enternecerme el corazon a traves de este cuadro de Jesus!

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  13. ESTO ESTA PRECIOSO PASTOR ALTAMIRANO!!! ESE ES EL JESUS Q YO CONOZCO Y EL Q QUIERO IMITAR...Q BELLA FORMA DE ILUSTRARLO, Q EXACTO ASI ES EL...NO TE RECARGA DE CULPA, TODO LO CONTRARIO LAS QUITA DE TI. ALIVIA TUS CARGAS, CURA LAS HERIDAS DEL CORAZON, CURA LOS VICIOS, TE LIVERA DE ANCIEDAD,TE DA LA MANO CUANDO ESTAS CAIDO Y TE LEVANTA, PODEROSO AMOR RE-MEGA-IMENSURABLE... TREMENDA REFLEXION, CUANTAS VECES HEMOS VISTO O HEMOS ACUTADO EN RECHAZO A ESTAS PERSONAS. CRISTO, SE MEZCLO ENTRE ELLOS SOLO CON EL FIN DE SALVARLOS...FUE POR ELLOS Q EL TAMBIEN VINO A ESTA TIERRA...Y MUCHOS NOS NOS DAMOS CUENTA PERO EL PREJUICIO ES UN VICIO Q MATA..DLB

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  14. Jesus, ensename a amarte, a tenerte en mi corazon y no fuera de el. Perdoname porque cuando en la Iglesia he experimentado y he sentido el desamor, siempre digo: "A la iglesia voy a fijar mi vista en Cristo y no en nadie mas" en otras palabras actuo como si tuviera mis ojos cerrados; como puedo tener amor por los demas teniendo mis ojos cerrados?. "Senor ayudame a abrir mis ojos, a aceptarme, y amarme con mis defectos y errores". Que lindo que permitieramos que Cristo este dentro del templo y dentro de nuestros corazones como El es: Sin limites y no limitado, Libre y no encapsulado dentro de una burbuja de santurroneria. Senor, gracias por la oportunidad que aun me das de aprender a vivir como Cristiano y no solamente a vivir para aprender teorias vacias que no satisfacen nuestra nececidad de sentirnos amados. "JESUS TE NECESITAMOS"

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  15. fabian morocho ortiz28 de marzo de 2012, 15:39

    Jesus enseñame a amarte y mirarte con mas amor gracias x cambiar mi vida y transformar mi ser eres todo poderoso mi maestro mi rey mi Dios mi padre bendito de la gloria sea siempre tu nombre bendito padre selestial me propongo amarte mas sin medida todo mi amor te lo doy a ti xq siempre me as cuidado y me as protegido de todo peligro te amo Jesus amado no olvides de velar mi vida y d Marcia amen

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