¿Puede una iglesia ofrecer dos servicios con estilo de adoración diferentes?



¿Puede una iglesia ofrecer dos servicios 
con estilo de adoración diferentes?
Pr. Homero Salazar

Aunque el ideal sería que no se necesiten dos servicios de adoración que se diferencien por el estilo de liturgia y música, sino solo uno que contextualice el evangelio y que sea tan renovador como contemporáneo, no siempre se puede. En mi experiencia como director de jóvenes por muchos años y en diferentes países, me he dado cuenta de que pretender cambiar la mentalidad cultural de nuestra iglesia tradicional para motivarlos a salir de su zona de comodidad y contextualizar el evangelio haciéndolo más relevante para las nuevas generaciones, no es cosa fácil. Tal vez en los Estados Unidos aparente haber mas necesidad de un cambio en la manera como hacemos tradicionalmente las cosas, sobre todo porque nos enfrentamos al gran desafío de llegar a la 2da y 3ra generación de jóvenes hispanos, hijos de hispanos que nacieron en este país y que sin ninguna duda enfrentan grandes conflictos de identidad no solo por su raza y color sino por sus creencias y religión.


Los pastores hispanos en esta zona del mundo, tenemos suficientes argumentos para hacer un esfuerzo a favor de las nuevas generaciones que no pueden encontrar su sitio en las prácticas tradicionales que sus padres han trasladado de los diferentes países de donde provienen. Aunque parezca increíble, es una realidad. Nuestras iglesias pueden ser muy tradicionales siguiendo un patrón de conducta en la liturgia, muy similar en el mundo hispano sin embargo, la brecha costumbrista es muy marcada cuando se habla de inmigrantes Sudamericanos o Interamericanos y ni que hablar del inmigrante caribeños. Toda esta mezcla de ideas relacionadas a la liturgia y los conceptos de “reverencia” que se manejan en las zonas mencionadas, varían muchísimo. A raíz de esto, nos encontramos con iglesias que luchan por mantener su “identidad” hispana, mientras están rodeadas de iglesias anglos que, o están creciendo porque decidieron cambiar su manera de hacer iglesia y esto incluye su liturgia en la adoración, o que están definitivamente muriendo porque decidieron mantenerse firmes y leales a al “himnario” pero perdieron a sus jóvenes.

En medio de este caos, me toco venir a pastorear una iglesia hispana en el área de Washington DC, me refiero a la primera iglesia hispana de esta área hasta hoy, con 54 años de existencia. Esta ubicada a solo 5 minutos de la Conferencia General. Una iglesia que desde que llegue manifestó su preocupación por los jóvenes y adolescentes hispanos, sus propios hijos. Después de haber hecho un análisis de la situación de la segunda y tercera generación de hijos de inmigrantes y sus conflictos y, de conversar mucho con mis ancianos y lideres. Decidimos hacer algo que realmente implicaría un cambio total y sin duda afectaría a muchos adultos porque, afectaría su zona de comodidad. Decidimos tener dos servicios con dos diferentes liturgias, el primero mantendría el orden tradicional y el segundo un orden y un estilo contemporáneo. Esto nos llevó a colocar el horario de Escuela Sabática en el centro mismo de los dos servicios. Mi propuesta inicialmente fue hacer la prueba un solo sábado, pero, cuando lleve a la junta la propuesta para ser votada, la junta en pleno decidió que deberíamos hacerlo hasta fin de año, o sea de Setiembre a Diciembre (2006). Esto realmente me sorprendió y me demostró que los lideres estaban más que dispuestos a salir de su zona de comodidad para darles a los jóvenes su espacio y una oportunidad de encontrar su identidad eclesiástica. Lo que más me trajo alegría es que, uno de los miembros de junta propuso la idea de que si esto funcionaba, la junta debía evaluar y permitir que esto continúe hasta que Cristo venga.

Y aquí estoy, escribiendo parte de mi experiencia. Ya llevamos casi 6 años ofreciendo dos servicios en la Washington Spanish SDA Church. Cuando miro hacia atrás me doy cuenta que aprendí algunas cosas. Siempre tuve la impresión de que una iglesia de 54 años de edad, tenía suficiente argumento para no querer cambiar, obviamente algunos que no estuvieron dispuestos al cambio, aunque no lo crean, se fueron. Otros que se fueron volvieron, pero, los que nos quedamos decidimos ser fieles a nuestro desafío, nos mantuvimos unidos y frescos en el Señor tratando de que esta nueva visión y misión fuera perfeccionándose para darle a la juventud y a los adultos que aman las innovaciones, una verdadera oportunidad de encontrarse con Cristo y su Palabra cada Sábado de manera relevante. Cada cierto tiempo los dos servicios se juntan pero los adultos del primer servicio siguen dejando de lado su zona de comodidad y permiten que la liturgia sea guiada por los jóvenes del 2do servicio. Son ocasiones en las que adoramos juntos y agradecemos a Dios por la convivencia, la tolerancia y sobre todo el amor Cristiano que se ve brillar por sobre todas las cosas.

En otro artículo compartiré, algunas de las cosas que he aprendido en el camino y que sé que son valiosas para aquellos que quisieran vivir esta experiencia en sus iglesias. No pretendo con esto decir que todas las iglesias necesitan hacer esto, lo que si he tratado de mostrar es que, en la División Norteamericana y porque no en Sudamérica e Interamérica, necesitamos mayor apertura y darle a las generaciones venideras su oportunidad, porque ellos son los que deben tomar la antorcha que seguirá brillando hasta que Cristo venga.

Pr. Homero Salazar
Senior pastor de la Washington Spanish SDA Church
Silver Spring, Maryland. EE.UU

El Enfoque de las “Guerras de Adoración”



El Enfoque de las “Guerras de Adoración” Esconde el Verdadero Problema Sobre Conexión con Dios

Traducido por Abner L. Perales
Usado con permiso The Barna Group of Ventura, California.

Las revistas han publicado artículos sobre el tema las “guerras de adoración,” diciendo que hacen estragos en las iglesias de la nación. De acuerdo a la información proveniente de un nuevo estudio presentado en Baylor University por el investigador George Barna, sin embargo, la verdadera cuestión no es la selección de música por las iglesias sino el interés en, comprensión de y el compromiso en el acto de adorar a Dios de las personas.



Describiendo la investigación nacional dirigida por su compañía para el Simposio Billy Ray Hearn sobre Música Cristiana, celebrado en Baylor University en Waco, Texas, Barna indicó que la cobertura otorgada a las “guerras de adoración” ha exagerado el alcance del problema haciendo caso omiso de los problemas reales con respecto a la adoración. “El mayor desafío,” de acuerdo a Barna, “no es sobre cómo utilizar la música para facilitar la adoración tanto como lo es ayudar a la gente a entender la adoración y tener una pasión intensa para conectarse con Dios”. Citando varios hallazgos de tres encuestas a escala nacional que dirigió sobre la cuestión, Barna señaló que relativamente pocas iglesias tienen batallas musicales intensas, sin embargo, la mayor parte de las iglesias tienen pocas personas que verdaderamente conectan con Dios en el culto.

“La mayoría de miembros de iglesia que pelean por sus preferencias musicales lo hacen porque no entienden la relación entre la música, comunicación, Dios y adoración. Los líderes de la iglesia fomentan el problema al enfocarse en cómo agradar a la gente con música o cómo ofrecer suficientes estilos de música para satisfacer los gustos de todos en lugar de enfrentar las cuestiones de fondo, de interés limitado en, comprensión de e inversión en la adoración ferviente de un Dios digno y santo”. Barna también declaró que, aunque la música es importante en el proceso de adoración, a menudo se eleva sobre su lugar correcto en el esfuerzo de culto. “La música es solamente una herramienta destinada a habilitar a la gente a expresarse a sí misma hacia Dios, a pesar de todo, a veces pasamos más tiempo discutiendo sobre la herramienta que sobre el producto y propósito de la herramienta”.

Creando una controversia
Sobre la base de encuestas nacionales entre asistentes de iglesias, Pastores de Iglesias Protestantes y líderes de adoración de estas iglesias, Barna reveló que, entretanto que definitivamente hay batallas libradas entre las iglesias Protestantes sobre la música, la batalla no es extensa. Un cuarto (24%) de los Pastores dicen que sus iglesias tienen tensiones relacionadas con la música, pero solo 5% de ellos reclaman que estas tensiones sean “severas” – que suma solo el 1% de las congregaciones Protestantes en los Estados Unidos. Cerca de tres de cada diez pastores en iglesias con conflictos de música dicen que las tensiones son “algo serio.” Juntos, por lo tanto, solo 7% de las iglesias Protestantes tienen problemas “severos” o “algo serios” con la música, agitando su congregación.

Una de las razones identificada por Barna para la gravedad limitada de las tensiones es que la mayoría de los asistentes de la iglesia aprecian el uso de la música para el culto, pero no están obsesionados con el estilo utilizado. La investigación encontró que el estilo de música en que se basa el servicio es un asunto de gran importancia para solo un tercio de los asistentes a la iglesia. De hecho, solo el 17% dijo que cambiaría definitivamente o probablemente su patrón de asistencia si su iglesia alterara el estilo musical del servicio al que usualmente asiste, mientras que tres cuartos (76%) dijo que simplemente marcharía con el nuevo estilo y no haría cambios en sus hábitos de asistencia. Estas figuras sugieren que, a pesar de las controversias que rodean la música de la iglesia, la gente podría ser más tolerante o flexible de lo previsto. El estudio sí encontró que el segmento de adultos con más probabilidades de cambiar el servicio o la iglesia en lugar de aceptar un estilo de música que no le gustase, eran evangélicos.

Como confirmación de la importancia limitada de la controversia de las “guerras de adoración,” la investigación señaló que solo tres de cada diez adultos dicen que la música del culto es el factor único y más importante en su elección sobre qué iglesia asistir. Las personas con mayor probabilidad a enlistar la música como factor clave fueron negros, personas de 56 años o más, adultos que asisten a iglesias con 500 o más asistentes, mujeres, y cristianos nacidos de nuevo.

Música que domina
Hay bastantes oportunidades para que las personas adquieran exposición al estilo de música que prefieren. Tres cuartos de las iglesias Protestantes (73%) tienen servicios de adoración múltiples. En total, 27% tiene solo un servicio, 32% ofrece dos servicios, 33% proveen tres opciones y 8% tienen cuatro o más servicios distintos.

El estilo de música utilizado en los servicios religiosos varía tremendamente. Cerca de la mitad de todas las iglesias Protestantes (46%) ofrecen, por lo menos, un servicio con música tradicional de adoración – himnos y otras melodías utilizando un coro, un órgano o canto congregacional de esa música. Así de prolífico es el número de iglesias (43%) que utiliza música “blended” – una combinación de dos o tres estilos de música diferentes dentro del mismo servicio. Los estilos menos comunes utilizados incluyen rock o Cristiana contemporánea (utilizado en 24% de iglesias), alabanza y adoración (en 8% de iglesias) y góspel (en 7% de las iglesias).

El perfil se ve un poco diferente si las cifras se basan en el número de servicios de adoración más que en el número de iglesias utilizando un estilo dado. Vistas desde ese ángulo, la información indica que 35% de todos los servicios de adoración Protestantes, incluyendo aquellos celebrados durante los domingos de noche y durante la semana, utilizan música tradicional; 30% son blended; 16% son rock o Cristiano contemporáneo; 7% son góspel; 6% son alabanza y adoración; 4% son acapella; y 2% no utilizan música en absoluto. (El porcentaje de iglesias utilizando un estilo musical es diferente que el porcentaje de servicios en el que el estilo es utilizado porque muchas iglesias tienen múltiples servicios de adoración, causando que el número base de servicios sea más grande que el número de iglesias Protestantes. Además, algunas iglesias pueden tener más de un servicio de adoración que utiliza el mismo tipo de estilo musical).

¿Hacia qué tipo de música de adoración gravitan los feligreses? Si el servicio al que se asiste es algún indicador, el servicio de adoración tradicional todavía predomina, aunque una minoría de asistentes adultos lo experimenta. Ahora, 40% de adultos dice que asiste a un servicio que utiliza música tradicional (ej., un coro, himnos, órgano). A continuación, los estilos más comunes son música “blended” (utilizado en los servicios frecuentados por 12% de los adultos); góspel (11%); alabanza y adoración (10%); y cristiano Contemporáneo (CCM, por sus siglas en inglés) o rock Cristiano (9%). Uno de cada ocho asistentes (13%) dice que no conocen qué estilo de música se practica en sus servicios.

Las verdaderas cuestiones
El estudio de Barna descubrió que, entre las cuestiones claves de adoración está, que los adultos que asisten a la iglesia y los Pastores no comparten una percepción común del resultado más importante de la adoración. Los congregantes eran más propensos a entender el culto como una actividad realizada para su beneficio personal (47%) mientras que los Pastores describen el propósito del culto como conectar con Dios (41%) o experimentar Su presencia (30%). Solo tres de cada diez asistentes adultos de la iglesia (29%) indicó que veían el culto como algo que está enfocado principalmente en Dios. Uno de cada cinco asistentes admite que no tiene idea de cuál sea el resultado más importante del culto.

Otro hallazgo relevante de la investigación fue que la mayoría de pastores no da prioridad al culto como un objetivo principal del ministerio de su iglesia. Cuando se les pidió que enlistaran dos o tres prioridades principales de su iglesia, la encuesta reveló que la adoración se incluyó en esa lista por solo uno de cada cuatro pastores (26%). Otras prioridades principales incluyeron el evangelismo (listado como una de las tres prioridades principales por 41%), predicar/enseñar (34%), ministrar por jóvenes y niños (25%), y discipulado (19%).

Algunas señales mezcladas
Si cambios importantes se realizarán en la adoración, no espere que sean dirigidos por los laicos. En la mayor parte, la gente está satisfecha con las experiencias de adoración que actualmente tienen. Cuatro de cada cinco individuos (83%) dicen que salen de los servicios sintiéndose aceptados o completamente amados por Dios “todas las veces” o “la mayoría de veces”. Dos de cada tres adultos (69%) generalmente sale sintiéndose inspirado. Tres de cada cinco (62%) dicen que típicamente sienten que han conectado con Dios o han estado en Su presencia en la mayoría de casos. La mitad de los congregantes (50%) frecuentemente sale sintiéndose desafiado a cambiar. Relativamente un número reducido de personas dicen que, por lo general se sienten culpables o decepcionados de sí mismos (10%), o frustrados porque sus necesidades no se satisficieron (8%).

Los adultos están satisfechos típicamente con la calidad de la música, el sermón y la oración en sus servicios. Cuatro de cada diez están “completamente satisfechos” con la música y con los sermones, y la mitad están “completamente satisfechos” con la oración. Gran parte del resto de los adultos dijo que estaban “mayormente satisfechos” con cada uno de esos elementos.

Sin embargo, Barna señaló que los asistentes a la iglesia y los pastores tienen nociones conflictivas sobre qué se considera necesario a fin de adorar efectivamente. De los diez factores de facilitación estudiados, los feligreses y pastores difirieron substancialmente en la importancia de seis de estos ítems.

Las aéreas de coincidencia se relacionaron a la oración, donde nueve de cada diez pastores y feligreses dijeron que era muy importante para facilitar una adoración efectiva; tener comunión (Santa Cena; mencionada por dos tercios de cada grupo); dar dinero (mencionado por un poco más de la mitad de ambos grupos); y tener un tiempo para “voltear y saludar” (mencionado por la mitad de cada grupo).

Entre los factores de divergencia estaban, tener tiempo para reflexión en silencio durante el servicio, considerado muy importante por dos tercios de todos los adultos – el doble de la proporción medida entre los pastores. La mitad de todos los congregantes dijeron que tener tiempo para la confesión privada era muy importante, pero solo uno de cada tres pastores convino. Un gran sorprendente número de personas (38%) expresó la importancia de recitar credos, que era más del doble del porcentaje de los pastores que estuvieron de acuerdo (14%). Por otro lado, los pastores fueron considerados más propensos a asignar importancia al sermón, la lectura pública de la Escritura y el uso de música que los congregados.

Más de cuatro de cada cinco pastores (84%) dijo que la música es muy importante para facilitar la adoración efectiva. Sin embargo, apenas la mitad de los congregantes (55%) convino. De hecho, en la evaluación de la importancia de los diez elementos de la adoración estudiados, los pastores clasificaron a la música en segundo lugar en relación a la oración y la empataron con el sermón en importancia. Los congregantes, no obstante, la evaluaron en empate por el quinto lugar, después de la oración, el sermón, la comunión y el tiempo de reflexión. La música fue considerada no más importante que la lectura pública de la Escritura, confesión, las ofrendas y el momento de saludo. De hecho, la música fue más importante que solo uno de los diez elementos evaluados: recitar credos y las lecturas responsoriales.

Si las personas en las bancas va impulsar cambios, esas transiciones podrían relacionarse a la substancia de los cantos que cantan y a ser capaces de cantar cantos que conocen más seguido. En conjunto, casi la mitad de todos los asistentes al culto dicen que las palabras en los cantos populares de alabanza y adoración actuales carecen de la profundidad espiritual de los himnos tradicionales, mientras que tres de cada diez adultos señaló que se están introduciendo demasiados cantos nuevos de adoración a sus servicios.

Oportunidades de crecimiento
Barna expresó su gratitud a Baylor University por patrocinar el estudio y expresó la esperanza de que la información pueda ayudar más a los pastores y congregantes a llegar a la misma página acerca de la adoración. “El estudio no minimiza el hecho que algunas iglesias estén soportando divisiones dolorosas referentes a la música de adoración. La buena notica, sin embargo, es que esas tensiones son menos comunes de lo que las anécdotas y las exageraciones periodísticas han sugerido. El estudio de Baylor pone la controversia en perspectiva y coloca la noción de las ‘guerras de adoración’ en la categoría de ‘mito’”.

Basado en la información de los estudios, Barna citó dos patrones de comportamiento importantes. “Noten que las iglesias que son más propensas a tener problemas relacionados con la adoración son aquellas que utilizan música blended, lo que es un intento cuestionable por complacer a todos de una sola vez. Parece que el uso de música blended simplemente les recuerda a las personas el hecho que tienen que compartir el espacio musical con otros que no pueden tolerar sus propias preferencias – tal como ellos no pueden tolerar aquellas de otros. La dependencia de la música blended parece alimentar en lugar de atenuar los fuegos de la discordia. Otro estudio reciente que hemos dirigido aún muestra que las personas tienen menos probabilidades de sentirse conectadas con Dios en un servicio blended que en uno que se utiliza un solo estilo de música.”

Regresando a su tema principal de la investigación, Barna animó a los líderes de la iglesia a volver a lo básico. “Muchos asistentes de la iglesia se pelean por la música porque no han entendido aún el propósito de la música en el proceso de adoración. La carencia de conocimiento les causa que se enfoquen y peleen por su propio sonido preferido, instrumentos, técnicas de presentación o su deseado orden de servicio. A menudo, los líderes de la iglesia se quedan atrapados en el lío.”

“Estas batallas son distracciones impropias del ministerio significativo y discipulado fructífero. Los cristianos necesitan ser más celosos y devotos a la adoración a Dios. La Iglesia necesita seguir adelante y enfocarse en el Único digno de adoración y en el deseo de Su corazón – que es el de ser adorado con intensidad y pasión por Su pueblo – en vez de enfocarse en las herramientas utilizadas para facilitar nuestras expresiones de amor y gratitud”.

Acceso a la información
La investigación sobre adoración y unas series de presentaciones relacionadas con la adoración fueron patrocinadas por el Simposio Bill Ray Hearn sobre Música Cristiana, en asociación con Baylor University. Interviniendo también en el reciente simposio en el campus de Baylor en Waco, Texas estuvo el Pastor Jack Hayford, el artista musical Cristiano Charlie Peacock, el teólogo Robert Webber, el líder de adoración Louie Giglio y otros individuos involucrados en la música y adoración Cristiana. El reporte de la investigación de Barna, junto con las presentaciones de los expositores del simposio, estarán disponibles en un libro, titulado “Música y la Iglesia: Relevancia en una Cultura Cambiante” (Music and the Church: Relevance in a Changing Culture), que será publicado por Baylor University en la primavera de 2003.

Metodología de la investigación
La información de la investigación fue generada a través de tres encuestas separadas. Utilizando una encuesta general nacional dirigida en abril de 2002 por el Grupo de Investigación de Barna, 1007 adultos seleccionados al azar fueron encuestados, de los cuales 727 se describieron a sí mismos como Cristianos que asistían a una iglesia cristiana. En abril y mayo de 2002, 601 Pastores de iglesias Protestantes fueron entrevistados. Muchas de las cuestiones preguntadas para cada población fueron idénticas, a fin de permitir comparaciones directas para muchos factores importantes bajo escrutinio.

Todos los que respondieron a la encuesta se obtuvieron de muestras aleatorias de individuos calificados viviendo dentro de los 48 estados continentales. El margen máximo de error de muestreo asociado con el muestreo del agregado nacional de los 727 adultos que se describieron a sí mismos como Cristianos es de ±3.8 puntos porcentuales en el 95% de nivel de confianza; el nivel máximo de error de muestreo estimado entre los 601 Pastores, también seleccionados al azar de todas los iglesias Protestantes de EUA, es de ±4.1 puntos porcentuales al 95% de nivel de confianza estadística. (El error de muestreo para los subgrupos podría ser más alto porque el tamaño del muestreo de esos segmentos es más pequeño. Hay otros tipos de errores además de los errores de muestreo que podrían estar presentes en las encuestas.) Todas las entrevistas fueron dirigidas desde el edificio de entrevista telefónica del Barna Research Group en Ventura, CA. La distribución de los que respondieron la encuesta coincide con la dispersión geográfica de la población adulta de los EUA, de acuerdo al estimado de la Oficina de Censo, mientras que la distribución de pastores se basó en estimados de afiliación denominacional en el país. Devoluciones de llamadas múltiples se utilizaron para aumentar la probabilidad de incluir un muestreo de adultos confiable.



El Barna Research Group, Ltd.  es una empresa independiente de investigación de mercados ubicada en el sur de California. Desde 1984 ha estado estudiando las tendencias culturales relacionadas a los valores, creencias, actitudes y comportamientos. Esta investigación fue financiada exclusivamente por Barna Research como parte de su seguimiento regular del estado social, religioso y político de la nación y sus iglesias.
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The Barna Group of Ventura, California. “Focus On "Worship Wars" Hides The Real Issues Regarding Connection to God.” Accessed March 26, 2012. http://www.barna.org/barna-update/article/5-barna-update/85-focus-on-qworship-warsq-hides-the-real-issues-regarding-connection-to-god

Traductor: Abner L. Perales. Licenciado en Enseñanza Musical (Universidad de Montemorelos). 
Estudios en Teología. Magister en Dirección Instrumental (Andrews University). 
Pastor asociado en la Conferencia de Arizona y ministro de música 
en la Iglesia Hispana en Phoenix, Arizona.


 El texto en inglés original

Focus On "Worship Wars" Hides The Real Issues Regarding Connection to God

November 19, 2002
(Ventura, CA) - Magazines have featured articles on the "worship wars" said to be raging in the nation's churches. According to data from a new study presented at Baylor University by researcher George Barna, however, the real issue is not the choice of music by churches but rather people's interest in, understanding of, and engagement in the act of worshiping God.
Describing the national research conducted by his company for the Billy Ray Hearn Symposium on Christian Music, held at Baylor University in Waco, Texas, Barna indicated that the coverage afforded the "worship wars" has exaggerated the scope of the problem while ignoring the real issues regarding worship. "The major challenge," according to Barna, "is not about how to use music to facilitate worship as much as it is to help people understand worship and have an intense passion to connect with God." Citing various findings from three recent nationwide surveys he directed on the issue, Barna noted that relatively few churches have intense musical battles but most churches have too few people who truly engage God in worship.
"Most of the church people who fight about their musical preference do so because they don't understand the relationship between music, communication, God and worship. Church leaders foster the problem by focusing on how to please people with music or how to offer enough styles of music to meet everyone's tastes rather dealing with the underlying issues of limited interest in, comprehension of, and investment in fervent worship of a holy, deserving God." Barna also stated that although music is important in the worship process, it is often elevated beyond its rightful place in the worship effort. "Music is just a tool meant to enable people to express themselves to God, yet we sometimes spend more time arguing over the tool than over the product and purpose of the tool."
Creating A Controversy
Drawing on national surveys among church-goers, Senior Pastors of Protestant churches and worship leaders from those churches, Barna revealed that while there are definitely battles being waged within Protestant churches regarding music, the battle is not widespread. One-quarter (24%) of Senior Pastors say their church has music-related tensions, but only 5% of them claim that those tensions are "severe" - which amounts to just 1% of the Protestant congregations in the U.S. About three out of ten pastors at the music-conflicted churches say the tensions are "somewhat serious." All together, then, only 7% of Protestant churches have "severe" or "somewhat serious" music issues rattling their congregation.
One reason identified by Barna for the limited severity of the tensions is that most church people appreciate the use of music for worship, but are not obsessed with the style used. The research found that the style of music relied upon in the service is a matter of high significance to just one-third of all church attenders. In fact, only 17% said that they would definitely or probably change their attendance pattern if their church altered the musical style of the service they usually attend, while three-quarters (76%) said they would just go along with the new style and not make any change in their attendance habits. These figures suggest that in spite of the controversy surrounding church music, people may be more accepting or flexible than assumed. The study did find that the segment of adults most likely to change services or churches rather than accept a style of music they did not like was evangelicals.
As confirmation of the limited significance of the "worship wars" controversy, the research also pointed out that only three out of ten adults say that worship music is the single, most important factor in their choice of what church to attend. The people most likely to list music as a key factor were blacks, people 56 or older, adults who attend a church that has 500 or more attenders, women, and born again Christians.
Music That Dominates
There is plenty of opportunity for people to gain exposure to the style of music they prefer. Three-quarters of Protestant churches (73%) have multiple worship services. Overall, 27% have just one service, 32% offer two services, 33% provide three options and 8% have four or more distinct services.
The styles of music used in church services vary tremendously. Nearly half of all Protestant churches (46%) offer at least one service featuring traditional worship music - hymns and other tunes utilizing a choir, an organ or congregational singing of that music. Just as prolific is the number of churches (43%) using "blended" music - a combination of two or more different music styles within the same service. Less common styles used include rock or contemporary Christian (used in 24% of churches), praise and worship (in 8% of churches) and gospel (in 7% of churches).
The profile looks slightly different if the figures are based on the number of worship services rather than the number of churches using a given style. Viewed from that angle, the data indicate that 35% of all Protestant worship services, including those held Sunday nights and during the week, utilize traditional worship music; 30% are blended; 16% are rock or contemporary Christian; 7% are gospel; 6% are praise and worship; 4% are acappella; and 2% use no music at all. (The percentage of churches using a musical style is different than the percentage of services in which that style is used because many churches have multiple worship services, causing the base number of services to be larger than that of the number of Protestant churches. Also, some churches may have more than one worship service that uses the same type of musical style.)
What type of worship music do congregants gravitate toward? If the service attended is any indication, traditional worship music still reigns, although a minority of church-going adults experiences it. Presently, 40% of adults say they attend a service that uses traditional music (e.g., a choir, hymns, organ). The next most common styles are "blended" music (used in the services frequented by 12% of adults); gospel (11%); praise and worship (10%); and contemporary Christian (i.e., CCM) or Christian rock (9%). One out of every eight attenders (13%) said they don't know what the style of music is at their services.
The Real Issues
The Barna study discovered that among the key worship issues is that church-going adults and Protestant Senior Pastors do not share a common perception of the most important outcome of worship. Congregants were most likely to understand worship as activity undertaken for their personal benefit (47%) while Senior Pastors described the purpose of worship as connecting with God (41%) or experiencing His presence (30%). Only three out of ten church-going adults (29%) indicated that they view worship as something that is focused primarily on God. One out of every five attenders admitted that they had no idea what the most important outcome of worship is.
Another relevant research finding was that most pastors do not prioritize worship as a main thrust of their church's ministry. When asked to list the two or three top ministry priorities of their church, the survey revealed that worship was included in that list by only one out of every four pastors (26%). Other top-rated priorities included evangelism (listed as a top-3 priority by 41%), preaching/teaching (34%), ministry to youth and children (25%), and discipleship (19%).
Some Mixed Signals
If significant changes will be made in worship, don't expect them to be driven by the laity. For the most part, people are satisfied with the worship experiences they currently have. Four out of five individuals (83%) say they leave the services feeling accepted or completely loved by God "every time" or "most of the time." Two out of three adults (69%) usually leave feeling inspired. Three out of five (62%) say they typically feel like they have connected with God or been in His presence in most cases. Half of the congregants (50%) frequently leave feeling challenged to change. Relatively small numbers of people say they usually feel guilty or disappointed in themselves (10%), or frustrated because their needs have not been met (8%).
Adults are typically satisfied with the quality of the music, the sermon and the prayer in their services. Four out of ten are "completely satisfied" with the music and with the sermons, and half are "completely satisfied" with the prayer. Most of the remaining adults said they were "mostly satisfied" with each of those elements.
However, Barna pointed out that church-goers and pastors have conflicting notions of what is considered necessary in order to worship effectively. Out of ten facilitation factors studied, parishioners and pastors differed substantially on the importance of six of these items.

The areas of agreement related to prayer, which nine out of ten pastors and parishioners said was very important to facilitate effective worship; having communion (mentioned by two-thirds of each group); giving money (mentioned by slightly more than half of both groups); and having a time for the "turn and greet" experience (mentioned by half of each group).
Among the factors of divergence were having time for quiet reflection during the service, deemed very important by two-thirds of all adults - twice the proportion measured among pastors. Half of all congregants said that having time for private confession was very important, but just one out of every three pastors agreed. A surprisingly large number of people (38%) expressed the importance of reciting creeds, which was more than double the percentage of pastors who concurred (14%). On the other hand, pastors were considerably more likely to assign importance to the sermon, the public reading of Scripture, and the use of music than were congregants.
More than four out of five pastors (84%) said music is very important to facilitate effective worship. However, barely half of the congregants (55%) agreed. In fact, in assessing the ranking of the ten worship elements studied, pastors rated music second only to prayer, and tied with the sermon, in importance. Congregants, however, rated music in a tie for fifth place, following prayer, the sermon, communion, and a time for reflection. The music was deemed no more important than the public reading of Scripture, confession, the offering and the turn-and-greet time. In fact, music was more important than only one of the ten elements evaluated: reciting creeds and responsive readings.
If the people in the pews are going to push for changes, those transitions may relate to the substance of the songs they sing and being able to sing songs they know more often. Overall, nearly half of all worship attenders said that the words in the currently popular praise and worship songs lack the spiritual depth of traditional hymns while three out of ten adults noted that too many new worship songs are introduced into their services.
Opportunities for Growth
Barna expressed gratitude to Baylor University for funding the study and expressed the hope that the information can help more pastors and congregants get on the same page regarding worship. "The study does not minimize the fact that some churches are enduring painful divisions regarding worship music. The good news, however, is that those tensions are less common than anecdotes and journalistic hype have suggested. The Baylor study puts the controversy in perspective and places the 'worship wars' notion in the category of 'myth.'"
Based on the data from the studies, Barna cited two important patterns of behavior. "Notice that the churches most likely to have worship-related problems are those that utilize blended music, which is a questionable attempt to please everyone at once. It appears that the use of blended music merely reminds people of the fact that they have to share the music space with others who cannot tolerate their own preferences - just as they cannot tolerate those of others. The reliance on blended music seems to actually fuel rather than dampen the fires of discord. Other recent studies we have conducted even show that people are less likely to feel connected to God in a blended service than in one that uses a single style of music.
Returning to his main takeaway from the research, Barna encouraged church leaders to get back to basics. "Many church people fight about music because they have yet to understand the purpose of music in the worship process. That lack of insight causes them to focus on and fight for their preferred sound, instruments, presentation techniques, or their desired order of service. Too often, church leaders get caught up in the fuss.
"These battles are inappropriate distractions from meaningful ministry and fruitful discipleship. Christians need to be more zealous about, and devoted to worshiping God. The Church needs to move on and focus on the One worthy of worship and the desire of His heart - which is to be worshiped with intensity and passion by His people - rather than to focus on the tools used to facilitate our expressions of love and gratitude."
Access to the Information
The worship research and a series of worship-related presentations were funded by the Billy Ray Hearn Symposium on Christian Music in association with Baylor University. Also speaking at the recent symposium on the Baylor campus in Waco, Texas were Pastor Jack Hayford, Christian musical artist Charlie Peacock, theologian Robert Webber, worship leader Louie Giglio, and other individuals involved in Christian music and worship. Barna's research report, along with presentations by the symposium speakers, will be available in a book, entitled Music and the Church: Relevance in a Changing Culture, to be published by Baylor University in Spring 2003.
Research Methodology
The research data were generated through three separate surveys. Using a national omnibus survey conducted in April 2002 by the Barna Research Group, 1007 randomly sampled adults were surveyed, of which 727 described themselves as Christian who attends a Christian church. In April and May 2002, 601 Senior Pastors of Protestant churches were interviewed, as well as a sample of 69 worship leaders serving at churches from which the Senior Pastor had already been interviewed. Many of the questions asked of each population were identical, to allow direct comparisons for many important factors under scrutiny.
All of the survey respondents were drawn from random samples of qualified individuals living within the 48 continental states. The maximum margin of sampling error associated with the aggregate national sample of the 727 adults who described themselves as Christian is ±3.8 percentage points at the 95% confidence level; the maximum level of estimated sampling error among the 601 Senior Pastors, also randomly selected from all U.S. Protestant churches, is ±4.1 percentage points at the 95% statistical confidence level. (The sampling error for subgroups may be higher because the sample size of those segments is smaller. There are other types of error besides sampling error that may also be present in surveys.) All of the interviews were conducted from the Barna Research Group telephone interviewing facility in Ventura, CA. The distribution of the survey respondents coincided with the geographic dispersion of the U.S. adult population according to Census Bureau estimates, while the distribution of pastors was based on estimates of denominational affiliation in the country. Multiple callbacks were used to increase the probability of including a reliable sample of adults.
The Barna Research Group, Ltd. is an independent marketing research company located in southern California. Since 1984 it has been studying cultural trends related to values, beliefs, attitudes and behaviors. This research was funded solely by Barna Research as part of its regular tracking of the social, religious and political state of the nation and its churches.
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Zapatos en su caja


Zapatos en su caja
Samuel Rodríguez Berumen

Nota del editor (Miguel Ángel Núñez): La ironía fue usada con maestría por Jesús. Usarla es un reto, para expresar con el propósito de conseguir una reacción inteligente. Samuel lo logra, al menos, nos obliga a mirar una realidad que a veces en medio de tantas discusiones olvidamos.

***


He tenido una preocupación por mucho tiempo y no la aguanto más. Me retuerzo en mi cama pensando en ello y no logro sacármela de la cabeza. Permítanme explicarles: El enemigo se está metiendo en la iglesia. Y tiene ya rato, eh.

¿Que cómo lo sé? Fácil, entró a la iglesia y veo señales preocupantes. En los cultos, me he dado a la tarea de examinar detalladamente a cada persona que asiste. Admito que eso me distrae un poco de poner atención al mensaje… está bien, lo confieso, para cuando termino de examinarlos ya va como a la mitad el sermón y ya tengo que prepararme para chequearlos a la salida… pero es que alguien tiene que ser guardián contra la contaminación en la iglesia.

Por cierto, cada vez me satisfacen menos las predicaciones. Ya no se habla como antaño así, con mano dura para decirle a la gente lo que no debe hacer. Me enfada tanto que se habla sobre “el amor de Dios” y “el perdón” y “la gracia”. Eso es gracia barata. ¿Y las reglas? La vida cristiana consiste en seguir a pie juntillas cada regla ¿cómo puede pasar un sermón sin que se hable de ellas?

Así que he hecho de eso mi ministerio. Cada vez que tengo oportunidad, cuando me invitan, y cuando no me invitan también, le hablo a quien esté cerca de mí de la supremacía de las reglas. Algunos jóvenes, cuando me he acercado a reconvenirlos, se van de la iglesia. Pero bueno, así de mal andarán, les falta estar en verdad cimentados en su fe. Si se van, allá ellos, un pecador menos que contamine a la hermandad.

Yo soy joven, no crean que soy viejo, pero aprendí muy bien del legado que tenemos. Todos sabemos que las reglas son como una cajita que nos resguarda, y mientras más estrecha, mejor, así nada se mueve.

Es que el Señor viene a buscar a su novia, la iglesia. Y ella tiene que ser per-fec-ta. Nada menos. Ahora, yo he encontrado tanta cosa que no está como debe ser y tanta gente que no llega al nivel de santidad que algunos ya hemos conseguido. Así el Señor no va a venir nunca.

Por eso, hoy emprendo una cruzada en favor de lo correcto y busco gente que concuerde conmigo en estos temas esenciales. Ya he notado que hay muchos con la misma inquietud que yo. Claro, también me he topado con miembros de iglesia que no tienen la misma opinión, pero son un grupúsculo incómodos que pretenden que esos temas tienen que discutirse. Pobres, no entienden que así traen división a la iglesia y que todos deberían llegar a las conclusiones a las que yo y los míos hemos llegado.

Así que dedicaré mis energías a ir de iglesia en iglesia con un seminario para enseñar a otros las reglas requeridas. Hay que recorrer mar y tierra para hacer un prosélito y una vez hecho esto, volverlo el doble de estricto. Tal vez hasta reparta discos y videos, que serán un éxito y me traerán el reconocimiento debido a un paladín de la verdad.

Para ello, como son muchos los temas en que hay que corregir a los más pequeñitos, yo ya escogí mi nicho: Los zapatos.

¿Alguien que me ayude a encontrar en la Biblia instrucciones específicas sobre el color de zapatos correcto para un cristiano? Ya he limitado las opciones a negros y cafés. Pero necesito avanzar a algo superior y saber con certeza cuál de los dos colores es el más correcto para usar.

También debería quedar prohibido usar zapatos abiertos. Eso sólo favorece la sensualidad, especialmente en las mujeres. Ah ¿Que ya alguien vio fotos en que yo aparezco descalzo? Bueno, es que yo sí tengo un corazón moldeado a imagen de Dios, mi experiencia espiritual no es la que está en discusión y más vale que nadie se atreva a cuestionarme sobre ella. Pero los demás, bueno, quién sabe qué espiritualidad tengan, así que por las dudas, mejor prohibirles andar con los pies expuestos. Vayan ustedes a saber qué turbios pensamientos manifiestan al andar descalzos en su casa o usar zapatos de colores en el templo. Para esa actitud no puede haber otra explicación sino que quieren promover la rebeldía en la iglesia.

Necesitamos reglas estrictas que indiquen que sólo se puede usar zapatos cerrados negros o cafés. Y agradezcan que dé la opción de usar uno de los dos. Si yo no fuera tolerante, diría que sólo negros. Porque luego uno acepta cafés y cada persona trae su propio tono de café. Y hablo del color, porque la bebida cualquier auténtico adventista nunca debió ensuciar sus labios siquiera tocándola. Yo no juzgo, no más digo.

No se dan cuenta que es indispensable la perfección y mientras haya tanto desorden en la iglesia, el Señor no podrá venir. Así que para apresurar su venida, necesitamos meter en regla a todos esos que proponen que se puede usar zapatos de cualquier color. No puede ser así, la Biblia dice que Dios es un Dios de orden, así que no está bien que haya todo ese caos de colores.

Ah claro, ahí están quienes dicen que Dios creó una variedad de colores. No me cabe duda de que quienes los usan son anarquistas que quieren acabar con todas las reglas y están en contra de los 10 mandamientos. O son unos sentimentalistas cursis por quienes no siento respeto y sólo puedo hacer mofa de ellos.

Pensándolo bien, no estoy tan seguro de que Dios haya creado tantos colores… hay colores que sólo pueden ser invención del diablo y nunca deberían ser usados por un cristiano, mucho menos permitírseles la entrada en el templo.

Si acaso el Señor sí los hizo, no comprendo por qué creó tal variedad. Sólo causó confusión así. Yo habría hecho un trabajo mejor. Un mundo donde quede indiscutiblemente claro que lo blanco es blanco y lo negro es negro.

Ah, cómo añoro aquellos tiempos en que el folleto de escuela sabática para niños era impreso en blanco y negro. Esas sí eran lecciones, no el libertinaje que existe ahora. Y el manual de iglesia ¡Ah cómo lo han diluido! ¡No sentencia a las mujeres por usar pantalones! ¡Y tampoco dice nada de esos hombres de las islas del Pacífico que usan faldas! Entiendo que han hecho modificaciones en las creencias, como aquello de la trinidad o que ahora le añadieron una a las 27 que había. Supongo que debo investigar la versión original del manual, seguro hay una de allá por 1850. ¿Que en aquel tiempo ni siquiera eran adventistas del séptimo día y no guardaban el sábado? Bueno, ¡qué se puede esperar si eran la mayoría unos jovencitos de menos de 30 años! Quizás entonces algún credo de 1865 ¿Cómo? ¿Que en aquel tiempo muchos de ellos comían carne de cerdo y usaban tabaco? ¡No es posible! ¿Y cómo es eso de que los adventistas nunca hemos tenido un credo ni dogmas? ¡Si en esta iglesia siempre hemos tenido todo lo correcto y puro! Bueno, al menos me queda el consuelo de que lo que diga mi pastor favorito sí es verdad incuestionable. En sus palabras he hallado suficiente como para no tener que escuchar ni leer nada más.

Pero estoy seguro que en la Biblia y en los escritos proféticos recientes hay cientos de citas que dejarán en claro este tema tan relevante. Y si la iglesia no tiene un dogma sobre esto, pues ya va siendo hora de que lo tenga.

Definitivamente tengo que orar. Sólo la oración podrá cambiar el corazón de los testarudos rebeldes. "Gracias, Señor, porque no soy como estos publi… digo, como esos evangélicos que andan brincando tan alegres, ni como algunos de mis hermanos que se llaman a ellos mismos adventistas, pero que no comprenden que un cristiano verdadero se distingue por su seriedad y solemnidad".

¿Saben? Admito que mucho de mi preocupación tiene que ver con que me siento inseguro de lo que necesito para conseguir mi salvación. En algún lado tiene que haber una lista precisa de cosas que hacer y yo sufro por tenerla y seguirla. Y como buen cristiano, sabiendo que otros también han de sufrir igual que yo, la respuesta, obvio, tiene que ser que alguien… yo… les diga lo que deben hacer, así como a mí me ha hecho falta que alguien me lo diga.

Me urge que alguien me ayude a construir mi cajita de reglas estrictas sobre los zapatos. Y que me ayude a meter a los demás en ella, porque hay mucho desorden.

Bueno, tal vez ese libro que vi por ahí, “Guía del fariseo para la santidad perfecta”, sí tenga la explicación que necesito.

O quizás pueda hallar ayuda en lo que dijo Jesús en los evangelios. El sí supo poner en su lugar a las personas.

En fin, mejor me voy a escuchar ese disco sobre música hebrea del siglo I que me obsequió un investigador. Aunque sospecho que me va a decepcionar, porque no suena como la música adventista de mis tiempos.

Samuel Rodríguez Berumen, es un joven de México, adventista de tercera generación. Ha sido director de escuela sabática, conjunto coral, una federación de jóvenes y una iglesia para sordos. Se considera a sí mismos "el menos dotado" de los hijos de Dios. Es especialista en sistemas computacionales y se dedica a educación y atención de las capacidades diferentes.

El significado de la adoración



El significado de la adoración 
Christian Montiveros 

Uno de los temas que ha despertado mayor controversia dentro del seno de la Iglesia Adventista del Séptimo Día es el de la adoración. Existen diferencias mayormente sobre qué estilo de música debe ser presentado en un servicio de adoración y sobre la respuesta de los adoradores. 

Lo más notable es que muchas veces cometemos un claro error conceptual al definir el significado e importancia del término adoración, propiamente dicho.



ADORACIÓN es un estilo de vida:
Comenzaremos por definir el término adoración de acuerdo a la enciclopedia Wikipedia(1): la adoración consiste en rendir culto o reverencia a un ser u otro objeto que se considera divino.

Es decir que la adoración es la actitud o la intención interna del corazón del hombre, entendiéndose esto en muchas religiones como obediencia a los dioses, o el servir a un Dios, “hacer la voluntad” de la divinidad cumpliendo determinados preceptos.

Antiguamente, adorar una divinidad (aceptar una religión) significaba “aceptar un modo de vida”. La religión marcaba los límites cosmológicos, sociales e ideológicos; guiaba el comportamiento de cada cultura.

La adoración verdadera es un estilo de vida, no un evento o una actividad. En síntesis, implica que la forma de vida debe estar 'regida' por los preceptos de la deidad. Comúnmente a la adoración religiosa se le llama también culto.

Ahora bien, si como acabamos de ver la adoración es un estilo de vida, una elección, y no una mera actividad privada de nuestros sentimientos, ¿como podríamos decir que funciona?

ADORACIÓN es una relación:
Carson(2) asegura que la adoración es una respuesta activa a Dios, no pasiva más bien participativa, no un sentimiento sino más bien una declaración. Él también presenta la idea de que adoración tiene que ver con una relación con Dios. Es decir entre Dios y sus criaturas. En otras palabras, cuando hablamos de adoración no lo hacemos de sus elementos constitutivos, sino más bien del compañerismo con Dios que hace que esos elementos sean posibles.

En este mismo orden Robert Webber(3) presenta ocho principios de adoración:

1- La adoración celebra a Cristo. El fundamento de nuestra adoración es proclamar a Cristo delante del mundo, destacando su obra redentora en la cruz por la humanidad.

2- La adoración habla y actúa fuera del culto. Es decir que la adoración es una relación con Dios que va más allá de un determinado tiempo de culto.

3- En la adoración Dios habla y actúa. Él se expresa a través de nuestra adoración.

4- Adoración es un acto de comunicación. Ésta ocurre entre el adorador y Dios; se trata de una experiencia que confirma la fe de la gente en Dios y construye la comunidad de Dios.

5- En la adoración nosotros respondemos a Dios y a los demás. Así, la adoración está basada en proclamación y respuesta. Es la respuesta a lo que Dios hace por nosotros.

6- La adoración debe ser visible. La adoración, al ser activa, demuestra al mundo entero lo que el adorador proclama.

7- Toda la creación disfruta adorando. Este principio presenta cómo el Espíritu de Dios y la persona se encuentran en la adoración utilizando diversos caminos, como por ejemplo la naturaleza.

8- La adoración es un camino de vida. Este principio nos indica claramente que la adoración no termina con la oración final del culto, sino mas bien nuestra adoración debiera ser un estilo de vida, así adoraríamos y serviríamos a Dios en nuestros trabajos, familias y en todas nuestras relaciones.

Siguiendo en la misma línea de pensamiento, Eleanor Kreider(4) analiza la adoración como algo personal. Si bien también es teológica, práctica y social, pero más allá de todo, ella ve a la adoración como una relación entre la persona y Dios. Para que exista una relación, debe haber una reunión. La pregunta es cómo y dónde puede ser ese encuentro. Si la persona está dispuesta a ver, puede encontrarse con Dios en diferentes circunstancias, como por ejemplo un hermoso atardecer, en la provisión de seguridad de nuestras vidas cada día, en la música, en la amistad. Entonces la adoración consiste en esa reunión, donde se establece la relación que hace captar la visión de Dios, su carácter y que finalmente reflejemos su amor y sus propósitos.

Norval Pease(5) asegura que en el estudio de la adoración pública el mejor libro es la Biblia, ya que ella está saturada del espíritu de la adoración y está llena de ejemplos de cómo cantar y orar a Dios. Desde Génesis se presenta la razón básica para adorar: Dios es nuestro Creador y nosotros somos sus criaturas. Dios intenta que esta relación sea recordada y por eso establece el sábado como un recordatorio semanal. El primer símbolo de la adoración no fue una roca, un árbol, un edificio o un altar, sino fue un tiempo de 24 horas cada siete días, donde el hombre, la criatura, pudiera estar en perfecta comunión con Dios. Es por eso que esta relación debe ser cercana y la adoración personal.

William Roy McNutt(6) nos asegura que esencialmente la adoración es un tipo de actividad interior del hombre, es la renovación de nuestra esperanza en la vida con Dios. Este método es esencialmente el desviar nuestros ojos de las distracciones de la vida y del caos reinante a nuestro alrededor. La adoración revela una relación con Dios en todo momento, si Dios no llegara a estar presente no sería una adoración verdadera.

Como podemos ver hay una conexión de pensamiento entre los diferentes autores en presentar a la adoración como relación, es por eso que Segler(7) presenta a la adoración como la respuesta humana al ofrecimiento mismo de Dios mediante un compañerismo. No es un invento humano, sino que es esa oferta de Dios al hombre.

En el marco de esa relación, adoramos para que nuestra conciencia se llene de la santidad de Dios, nuestra mente de la verdad divina, la imaginación de la belleza de Dios, para que nuestro corazón se abra al amor de Dios, y tengamos devoción a los propósitos divinos. La adoración cristiana no acepta definición, sino más bien solamente puede ser una experiencia vivida.

ADORACIÓN es enfocarse en Dios:
La verdadera adoración está centrada en Dios. Generalmente, la gente tiende a enfocarse en dónde deben adorar, qué música deben cantar en la adoración, y cómo luce la adoración a otras personas. Enfocarse en éstas cosas hace que perdamos completamente lo esencial. Jesús nos dice que los verdaderos adoradores, adorarán a Dios en espíritu y en verdad (Juan 4:24). Esto significa que adoramos con un corazón transparente. La adoración puede incluir la oración, el leer la Palabra de Dios con un corazón abierto, cantar, participar en la comunión, y servir a otros. No está limitada a una sola acción, pero se hace apropiadamente cuando el corazón y la actitud de la persona están enfocadas en Dios. La verdadera adoración no está confinada a cantar en la iglesia o a la abierta alabanza (aunque estas cosas son buenas y en la Biblia se nos recomienda hacerlas), sino es el sincero reconocimiento de Dios y de todo su poder y gloria en las cosas que hacemos, de modo que él sea el centro en todo.

Asimismo Bernard Scham(8) establece una comparación entre la adoración de los creyentes y los no creyentes; para estos últimos es una derivación de experiencias motivadas por sentimientos e imaginación humana, generalmente su adoración es un mero acto religioso nominal. En cambio para los creyentes la adoración está centrada en Dios, el Ser reverenciado es quien se revela al hombre a través de su amor y su bondad haciendo así de la adoración un acto de fe. La religión no requiere conocimiento o experiencia con Dios, es solo una expresión de sentimientos humanos. En cambio la fe demanda conocimiento de los propósitos de Dios y una experiencia genuina.

ADORACIÓN es responder a su amor con su amor:
En el mismo sentido, Jack Moraine(9) afirma que el enfoque de toda la Biblia es la adoración, al menos es uno de los temas principales. La adoración está presente desde Génesis hasta Apocalipsis, desde el jardín del Edén hasta el acto que determinará nuestro destino final. Cuando adoramos a Dios reconocemos y declaramos su amor. Las palabras principales de la Biblia traducidas como adoración ("saha" en el hebreo, "proskuneo" en el griego) enfatizan el acto de postrarse en reverencia. Asimismo afirma que muchas veces la mayoría de nosotros relacionamos la palabra adoración con las cosas que hacemos en una reunión de la iglesia y en nuestros momentos de adoración personal y privada. Estas actividades, como la oración, la alabanza, el cantar, dar gracias, arrodillarnos, etc., son algunas de las maneras de ofrecernos o presentarnos a Dios. Entonces el acto de adorar está relacionado con una ofrenda de adoración: nos ofrecemos nosotros mismos a Dios y nos ponemos a su disposición. En un contexto más amplio, la adoración implica la manera en que hablamos, en que nos movemos, en que nos comportamos, es decir nuestra forma de vivir.

A su vez James Torrance(10) declara que Dios hizo a todas las criaturas por el poder de su gloria, pero que al hombre además lo formó a su imagen como corona de la creación, con un conocimiento de Dios que no está presente en los otros seres creados, y para que a través de sus labios adore a Dios como reconocimiento del gran amor del Creador.

Podemos destacar también las palabras de Reggie Kidd(11) quien nos dice que la adoración es el lenguaje con el que reconocemos y brindamos nuestro amor al Creador, es la manera en cómo expresamos nuestros afectos más profundos, el medio por el cual le dedicamos a Dios nuestra obediencia. Según Reggie la Biblia es una biografía de la adoración en la iglesia. La adoración marcaba en Israel el momento de mayor relación entre el pueblo y Dios, entre Israel y su redentor.

Evelyn Underhill(12), siguiendo con la misma línea de pensamiento asegura que la adoración es la respuesta de las criaturas creadas al Eterno, del hombre finito al Dios Infinito, una relación que va mas allá del miedo y una reverencia obligada, una relación que está basada en el amor. También asegura que la adoración es necesaria para neutralizar el antropocentrismo de la mente humana, y acercarnos en una forma más sobrenatural al Creador.

Kevin Navarro(13) analiza Romanos capitulo 1 sosteniendo que Dios es el Creador del universo, y que como tal debe recibir adoración; el problema, según Navarro, es que no siempre hemos adorado al Creador sino que hemos adorado su creación, y hasta que no reconozcamos cuan falsa es esta adoración nunca podremos realizar nuestro propósito en nuestras vidas. Todos nosotros somos adoradores, la pregunta es qué estamos adorando. Cuando nosotros adoramos algo fuera de Dios nuestra gratitud es desviada. Y el más elevado objeto de nuestra gratitud se transforma en objeto de nuestra adoración. Sin embargo el objeto de nuestra gratitud llega a ser el objeto de nuestro servicio, desde que inevitablemente servimos a alguien o cualquier cosa pensamos que eso va a llenar nuestras necesidades (Mateo 6: 24). Por esto es que en Romanos 1: 25 adoración y servicio están relacionados. El objetivo de nuestra adoración siempre viene a ser el maestro de nuestra conducta. Esta es una ley de naturaleza humana, Dios nos creó para adorarlo y vivir por él. El pecado de la idolatría, sea en el tiempo antiguo o en el moderno, es adorarnos a nosotros mismos; viene a ser lo mismo que adorar y servir a la criatura en lugar de hacerlo al Creador, inversamente a lo que sería en sí la verdadera adoración.

Donald Hustad(14) parte claro de que el concepto de adoración no es otro que el de un encuentro relacional entre Dios y el hombre. Donald sostiene que si la adoración es la actividad más importante de la vida humana, como todos los cristianos así lo creemos, no deberíamos esperar poder definirla en pocas palabras. Para eso cita a Martin Buber, un reciente filosofo judío quien sostiene que la esencia de la religión es la relación, por lo que es correcto decir que la adoración es la expresión de la relación del cristiano con Dios. Por otro lado afirma que la adoración es una respuesta que expresa maravilla ante el Dios trascendente, amor sencillo y desbordante del Dios inmanente revelado en Cristo. Según Donald adorar es pensar en Dios y conversar con él, adorar es predicar las buenas nuevas de Dios y ministrar en el nombre de Cristo a una humanidad hambrienta y lastimada. Adorar es servir a Dios como banquero, ranchero o ingeniero, y también como diácono o anciano de iglesia, como maestro de escuela sabática o como integrante del coro, o como jugador de un equipo de fútbol; es decir, en todo.

ADORACIÓN es atribución de gloria:
Para adorar verdaderamente a Dios, debemos conocerlo y no ser ignorantes de su naturaleza buena y gloriosa (Hechos 17:23). En resumen, adorar es glorificar y exaltar a Dios; demostrar nuestra lealtad y admiración a nuestro Padre Celestial.

Hablando de una relación cercana y de confianza, Raymond Abba(15) indica que en la misma medida que reconocemos a alguien cuando hizo algo bueno, o algo que haya sido de nuestro agrado, como por ejemplo cuando su esposa cocina algo especial, de la misma manera es la adoración a nuestro Dios, reconociéndolo como un ser supremo, también afirma que la adoración es la única y suficiente evidencia de estar viviendo la religión, por lo que entendemos claramente una vez más que la adoración pasa a ser una forma de vida permaneciendo cerca de Dios y reconociendo su gloria.

David Peterson(16) se pregunta ¿qué es realmente adoración? En cada día que pasa escuchamos que el término adoración es usualmente identificado con ciertas actividades públicas religiosas, así como también algunas dentro del templo, particularmente cantar himnos, decir oraciones, escuchar oraciones o participar en ritos especiales de la iglesia. La Escritura indica en varios caminos que una genuina relación con Dios puede llegar a ser grandiosa en la vida personal de oración y alabanza. La pregunta que surge al ver estas definiciones es la siguiente: ¿es la adoración esencialmente una experiencia o un sentimiento? ¿Está identificado con un especial sentido de la presencia de Dios o con algún tipo de éxtasis religioso?

Un comienzo tradicional en la definición de adoración sería la observación del vocablo en ingles, "Worship", que significa atribuir toda la gloria… afirma Peterson, por lo que sugiere como adoración de Dios, reconocer y atribuir toda la gloria a Dios. Según el autor, el tema de la adoración es central y significante en toda la Biblia, está presente desde Génesis hasta Apocalipsis.

ADORACIÓN es un encuentro:
Tomas Recalde(17) menciona que al principio Dios tenía una estrecha relación con sus criaturas. Adán y Eva tenían el privilegio del diálogo cara a cara con Dios, pero rotas las relaciones a causa del pecado, el hombre necesita experimentar un encuentro con Dios, un encuentro primero y un encuentro diario permanente. ¿Cómo se concreta esta entrega, este encuentro en el diario vivir, si la tibieza del formalismo rodea la vida del hombre? ¿cómo se rompe este formalismo? El hombre necesita compartir los problemas más íntimos y secretos del alma, pero cómo lo logra. A través del estudio de la Biblia se encuentra que el hombre tiene un solo camino, la adoración privada, es decir una adoración personal, una meditación privada, oración privada. El encuentro privado con su Creador. El hombre no logrará tal experiencia por la vía de la adoración pública, la calidad de ésta depende del encuentro personal a través de una adoración privada. Recalde continúa afirmando que desde el principio mismo de la existencia del hombre, este fue iniciado en la vida con el deseo y la necesidad de adorar. Aun en su estado original de perfección el hombre necesitaba un encuentro diario con su Creador y Dios respondía a esta necesidad descendiendo en el tiempo y espacio del hombre. Dios tenía un encuentro vespertino con su criatura, un encuentro de adoración y meditación. Estas visitas periódicas evidencian un encuentro permanente de parte de Dios con la primera pareja, eran encuentros de adoración e íntima comunión. El Edén paralelamente era el hogar de la pareja y un santuario de adoración a Dios. El hombre no tiene otra manera de practicar la entrega de la vida a Dios sino por medio de un culto y adoración personal y privada. La calidad del culto que el hombre practica públicamente depende de lo que ofrece íntimamente a su Dios. Nuestra primera tarea al inicio de cada día debe ser adorar, experimentar y manifestar gratitud y entrega al Señor. Un ejemplo de alguien que fue instruido desde su niñez a las cosas de Dios e iniciado en la adoración a su Creador es el de Enoc, quien en su caminar con Dios mostró una vivencia de adoración diaria en su vida.

ADORACIÓN es obediencia:
Para Russell Burrill(18) la verdadera adoración se define como obediencia a Cristo en cada acto de la vida, la adoración no es algo que la gente haga una vez a la semana el sábado de mañana sino una actividad en la que la gente está comprometida durante toda la semana. La adoración es la vida de obediencia que la gente vive por el Maestro. Pablo da detalles sobre esta teología de adoración: "Por lo tanto hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios", (Romanos12:1). Aquí Pablo declara que toda la vida es adoración. Es el ministerio que los cristianos individuales hacen por el Maestro en armonía con sus dones espirituales. Por lo tanto según Pablo, la iglesia no se reúne para adorar a Dios, sino que adora a Dios en todo lo que hace. Esto no significa que la gente no adora cuando va a la iglesia. Sino que adoran allí solo porque esto es parte de su vida. Por consiguiente es un nombre poco apropiado referirse a la principal actividad de la iglesia como servicio de adoración, tal concepto lo distorsiona y lo reduce a una actividad solamente, y de aspecto semanal. Esta idea proviene de la Edad Media, época en que la apostasía entró a la iglesia circunscribiendo la adoración a un acto semanal dejando de lado su verdadero significado que proviene de una obediencia de vida.

Según la investigación sobre adoración realizada por Teresa Berger(19), el término es utilizado por Pablo en Romanos capitulo 1 como la respuesta humana ofrecida a Dios por su grandeza, poder y divinidad.

Grey Morris(20) afirma que la adoración es un deber pero también un privilegio que está en cada hombre. Esta adoración está basada en el hecho de que Dios es el Creador del cielo, la tierra y todo lo que en ellos hay. Él extiende la invitación a que todos lo adoren. Este llamado a la adoración comienza en Génesis y se repite en toda la Biblia. Algunos de los puntos que sobresalen en la adoración son: oración, testificación, cantos, predicación, lectura de la Biblia. Todo esto puede ser de forma pública o privada.

ADORACIÓN es una respuesta:
Según James White(21) es difícil definir la expresión adoración. ¿Qué distingue a la adoración de otras actividades realizadas por el hombre? ¿Qué define nuestra adoración? ¿Qué es adoración cristiana? Nuestra cultura está llena de otros tipos de adoración. Muchos en nuestro mundo practican adoración, llámense budistas, u otras religiones orientales, obviamente esa no es una adoración cristiana. Una definición de adoración según White sería que la adoración es la respuesta del hombre a la revelación de Dios. Esto es Dios se revela a la humanidad a través de Cristo Jesús y la adoración es la acción de respuesta del hombre a esa revelación de Cristo. Las palabras clave para entender la adoración son dos: revelación (divina) y respuesta (humana).

Henry Horn(22) por su parte presenta una interesante descripción de lo que a su parecer es una gran crisis que está viviendo la adoración, una crisis que está marcada por el caos y la confusión. La pregunta es cómo adorar en medio de esta crisis utilizando los medios como comunión, oración familiar, predicación de la Palabra. La respuesta es una vez más la misma, en un mundo de crisis nuestra única alternativa y solución es la de mantener una relación estrecha con nuestro Creador, al utilizar elementos como los mencionados anteriormente podemos fortalecer esa relación y hacer que nuestra vida aun en medio de la crisis sea distintiva.

Robert Rayburn(23) analiza la importancia de la adoración, definiéndola como una de las más importantes actividades del hombre. Él también menciona que al considerar la adoración en los cuatro evangelios sería bueno hacer mención de las palabras de Jesús en especial en el evangelio de Juan y el capítulo 4. Allí se describe el encuentro producido entre Jesús y la mujer samaritana. Rayburn se detiene en especial en el momento en que la conversación derivó en la adoración. Allí Jesús deja en claro que lo más importante no es el lugar físico donde nosotros vamos a adorar, sino más bien el espíritu mismo con el que lo adoramos. Asimismo el autor menciona Salmos 29:2 donde también se nos indica la importancia de la adoración. Allí el salmista enfatiza lo indispensable de la adoración en la vida diaria del ser humano.

Según Jane Vann(24) en la experiencia de la adoración en la iglesia Presbiteriana de West Raleigh, el llamado a la congregación es el siguiente:

"Así como la madre no se olvida de su niño recién nacido, así como el padre que corre a dar la bienvenida a su hijo prodigo de la misma manera Dios nos está esperando. Adoremos su nombre". 

En otro sentido la adoración no se trata solamente del canto congregacional, sino más bien en la respuesta de la congregación, eso es lo mas importante en la experiencia de la adoración así como debería ser en la nuestra.

Es por eso que Alfred Kuen(25) investiga si la adoración es una iniciativa divina o una mera iniciativa humana. Él explica que sin la iniciativa de Dios quien se ha complacido en revelarse a un pueblo y en darle principios acerca de la adoración, nuestra adoración sería igual a la de todas las adoraciones paganas. El hombre no sabría darle una adoración verdadera a Dios si él mismo no se lo permitiera y enseñara. Dios puede ser el objeto de nuestro reconocimiento solo si primero es el Sujeto que nos da el culto. La adoración es un diálogo, pero la interpelación inicial que entabla el diálogo siempre viene de Dios. Si bien es cierto que los cultos de Israel y los de las naciones vecinas se parecían exteriormente, diferían considerablemente en sus significados. Los paganos imaginaban un culto esperando ganarse el favor de los dioses por medio de él, la adoración de los hebreos en cambio era una respuesta a lo que Dios ya había hecho por ellos. Los israelitas no debían ganarse el favor de Dios sino que simplemente reconocer que un Dios de amor les había ofrecido por su soberana iniciativa, su misericordia y su gracia. En la Biblia la acción de Dios precede siempre a la respuesta del hombre haciéndola posible. Si el Dios que adoramos es el Dios de la Biblia entonces es infinitamente grande y majestuoso, es el Creador de los cielos y la tierra, el soberano universal, el todopoderoso; es omnisciente, omnipresente, eterno, infinito e inmutable. Los teólogos reúnen todos estos atributos en el concepto de la trascendencia de Dios, queriendo expresar que Dios esta infinitamente exaltado sobre toda la creación, en su posición de Creador y Señor soberano del universo. El hecho de postrarnos delante de un Señor trascendente tiene como resultado un beneficio inestimable: la adoración nos libera de todas las tiranías, limitadas y despreciables.

Por otro lado Jones(26) hace mención de la adoración durante el exilio, no había un templo presente para adorar, sin embargo durante esa época tanto Ezequiel como Jeremías enseñaron al pueblo acerca de la importancia de la adoración individual y de la provisión de una comunión con Dios poniendo especial énfasis en la necesidad de una devoción personal con Dios. Muchos cautivos comenzaron a pensar que siendo que el lugar de adoración regular (templo) estaba destruido y ellos en exilio sería el fin de la religión, por eso la insistencia en una relación personal, en esa época además los salmos ayudaban a los adoradores a tener un encuentro con Dios.

ADORACIÓN y su sentido etimológico:
Alfred Kuen(27) nos dice que en el Antiguo Testamento el término adorar está presente más de 170 veces a través de la palabra “hawah”, que significa literalmente inclinarse e incluso echarse con el rostro en el suelo delante de alguien o de una divinidad, era una señal de respeto a la autoridad. Adorar a Dios presupone reconocer su autoridad, su superioridad, inclinarse ante él, darse cuenta de la perfección de Dios. En el Nuevo Testamento el término más común al hablar de adoración es “proskuneo” que tiene el mismo significado que el vocablo hebreo. La Biblia a su vez emplea infinidad de términos que hacen referencia a lo que sentimos interiormente y a la expresión de estos sentimientos: exaltar, bendecir, gozarse en Dios, magnificar, glorificar…

Todos los términos utilizados para la adoración o veneración de Dios implican siempre la idea de una sumisión respetuosa ante Dios, reconocido como infinitamente superior al hombre y de un servicio para Dios.

En conclusión:
Después haber recorrido diferentes posturas y de haber corroborado con varios autores y con la Biblia misma, descubrimos que existe una misma coincidencia sustancial acerca del significado de la palabra "adoración". Es abarcante. Implica toda la existencia del ser humano. Recorre desde centrarse en Dios a través de un relación personal como una respuesta de amor por su amor, hasta el servicio que le damos ofreciéndole nuestra vida entera como ofrenda embargada de gratitud por su eterna salvación. Vista así, existe una diferencia notable y marcada entre los elementos litúrgicos de la adoración, y la adoración en sí misma. Diferencia que se cristaliza en nuestras vidas y en nuestra respuesta a nuestro amante Creador.

 El autor es Licenciado en Teología, 
y colabora como uno de los administradores de HimnovaSión. 
Además de haber sido pastor de jóvenes por 10 años en Oregon, EE.UU.,
es el coordinador general de Vision Worship Ministries, 
ministerio que funciona en Oregon y abarca musica, 
predicación y oración intercesora.

Referencias:

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(5) Norval Pease, And Worship Him, (Tennessee: Southern Publishing Association. 1967), 11.

(6) William McNutt, Worship in the Churches, (Philadelphia: The Judson Press.1941), 20.

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(26) Ilion Jones, A Historical Approach to Evangelical Worship, (Nashville, Tennessee), 29.

(27) Alfred Kuen, El culto en la Biblia y en la historia, (Barcelona, España: Editorial CLIE, 1993), 57.

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