El Enfoque de las “Guerras de Adoración”



El Enfoque de las “Guerras de Adoración” Esconde el Verdadero Problema Sobre Conexión con Dios

Traducido por Abner L. Perales
Usado con permiso The Barna Group of Ventura, California.

Las revistas han publicado artículos sobre el tema las “guerras de adoración,” diciendo que hacen estragos en las iglesias de la nación. De acuerdo a la información proveniente de un nuevo estudio presentado en Baylor University por el investigador George Barna, sin embargo, la verdadera cuestión no es la selección de música por las iglesias sino el interés en, comprensión de y el compromiso en el acto de adorar a Dios de las personas.



Describiendo la investigación nacional dirigida por su compañía para el Simposio Billy Ray Hearn sobre Música Cristiana, celebrado en Baylor University en Waco, Texas, Barna indicó que la cobertura otorgada a las “guerras de adoración” ha exagerado el alcance del problema haciendo caso omiso de los problemas reales con respecto a la adoración. “El mayor desafío,” de acuerdo a Barna, “no es sobre cómo utilizar la música para facilitar la adoración tanto como lo es ayudar a la gente a entender la adoración y tener una pasión intensa para conectarse con Dios”. Citando varios hallazgos de tres encuestas a escala nacional que dirigió sobre la cuestión, Barna señaló que relativamente pocas iglesias tienen batallas musicales intensas, sin embargo, la mayor parte de las iglesias tienen pocas personas que verdaderamente conectan con Dios en el culto.

“La mayoría de miembros de iglesia que pelean por sus preferencias musicales lo hacen porque no entienden la relación entre la música, comunicación, Dios y adoración. Los líderes de la iglesia fomentan el problema al enfocarse en cómo agradar a la gente con música o cómo ofrecer suficientes estilos de música para satisfacer los gustos de todos en lugar de enfrentar las cuestiones de fondo, de interés limitado en, comprensión de e inversión en la adoración ferviente de un Dios digno y santo”. Barna también declaró que, aunque la música es importante en el proceso de adoración, a menudo se eleva sobre su lugar correcto en el esfuerzo de culto. “La música es solamente una herramienta destinada a habilitar a la gente a expresarse a sí misma hacia Dios, a pesar de todo, a veces pasamos más tiempo discutiendo sobre la herramienta que sobre el producto y propósito de la herramienta”.

Creando una controversia
Sobre la base de encuestas nacionales entre asistentes de iglesias, Pastores de Iglesias Protestantes y líderes de adoración de estas iglesias, Barna reveló que, entretanto que definitivamente hay batallas libradas entre las iglesias Protestantes sobre la música, la batalla no es extensa. Un cuarto (24%) de los Pastores dicen que sus iglesias tienen tensiones relacionadas con la música, pero solo 5% de ellos reclaman que estas tensiones sean “severas” – que suma solo el 1% de las congregaciones Protestantes en los Estados Unidos. Cerca de tres de cada diez pastores en iglesias con conflictos de música dicen que las tensiones son “algo serio.” Juntos, por lo tanto, solo 7% de las iglesias Protestantes tienen problemas “severos” o “algo serios” con la música, agitando su congregación.

Una de las razones identificada por Barna para la gravedad limitada de las tensiones es que la mayoría de los asistentes de la iglesia aprecian el uso de la música para el culto, pero no están obsesionados con el estilo utilizado. La investigación encontró que el estilo de música en que se basa el servicio es un asunto de gran importancia para solo un tercio de los asistentes a la iglesia. De hecho, solo el 17% dijo que cambiaría definitivamente o probablemente su patrón de asistencia si su iglesia alterara el estilo musical del servicio al que usualmente asiste, mientras que tres cuartos (76%) dijo que simplemente marcharía con el nuevo estilo y no haría cambios en sus hábitos de asistencia. Estas figuras sugieren que, a pesar de las controversias que rodean la música de la iglesia, la gente podría ser más tolerante o flexible de lo previsto. El estudio sí encontró que el segmento de adultos con más probabilidades de cambiar el servicio o la iglesia en lugar de aceptar un estilo de música que no le gustase, eran evangélicos.

Como confirmación de la importancia limitada de la controversia de las “guerras de adoración,” la investigación señaló que solo tres de cada diez adultos dicen que la música del culto es el factor único y más importante en su elección sobre qué iglesia asistir. Las personas con mayor probabilidad a enlistar la música como factor clave fueron negros, personas de 56 años o más, adultos que asisten a iglesias con 500 o más asistentes, mujeres, y cristianos nacidos de nuevo.

Música que domina
Hay bastantes oportunidades para que las personas adquieran exposición al estilo de música que prefieren. Tres cuartos de las iglesias Protestantes (73%) tienen servicios de adoración múltiples. En total, 27% tiene solo un servicio, 32% ofrece dos servicios, 33% proveen tres opciones y 8% tienen cuatro o más servicios distintos.

El estilo de música utilizado en los servicios religiosos varía tremendamente. Cerca de la mitad de todas las iglesias Protestantes (46%) ofrecen, por lo menos, un servicio con música tradicional de adoración – himnos y otras melodías utilizando un coro, un órgano o canto congregacional de esa música. Así de prolífico es el número de iglesias (43%) que utiliza música “blended” – una combinación de dos o tres estilos de música diferentes dentro del mismo servicio. Los estilos menos comunes utilizados incluyen rock o Cristiana contemporánea (utilizado en 24% de iglesias), alabanza y adoración (en 8% de iglesias) y góspel (en 7% de las iglesias).

El perfil se ve un poco diferente si las cifras se basan en el número de servicios de adoración más que en el número de iglesias utilizando un estilo dado. Vistas desde ese ángulo, la información indica que 35% de todos los servicios de adoración Protestantes, incluyendo aquellos celebrados durante los domingos de noche y durante la semana, utilizan música tradicional; 30% son blended; 16% son rock o Cristiano contemporáneo; 7% son góspel; 6% son alabanza y adoración; 4% son acapella; y 2% no utilizan música en absoluto. (El porcentaje de iglesias utilizando un estilo musical es diferente que el porcentaje de servicios en el que el estilo es utilizado porque muchas iglesias tienen múltiples servicios de adoración, causando que el número base de servicios sea más grande que el número de iglesias Protestantes. Además, algunas iglesias pueden tener más de un servicio de adoración que utiliza el mismo tipo de estilo musical).

¿Hacia qué tipo de música de adoración gravitan los feligreses? Si el servicio al que se asiste es algún indicador, el servicio de adoración tradicional todavía predomina, aunque una minoría de asistentes adultos lo experimenta. Ahora, 40% de adultos dice que asiste a un servicio que utiliza música tradicional (ej., un coro, himnos, órgano). A continuación, los estilos más comunes son música “blended” (utilizado en los servicios frecuentados por 12% de los adultos); góspel (11%); alabanza y adoración (10%); y cristiano Contemporáneo (CCM, por sus siglas en inglés) o rock Cristiano (9%). Uno de cada ocho asistentes (13%) dice que no conocen qué estilo de música se practica en sus servicios.

Las verdaderas cuestiones
El estudio de Barna descubrió que, entre las cuestiones claves de adoración está, que los adultos que asisten a la iglesia y los Pastores no comparten una percepción común del resultado más importante de la adoración. Los congregantes eran más propensos a entender el culto como una actividad realizada para su beneficio personal (47%) mientras que los Pastores describen el propósito del culto como conectar con Dios (41%) o experimentar Su presencia (30%). Solo tres de cada diez asistentes adultos de la iglesia (29%) indicó que veían el culto como algo que está enfocado principalmente en Dios. Uno de cada cinco asistentes admite que no tiene idea de cuál sea el resultado más importante del culto.

Otro hallazgo relevante de la investigación fue que la mayoría de pastores no da prioridad al culto como un objetivo principal del ministerio de su iglesia. Cuando se les pidió que enlistaran dos o tres prioridades principales de su iglesia, la encuesta reveló que la adoración se incluyó en esa lista por solo uno de cada cuatro pastores (26%). Otras prioridades principales incluyeron el evangelismo (listado como una de las tres prioridades principales por 41%), predicar/enseñar (34%), ministrar por jóvenes y niños (25%), y discipulado (19%).

Algunas señales mezcladas
Si cambios importantes se realizarán en la adoración, no espere que sean dirigidos por los laicos. En la mayor parte, la gente está satisfecha con las experiencias de adoración que actualmente tienen. Cuatro de cada cinco individuos (83%) dicen que salen de los servicios sintiéndose aceptados o completamente amados por Dios “todas las veces” o “la mayoría de veces”. Dos de cada tres adultos (69%) generalmente sale sintiéndose inspirado. Tres de cada cinco (62%) dicen que típicamente sienten que han conectado con Dios o han estado en Su presencia en la mayoría de casos. La mitad de los congregantes (50%) frecuentemente sale sintiéndose desafiado a cambiar. Relativamente un número reducido de personas dicen que, por lo general se sienten culpables o decepcionados de sí mismos (10%), o frustrados porque sus necesidades no se satisficieron (8%).

Los adultos están satisfechos típicamente con la calidad de la música, el sermón y la oración en sus servicios. Cuatro de cada diez están “completamente satisfechos” con la música y con los sermones, y la mitad están “completamente satisfechos” con la oración. Gran parte del resto de los adultos dijo que estaban “mayormente satisfechos” con cada uno de esos elementos.

Sin embargo, Barna señaló que los asistentes a la iglesia y los pastores tienen nociones conflictivas sobre qué se considera necesario a fin de adorar efectivamente. De los diez factores de facilitación estudiados, los feligreses y pastores difirieron substancialmente en la importancia de seis de estos ítems.

Las aéreas de coincidencia se relacionaron a la oración, donde nueve de cada diez pastores y feligreses dijeron que era muy importante para facilitar una adoración efectiva; tener comunión (Santa Cena; mencionada por dos tercios de cada grupo); dar dinero (mencionado por un poco más de la mitad de ambos grupos); y tener un tiempo para “voltear y saludar” (mencionado por la mitad de cada grupo).

Entre los factores de divergencia estaban, tener tiempo para reflexión en silencio durante el servicio, considerado muy importante por dos tercios de todos los adultos – el doble de la proporción medida entre los pastores. La mitad de todos los congregantes dijeron que tener tiempo para la confesión privada era muy importante, pero solo uno de cada tres pastores convino. Un gran sorprendente número de personas (38%) expresó la importancia de recitar credos, que era más del doble del porcentaje de los pastores que estuvieron de acuerdo (14%). Por otro lado, los pastores fueron considerados más propensos a asignar importancia al sermón, la lectura pública de la Escritura y el uso de música que los congregados.

Más de cuatro de cada cinco pastores (84%) dijo que la música es muy importante para facilitar la adoración efectiva. Sin embargo, apenas la mitad de los congregantes (55%) convino. De hecho, en la evaluación de la importancia de los diez elementos de la adoración estudiados, los pastores clasificaron a la música en segundo lugar en relación a la oración y la empataron con el sermón en importancia. Los congregantes, no obstante, la evaluaron en empate por el quinto lugar, después de la oración, el sermón, la comunión y el tiempo de reflexión. La música fue considerada no más importante que la lectura pública de la Escritura, confesión, las ofrendas y el momento de saludo. De hecho, la música fue más importante que solo uno de los diez elementos evaluados: recitar credos y las lecturas responsoriales.

Si las personas en las bancas va impulsar cambios, esas transiciones podrían relacionarse a la substancia de los cantos que cantan y a ser capaces de cantar cantos que conocen más seguido. En conjunto, casi la mitad de todos los asistentes al culto dicen que las palabras en los cantos populares de alabanza y adoración actuales carecen de la profundidad espiritual de los himnos tradicionales, mientras que tres de cada diez adultos señaló que se están introduciendo demasiados cantos nuevos de adoración a sus servicios.

Oportunidades de crecimiento
Barna expresó su gratitud a Baylor University por patrocinar el estudio y expresó la esperanza de que la información pueda ayudar más a los pastores y congregantes a llegar a la misma página acerca de la adoración. “El estudio no minimiza el hecho que algunas iglesias estén soportando divisiones dolorosas referentes a la música de adoración. La buena notica, sin embargo, es que esas tensiones son menos comunes de lo que las anécdotas y las exageraciones periodísticas han sugerido. El estudio de Baylor pone la controversia en perspectiva y coloca la noción de las ‘guerras de adoración’ en la categoría de ‘mito’”.

Basado en la información de los estudios, Barna citó dos patrones de comportamiento importantes. “Noten que las iglesias que son más propensas a tener problemas relacionados con la adoración son aquellas que utilizan música blended, lo que es un intento cuestionable por complacer a todos de una sola vez. Parece que el uso de música blended simplemente les recuerda a las personas el hecho que tienen que compartir el espacio musical con otros que no pueden tolerar sus propias preferencias – tal como ellos no pueden tolerar aquellas de otros. La dependencia de la música blended parece alimentar en lugar de atenuar los fuegos de la discordia. Otro estudio reciente que hemos dirigido aún muestra que las personas tienen menos probabilidades de sentirse conectadas con Dios en un servicio blended que en uno que se utiliza un solo estilo de música.”

Regresando a su tema principal de la investigación, Barna animó a los líderes de la iglesia a volver a lo básico. “Muchos asistentes de la iglesia se pelean por la música porque no han entendido aún el propósito de la música en el proceso de adoración. La carencia de conocimiento les causa que se enfoquen y peleen por su propio sonido preferido, instrumentos, técnicas de presentación o su deseado orden de servicio. A menudo, los líderes de la iglesia se quedan atrapados en el lío.”

“Estas batallas son distracciones impropias del ministerio significativo y discipulado fructífero. Los cristianos necesitan ser más celosos y devotos a la adoración a Dios. La Iglesia necesita seguir adelante y enfocarse en el Único digno de adoración y en el deseo de Su corazón – que es el de ser adorado con intensidad y pasión por Su pueblo – en vez de enfocarse en las herramientas utilizadas para facilitar nuestras expresiones de amor y gratitud”.

Acceso a la información
La investigación sobre adoración y unas series de presentaciones relacionadas con la adoración fueron patrocinadas por el Simposio Bill Ray Hearn sobre Música Cristiana, en asociación con Baylor University. Interviniendo también en el reciente simposio en el campus de Baylor en Waco, Texas estuvo el Pastor Jack Hayford, el artista musical Cristiano Charlie Peacock, el teólogo Robert Webber, el líder de adoración Louie Giglio y otros individuos involucrados en la música y adoración Cristiana. El reporte de la investigación de Barna, junto con las presentaciones de los expositores del simposio, estarán disponibles en un libro, titulado “Música y la Iglesia: Relevancia en una Cultura Cambiante” (Music and the Church: Relevance in a Changing Culture), que será publicado por Baylor University en la primavera de 2003.

Metodología de la investigación
La información de la investigación fue generada a través de tres encuestas separadas. Utilizando una encuesta general nacional dirigida en abril de 2002 por el Grupo de Investigación de Barna, 1007 adultos seleccionados al azar fueron encuestados, de los cuales 727 se describieron a sí mismos como Cristianos que asistían a una iglesia cristiana. En abril y mayo de 2002, 601 Pastores de iglesias Protestantes fueron entrevistados. Muchas de las cuestiones preguntadas para cada población fueron idénticas, a fin de permitir comparaciones directas para muchos factores importantes bajo escrutinio.

Todos los que respondieron a la encuesta se obtuvieron de muestras aleatorias de individuos calificados viviendo dentro de los 48 estados continentales. El margen máximo de error de muestreo asociado con el muestreo del agregado nacional de los 727 adultos que se describieron a sí mismos como Cristianos es de ±3.8 puntos porcentuales en el 95% de nivel de confianza; el nivel máximo de error de muestreo estimado entre los 601 Pastores, también seleccionados al azar de todas los iglesias Protestantes de EUA, es de ±4.1 puntos porcentuales al 95% de nivel de confianza estadística. (El error de muestreo para los subgrupos podría ser más alto porque el tamaño del muestreo de esos segmentos es más pequeño. Hay otros tipos de errores además de los errores de muestreo que podrían estar presentes en las encuestas.) Todas las entrevistas fueron dirigidas desde el edificio de entrevista telefónica del Barna Research Group en Ventura, CA. La distribución de los que respondieron la encuesta coincide con la dispersión geográfica de la población adulta de los EUA, de acuerdo al estimado de la Oficina de Censo, mientras que la distribución de pastores se basó en estimados de afiliación denominacional en el país. Devoluciones de llamadas múltiples se utilizaron para aumentar la probabilidad de incluir un muestreo de adultos confiable.



El Barna Research Group, Ltd.  es una empresa independiente de investigación de mercados ubicada en el sur de California. Desde 1984 ha estado estudiando las tendencias culturales relacionadas a los valores, creencias, actitudes y comportamientos. Esta investigación fue financiada exclusivamente por Barna Research como parte de su seguimiento regular del estado social, religioso y político de la nación y sus iglesias.
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The Barna Group of Ventura, California. “Focus On "Worship Wars" Hides The Real Issues Regarding Connection to God.” Accessed March 26, 2012. http://www.barna.org/barna-update/article/5-barna-update/85-focus-on-qworship-warsq-hides-the-real-issues-regarding-connection-to-god

Traductor: Abner L. Perales. Licenciado en Enseñanza Musical (Universidad de Montemorelos). 
Estudios en Teología. Magister en Dirección Instrumental (Andrews University). 
Pastor asociado en la Conferencia de Arizona y ministro de música 
en la Iglesia Hispana en Phoenix, Arizona.


 El texto en inglés original

Focus On "Worship Wars" Hides The Real Issues Regarding Connection to God

November 19, 2002
(Ventura, CA) - Magazines have featured articles on the "worship wars" said to be raging in the nation's churches. According to data from a new study presented at Baylor University by researcher George Barna, however, the real issue is not the choice of music by churches but rather people's interest in, understanding of, and engagement in the act of worshiping God.
Describing the national research conducted by his company for the Billy Ray Hearn Symposium on Christian Music, held at Baylor University in Waco, Texas, Barna indicated that the coverage afforded the "worship wars" has exaggerated the scope of the problem while ignoring the real issues regarding worship. "The major challenge," according to Barna, "is not about how to use music to facilitate worship as much as it is to help people understand worship and have an intense passion to connect with God." Citing various findings from three recent nationwide surveys he directed on the issue, Barna noted that relatively few churches have intense musical battles but most churches have too few people who truly engage God in worship.
"Most of the church people who fight about their musical preference do so because they don't understand the relationship between music, communication, God and worship. Church leaders foster the problem by focusing on how to please people with music or how to offer enough styles of music to meet everyone's tastes rather dealing with the underlying issues of limited interest in, comprehension of, and investment in fervent worship of a holy, deserving God." Barna also stated that although music is important in the worship process, it is often elevated beyond its rightful place in the worship effort. "Music is just a tool meant to enable people to express themselves to God, yet we sometimes spend more time arguing over the tool than over the product and purpose of the tool."
Creating A Controversy
Drawing on national surveys among church-goers, Senior Pastors of Protestant churches and worship leaders from those churches, Barna revealed that while there are definitely battles being waged within Protestant churches regarding music, the battle is not widespread. One-quarter (24%) of Senior Pastors say their church has music-related tensions, but only 5% of them claim that those tensions are "severe" - which amounts to just 1% of the Protestant congregations in the U.S. About three out of ten pastors at the music-conflicted churches say the tensions are "somewhat serious." All together, then, only 7% of Protestant churches have "severe" or "somewhat serious" music issues rattling their congregation.
One reason identified by Barna for the limited severity of the tensions is that most church people appreciate the use of music for worship, but are not obsessed with the style used. The research found that the style of music relied upon in the service is a matter of high significance to just one-third of all church attenders. In fact, only 17% said that they would definitely or probably change their attendance pattern if their church altered the musical style of the service they usually attend, while three-quarters (76%) said they would just go along with the new style and not make any change in their attendance habits. These figures suggest that in spite of the controversy surrounding church music, people may be more accepting or flexible than assumed. The study did find that the segment of adults most likely to change services or churches rather than accept a style of music they did not like was evangelicals.
As confirmation of the limited significance of the "worship wars" controversy, the research also pointed out that only three out of ten adults say that worship music is the single, most important factor in their choice of what church to attend. The people most likely to list music as a key factor were blacks, people 56 or older, adults who attend a church that has 500 or more attenders, women, and born again Christians.
Music That Dominates
There is plenty of opportunity for people to gain exposure to the style of music they prefer. Three-quarters of Protestant churches (73%) have multiple worship services. Overall, 27% have just one service, 32% offer two services, 33% provide three options and 8% have four or more distinct services.
The styles of music used in church services vary tremendously. Nearly half of all Protestant churches (46%) offer at least one service featuring traditional worship music - hymns and other tunes utilizing a choir, an organ or congregational singing of that music. Just as prolific is the number of churches (43%) using "blended" music - a combination of two or more different music styles within the same service. Less common styles used include rock or contemporary Christian (used in 24% of churches), praise and worship (in 8% of churches) and gospel (in 7% of churches).
The profile looks slightly different if the figures are based on the number of worship services rather than the number of churches using a given style. Viewed from that angle, the data indicate that 35% of all Protestant worship services, including those held Sunday nights and during the week, utilize traditional worship music; 30% are blended; 16% are rock or contemporary Christian; 7% are gospel; 6% are praise and worship; 4% are acappella; and 2% use no music at all. (The percentage of churches using a musical style is different than the percentage of services in which that style is used because many churches have multiple worship services, causing the base number of services to be larger than that of the number of Protestant churches. Also, some churches may have more than one worship service that uses the same type of musical style.)
What type of worship music do congregants gravitate toward? If the service attended is any indication, traditional worship music still reigns, although a minority of church-going adults experiences it. Presently, 40% of adults say they attend a service that uses traditional music (e.g., a choir, hymns, organ). The next most common styles are "blended" music (used in the services frequented by 12% of adults); gospel (11%); praise and worship (10%); and contemporary Christian (i.e., CCM) or Christian rock (9%). One out of every eight attenders (13%) said they don't know what the style of music is at their services.
The Real Issues
The Barna study discovered that among the key worship issues is that church-going adults and Protestant Senior Pastors do not share a common perception of the most important outcome of worship. Congregants were most likely to understand worship as activity undertaken for their personal benefit (47%) while Senior Pastors described the purpose of worship as connecting with God (41%) or experiencing His presence (30%). Only three out of ten church-going adults (29%) indicated that they view worship as something that is focused primarily on God. One out of every five attenders admitted that they had no idea what the most important outcome of worship is.
Another relevant research finding was that most pastors do not prioritize worship as a main thrust of their church's ministry. When asked to list the two or three top ministry priorities of their church, the survey revealed that worship was included in that list by only one out of every four pastors (26%). Other top-rated priorities included evangelism (listed as a top-3 priority by 41%), preaching/teaching (34%), ministry to youth and children (25%), and discipleship (19%).
Some Mixed Signals
If significant changes will be made in worship, don't expect them to be driven by the laity. For the most part, people are satisfied with the worship experiences they currently have. Four out of five individuals (83%) say they leave the services feeling accepted or completely loved by God "every time" or "most of the time." Two out of three adults (69%) usually leave feeling inspired. Three out of five (62%) say they typically feel like they have connected with God or been in His presence in most cases. Half of the congregants (50%) frequently leave feeling challenged to change. Relatively small numbers of people say they usually feel guilty or disappointed in themselves (10%), or frustrated because their needs have not been met (8%).
Adults are typically satisfied with the quality of the music, the sermon and the prayer in their services. Four out of ten are "completely satisfied" with the music and with the sermons, and half are "completely satisfied" with the prayer. Most of the remaining adults said they were "mostly satisfied" with each of those elements.
However, Barna pointed out that church-goers and pastors have conflicting notions of what is considered necessary in order to worship effectively. Out of ten facilitation factors studied, parishioners and pastors differed substantially on the importance of six of these items.

The areas of agreement related to prayer, which nine out of ten pastors and parishioners said was very important to facilitate effective worship; having communion (mentioned by two-thirds of each group); giving money (mentioned by slightly more than half of both groups); and having a time for the "turn and greet" experience (mentioned by half of each group).
Among the factors of divergence were having time for quiet reflection during the service, deemed very important by two-thirds of all adults - twice the proportion measured among pastors. Half of all congregants said that having time for private confession was very important, but just one out of every three pastors agreed. A surprisingly large number of people (38%) expressed the importance of reciting creeds, which was more than double the percentage of pastors who concurred (14%). On the other hand, pastors were considerably more likely to assign importance to the sermon, the public reading of Scripture, and the use of music than were congregants.
More than four out of five pastors (84%) said music is very important to facilitate effective worship. However, barely half of the congregants (55%) agreed. In fact, in assessing the ranking of the ten worship elements studied, pastors rated music second only to prayer, and tied with the sermon, in importance. Congregants, however, rated music in a tie for fifth place, following prayer, the sermon, communion, and a time for reflection. The music was deemed no more important than the public reading of Scripture, confession, the offering and the turn-and-greet time. In fact, music was more important than only one of the ten elements evaluated: reciting creeds and responsive readings.
If the people in the pews are going to push for changes, those transitions may relate to the substance of the songs they sing and being able to sing songs they know more often. Overall, nearly half of all worship attenders said that the words in the currently popular praise and worship songs lack the spiritual depth of traditional hymns while three out of ten adults noted that too many new worship songs are introduced into their services.
Opportunities for Growth
Barna expressed gratitude to Baylor University for funding the study and expressed the hope that the information can help more pastors and congregants get on the same page regarding worship. "The study does not minimize the fact that some churches are enduring painful divisions regarding worship music. The good news, however, is that those tensions are less common than anecdotes and journalistic hype have suggested. The Baylor study puts the controversy in perspective and places the 'worship wars' notion in the category of 'myth.'"
Based on the data from the studies, Barna cited two important patterns of behavior. "Notice that the churches most likely to have worship-related problems are those that utilize blended music, which is a questionable attempt to please everyone at once. It appears that the use of blended music merely reminds people of the fact that they have to share the music space with others who cannot tolerate their own preferences - just as they cannot tolerate those of others. The reliance on blended music seems to actually fuel rather than dampen the fires of discord. Other recent studies we have conducted even show that people are less likely to feel connected to God in a blended service than in one that uses a single style of music.
Returning to his main takeaway from the research, Barna encouraged church leaders to get back to basics. "Many church people fight about music because they have yet to understand the purpose of music in the worship process. That lack of insight causes them to focus on and fight for their preferred sound, instruments, presentation techniques, or their desired order of service. Too often, church leaders get caught up in the fuss.
"These battles are inappropriate distractions from meaningful ministry and fruitful discipleship. Christians need to be more zealous about, and devoted to worshiping God. The Church needs to move on and focus on the One worthy of worship and the desire of His heart - which is to be worshiped with intensity and passion by His people - rather than to focus on the tools used to facilitate our expressions of love and gratitude."
Access to the Information
The worship research and a series of worship-related presentations were funded by the Billy Ray Hearn Symposium on Christian Music in association with Baylor University. Also speaking at the recent symposium on the Baylor campus in Waco, Texas were Pastor Jack Hayford, Christian musical artist Charlie Peacock, theologian Robert Webber, worship leader Louie Giglio, and other individuals involved in Christian music and worship. Barna's research report, along with presentations by the symposium speakers, will be available in a book, entitled Music and the Church: Relevance in a Changing Culture, to be published by Baylor University in Spring 2003.
Research Methodology
The research data were generated through three separate surveys. Using a national omnibus survey conducted in April 2002 by the Barna Research Group, 1007 randomly sampled adults were surveyed, of which 727 described themselves as Christian who attends a Christian church. In April and May 2002, 601 Senior Pastors of Protestant churches were interviewed, as well as a sample of 69 worship leaders serving at churches from which the Senior Pastor had already been interviewed. Many of the questions asked of each population were identical, to allow direct comparisons for many important factors under scrutiny.
All of the survey respondents were drawn from random samples of qualified individuals living within the 48 continental states. The maximum margin of sampling error associated with the aggregate national sample of the 727 adults who described themselves as Christian is ±3.8 percentage points at the 95% confidence level; the maximum level of estimated sampling error among the 601 Senior Pastors, also randomly selected from all U.S. Protestant churches, is ±4.1 percentage points at the 95% statistical confidence level. (The sampling error for subgroups may be higher because the sample size of those segments is smaller. There are other types of error besides sampling error that may also be present in surveys.) All of the interviews were conducted from the Barna Research Group telephone interviewing facility in Ventura, CA. The distribution of the survey respondents coincided with the geographic dispersion of the U.S. adult population according to Census Bureau estimates, while the distribution of pastors was based on estimates of denominational affiliation in the country. Multiple callbacks were used to increase the probability of including a reliable sample of adults.
The Barna Research Group, Ltd. is an independent marketing research company located in southern California. Since 1984 it has been studying cultural trends related to values, beliefs, attitudes and behaviors. This research was funded solely by Barna Research as part of its regular tracking of the social, religious and political state of the nation and its churches.
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