La música y sus efectos, como definir y evaluar un estudio científico, evaluación de estudios/comentarios usados con frecuencia




La música y sus efectos, como definir y evaluar un estudio científico, evaluación de estudios/comentarios usados con frecuencia

Dr. Josué Cortes


INTRODUCCIÓN

Durante mucho tiempo nos hemos acostumbrado a oír la mención de varios estudios científicos que hablan de la música y sus efectos. Todos conocemos que la música afecta nuestras emociones y aun nuestra fisiología. Por ejemplo, siempre que escucho el himno “En este bello día”, me vienen recuerdos de mi hogar donde lo cantábamos en cada culto y eso hace que surjan emociones ligadas a la nostalgia, recuerdos alegres, y aun un poco de sentimientos tristeza que vienen hasta mi mente. Estas emociones usualmente están relacionadas con las experiencias que hemos tenido de una manera u otra con la música que se está escuchando.  La pregunta comienza cuando alguien hace un planteamiento sosteniendo como “estudios científicos demostraron esto o aquello”.  El propósito de este artículo, es en primer lugar definir qué es un estudio científico, identificar los componentes del mismo, y luego basado en eso, analizar varios de los estudios/comentarios que son tan frecuentemente mencionados cuando se habla de la música en nuestras iglesias.


¿Qué es un estudio científico y cuáles son los componentes del mismo?

Un estudio científico es un proceso controlado en el cual se utiliza el método científico para analizar información y llegar a una conclusión. Todo empieza con una pregunta basada en alguna preocupación o curiosidad existente. Un ejemplo de una pregunta sería: ¿Qué efecto tiene la música en el cuerpo humano o en algún órgano o función específica?  Luego que se tiene la pregunta, se puede generar una hipótesis. La hipótesis tiene que poder ser probada pero también tiene que tener la capacidad de ser falsificable. Esto quiere decir que tiene que haber la posibilidad de diseñar un estudio que podría demostrar que la hipótesis es falsa, de otra manera esta hipótesis no sería válida para ser examinada a través del método científico.  Siguiendo con el ejemplo de la música y el cuerpo, un ejemplo de hipótesis podría ser: “Cierta música tiene cierto efecto en alguna función cerebral o endocrina”.

Una vez que se tiene la hipótesis, el próximo paso es hacer una predicción. La predicción está basada en las consecuencias que ocurrirían si la hipótesis resulta correcta.  Algunas veces se puede hacer más de una predicción. Un ejemplo de predicción podría ser: “Cierta música va a causar un incremento en la presión intracraneal y por ende dolores de cabeza” (no olviden que  estamos poniendo estos ejemplos para entender los conceptos).   Cuando tenemos una predicción, entonces es hora de diseñar un experimento.  El experimento tiene que ser hecho de tal manera que los resultados produzcan información relevante a la predicción y que por ende ayuden a probar o falsificar la hipótesis. Eso implica, controlar todos los factores que pudieran introducir “sesgo” (alteraciones), en los resultados.

Cuando se obtienen los resultados del experimento, estos se someten a análisis.  El análisis puede ser hecho usando diferentes técnicas.  Muchas veces este análisis incluye el uso de estadísticas.  La estadística ayuda a analizar y comparar múltiples resultados.  Algunas veces lo resultados falsifican la hipótesis y eso termina el proceso.  Otras veces, si los resultados apoyan la hipótesis, esto da lugar a preguntas más concretas y específicas y el proceso comienza de nuevo.  Luego de que múltiples preguntas han sido contestadas y múltiples hipótesis han sido examinadas, si una idea todavía se mantiene, entonces se plantea una teoría.

Además de lo que se ha explicado anteriormente, hay otros elementos que tienen que tomados en consideración. Primero, tiene que haber una revisión externa, usualmente llamada revisión por pares que son expertos del mismo campo.  Si el trabajo hecho pasa este proceso de revisión, usualmente será publicado en una revista científica respetada y le dará credibilidad a dicho estudio. Algo que acompaña a la revisión por pares es poder repetir los mismos resultados, por eso que el científico, en su informe, señala todos los pasos que ha dado en su experimento, para que el mismo pueda ser repetido. Si el experimento se repite y los resultados no se replican, entonces hay error. Para poder replicar los resultados toda la información que tiene que ver con los resultados y la metodología, incluyendo el diseño, tiene que estar meticulosamente documentada, para que así el estudio pueda ser analizado y repetido de una manera acertada.[1]

REVISIÓN DE ESTUDIOS, ARTÍCULOS, Y/O COMENTARIOS

Ahora que hemos repasado como definir y evaluar un estudio científico, podemos entrar a examinar algunos de los estudios, artículos, o comentarios que frecuentemente escuchamos al respecto. Por ahora deberíamos saber que cuando alguien dice “los estudios científicos dicen esto” o “la ciencia ha demostrado esto”, no podemos simplemente creer lo que alguien está diciendo.  Lo primero a preguntar es, ¿dónde está el estudio? Hay muchos comentarios acerca de “estudios científicos” que se han repetido vez tras vez por personas en posición de autoridad, a tal punto, que se llega a creer en ellos como si fueran válidos.  Sin embargo cuando nos damos a la tarea de tratar de encontrar los estudios científicos que dieron nacimiento a estas ideas se comprueba que ni siquiera existen.  Así que, lo primero siempre es encontrar el estudio, porque sin él, el tema se acaba y ya que no hay nada más que analizar.  Luego que se encuentra el estudio, se puede examinar basados en la definición y componentes ya explicados.

I. Experimento llevado a cabo por Dorothy Retallack en Denver, Colorado, 1973
           
Este fue un experimento donde plantas fueron expuestas a diferentes tipos de música.  Un grupo de plantas fue expuesto a un tipo de rock duro, mientras que otras fueron expuestas a rock más suave, y un último grupo fue expuesto a música clásica.  Los resultados que Dorothy Retallack reportó sostiene que las plantas expuestas a rock duro se “apartaban” de las bocinas, mientras que las expuestas a música clásica se acercaban hacia ellas.  No solo esto, las plantas expuestas a rock acabaron marchitándose mientras que las expuestas a la música clásica terminaron floreciendo.

Foto mostrando a Dorothy Retallack
durante su famoso experimento.
 
Basado en este experimento, se llegó a la conclusión de que la música rock era dañina para las plantas y de allí se extrapoló que entonces debería ser dañina para cualquier organismo viviente. Todo parecería tener mucho sentido, sobre todo, si a usted no le gusta la música rock y si esta de acuerdo con esta conclusión.  Pero paremos un segundo e independiente de gustos hagamos un corto análisis basado en la información que compartimos al principio.

En este experimento la pregunta general es válida.  ¿Qué efecto tendrá la música en las plantas?  La hipótesis y la predicción no están muy claras, pero se puede pensar que tenían que ver con el efecto dañino de la música rock en las plantas y el efecto beneficioso de la música clásica.   Pero de aquí en lo adelante si entramos en problemas. A continuación uso una descripción de los problemas de este experimento en particular, en las palabras de la Dra. Linda Chalker-Scott, Ph.D, horticulturista y profesora asociada de Washington State University.  Aclaro que estoy traduciendo del inglés, pero en la bibliografía pueden encontrar el documento completo en el original, el cual recomiendo leer porque tiene aun más información de la que yo doy aquí.

“El diseño de el experimento fue pobre y no controla otros factores como el agua, la humedad, la luz, etc. a niveles óptimos y consistentes. Por ejemplo, los tiestos estaban hechos de vasos de poliestireno sin ningún tipo de drenaje y la necesidad de echar agua era medida “tocando la tierra con un dedo”.  En la publicación sólo se mencionan cuatro réplicas del experimento, lo cual no es suficiente para un análisis estadístico.  En el libro entero no hay ninguna información válida basada en un análisis estadístico. Este libro fue publicado por una compañía que no tenía nada que ver con ciencia.  El trabajo nunca fue publicado por una revista que utilizara “revisión de pares” y nunca ha aparecido una repetición del mismo en la literatura científica de esta rama.”[2]

Ahora, algunos me dirán, pero si yo entro al Internet, puedo encontrar muchos experimentos que repiten estos resultados. Sin embargo, es preciso recordar que estamos hablando de experimentos científicos, no experimentos caseros que personas han hecho con unas cuantas plantas.  Quise asegurarme lo más posible que este planteamiento fuera verdad, y no sólo encontré que no había réplicas, sino que me fue difícil encontrar estudios serios acerca del tema.  Buscando una explicación para esto, llegué a un documento escrito por Ross E. Koning quien recibió su Ph.D. en botánica de la Universidad de Michigan en Ann Arbor en 1981 y actualmente es profesor en Eastern Connecticut State University.  El es una autoridad en este tópico y aquí pongo parte de lo que el escribe acerca de esto.  Nuevamente, el contenido esta traducido, pero la bibliografía da el enlace para leer el articulo completo en su versión original.       

“Las plantas no tienen oídos para oír ni cerebro para procesar o desarrollar una apreciación musical, así que cualquier intento a demostrar una relación entre formas musicales y el desarrollo de una planta  u otras respuestas van fracasar en las manos de verdaderos científicos.  Esta es la razón que explica la falta de literatura en el tópico”.

“Hay algunos falsos “científicos” que han dicho (usando experimentos con muchos defectos) que ciertas clases de música mejoran el desarrollo de una planta, pero ninguno de estos planteamientos han llegado al nivel demandado para ser publicados en una revista respetada.  Estos proyectos son llamados “pseudo ciencia” porque fallan en el control de variables críticas en la interpretación, no dan base para niveles de repetición, no enseñan la información necesaria o los resultados de examen estadístico”.

“Es posible que una planta responda a las vibraciones que acompañan un sonido, pero enfatizo de nuevo, que no hay ningún estudio controlado publicado en una revista con buena reputación acerca de una apreciación específica musical de las plantas”.[3]

Hay sólo una planta que responde a vibraciones de sonido que tiene por nombre Mimosa púdica. Esta responde a las vibraciones independientemente de si es música, que tipo de música, u otro sonido.  Esto todo esta más explicado para el que  quiera más información en el  documento escrito por el Dr. Koning ya citado.3

Terminando la evaluación de este estudio, nos damos cuenta que fue algo curioso e interesante, pero visto a los ojos de la evaluación científica, no se puede llamar ciencia.  Este es uno de los ejemplos clásicos de la “pseudo ciencia” que muchos han llegado a creer gracias a la fuerza de la repetición.

II.  Comentario o “Estudio” de que un huevo se puede “hervir” con la música rock

Esta idea fue presentada en el libro The Day Music Died escrito por Bob Larson.  Antes de seguir, como vamos a presentar varias ideas que se originaron con Bob Larson, pienso que deberíamos explicar quién Bob Larson. Si se busca a través de la información pública, Bob Larson ha sido un tele/radio “evangelista” fundamentalista  cristiano que a pasado por varias facetas en su vida.  Inicialmente comenzó con un mensaje que se centraba en ir en contra de la música rock.  En los últimos años, se ha vuelto al exorcismo y al parecer ha cambiado su posición respecto a la música ya que ni siquiera la menciona.  En el otoño del 2008, el comenzó su propio programa estilo reality show en el canal SciFi, un canal de ciencia ficción, llamado The Real Exorcist.[4](Para más información leer el documento en la bibliografía). Como podrán observar, citar algo producido por Bob Larson para defender cualquier punto es riesgoso, no acertado, y hasta irresponsable.

Como veníamos diciendo,  la idea del “huevo hervido” por la música rock fue presentada en el libro ya mencionado.  Allí se dice que algunos jóvenes colocaban huevos al pie del escenario y “a mitad del concierto los huevos se podían comer como si estuvieran duros/hervidos”. 

Enseguida el expresaba que entonces “imagínense lo que la música le estaba haciendo al cuerpo de estos jóvenes”.[5]  Lo interesante de este comentario es que fue hecho manipulando la información de otro estudio realizado por los doctores Earl W. Flosdorf y Leslie A. Chambers.  Ellos si diseñaron un estudio en el cual demostraron que vibraciones sónicas, producidas por un aparato que no tenía nada que ver con música, podían desnaturalizar la proteína presente en la clara del huevo y formar un tipo de coágulo.  Esto se hizo con la clara del huevo ya puesta en un envase de laboratorio, tratada por recristalización y luego diluida para el propósito del experimento, el cual no tenía nada que ver con música.[6]

Como se puede ver, la idea le vino a Bob Larson de un experimento, pero esta información fue manipulada para decir algo que no tenía nada que ver con el mismo.  Lo de el huevo hervido por la música rock, si buscan en el Internet, varias personas han tratado de hacerlo.  No encontré ningún reporte de alguien que lo haya logrado.  De cualquier manera, no cito esto acá, porque nuevamente, no hay ningún estudio científico controlado donde se haya probado que la música rock puede hervir un huevo.

III. Comparación de la vibración que rompe el vidrio con el efecto de cierta música en el cuerpo

Aquí hay otra idea de la que se habla, aunque no sé si vale la pena mencionarla, pero como la hemos oído varias veces, vamos a tocarla brevemente.  Bob Larson, nuevamente, expone el concepto universalmente aceptado de que cuando se sincronizan las vibraciones de alta frecuencia con las vibraciones de la combinación química de las moléculas en el vidrio, el vidrio se rompe. Esto es verdad.  Sin embargo, luego señala que “esto es lo que le puede pasar fisiológicamente al cuerpo humano cuando esta bailando frenéticamente con la música rock”.[7]

Aquí vemos otro ejemplo de algo que tenemos que cuidar cuando estamos hablando de un punto de vista científico.  Primero se expone una realidad científica, luego se dice algo que tiene cierto sentido lógico, pero que es mentira.  A mi personalmente no me atrae la música rock y menos bailar frenéticamente a su ritmo, pero no hay prueba científica alguna ni estudio serio que pruebe que al cuerpo humano le ocurre lo que le pasa al vidrio.  Nuevamente una afirmación,  usando la ciencia, para decir algo falso.

IV.  Relación entre cierta música y el sexo o la secreción de “hormonas sexuales”

En este tópico, de nuevo encontré el problema de no hallar estudios serios en revistas científicas que se pudieran analizar.  Si encontré un sinnúmero de citas que se auto repiten, pero nunca encontré un estudio serio que las apoye.  De cualquier manera compartiremos lo que pudimos indagar.  El autor Lowell Hart en su libro Satan’s Music Exposed  (La  música de Satanás expuesta) nos habla de un “experimento” en el cual pusieron a una joven y un joven que no se conocían en una habitación. A medida que hablaban se empezó a tocar música en la habitación. Cuando se tocaban música clásica o baladas suaves, se mantenían sólo hablando pero a distancia. Tan pronto la música cambiaba a pop o jazz, rápidamente empezaban a agarrarse las manos y a abrazarse. Cuando la música regresaba al estilo clásico o de balada suave, se distanciaban y la formalidad regresaba.[8]  La idea es que la música pop y el jazz llevan a los jóvenes a actividades sexuales más que la música clásica o las baladas suaves.  Esto científicamente pudiera a lo mejor ser llamado un “estudio de caso práctico”, pero del mismo no se podría sacar ninguna conclusión válida.  En este experimento no habría manera de controlar variables tales como, la experiencia pasada de los jóvenes, su educación, su temperamento/personalidad, entre muchas otras cosas.  En otras palabras, vemos otro ejemplo de algo que parece científico, que para algunos tendría lógica, pero de nuevo nos llevaría a una conclusión falsa.

Otra idea mencionada frecuentemente es la que nos dice que la música rock incrementa la secreción de las “hormonas sexuales”.  Uno de los defensores de esta idea es David Tame.  El escribe en su libro The Secret Power of Music (El poder secreto de la música) que la música rock “causa incremento en la secreción de las hormonas sexuales cuando el volumen de la música está alto, especialmente en conciertos o lugares de baile”.[9] Una vez más tengo que admitir que después de buscar concienzudamente un estudio científico serio que corrobore esto, no he encontrado nada que siquiera se acerque.  No debe sorprendernos, ya que diseñar un estudio que midiera los niveles de hormonas, que de por si fluctúan bastante, en respuesta a algún tipo de música, sería muy difícil.  Otra idea más que se repite, como si fuera ciencia, pero sin base alguna.

ACLARACIONES

Debido a la potencial controversia que este tipo de información puede traer (a lo mejor me equivoque y estaría contento), siento que debo hacer algunas aclaraciones para que no haya duda acerca del mensaje de este artículo o el propósito que tiene.  Primero, no se está apoyando ningún estilo de música.  El rock se menciona más a menudo simplemente porque es el estilo más mencionado en los casos específicos que hemos discutido. Tampoco pretendemos decir que la música no nos afecta emocional y fisiológicamente. Como mencionamos al principio, la música nos puede alegrar, entristecer, excitar, aburrir, entre otras cosas.  Estas emociones pueden causar sus respectivas respuestas fisiológicas en parámetros como el pulso y la presión arterial.  Hay decenas de artículos muy respetados que enseñan estas relaciones.  Estos conceptos son usados a diario para ayudar personas a recuperarse de procedimientos quirúrgicos, personas con autismo y otras enfermedades mentales, bebés prematuros, y la lista podría ser más larga.  El propósito de este artículo ha sido enseñar que es un estudio científico y como evaluarlo.  A la luz de esa información hemos analizado estudios/casos/comentarios sin valor científico, que se hacen frecuentemente, y que son aceptados debido a la falta de análisis crítico.

CONCLUSIÓN
           
Una opinión la puede tener cualquiera y no hay algo en contra de eso. Sin embargo, cuando se hace el planteamiento que “la ciencia demostró” o “los estudios científicos muestran”, ya el diálogo sube a otro nivel.  El que hace tal planteamiento debe tener toda la información para apoyar su caso y el oyente debe requerirlo.  Luego esa información debe ser analizada utilizando los parámetros establecidos y sólo así se puede llegar a una conclusión científica correcta acerca de lo que se esta hablando.  Aun cuando se esta hablando de ciencia, nunca debemos olvidar el concepto “bereano”.  Luego que escuchas algo, anota la información, y cuando llegues a la casa asegúrate que tales palabras sean verdad.


Josue H. Cortes, MD, FAAP. Licenciado en Ciencias con un "menor" en Quimica, Washington Adventist University en Takoma Park, Maryland, EE.UU. Doctor en Medicina, Loma Linda University School of Medicine en Loma Linda, California, EE.UU. Residencia en Medicina Pediátrica Loma Linda Children's Hospital en Loma Linda, California, EE.UU. Actualmente Medico Pediatra en Palm Bay, Florida, EE.UU.

Editado por el Dr. Miguel Ángel Núñez




[1] La información en esta sección puede ser encontrada en cualquier libro de Biología de nivel secundario hacia arriba. Otro buen lugar para revisar este material es Wikipedia, ingles o español bajo el titulo "Scientific Method" o "Método Científico"

[2] Documento escrito por Linda Chalker Scott, Ph.D., Horticulturista, profesora asociada de Washington State University. Enlace.

[3] Koning Ross E. 1994. Science Projects on Music and Sound Plant Physiology Information. Enlace.

[4] Sinópsis de la vida de Bob Larson. Enlace.

[5] Larson, Bob The Day Music Died, p.116

[6] Enlace al artículo original de los Drs. Earl W. Flosdorf y Leslie A. Chambers. Enlace.

[7]Larson, Bob The Day Music Died, p.124

[8] Hart, Lowell Satan' s Music Exposed, p.63

[9] David Tame, The Secret Power of Music, Destiny Books, Rochester Vermont, 1984, p. 199

La adoración y las implicaciones del mandato “Id”



La adoración y las implicaciones del mandato “Id”

Dr. Miguel Ángel Núñez 

A menudo las tradiciones pueden más que la “sana doctrina” (Tito 2:1). La sierva de Dios escribió:
El hecho de que no haya controversia ni agitación entre el pueblo de Dios, no debe ser considerado como prueba concluyente de que se está reteniendo la sana doctrina. Hay razones para temer que no se esté discerniendo claramente entre la verdad y el error. Cuando no se levanten nuevas preguntas por la investigación de las Escrituras, cuando no se presente ninguna diferencia de opinión por la cual los hombres se pondrían a escudriñar la Biblia por sí mismos para asegurarse de que poseen la verdad, serán muchos los que hoy, como en los tiempos antiguos, se aferrarán a la tradición, y adorarán lo que no conocen.[1]



La investigación de las Escrituras, según la autora, debe generar “nuevas preguntas”, “diferencias de opinión” que no lleven a discusiones estériles, sino a “escudriñar la Biblia por sí mismos”. Cuando eso no ocurre, lo que sucede es que las personas por terquedad terminan aferrándose a la tradición y adorando lo que no conocen.

En religión, el dogma se convierte en una forma extrema de mirar la realidad, y tarde o temprano mina la posibilidad de entender correctamente lo que las Escrituras enseñan.

Cuando se le pregunta a cualquier cristiano ¿cuál es la misión de la iglesia? La respuesta que sale de manera casi automática es, “predicar”. En la forma de entenderlo la mayoría creerá que eso es pararse frente a un púlpito y hacer una arenga de oratoria que solemos llamar “sermón”. Se sentirán contentos si invitan a alguien y esa persona viene a “escuchar” al “predicador”. Muchos más felices estarán si esa persona pasa a un “llamado” y dice “aceptar” a Jesús. Hasta allí una forma común de observar la misión. Pero, ¿dicen eso las Escrituras? ¿Es correcta esa forma de pensar? ¿Corresponde al pensamiento de Cristo el juntarnos en un edificio llamado “templo” (que nada tiene que ver con lo que la Biblia llama templo) para escuchar a un predicador? No son preguntas impertinentes, son cuestiones fundamentales, porque de la respuesta que demos dependerá la forma en que abordaremos la misión dada por Cristo a sus seguidores.

Para entender el concepto, es preciso ir a las fuentes originales de la Escritura.

El mandato
“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes” (Mateo 28:19-20 NVI).
El mandato de Jesús no está planteado como exhortación ni sugerencia, es una orden dada a sus discípulos que conocen muy bien a Jesús. Es el momento de la despedida, cuando Cristo está a punto de vivir otra etapa, pero deja claramente especificado lo que deben hacer:

1. La orden es, vayan.

2. A hacer discípulos, de entre todas las naciones, no sólo de algunas.

3. A esos discípulos, es necesarios bautizarlos, como símbolo de su aceptación de la muerte y resurrección de Cristo.

4. A esos discípulos bautizados, es preciso enseñarles a seguir las instrucciones de Jesús.

En nuestro afán de cumplir la misión, en ocasiones se olvida el sentido de las palabras de Cristo y en vez de discipular se adoctrina y en vez de hacer lo que el Maestro señala se hacen prosélitos. En ocasiones, ni siquiera eso, simplemente se les da una instrucción previa, se consigue el asentimiento de aceptación y se los bautiza. Es común, que muchos bautizados queden relegados en la iglesia, sin que se cumpla con muchos de ellos, el mandato de enseñarles a vivir de la manera en que Cristo pidió que se hiciera.

Como señala Juan Carlos Ortiz: “Un discípulo es uno que aprende a vivir la vida que vive su maestro y poco a poco enseña a otros a vivir la vida que él vive”.[2] Es un proceso de mimethes (la palabra original para discípulo) que significa “imitación”.

La orden de ir

El mandato dice “vayan”, (id en las versiones más antiguas). Eso implica movilizarse, modificar, cambiar, moverse y no quedarse quieto.

Ir donde están los demás demanda adaptación, flexibilidad y poder entender que las personas no nos esperan y para poder comunicarles adecuadamente el mensaje es preciso adaptarse, es lo que Pablo expresa cuando dice:
“Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él” (1 Corintios 9:19-23).
Pablo demostró con su actitud y conducta entender claramente el sentido de la misión encarnacional que Cristo señaló como la forma correcta de vivir la misión. Se hizo siervo para ganar a siervos, judío para acercarse a judíos, sujeto a la ley para que lo escucharan los sujetos a la ley, débil a los débiles para ganarlos. Todo por causa del evangelio.

Ir con el evangelio demanda flexibilidad, para entender que es el mensajero el que debe adaptarse para ser escuchado y no al revés.

Lamentablemente, con la introducción a occidente de ideas provenientes del mundo pagano la misión se cambió.

Constantino introdujo los templos, que durante siglos no existieron entre los cristianos y produjo una liturgia que nada tenía que ver con la sencillez del encuentro personal con Jesús. Se dejó de ir hasta donde estaban los no creyentes y se les pidió a la gente que vinieran a “participar” del “culto”, que en realidad, significaba más bien, venir a ser espectadores de una ceremonia ritual inventada por personas que introdujeron al culto cristiano conceptos de origen pagano.

Con el invento de las homilías y sermones, el asunto alcanzó otro cariz, transformándose la iglesia en un lugar para ir a escuchar a un predicador y observar a un grupo de especialistas que entonaban cantos espirituales. El ritual reemplazó a la estructura simple de adoración de un grupo de fieles que se reunían en sus casas para adorar libremente a Dios.

Lamentablemente en la actualidad se discute sobre ritos y costumbres religiosas que no son bíblicas y cuyo fundamento histórico procede del pensamiento pagano y no de las Escrituras.

Parece lo más natural del mundo invitar a alguien a que “venga” a escuchar la Palabra de Dios. Pero se nos olvida que el “mandato” es “vayan” y conviértanlos en “discípulos”, ni siquiera en prosélitos ni adoctrinados, sino en personas que imiten a un maestro (el seguidor de Cristo), para que una vez que aprenda de ese maestro sea llevado a un escalón superior de compromiso con el Gran Maestro Jesús mediante el bautismo y luego de allí, a una vida de enseñanza en esa nueva forma de vida.

Sin embargo, por más natural que nos parezca el invitar a la gente a venir, el mandato es ir. Eso implica, nuevamente, que el mensajero es quien debe adaptarse.

El ejemplo de Cristo

En el magistral himno que aparece en Filipenses 2 Pablo invita:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8).
A menudo nos resulta muy difícil comprender lo que eso significa. Cristo, el mismo Dios, dejó a un lado su divinidad, dejo de parecer Dios, se disfrazó, cambió, se transformó y se convirtió en “esclavo” (doulos, dice el original) y tomando la “semejanza” humana se humilló a sí mismo, hasta llegar a la cruz.

En otras palabras, si nosotros hubiésemos sido hormigas, Jesús se habría convertido en hormiga para venir a salvarnos. Si amebas, habría sido ameba. Es decir, el mensajero se adaptó y se encarnó en algo comprensible para nosotros los humanos.

Cristo podría haber venido en forma de ángel, pero no lo habríamos reconocido como tal. Podría haber sido un enorme ser gigantesco, pero no nos habríamos identificado con su presencia. Se hizo humano porque de esa forma podríamos sentirnos similares.

Me temo que los cristianos de hoy estemos más enamorados de nuestras formas y tradiciones (de origen no bíblico) que de seguir el modelo encarnacional de Cristo de ir a donde están los pecadores, identificarnos con ellos, para de esa forma acercarlos a la gracia.

Cristo vino con una misión, mostrar al padre, darlo a conocer, por eso Caleb Rosado lo llama “el exégeta de Dios”[3], el que revela al Padre. Pablo lo expresa diciendo:
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo” (Hebreos 1:1-2).
Cristo no podía mostrar al Padre si no se adaptaba. No podía llevar a pecadores a los pies de Dios si no estaba dispuesto a flexibilizar y acercarse a ellos, sin exigirles nada, sólo para “hablarles”.

Su forma de hacerlo fue magistral y aleccionadora para todos los que vendrían después hablando en su nombre:

Se acercó a las salidas de las ciudades para hablarles a las prostitutas. No les exigió que se cambiaran de ropa ni que tuvieran una conducta diferente en su presencia. Sólo fue para mostrarle al Padre.

Se acercó a los despreciados, como la samaritana, para exponer a un Dios de misericordia que esa mujer nunca había conocido, porque hasta ese momento la discusión religiosa sólo se centraba en si era lícito “adorar” allí o en otro lugar, sin embargo, nadie se había dignado a ponerse en su lugar y hablarle de manera significativa.

Se acercó a los ladrones profesionales, temidos y odiados, como los publicanos y le dijo a uno de ellos: “Tengo que quedarme hoy en tu casa” (Lucas 19:5), y el hombre bajó desde el árbol gozoso, mientras los ritualistas, los amantes de las formas, se quedaban afuera espantados porque Jesús, el que se decía Maestro, había ido a casa de “un pecador”.

Permitió que una mujer despreciada lo tocara y lavara sus pies; dejó a una enferma que tocara su manto y lo hizo saber a todo el mundo para decirles que él estaba dispuesto a aceptar a los intocables; incluso aceptó la invitación a cenar en casa de Simón, un fariseo corrupto al que todos conocían por su mala fama.

Estos son algunos ejemplos del método de Cristo que no se centraba en formas ni en rituales. Como dice Philip Saaman: “en el programa de Cristo estaba primera y principalmente la gente”.[4]

¡Qué extraño este Jesús! ¡Qué diferente del que me presentan un sin número de sus seguidores de hoy!

Un cristiano que verdaderamente cree en la misión, hará lo mismo, con los demás que no conocen a Cristo. Se acercará a su mundo, hablará su lengua, conocerá sus códigos, vestirá sus ropas, ¡por qué así lo hizo Cristo! ¡Por que Cristo vino a este mundo caído, semejante a un ser humano, para mostrarle a los humanos, un mensaje que no podrían entender si no viniera de otro ser humano!

E. Stanley Jones, escribió en medio de la Segunda Guerra Mundial, cuando ser políticamente correcto era la norma y dijo:
“En el nazismo, el reino de la Raza es supremo y absoluto. Pero no sólo en el nazismo. Muchos tenemos una religión de ser blancos. Cuando existe un conflicto entre el Reino de Dios y el Reino del Ser Blanco, escogemos y actuamos conforme a nuestra raza. Es nuestro dios. No podemos vivir abundantemente a menos que ofrezcamos nuestra raza en el altar de Dios. Entonces podemos parafrasear a Pablo diciendo: ‘Él, siendo en forma de la raza dominante, no lo estimó como cosa a que aferrarse, pero se deshizo de toda reputación y tomando sobre sí la forma de un siervo, fue hecho a la semejanza de hombre... por lo cual, Dios lo exaltó a lo sumo’. ¿Cómo podría ser suprema la raza blanca? Únicamente de una forma: Que la gente blanca llegue a servir a todos... Algunos están dispuestos a servir a algunos —sus amigos, sus familias, su clase social, su raza— pero se rehúsan servir a todos”.[5]
Parafraseando lo que dice Jones: “En las cómodas iglesias cristianas de occidente, el reino de la música sacra es supremo y absoluto. Pero no sólo en dichas iglesias. Muchos tenemos una religión tradicional. Cuando existe un conflicto entre el Reino de Dios y el Reino tradicional, escogemos y actuamos conforme a nuestra tradición. Es nuestro dios. No podemos vivir abundantemente a menos que ofrezcamos nuestra tradición en el altar de Dios. Entonces podemos parafrasear a Pablo diciendo: ‘Él, siendo parte de una iglesia tradicional, no lo estimó como cosa a que aferrarse, pero se deshizo de toda reputación y tomando sobre sí la forma de un siervo, fue hecho a la semejanza de hombre... por lo cual, Dios lo exaltó a lo sumo’. ¿Cómo podría ser suprema la iglesia tradicional? Únicamente de una forma:  Que la gente de las cómodas iglesias bajo el Reino tradicional lleguen a servir a todos... Algunos están dispuestos a servir a algunos —sus amigos, sus familias, su clase social, su iglesia— pero se rehúsan servir a todos”.

Si se cumple la misión de “ir”, entonces, no podemos aferrarnos a la tradición como si fuera sacrosanta, porque, ciertamente no lo es. Es preciso cambiar, modificar y emprender una forma diferente de vida, por amor a los que necesitan escuchar el evangelio.

Misión, adoración y transformación

Muchos cristianos de hoy no quieren acercarse a los pecadores porque temen ser manchados por sus pecados. Quieren que los rockeros, los reggetoneros, los cantantes de rap, los que escuchan pop, se queden en sus guettos, no se acercan a ellos porque sus oídos santos no pueden escuchar esa música que les parece infernal, sin darse cuenta que son pecadores que necesitan el mensaje y no conocen otro idioma que ese. Los cristianos, encerrados en sus cuatro paredes “santas”, les dicen que cuando escuchen la música sacra que ellos, los cristianos “santos” escuchan, entonces sí estarán bien. El mensaje erróneo es que primero deben cambiar antes de ser aceptados por el Maestro de Galilea, idea que no sólo no es bíblica sino que es de factura maligna porque pone a los pecadores en jaque, sin darles el mensaje verdadero de que primero tienes que acercarte y luego Dios hará el cambio en ti.

Eso me recuerda la actitud de los primeros evangelizadores que trajeron las buenas nuevas a Latinoamérica, y de los cuales, tal vez, hemos heredado esa prepotencia de creer que si los “pecadores” no cambian sus ropas y sus formas, no son aptos para el reino de los cielos. No se preocuparon si sus mentes cambiaban, sólo les interesaba que usaran “ropas civilizadas” y “entonaran cantos entendibles”.

Creo firmemente que si Jesús caminara entre nosotros hoy iría a un concierto de rock, porque allí están los pecadores que necesitan ser salvados. Iría a los tugurios de hip hop a escuchar esas melodías cargadas de rabia, violencia y desprecio, para invitarlos con su presencia a contemplar otros cielos, se acercaría a los cantantes de rap, en sus aceras urbanas faltos de esperanza para decirles que hay esperanza, que no se aflijan, que no desmayen. No se dejaría hipnotizar por la música tecno, iría a sus encuentros, y les hablaría del amor de un Padre que está dispuesto a aceptarlos tal como son.

Jesús no se escandalizaría porque Jesús se hizo hormiga para salvar a las hormigas, y no le daría vergüenza acercarse a los más bajos de las hormigas para mostrarles el amor del Padre.

En la disputa que se ha desatado por la adoración, los “cómodos cristianos” en su situación de confort, no están preocupados por los cientos de miles que se están perdiendo. No se alcanzan a dar cuenta que su desprecio por los pecadores, no sólo los aleja, sino que además, los hace poseer un orgullo espiritual enajenante, similar al que tenían los religiosos que en días de Cristo miraban con desprecio al Maestro por acercarse a los “pecadores”.

La zona de confort

Mientras no entendamos la dimensión cultural y la diversidad del mundo en que vivimos, no podremos cumplir la misión dada por Jesús. Con una actitud de superioridad espiritual, lo único que haremos, será encerrarnos cada vez más en cuatro paredes, para “alabar a un dios egoísta” que sólo “espera un tipo de adoración” y, junto a nosotros, en la mente torcida de quienes perdieron el rumbo, “dios se gozaría con nuestra actitud de apartarnos de los pecadores” no “dignos para adorar a un dios santísimo que no acepta las ropas raídas de los pecadores ni su música perversa”.

Recuerdo a uno de mis alumnos. En la ciudad donde él vive el municipio instaló una zona roja. Recluyó a todas las prostitutas en ese lugar, e hizo “legal” la prostitución, sólo en ese lugar sería posible ejercer dicho “oficio”. Un grupo de jóvenes de la iglesia, preocupados por llevar el evangelio a esas mujeres, por las cuales también murió Cristo, ideó un plan que a nadie se le había ocurrido. Se acercaron a los feligreses con más dinero de su congregación y le dijeron que necesitaban dinero para un proyecto misionero. No le dijeron cuál porque temían que no los apoyaran. Cuando reunieron suficiente dinero, un día, en la noche tarde, dos jóvenes y dos señoritas se dirigieron a ese lugar. Se acercaron a una mujer y le preguntaron cuánto valía su tiempo. Ella les dio su precio y ellos le dijeron, bien, te pagaremos eso sólo para que nos escuches. Y le hablaron del amor de Jesús y que él amaba a los pecadores como ella y estaba dispuesto a darle salvación. Fueron una a una, hasta que se les acabó el dinero. Estuvieron casi toda la noche. Muchas de ellas lloraban al escucharlos, otras se quedaban en un silencio reverente. Por varias semanas estuvieron yendo, tres señoritas aceptaron a Jesús como Salvador personal, sin embargo, el joven temiendo la reacción de sus hermanos, les dijo a esas mujeres heridas por la vida y la depravación que no contaran a nadie de dónde venían porque habría gente que no entendería. Cuando lo escuché quise llorar, un testimonio tan hermoso escondido por temor a los santos. Cuando quisieron volver por más personas para hablarles del amor de Dios, un “santo” de la iglesia se enteró y lo amenazó con disciplinarlo por “dar mala imagen de la iglesia”. ¿Desde cuándo es mala imagen acercarse a los pecadores? ¿Desde cuándo contar la transformación que Cristo ha hecho en nuestras vidas puede no ser entendido por los fieles?

La música que le gusta a Dios es aquella que hace que los pecadores comprendan el inmenso amor de Dios. Dios no está preocupado por estilos musicales, esa es preocupación de quienes están encerrados en cuatro paredes auto alabándose y esperando que los pecadores se dignen a venir a escucharles, a ellos, que tienen la verdad, pero que olvidaron el mandato de ir y acercarse a los pecadores con el único mensaje posible: Dios arriesgó todo el universo por amor a los pecadores… ¿Cómo se lo decimos a los pecadores? Pues en el medio que para ellos sea comprensible, así como Jesús vino hablando hebreo y no chino, vistiendo ropas semitas y no de oriente. Luego de la conversión, Dios hará el trabajo de refinar sus gustos y sus afectos, porque eso será tarea posterior a su conversión, y una labor no humana, sino del Espíritu Santo, y con la lentitud propia de cada vida.

La música que cantan los pecadores, es la que usa Dios para llevarles su mensaje de amor. Tal como Dios se cubrió de humillación para llegar al ser humano, espera que los que le siguen cumplan la misión de acercarse a los pecadores, porque la enseñanza más fuerte de este modelo encarnacional es que el mensajero es el que se adapta, nunca al revés. Mientras no entendamos eso seguiremos discutiendo sobre “lo que le agrada a Dios”, sin entender que la máxima aspiración de Dios es que ningún pecador perezca (2 Pedro 3:9).

*Dr. Miguel Ángel Núñez. Doctor en Teología Sistemática. 
Licenciado en Filosofía y Educación. Pastor ordenado. Escritor. Conferenciante internacional. 
Actualmente docente de la Universidad Linda Vista, Chiapas, México



[1] Elena G. de White, Obreros evangélicos ( ), 311.
[2] Juan Carlos Ortiz, Discípulo (Caparra Terrace, Puerto Rico: Betania, 1978), 128.
[3] Caleb Rosado, ¿Cómo es Dios? (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1996).
[4] Philip G. Saaman, La manera como Cristo alcanzaba a la gente: El delicado arte de relacionarse testificando (Brasilia: Seminario Adventista Latinoamericano, 1992), 21.
[5] E. Stanley Jones, Abundant Living (Nashville, TN.: Abingdon Press, 1942), 221.

Elena G. de White y la Batería en la Música adventista

Un análisis sobre el uso de los instrumentos musicales en la adoración en los escritos de Elena G. de White




Por André Reis, formado en teología, trabajó por tres años como asistente de investigación en el Centro White y colaborador en el Centro da Memória Adventista. Cursó una maestría en TDivinidades y una maestría en Música en la Longy School of Music en Boston, EE.UU. Actualmente está realizando un doctorado en Nuevo Testamento. Vive en Florida, EE.UU. junto a su esposa Francini y sus tres hijas: Pamela, Chloe y McKayla.


Traducido por Héctor González, nacido en Brasil, médico especialista en cardiología, músico y compositor. Actualmente vive en España donde ejerce como médico.

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Existe un segmento en el Adventismo que se opone a los instrumentos de percusión en la música debido a un pasaje de Elena G de White (EGW) que menciona tales instrumentos en un contexto desfavorable. Sin embargo, ¿cuál era la posición de EGW sobre la percusión, la batería y otros instrumentos en la música adventista? ¿Cuál es el contexto y la aplicación de la declaración referente a la música y culto adventistas en el pasado y hoy? Este artículo se propone a aclarar esas preguntas en los escritos de EGW. 


Contexto histórico 
 En el año de 1899 se desarrolló un movimiento dentro del Adventismo en el estado de Indiana, EE. UU., llamado movimiento de la Carne Santificada1. Entre otras herejías, los líderes de la iglesia en aquel estado empezaron a diseminar la idea de que la conversión llevaba a un estado de santidad física. Cuando obtenían el Espíritu Santo por medio de manifestaciones físicas, los creyentes pasarían por el “jardín”, recibirían la Carne Santificada y estaría libres del pecado y preparados para la trasladación.
El movimiento tuvo su clímax en una reunión de reavivamiento de Indiana, en el verano de 1900. Dos ministros adventistas, Stephen Haskell y A. J. Breed explicaron el siguiente relato: 

...Estos fanáticos provocaban en sus servicios un grado elevado de excitación utilizando instrumentos musicales tales como órganos, flautas, violines, tamboriles, trompas y hasta un gran bombo. Como buscaban una manifestación de orden físico, gritaban, oraban y cantaban hasta que alguno de la congregación caía postrado e inconsciente. Una o dos personas que recorrían el pasillo de un extremo a otro con ese propósito, arrastraban al que había caído hasta el escenario. De inmediato, como una docena de personas se reunían en torno a él, algunas cantando, otras gritando, y unas cuantas orando, todas al mismo tiempo. Cuando el individuo volvía en sí, era contado entre los que habían pasado a través de la  experiencia del Getsemaní, que habían obtenido Carne Santificada, y que tenían la fe de la traslación.2

En el día 25 de septiembre de 1900, Stephen Haskell escribió a EGW que estaba en ese momento en California, recién llegada de Australia:

Hay un gran poder que acompaña el movimiento... debido a la música que es tocada... Cuando llegan a una nota aguda, no es posible escuchar a la congregación cantando, solamente se escuchan gritos de los que parecen estar casi enloquecidos.3 

Entre otras amenazas a la Iglesia en 19004, el riesgo de que la manifestación carismática de la Carne Santificada se propagara era tan real que EGW había decidido volver de Australia en enero de 1900, cuando recibió la visión del incidente. En el día 17 de abril de 1901, en la reunión de la Conferencia General, EGW leyó la declaración encontrada en el libro Mensajes Selectos t. 2, p 35. Con la oposición de EGW a las herejías del movimiento, el presidente de la asociación de Indiana y otros líderes confesaron públicamente el error y se deshizo el movimiento.5
El pasaje que menciona la percusión y que está en el centro de la controversia actual dice: 

Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana, el Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestará toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza.6

Antes de que entremos en el centro de la cuestión, es bueno recordar sobre la diferencia entre exégesis y eiségesis. La exégesis está preocupada en extraer del texto lo que está siendo dicho, mientras la eiségesis agrega al texto lo que no fue realmente expresado. Eiségesis es lo que “yo creo que debería ser dicho”, donde una opinión preestablecida influencia la lectura y palabras aisladas del contexto se hacen un fin en si mismas. 
En ese artículo, vamos a ocuparnos con la exégesis, que es el estudio de lo que EGW tuvo intención en ese pasaje, llevándose en consideración el contexto histórico y teológico de sus escritos, términos usados y el mensaje central de lo que se está diciendo. Sobre la interpretación de sus mensajes, ella recomienda que: 

Acerca de los testimonios, nada es ignorado, nada es puesto a un lado. Sin embargo, deben tomarse en cuenta el tiempo y el lugar.7

Observe su preocupación en que el “tiempo y lugar” de señalar sus mensajes tengan la prioridad en su interpretación y aplicación. Ese punto es fundamental para la comprensión correcta del mensaje al movimiento de la Carne Santificada.   

Tambores: ¿punto central? 
 De acuerdo con George Knight, historiador adventista y autoridad en espíritu de profecía, uno de los principios fundamentales para la interpretación de EGW es dar énfasis en al centro del mensaje que está siendo dado, y no en detalles periféricos del mensaje8. Se debe destacar que el centro del mensaje de las 9 páginas de la Carta 132 de 1900 es fundamentalmente exponer las herejías doctrinales del movimiento de la Carne Santificada. El centro no son los tambores o la música, sino el fanatismo. La preocupación secundaria de EGW es combatir el culto caótico que resultaba de esas doctrinas9
Sobre el culto de la Carne Santificada en septiembre de 1900, ella dice:  “Las cosas que me has comentado... el Señor me ha revelado.” 
El mensaje de la carta de Haskel fue la confirmación de un mensaje que ella había recibido en enero de 190010, ocho meses antes de que el movimiento de la Carne Santificada prosperase. La revelación era específicamente sobre el movimiento de la Carne Santificada que ocurriría en 1900. (Exploraremos ese punto en el final del artículo). 

Banda del Ejército de Salvación (1894). En su informe, Stephen Haskell describió el culto y la banda en Indiana como una "copia" de los avivamientos del Ejército de Salvación. Por delante se ven a los instrumentos de sordos (bombo) y de otro tipo utilizados por el Movimiento de la Carne Santificada.
El calificativo “extraño” se refiere a cada uno de los elementos mencionados. En otras palabras, además de las doctrinas extrañas, habría gritos extraños, tambores tocados de forma extraña, música extraña y danza extraña. Esa diferenciación es importante porque EGW no se opuso el uso de tales elementos cuando eran para inspirar el creyente y exaltar el nombre de Dios en adoración. Leamos lo que ella dice: 

a)  Gritos de alabanza:
Se me ha mostrado que cantar frecuentemente aparta el enemigo, y gritar en alabanza lo derrotaría.11

b)  Tambores y percusión:
El uso de instrumentos musicales no es de ninguna manera objetable. ...Los adoradores alababan a Dios con arpas y címbalos, de modo que la música debería tener su lugar debido en los servicios de culto. Contribuirá a mantener el interés.”12 “Nuevamente el largo séquito se puso en movimiento, y flotó hacia el cielo la música de arpas y cornetas, de trompetas y címbalos, fusionada con la melodía de una multitud de voces. En su regocijo, David “danzaba con todas sus fuerzas delante de Jehová”, al compás de la música.13

c)  Música:
Cuando no se abusa de la música, ésta es una gran bendición; pero mal empleada, es una terrible maldición.14 

d)    Danza:
David 'danzaba con todas sus fuerzas delante de Jehová', al compás de la música. La música y la danza de alegre alabanza a Dios ... no se asemejaban para nada a la disipación de los bailes modernos. Las primeras tenían por objeto recordar a Dios y ensalzar su santo nombre.15
 
Entonces, ¿cuál era el papel de la música y de los instrumentos en el culto mencionado?  ¿Ella condenó la música y los instrumentos en particular o la forma en que eran usados? ¿Cuál es el papel de otros elementos extra-musicales? ¿Cuál era la mayor preocupación de EGW cuando enfrentó la herejía de la Carne Santificada? Y por fin, ¿cuál es la posición de EGW sobre el uso de instrumentos en el culto adventista?
Una investigación sobre el contexto histórico del movimiento de la Carne Santificada nos da las siguientes informaciones:
1.     Los “tambores” eran lo que hoy conocemos por un bombo de fanfarria y tres tamboriles. A pesar de que la palabra “drums” en el origina inglés describa la batería moderna (o drumkit), no es lo que EGW vio. Según Arthur White,16  la visión se aplicaba a los tambores y tamboriles de la Carne Santificada, y no a nuestra batería moderna, porque la batería como instrumento aún no existía. Ella se fue desarrollando a partir del inicio del siglo 20 por la incorporación de varios instrumentos de percusión (tambores, platillos, etc.) a fin de que fueran ejecutados por solamente un músico. Por esa razón es incorrecto comparar los tambores de la época con la batería moderna, pese a que “drums” los define y que ambos sean instrumentos de percusión.
A pesar de que no tenemos la descripción de la técnica instrumental que era usada, el carácter del bombo permite a que concluyamos que sobresalía a todos los otros instrumentos y al canto, creando un sonido repetitivo, ensordecedor e hipnotizador. Observe que solamente un bombo es suficiente para una fanfarria de varios instrumentos como se ve en la fotografía.
Se ha llegado a la conclusión que, si EGW ha mencionado tambores por su nombre, ellos deben haber sido responsables por el culto caótico. Pero había otros instrumentos en el culto cuyo mal uso también condenó, como veremos adelante. El hecho de que ella ha singularizado a los tambores solamente puede indicar que, en su visión del suceso, el bombo se sobresalía a los otros instrumentos en la música. Que mencione “tambores y música” da la impresión de apoyar esa conclusión. Pese a que los tambores fueran parte de la música, ella los oía por sobre la música (otros instrumentos y el canto), contribuyendo al culto caótico, donde todos tocaban, cantaban y oraban, saltaban y gritaban al mismo tiempo, resultando en “ruido y confusión”.17
2.     EGW incluye “música” y otros instrumentos en ese escenario. De acuerdo con S. Haskell y otros, la música caótica de la Carne Santificada incluía un órgano, un contrabajo acústico, trompetas, un tambor grave o bombo, el canto congregacional y posiblemente un coro. Por lo tanto la evidencia es de que todos los elementos musicales mencionados, así como las oraciones, gritos histéricos, desmayos, además de los tambores llevaban al éxtasis y “todo lo que es extraño”.
Necesitamos limitarnos a lo que ella dijo. Observe que EGW no condenó la música, así como no condenó a los tambores en si mismos. Si EGW condenó la música y los otros instrumentos, ¿habrá que eliminar el canto congregacional, el órgano, los violines, las trompetas y flautas de nuestras iglesias? Si vamos a crear un paralelo, a pesar de estar equivocado para poder condenar los tambores (batería), es necesario que sea consistente y todo lo que se refiera a la música debe ser removida del culto.
Si EGW condenó la música y los otros instrumentos, ¿habrá que eliminar el canto congregacional, el órgano, los violines, las trompetas y flautas de nuestras iglesias? Para Elena de White, todos los instrumentos de Indiana eran culpables por su uso inapropiado.
Sin embargo, EGW extiende su posición cuando habla sobre la música del movimiento de la Carne Santificada:

Es mejor no mezclar nunca el culto a Dios con música, que utilizar instrumentos musicales para realizar la obra que ... tendría lugar en nuestras reuniones de reavivamiento.
Satanás trabaja en medio del estruendo y de la confusión producida por esa clase de música [*que incluyen el canto, el órgano, flautas, violines, trompetas, percusión], la cual, si fuera dirigida debidamente, serviría para alabar y glorificar a Dios.
Satanás convertirá la música en una trampa debido a la forma como es dirigida.”18

Para ella, todos los instrumentos de Indiana eran culpables por su uso inapropiado. Esa explicación de la posición de EGW es crucial para que entendamos su verdadera intención cuando condenó lo que ocurría en Indiana. Es evidente que el uso inapropiado de la música e instrumentos hacía el ruido y el caos, no los elementos por sí mismos.
La batería y la percusión, así como el piano, el órgano, el violín si son tocados de forma apropiada pueden facilitar la alabanza vibrante y “contribuirá a mantener el interés”19 en el culto, siendo así para “alabanza de gloria de Dios” o para ser una “trampa” en las manos del enemigo.
En realidad, un órgano de tubos, considerado como el “rey de los instrumentos” si fuera tocado de forma caótica tiene mayor potencial de “chocar a los sentidos” que la batería o percusión. Imagínese un órgano con 20.000 tubos siendo tocado en al máximo volumen, con el tutti activado (N.T.: tutti u “órgano pleno” es un elemento de órgano en forma de pistón que, cuando activado, permite que instrumento tenga sonoridad completa), sin cualquier noción armónica o musical, por una hora sin parar mientras la congregación canta y ora al mismo tiempo. Porque los tubos del órgano tienen una amplitud de frecuencia mucho mayor que la de la percusión, el “ruido y la confusión” de este sería extremadamente mayor que la batería, aunque amplificada. De manera lógica no es el instrumento por sí mismo que es malo y sí el mal empleo del mismo que genera ruido y confusión.
3.     La música del movimiento era usada para acompañar, enfatizar y expandir conceptos teológicos del movimiento. Sin la herejía de éxtasis física y Carne Santificada para la traslación, la música extremadamente excitante, que llevaba a las personas a la experiencia del “jardín” (desmayos y contorsiones), no tendría lugar. La música y el culto no se iniciaron en un vacío sino iban de la mano con las creencias del grupo. EGW consideró inicialmente tales creencias en su carta y advirtió en contra permitir que elementos teológicos extraños llevasen a la iglesia a adoptar estilos de adoración que exaltasen esas manifestaciones extrañas. Cuando la herejía fue desenmascarada, el culto caótico desapareció.
4.     EGW aquí no está condenando el uso de percusión y otros instrumentos por sí mismo. Lo tambores, juntamente a otros instrumentos, estaban siendo usados para crear un éxtasis emocional y físico. Nuevamente, es importante limitarnos a lo que fue realmente dicho. No eran los instrumentos por si sino su uso en estimular la manifestación de “todo lo que es extraño” en el culto lo que los hacía condenables. Ellos hacían parte de un paquete de falsa adoración. Ella no está condenando la percusión, así como no está condenando el órgano o violines que estaban presentes en aquel culto. Ella advierte en cuanto al uso inapropiado que hacemos de ellos llevando al caos en la adoración y haciendo de la música una “trampa”.
5.     Los gritos del movimiento de la Carne Santificada eran más próximos a ataques de histeria que alabanza. La palabra usada por S. Haskell para describir los gritos de la Carne Santificada es “shriek”, que tendría una traducción semejante a “chillido”. Ella describe un grito agudo estridente, de histeria o terror.
En el inicio de su ministerio, EGW gritaba “¡Gloria, gloria, gloria!” en el inicio de sus visiones. Esa práctica de dar gritos de alabanza era común en el culto adventista primitivo. James White llamó “tibios, engañados e endurecidos” a los que se oponían a los gritos de alabanza.20
El grito de alabanza en el culto adventista de la época era una referencia directa al Salmo 98:4: “Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.” (Véase también Salmo 132:9). En Apocalipsis 19:6, Juan describe una multitud que clama tan alto que él parece oír truenos: “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”.21 El clamar aquí es el deseo incontrolable de alabar a Dios, muy diferente a los gritos estridentes de la Carne Santificada.22 Esa práctica de clamores de alabanza sigue viva en las Iglesias Adventistas afro-americanas.
6.     La “danza” que ella menciona haber visto en un culto en Indiana no era para alabanza como leemos en el Salmo 150 y sí un movimiento extraño, espasmódico, que parecería incluir desmayos y era resultado del éxtasis físico que acompañaba al culto. Como dicho anteriormente, EGW sabía la distinción entre la danza afectada por movimientos extraños o sensuales23 y la danza “que tenía tendencia a recordarse de Dios” (véase Jeremías 31:13). EGW aquí acepta un tipo de danza o movimiento con características litúrgicas, que recuerdan a Dios y exaltan a Su nombre.
Cuando consideramos la riqueza y variedad de los escritos de Elena de White, los tambores reciben mínima atención. El problema no es el instrumento sino el estilo en que es tocado y la falsa doctrina y emocionalismo que acompañan su uso.
Por lo tanto, en respuesta a la pregunta inicial de esta sección, “Tambores: ¿punto central?” parece que está claro que los tambores en Indiana eran solamente un elemento en el escenario y no el centro de la atención. Además, EGW no condenó los tambores como causantes de la herejía y del culto, como pretenden algunas interpretaciones del pasaje. Ellos eran secundarios a una teología de adoración desfigurada.
Igualmente parece claro la distinción entre la legitimidad de otros elementos de la adoración adventista de la época y su uso mal interpretado en el culto de la Carne Santificada. A continuación vamos a ver otros aspectos importantes del contexto en cuestión.

EGW y los Instrumentos Musicales
Una búsqueda de la frecuencia de la palabra “drums” (tambores) en los escritos de EGW24 resulta solamente 15 referencias, de las cuales 14 son repeticiones de la Carta 132 de 1900, que como hemos visto, hace referencia a un bombo de fanfarria y no a la batería moderna, pese a que el término “drums” defina a ambos. La otra referencia menciona una visita de EGW a Basel, Suiza, en diciembre de 1886, donde vio un entrenamiento militar de soldados y jóvenes suizos usando tambores.25
La palabra tamboril en la versión King James de la biblia inglesa, “timbrels” y “tabrets”, son mencionadas pocas veces por ella y casi siempre de manera favorable en el contexto de celebraciones del pueblo de Israel, como por ejemplo en el encuentro de Saul con un grupo de profetas de Dios que tocaban “salterio, tamboriles, flauta y harpa” en Isaías 30:29 y Ezequiel 28:13 que menciona “tambores” cuando habla de Lucifer en el cielo.26
Por la aparente falta de interés en el instrumento por si, el historiador adventista Arthur Patrick concluye que:

Cuando consideramos la riqueza y variedad de los escritos de Elena de White, los tambores reciben mínima atención. El problema no es el instrumento sino el estilo en que es tocado y la falsa doctrina y emocionalismo que acompañan su uso. El uso de tambores es visto por Elena G de White como teniendo los mismos problemas que tiene la música. Se estaría de acuerdo que el punto en cuestión no es la música sino la música inapropiada.27

Nótese que la resistencia en aceptar ciertos instrumentos en el culto de la Iglesia Adventista no es nueva. Desde el inicio del movimiento hasta 1877, el canto congregacional era realizado a capella. En 1877 James White y John Loughborough experimentaron resistencia cuando intentaron incluir un órgano en una reunión de reavivamiento en California. Loughborough leyó el Salmo 150 y hasta agregó “órganos” en la lista para poder defender el uso de instrumentos en la adoración. A pesar del recelo, los presentes se dieron cuenta de que el canto congregacional mejoró considerablemente!28
EGW también interpretó a los Salmos y sus instrumentos como literales y, a su vez, no prefirió ciertos instrumentos por sobre otros. Ella habló en favor de que se usara la guitarra acústica en el culto y cuando estuvo en Suecia, ella pidió que una señora no-adventista cantara al sonido de guitarra en la apertura de las reuniones.29
Sobre la inclusión de varios instrumentos en el culto, ella dice:
En las reuniones que se realicen, escójase a un número de personas para que tomen parte en un servicio de canto. Y acompáñese entonces el canto con instrumentos musicales tocados con habilidad. No hemos de oponernos al empleo de instrumentos de música en nuestra obra.30
En los servicios de nuestros congresos campestres debiera haber cantos y música instrumental”.31
El uso de instrumentos musicales no es de ninguna manera objetable. ... Los adoradores alababan a Dios con arpas y címbalos [percusión], de modo que la música debería tener su lugar debido en los servicios de culto. Contribuirá a mantener el interés.
Si los tambores y la percusión fuesen incompatibles con la música sacra, se debería esperar que ella articulase su posición de forma específica y en términos como: “Se me ha mostrado que los tambores y tamboriles son ofensivos a Dios y no deben ser usados en su culto y en la música del Señor” como ella ha hecho en otros asuntos de vital importancia para la Iglesia Adventista. Pero tal cita no existe.
Me alegro de oír los instrumentos musicales que tenéis aquí. Dios quiere que los tengamos.32

Debemos observar que ella no intentó crear una distinción arbitraria entre instrumentos “sacros” y “profanos”.33 No existe en sus escritos nada que dé apoyo a esa diferenciación, y tampoco lo hay en la Biblia. Mencionar ciertos instrumentos musicales y otros elementos omitidos o incluidos en el ritual del Templo como modelo para nuestra adoración es incoherente, pues elementos que incluimos hoy fueron omitidos. Por ejemplo, mujeres que ofician, la congregación que participa dentro del “santuario”, mientras instrumentos musicales que eran usados en el Templo también tomaban parte en fiestas y cultos paganos.34 Por esa razón, lo que ocurría en el Templo no es modelo para lo que ocurre en la Iglesia pues ambos tenían distintas funciones.35
EGW se opuso a cualquier instrumento, no solamente de percusión, cuando era usado para crear confusión en la adoración y en apoyo a manifestaciones extrañas y caóticas:

Es mejor no mezclar nunca el culto a Dios con música, que utilizar instrumentos musicales para realizar la obra que ... que tendría lugar en nuestras reuniones de reavivamiento. ... El ruido desconcertante aturde los sentidos y desnaturaliza aquello que, si se condujera en la forma debida, constituiría una bendición.36

Se observa que ella incluye aquí todos los instrumentos musicales que estaban siendo usados en la reunión de Indiana, como hemos visto antes, y no solamente los “tambores”. Es importante notar que para apoyarse cierta interpretación se haga énfasis en los tambores solamente, pero claramente no es esa la intención del mensaje. Vamos a ver más sobre esa práctica en el final del artículo.
Si los tambores y la percusión fuesen incompatibles con la música sacra, se debería esperar que ella articulase su posición de forma específica y en términos como: “Se me ha mostrado que los tambores y tamboriles son ofensivos a Dios y no deben ser usados en su culto y en la música del Señor” como ella ha hecho en otros asuntos de vital importancia para la Iglesia Adventista. Pero tal cita no existe. Por ello, intentar justificar la prohibición indiscriminada del uso de la batería en el día de hoy porque ella trae “ruido y confusión” no puede ser sostenida por los escritos de EGW.
En la Biblia, tamboriles y címbalos y otros instrumentos eran usados en situaciones de júbilo, en la adoración vibrante y para las festividades del pueblo de Dios.37 Tales características de la percusión permite a que concluyamos que si la batería fuera usada de forma hábil en la música y en el culto, sin hacerse un fin en si misma y como parte de un contexto musical equilibrado, ella puede realmente facilitar el culto enérgico y vibrante que EGW prefería en lugar del culto formalista y fríamente solemne.38
También esperar que todos puedan tocar los mismos instrumentos y tengan el mismo talento musical no es la visión bíblica de la adoración. El Salmo 150 permite que todos puedan usar sus variados talentos musicales en adoración a Dios:39

Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa. Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya. (Salmo 150).40

Y EGW agrega que:

La diversidad de dones conduce a una diversidad de operaciones, “pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo”. 1 Corintios 12:6.41
...porque no todas las mentes han de ser alcanzadas por los mismos métodos.”42

El Estilo de la Música de la Carne Santificada
También es importante hacer hincapié que EGW no define el estilo de composición de la música de la Carne Santificada. Ella se concentra en el efecto de la música cuando es agregada a herejías doctrinales que lleven a prácticas extrañas y caóticas en el culto. Ella está de acuerdo que las mismas músicas usadas de forma apropiada, serían una bendición.43
De acuerdo con el testimonio de Haskell, el movimiento usaba el himnario adventista de la época44 y también la recopilación Garden of Spices45 que reflejaba el estilo de reavivamientos del Ejército de Salvación (ver nota número 1) y que contenía algunas canciones populares de la época con letra Cristiana.46
Juego de timbales utilizados en la música clásica.
En el Aleluya de Haendel, los tímpanos son cruciales para crear el clímax final.
Es importante explorar esa cuestión pues los argumentos en contra de la batería no solamente están limitados a citar el movimiento de la Carne Santificada, sino que también incluyen otras citas de EGW que supuestamente apoyan un cierto estilo musical por sobre otro.47 Sin embargo, un estudio exhaustivo y minucioso de la visión musical en los escritos de EGW no revela ninguna preferencia por técnicas de composición melódica, ritmo, estilo o instrumentos de la música aceptable, si erudita del periodo Barroco, Clásico o Romántico, o mismo contemporánea.48
Nótese igualmente que condenar la percusión por su efecto en la música popular contemporánea o en la música étnica (siendo necesario que “nos separemos del mundo”) ignora el hecho de que ella es usada de forma abundante en la música sacra para enfatizar el ritmo de la música, para crear expectativa o para llegar a un clímax en la música. Quizá el ejemplo más conocido sea el Mesías de Händel, donde los timbales (tambores) son la pieza clave para crear el clímax final del Aleluya. J. S. Bach, compositor sacro por excelencia, igualmente usaba los timbales con libertad. Es difícil imaginar que EGW se opondría al Aleluya de Händel porque usa percusión.
Pese a que no hayan instrucciones específicas sobre un estilo de composición sacro, EGW sí da cualidades generales de la música apropiada para la adoración (especialmente la cantada) como suave, armoniosa, solemne y conmovedora y al mismo tiempo exultante, animada, enérgica y con poder49, cualidades que no son necesariamente incompatibles con la música cristiana contemporánea que usa batería o percussion.50

La batería y el Fin del Tiempo
Como hemos mostrado antes, los tambores que EGW vio eran aquellos usados en Indiana y no la batería moderna. Podríamos parar por aquí y considerar el paralelo entre los dos cómo incorrecto y la prohibición actual falsa. Desafortunadamente, la “profecía de los tambores” se ha hecho un ejemplo clásico de descontextualización y desvirtualización de las intenciones de EGW.
Si deseamos ser fieles a la intención original del mensaje y aplicarlo correctamente, necesitamos respetar la perspectiva del periodo de tiempo y lugar al que ella se refiere. Como hemos visto antes: “Acerca de los testimonios, nada es ignorado, nada es puesto a un lado. Sin embargo, deben tomarse en cuenta el tiempo y el lugar.51
EGW recibió la visión sobre el movimiento de la Carne Santificada en enero de 1900, ocho meses antes de que surgiera en Indiana:

Pero en enero pasado el Señor me mostró que en nuestras reuniones de reavivamiento se introducirían teorías y métodos erróneos, y que se repetiría la historia pasada.
Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana, el Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestará toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza.
Es mejor no mezclar nunca el culto a Dios con música, que utilizar instrumentos musicales para realizar la obra que en enero pasado se me mostró que tendría lugar en nuestras reuniones de reavivamiento.
El Espíritu Santo no tiene nada que ver con ese desorden perturbador y esa barahúnda que me fueron mostrados en enero pasado.52

Observe como Arthur White, nieto, biógrafo y depositario de EGW aplica la visión:

Elena de White recibió la revelación de lo que ocurriría en enero de 1900 mientras se encontraba en Australia. La extraña obra a penas se estaba desarrollando en Indiana y ella vio lo que ocurriría en la reunión de reavivamiento.53

Un estudio exhaustivo y minucioso de la visión musical en los escritos de EGW no revela ninguna preferencia por técnicas de composición melódica, ritmo, estilo o instrumentos de la música aceptable, si erudita del periodo Barroco, Clásico o Romántico, o mismo contemporánea.

En primer lugar, nótese que para describir la Carne Santificada, Arthur White usa el mismo término “extraña” que EGW usa para lo que ocurriría “en el futuro”, es decir en la reunión de reavivamiento de septiembre de 1900 cuando se manifestó. Siendo que la carta fue leída por EGW en la Conferencia General en abril de 1901, el “futuro” aquí también se refiere a la reunión de reavivamiento que estaría por ocurrir dos o tres meses después, en el verano de 1901 si la herejía se perpetuase en la Iglesia Adventista. Por tanto, Arthur White en su relato del suceso aplica el mensaje de la carta de EGW estrictamente a lo que ocurrió en Indiana en 1900-1901.
EGW continúa diciendo que “Las cosas que han ocurrido en el pasado también acontecerán en el futuro. (MS, t. 2, p. 43)”.
Las “cosas que han ocurrido” no hacían referencia al movimiento de la Carne Santificada, como se quiere aplicar actualmente, y sí a otros movimientos fanáticos que aparecieron en el Adventismo en la década de 1850-60.54 Luego, cuando aplicamos las “cosas que han ocurrido” a Indiana en 1900, estamos hiriendo la intención original de EGW y potencialmente desfigurando el sentido del mensaje. Hablaremos más sobre ese punto a continuación.
Para auxiliar en la comprensión del uso correcto del pasaje en cuestión y la aplicación de sus conceptos al culto y música adventistas actuales, dos puntos deben ser explorados:
Primero, EGW entendía que el tiempo inmediatamente precedente al cierre de la puerta de la gracias, cuando tales elementos se presentarían, era en sus días.
Vea que al mismo tiempo que ella dice:

Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana ... volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia.

EGW completa la idea diciendo:

Surgirán muchos movimientos semejantes en este tiempo cuando la obra del Señor debería estar en una condición elevada y pura, y no adulterada con supersticiones y fábulas.55

Por lo tanto, “en este tiempo” y “la terminación del tiempo de gracia” para ella son sinónimos. Por el contexto y aplicación general de la carta estrictamente al movimiento de la Carne Santificada (como ha demostrado Arthur White), se debe entender el “volverían a ocurrir” como siendo una descripción del propio movimiento de la Carne Santificada que Dios reveló en enero de 1900 volverían a ocurrir en septiembre de 1900, “en las reuniones de reavivamiento”. Hace sentido en nuestra perspectiva llegar a la conclusión de que ese culto falso con tambores, gritos y cosas extrañas reaparecería hoy, “en el futuro”, o porque vivimos más “justamente antes de la terminación del tiempo de gracia” pero para EGW, ese tiempo era en sus días.
El término “justamente” también presenta dificultades. ¿Cuán justamente antes del fin de la gracia eso ocurriría? ¿Dos semanas, un año, 5, 20 o 100 años? Recuérdese que en su bondad, Dios no reveló a sus profetas o a EGW cuanto demoraría el tiempo del fin. Daniel 8:26-27 dice que la visión era para “muchos días” pero ni aún Daniel la comprendió pues estaba sellada. Pablo al hablar de la traslación dice: “luego, los que estemos vivos”, haciendo referencia a la venida de Cristo (1 Tes 4:17); Jesús le dijo a Juan: “Miren que vengo pronto” (Apoc 22:12), pero ya se han pasado casi 2000 años; Juán dice que “la última hora” ya habia llegado (1 Juán 2:18). Todos ellos esperaban que el fin sería en sus días.56
Por tal razón, la expresión “justamente antes de la terminación del tiempo de gracia” tiene un significado mucho más dinámico que un punto específico en el tiempo. En la perspectiva de EGW ese periodo incluía los fanatismos pasados del Adventismo así como el movimiento de la Carne Santificada y no algo exclusivamente en un futuro aún distante, como nuestros días. Después de todo, la advertencia de que tales manifestaciones ocurrirían “en el tiempo del fin” necesitaba hacer eco en el corazón de los oyentes en el contexto inmediato de 1901.
Y la respuesta definitiva de la Iglesia Adventista cuando rechaza lo carismático de la Carne Santificada es una prueba fehaciente de que los líderes entendieron que vivían “justamente antes del tiempo del fin de la gracia”.
En segundo lugar, así como otras profecías bíblicas (Jonás) y del Espíritu de Profecía57, la persistencia o resurgimiento de ese estilo de culto en el Adventismo estaba condicionado por la respuesta de la Iglesia a las herejías que lo promovían. Si las herejías doctrinales que estimulaban ese culto caótico no fuesen condenadas y eliminadas de forma categórica, tales manifestaciones continuarían ocurriendo en la Iglesia Adventista “en nuestros días” (1900), en el “futuro” (1901), y más allá. La música se convertiría en “una trampa” para perpetrar falacias teológicas y un culto adulterado. Pero al mismo tiempo ella dice que Dios da instrucciones para que eso sea evitado.
En la perspectiva de EGW la terminación del tiempo de gracia” incluía los fanatismos pasados del Adventismo así como el movimiento de la Carne Santificada y no algo exclusivamente en un futuro aún distante, como nuestros días.
Por cierto, había la posibilidad de que las personas involucradas en el movimiento de la Carne Santificada no aceptaran el consejo y continuaran sus prácticas, o que la Iglesia en general ignorase o aún estimulase tales manifestaciones. Por consiguiente, las herejías y fanatismo del pasado continuarían reapareciendo en el futuro. En sus palabras:

El fanatismo, una vez que ha comenzado y se ha dejado sin control, es tan difícil de apagar como un fuego que se ha posesionado de un edificio.58

Por tal razón hay necesidad de fuertes advertencias sobre la posibilidad de que esas herejías y el culto falsificado pudieran enraizarse y repetirse en el futuro, y un llamado para que la iglesia no desprecie los consejos:

Dios exhorta a su pueblo, que tiene la luz ante sí en la Palabra y los testimonios, a que lea y considere, y luego que obedezca. Se han dado instrucciones claras y definidas a fin de que todos comprendan. No debería estimularse esta clase de culto.59

Igualmente, es fundamental comprender la intención de EGW cuando usa la expresión “la historia volvería a ocurrir” en el contexto de la Carne Santificada.
Así como en la Biblia, necesitamos hacer comparaciones entre las palabras y expresiones usadas en varios contextos por EGW para que se pueda entender correctamente sus intenciones. Veamos otros ejemplos:

Hay el peligro de que la historia del pasado ocurra nuevamente.60
La historia pasada se repetirá; viejos conflictos resurgirán a una nueva vida, y el peligro asediará a los hijos de Dios por doquier.61
Desprecian la evidencia de la operación de Dios y la historia se repite.62
Y esa experiencia se repetirá, a menos que el corazón de los hombres se convierta y se transforme completamente.63
Hombres y mujeres que entienden la voluntad de Dios deben ser elegidos... para que los errores del pasado no se repitan.64
La historia de la rebelión de Datán y Abiram se está repitiendo y se repetirá hasta el fin del tiempo. ¿Quiénes estarán del lado del Señor?65

Y al mismo tiempo en que ella advierte sobre el “peligro” de que se repitiera la historia, ella dice:

Las cosas del pasado ocurrirán nuevamente. … Pero el pueblo de Dios … sabe donde está firmado. Ellos deben permanecer firmes como una roca.66
Esa historia ocurrirá nuevamente. … El pueblo de Dios finalmente triunfará sobre todo el poder de las tinieblas. 67
No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada.68

Véase que siempre existe la posibilidad de que la historia no se repita si nos colocamos “al lado del Señor” entendiendo “Su voluntad” y no olvidándonos de las “enseñanzas del pasado”.  Por lo tanto, el uso de esa expresión por EGW cuando se refiere a la historia de la Iglesia Adventista  (o del pueblo de Israel) demuestra siempre un peligro o posibilidad de que la historia se repita si los consejos de Dios fuesen rechazados.
En la visión de EGW la repetición del fanatismo y espiritualismo y su culto está condicionada por la respuesta de la Iglesia Adventista como un todo a las lecciones aprendidas en el pasado. Cuando se enfrentó al movimiento, EGW condenó de forma inequívoca los errores doctrinales que estimulaban el culto falso, poniendo alerta sobre el peligro real de que ellos viniesen a manifestarse continuamente en el futuro. Las personas implicadas en Indiana y la dirección de la Iglesia en general respondieron y el movimiento se deshizo.
Es importante que se entienda ese aspecto de condicionalidad de la visión, porque la interpretación habitual de la expresión “la historia volverá a ocurrir” implica que los “tambores” y otros excesos de la música de la Carne Santificada se repetirán cueste lo que cueste en la Iglesia Adventista, pese al rechazo de esos desde 1900 y de la falta de fundamento teológico que los estimule. Tal interpretación termina por poner a la “batería” o percusión como elemento fundamental de la escatología adventista, lo que en sí, es una herejía.
Un otro punto importante que debe ser considerado es el hecho de que la “profecía de los tambores” no es mencionada en ninguna otra parte de los escritos de EGW. Cuando ella menciona la Carne Santificada en sus posteriores escritos, ella se detiene en la herejía teológica, no en los “tambores”.69 Si éstos o la batería moderna viniesen a ser un amenaza “teológica” constante a la Iglesia hasta el fin de los tiempos, se debería esperar que ella mantuviese la misma advertencia siempre presente y la articulase en otras cartas o escritos, o aún que expandiese la visión de forma específica. Pero en el contexto de la Iglesia Adventista, la aplicación del término “tambores”  (drums) no va más allá de los tambores del movimiento de la Carne Santificada y no se aplica, por lo tanto, a la batería moderna  (también drums). Los tambores en la Carta 132 se refieren estrictamente al movimiento de la Carne Santificada.
La interpretación tradicional de la declaración “la historia se repitirá”, termina por poner la “batería” como un elemento fundamental de la escatología adventista, que es en sí misma una herejía.
Y la historia muestra que de hecho el culto en Indiana se ha hecho una dura advertencia para el Adventismo sobre los peligros de herejías carismáticas que llevan al éxtasis emocional y físico en la adoración. Afortunadamente, gracias al consejo inspirado, se puede afirmar seguramente que no hay en el entendimiento doctrinal Adventista del Séptimo Día el contexto histórico para que esas herejías y su correspondiente culto nazcan nuevamente. Hasta la fecha, más de 100 años después, los excesos del movimiento no han creado raíces en nuestro medio. Para la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el movimiento de la Carne Santificada y sus elementos “tambores, gritos, música y danza” eran la causa y cumplimiento de la visión de Indiana.70
Sin embargo, poner en un contexto la visión y su aplicación se hace necesario para evitar extremos de interpretación, no significa que la advertencia contra el fanatismo está limitada a Indiana en 1900 o que estamos inmunes a él y su falso culto. Como ella dijo: “Acerca de los testimonios, nada es ignorado, nada es puesto a un lado...”. El pasaje contiene principios trascendentes para que se evite que la “historia vuelva a ocurrir”. La iglesia Adventista debe continuar en su vigilancia siguiendo el consejo de la “Palabra y los Testimonios” a fin de que la herejías carismáticas y el fanatismo no den “ningún estímulo … a esa clase de culto.71
Véase también que los “gritos con tambores, música y danza” de la Carne Santificada en 1900 no agotan las manifestaciones espirituales pueden ocurrir aún en la ausencia de música hipnotizadora o con percusión. Un ejemplo es la iglesia “Congregação Cristã no Brasil”, iglesia pentecostal en Brasil que utiliza la música tradicional y no permite la percusión, pero donde el éxtasis y “todo lo que es extraño” sigue ocurriendo al sonido de música sacra tradicional. EGW también advertió que el fanatismo volvería ocurrir de “diferentes maneras”72
No obstante el hecho que de que otros grupos pentecostales usen “tambores” no hace de estos los causadores del culto con “ruido y confusión” porque el hablar en lenguas, exorcismos, curaciones y otras manifestaciones extrañas son promovidas por su teología y no por su música. De ahí la preocupación principal de EGW en combatir el entendimiento doctrinal de la iglesia que podría dar lugar al culto falso. De esa forma es inadecuado considerar la música o un instrumento musical como los causadores de herejías teológicas y del culto falso como se ha interpretado. Nuevamente aquí vemos la importancia de proteger a la iglesia de la teología carismática que para EGW podría dar lugar al culto falso, ya sea con éxtasis y espiritualismo o de solemne formalidad. 73
Yo creo que un episodio en la historia de la iglesia aclara la visión de EGW sobre los reavivamientos y fanatismo en el culto adventista.
A comienzos de 1885, EGW oró por un reavivamiento en la comunidad adventista de Healdsburg, California, donde vivía. La respuesta vino a través de una serie de reuniones de reavivamiento dirigidas por el pastor E. P. Daniels en agosto mientras ella se encontraba en Europa. La iglesia respondió con gran interés espiritual y reconsagración por cinco semanas.
Sin embargo, debido a algunos elementos fanáticos y métodos cuestionables que se habían manifestado  (no hay evidencias de que hubieron manifestaciones de éxtasis o espiritualismo en la reuniones), los líderes de aquella Asociación decidieron interrumpir las reuniones, algo contrario a la voluntad de la comunidad adventista en aquel lugar. EGW escribió a aquellos líderes:

referente al reavivamiento en Healdsburg … no estoy de acuerdo con vuestro tratamiento de este asunto. Que hubo fanáticos allí y que han influenciado la obra, es innegable. Pero si en el futuro actuareis de la misma forma como habéis hecho en este caso, podréis estar seguros de una cosa, condenaréis la obra de la lluvia tardía cuando ella venga. Pues veréis en aquél tiempo mayores evidencias de fanatismo.
Hombres pueden pronunciarse en contra de ello porque no se adecúan con sus opiniones. El fanatismo vendrá como siempre viene cuando Dios opera. La red junta lo bueno y lo malo, pero ¿quién se atreverá a tirar todo solamente porque algunos no son pescados buenos?
Me temo que habéis ofendido al Espíritu de Dios. Los frutos fueron buenos en la obra de Healdsburg mas lo espurio ha entrado juntamente con lo genuino. Entonces era necesario hombres de discernimiento, de mentes calmadas y equilibradas para actuar en caso de peligro e indiscreción, a fin de tener una influencia para moldear a la obra. Podríais haberlo hecho.74

A los miembros de aquella iglesia ella dijo:

El Señor ha trabajado en vuestro medio más Satanás, que siempre está activo buscando oportunidades favorables, se ha entrometido para agregar fanatismo a la obra del Señor, para sembrar cizaña con la buena semilla.75
Apegaos a todo lo bueno. No tengáis espíritu de fariseísmo; no tengáis actitudes de superioridad o confianza propia.76

Aun hablando sobre otro reavivamiento en Battle Creek en 1893, ella dice:

Debemos ser muy cuidadosos para no contristar al Espíritu Santo de Dios declarando que la ministración de su Espíritu Santo es una especie de fanatismo.77

EGW deja claro que el reavivamiento verdadero traerá consigo elementos de fanatismo. Aquellos que tienen consideración por la verdad deben tener una actitud humilde para que se pueda discernir lo que es error o espiritualismo de simples divergencias en opiniones personales o metodología. En ese asunto ella concluye que “es delicado y peligroso... interferir con la obra de Dios.78
En la actualidad, pese al interés de algunos en condenar cualquier nueva dinámica en el culto Adventista como sospechosa y amenazadora, no hay evidencias de que los excesos del culto de Indiana se estén introduciendo en la Iglesia Adventista o que la “historia vuelva a ocurrir” simplemente por el uso de la batería, percusión, guitarra eléctrica, contrabajo, música adventista contemporánea o una alabanza más espontánea y vibrante.

El uso de la percusión en la Iglesia Adventista desde 1900
Que la Iglesia ha rechazado completamente la herejía teológica de la Carne Santificada y su culto espiritualista no deja ninguna duda. Pero ¿cuál fue la respuesta de la Iglesia en relación a los instrumentos musicales mencionados por EGW en su visión, especialmente los tambores? ¿Es cierto que la Iglesia Adventista depuso instrumentos de percusión después de la reunión de reavivamiento de Indiana en 1901 y solo recientemente es que ellos han resurgido en la forma de batería, en “desobediencia” al consejo divino?
Una búsqueda por referencias a la palabra “drums” en las publicaciones oficiales de la Iglesia desde 1901 en el Adventist Archives resulta centenares de menciones a la percusión, tambores, címbalos, timbales e incluso batería, lo que demuestra que ellos continuaron siendo parte de la música sacra de las instituciones, escuelas y orquestas adventistas. Dejo aquí algunos ejemplos de la Unión del Lago, donde ha prosperado la Carne Santificada:
En el Emmanuel Missionary College, actual Andrews University, los alumnos ya tocaban tambores en 1915, en un culto de gratitud por la Ley Seca Americana.79 Orquestas rítmicas con címbalos, tambores, batería, triángulos y castañuelas también eran comunes en escuelas adventistas de Michigan en la década de 1920-30.80 Los tímpanos de orquesta que hemos visto previamente son usados por las orquestas de escuelas adventistas en la adoración desde el inicio de nuestra obra educacional.
La Review and Herald tenía una banda compuesta por funcionarios que era usada en campañas evangelísticas, cultos y conciertos de música sacra y nacionalista desde el comienzo del siglo.81 El infame bombo, idéntico al de la Carne Santificada, llevaba el nombre de Review and Herald Band  (foto). El bombo también ha sido parte de las fanfarrias de los Conquistadores desde su inicio en 1926, representando a la juventud adventista en paseatas y desfiles conmemorativos.
Los tambores también son mencionados en los cultos vibrantes de las misiones adventistas en África.82 En la Conferencia General de 1966, el informe de la División Transafricana fue introducido por el himno “Firmes y Adelante” al sonido de órgano y tambores tocados por el secretario de aquella division.83 Tambores han sido usados en las Conferencias Generales en los informes de las misiones africanas y otras regiones desde el principio.
Es importante notar el hecho que el pasaje de los tambores fue usado por primera vez fuera de su “tiempo y lugar” en la Review and Herald de diciembre de 1936 por su editor F. D. Nichols. Observe que él no aplica la visión a la Iglesia Adventista y sí a movimientos carismáticos de la época. Sin embargo, ese primer uso del pasaje fuera de su contexto en una revista adventista parece haber originado otros décadas más tarde, en 197084 y 197485 y, más recientemente, en el libro “Eventos de los últimos días” p. 13686 que se empezaron a aplicar a la Iglesia Adventista en un aparente intento de contener el uso de la percusión. Una vez más la tradición de interpretación de un cierto pasaje no significa necesariamente que sea el correcto.87
Estos pocos ejemplos del uso de la percusión en la música adventista desde 1901 muestran que la Iglesia no interpretó el mensaje a la Carne Santificada como una prohibición universal a ningún instrumento musical o a la percusión. Tampoco ha habido por parte de los líderes de la Iglesia en general el esfuerzo de prohibir la percusión, ya sea en el Manual de la Iglesia o en cualquier otro voto de la Asociación General desde 1900. En Brasil, las casas de grabación adventistas usan percusión y batería desde hace décadas sin que la Iglesia se haya transformado en un movimiento pentecostal o carismático. Por el contrario, el uso de la percusión en la música adventista no ha impedido que el Brasil siga siendo el país más adventista del mundo.

Banda de la publicadora Adventista Review and Herald de 1912-1913.
(Fuente: Adventist Archives)
Una invitación al equilibrio
Podemos concluir que nunca fue la intención de EGW que su mensaje para los hermanos de la Carne Santificada fuese usado para apoyar posiciones extremas, como la prohibición generalizada de instrumentos de percusión en la música adventista o el extremismo del culto formalista y “oprimido”. Ella nunca ha apoyado interpretaciones extremas en ningún asunto. Observe que el problema era común ya en su época:

Hay personas que siempre están listas para escaparse por alguna tangente, que se entusiasman por alguna cosa extraña, llamativa y nueva; pero Dios quiere que todos actuemos con serenidad y consideración... Debemos precavernos contra los extremos, y guardarnos de animar a aquellos que quisieran estar en el fuego o en el agua.88
Ahora lo que me preocupa es el peligro de que caigamos en otro extremo.89
Cuando os conviene, tratáis los testimonios como si creyerais en ellos, citando de ellos para robustecer alguna declaración que queréis que prevalezca.90
La reforma pro salud llega a ser una deformidad, que destruye la salud, cuando se la lleva a los extremos. 91

Un ejemplo, a pesar de no musical, pero que ilustra bien el riesgo de caerse en extremos de un determinado asunto es el caso de los huevos. En Testimonios para la Iglesia, t. 2, p. 357 ella dice: “No debierais colocar huevos sobre vuestras mesas”, y en “Consejos sobre el Régimen Alimenticio”, p. 240, ella dice: “Obtenga huevos de aves sanas. Consúmalos cocinados o crudos”. El problema es que cada referencia se aplica a un caso específico, a un “tiempo y lugar” y no deben ser tomados de forma aislada como prohibiciones o permisos universales.92
James White extiende el pensamiento diciendo:

Mientras que Satanás tienta a muchos a ir demasiado lento, él siempre tienta a otros a ir demasiado rápido. El trabajo de la Sra. White se toma muy duro, y a veces confuso, por causa de los extremistas, que piensan que la única posición segura es tomar el punto de vista extremo de cada expresión que ella ha escrito o hablado, aunque haya diferentes puntos de vista sobre ese tema. "Estas personas a menudo se aferran a su modo de interpretar una declaración, y lo empujan a toda costa sin prestar ninguna atención a lo que ella ha dicho sobre el peligro de irse a los extremos. Sugerimos que estas personas dejen de aferrarse a algunas de sus declaraciones más fuertes que fueron hechas para mover a los más tardíos, y que por un tiempo coloquen toda su atención en las muchas amonestaciones que ella ha dado para beneficio de los extremistas.93

Y George Knight concluye que:

Parte de nuestra tarea al leer a Elena de White es evitar las interpretaciones extremas y entender su mensaje en su equilibrio correcto. Esto a su vez significa que necesitamos leer el consejo dado sobre un tema desde ambos extremos del espectro.
...es importante leer el espectro completo de lo que Elena de White escribió sobre un tema antes de llegar a conclusiones. Esto significa tomar en consideración lo que parecen ser declaraciones conflictivas que no solamente se equilibran entre sí sino que a veces parecen contradecirse.94

Lamentablemente algunas citas del Espíritu de Profecía han pasado tantas veces por “el molino” de una cierta interpretación que ella se hace establecida o tradicional, como es el caso de la percusión en la música, en cuyas aplicaciones extremas, basadas en las implicaciones más superficiales de lo que EGW ha escrito, se han hecho la única alternativa y causado “perplejidad” en la Iglesia.
Sobre el reavivamiento en el culto adventista que ocurre esporádicamente en el día de hoy, es importante considerar algunas preguntas:
1.     ¿Qué principios extraemos de la respuesta de EGW en cuanto a la experiencia de Healdsburg sobre la dinámica y frutos de reavivamientos espirituales que usan métodos y abordajes con los cuales no estamos acostumbrados?
2.     ¿Es justificable comparar el caos total, gritos estridentes, personas cantando mientras otras oran en voz alta, música ruidosa e hipnotizadora que llevaban a las personas a desmayar y otras manifestaciones de la Carne Santificada con el culto adventista que usa música con batería?
3.     ¿Sería coherente llamar la música que usa instrumentos con los cuales no estamos acostumbrados o que solamente tiene el volumen más alto que lo habitual, estilo de música diferente o una alabanza más vibrante y espontánea, de “desorden y bullicio, confusión y ruido”?
4.     Considerándose la importancia de la influencia teológica sobre la visión del culto, ¿es posible detectar alguna herejía carismática infiltrándose en la Iglesia Adventista en su totalidad el día de hoy y que eso la esté llevando al desarrollo de ese estilo de culto, haciendo que la historia ocurra nuevamente?

Conclusiones
En conclusión, es fundamental reiterar que los “tambores” en la visión se referían estrictamente al bombo y tamborines de la Carne Santificada y no a la batería moderna, como fue largamente demostrado antes. Sin embargo, cuando se considera que la batería usa “tambores”, podemos considerar lo seguiente. Segundo los princípios de la música sacra definidos por EGW, la batería sería un problema (y cualquier instrumento musical) si ésta se hiciera un fin en si misma en la música y el culto, causando “ruido y confusión”, auxiliando en un culto y música caóticos que “aturden los sentidos” y una “trampa” en las manos de Satanás para promover herejías carismáticas y todo lo que es “extraño” en la adoración. O la batería o percusión en general no serían problema si estos fueren usados en obediencia a la invitación de los Salmos 149 y 150 para que los instrumentos sean tocados de forma hábil, como parte de un contexto musical equilibrado, donde los instrumentos, cantantes y congregación participan en “espíritu y verdad”, “con entendimiento”, facilitando así una alabanza contrita y al mismo tiempo exultante y “enérgica” a Dios.95
Por lo tanto, es seguro concluir que EGW no ha promovido la prohibición indiscriminada de la percusión o de ningún otro instrumento musical cuando eran usados hábilmente por músicos impregnados del espíritu del culto. Ella sí ha condenado el mal uso de esos instrumentos en el culto caótico, ruidoso e hipnotizador que acompañaba las herejías carismáticas y excesos del movimiento de la Carne Santificada.
Implicaciones secundarias de este estudio hacen referencia a la ausencia de preferencia a estilos o principios de composición musical en los escritos de EGW, excepto cuando se trataba de calidades deseables de la música en la adoración que pueden ser compartidas tanto por la música sacra clásica  (o erudita) cuanto por la música cristiana contemporánea y sus respectivos instrumentos.96
También se concluye que en lo que se refiere a la los aspectos escatológicos del mensaje a la Carne Santificada, el uso del pasaje fuera de su “tiempo y lugar” ha llevado a interpretaciones extremas como la prohibición de la percusión en la música y culto adventistas, algo que EGW nunca tuvo intención.
Historiadores de la Iglesia Adventista sugieren que la música y el culto adventistas se han hecho “constreñidos” o “cuidadosamente planificados97 por motivo de la Carne Santificada y terminan cayéndose en el otro extremo, la formalidad, que EGW ha condenado vehementemente.98
El profesor adventista Arthur Patrick concluye que:

...la evidencia apunta a la necesidad de una interpretación más cuidados del asunto  (batería en la música) que simplemente prohibir la misma que se ha visto en los reavivamientos adventistas – que no es más que lógica que la prohibición de órganos en la historia cristiana primitiva … Instrumentos musicales son destituidos de moralidad; sin embargo el usos que les damos pueden tener influencias morales …
El uso de la batería para EGW tiene los mismos problemas del uso de la música. Se debe concordar que el problema no es la música en sí, y sí la música inapropiada. Los adventistas necesitan leer el Salmo 150, así como las advertencias en cuanto estilos de música ya que son escasas en los escritos de EGW.99

Sin lugar a dudas, el deseo de seguir el consejo inspirado es digno de alabanza. Sin embargo, el celo desmedido de la interpretación que toma en cuenta el “tiempo y el lugar”, la verdadera intención y el centro del mensaje del Espíritu de Profecía, da poco valor a sus visiones creando interpretaciones extremas sobre un determinado asunto. Y los que buscan un equilibrio en el asunto de la música objetivando así un culto menos formalista y más vibrante por la inclusión del “cántico nuevo” y nuevos instrumentos, son rechazados por los “tambores” de Indiana.
Jan Paulsen, ex-presidente de la Asociación General de los Adventistas en su página de diálogo con los jóvenes adventistas “Let’s Talk”  (Hablemos) dice sobre la percusión:

Nosotros podemos decir sobre cualquier instrumento que no depende del tipo del instrumento sino de cómo es usado. En algunas iglesias del África Occidental, por ejemplo, un tambor de mano tradicional puede ser el único acompañamiento que tienen los cantores para alabar a Dios. En Indonesia, un instrumento tradicional de percusión hecho de bambú – el Angklung – puede ser el instrumento usado para la adoración. 100

Y sobre los estilos de música que usan percusión él dice:

Aquellos que entre nosotros están acostumbrados a la música muy clásica debemos reconocer que hay un gran número de nuestros miembros, especialmente los de generaciones más jóvenes que, de forma bastante significativa y consagrada, son capaces de expresar su alabanza y testimonio a través de la música que es más moderna. En Melbourne la semana pasada, la música que oí fue en gran parte muy bonita, pero tenía un toque bien moderno.101

El Dr. David Newman, pastor de la iglesia adventista New Hope describe lo que ocurre en los cultos de sábado:

En la iglesia en que soy pastor, cantantes y una banda instrumental con batería lideran una alabanza vibrante todo el sábado, cantando lo que mejor hay en la música cristiana contemporánea. No hay “desorden y ruido”, todo es hecho con decencia y orden. Los miembros son bendecidos y Dios es exaltado.102

No es plan de Dios que Su iglesia oscile entre los extremos del culto formalista, que EGW condenó como siendo un “mal104 y la emotividad enloquecida de las manifestaciones carismáticas; tampoco es su plan verla dividida, entre tradicionales y progresistas, jóvenes y ancianos, veteranos en la fe y principiantes, aquellos que creen que su predilección musical es aceptable y la otra sospechosa y amenazadora, aquel instrumento aceptable y éste, profano. Esa énfasis en diferencias de opiniones nos hace distanciar cada vez más de la “unidad en la diversidad104, sentimiento indispensable de la que iglesia que adora  (Salmo 133:1).           
  
Autor: André Reis, Formado en teología, trabajó por tres años como asistente de investigación en el Centro White y colaborador en el Centro da Memória Adventista. Cursó una maestría en Divinidades y una maestría en Música en la Longy School of Music en Boston, EE.UU. Actualmente está realizando un doctorado en Nuevo Testamento. Vive en Florida, EE.UU. junto a su esposa Francini y sus tres hijas: Pamela, Chloe y McKayla.

Traductor: Héctor Gonzalez, nacido en Brasil, médico especialista en cardiología, músico y compositor. Actualmente vive en España donde ejerce como médico.
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Referencias

1 El llamado Movimiento de la Santidad (Holiness Movement) que apareció entre los Evangélicos en los Estados Unidos alrededor de 1840 hizo incursiones en el Adventismo desde sus inicios. Uno de sus instrumentos de propagación eran los cultos del Ejército de Salvación. La Carne Santificada era solamente otra de esas varias tendencias perfeccionistas y carismáticas del Adventismo. Véase White Estate: Theological Crises en el sitio  http://www.whiteestate.org
2 Mensajes Selectos 2, p. 35
3 Arthur L.White, The Early Elmshaven Years (Review and Herald Pub. Assn. 1981), t. 5, p. 102.
4 Aquí se incluían la controversia de Kellogg y otras cuestiones administrativas de la iglesia.
5 Tales manifestaciones no eran nuevas y su resurgimiento presentaban un peligro de que el Adventismo se hiciese un movimiento carismático. Aún en la época del gran chasco de 1844, EGW también presenció un culto extraño y caótico donde instrumentos también eran mal usados. Véase Mensajes Selectos t 2, p. 38, en el original en inglés: “One could not tell what was piped or what was harped” (I Cor. 14:7), una posible alusión a instrumentos que fue traducida en la versión en castellano como: “No era posible captar claramente lo que estaba ocurriendo”.
6Mensajes Selectos 2, p. 41. Se recomienda la lectura de las páginas 34-45 para mejor entendimiento de ese asunto.
7 Ibid., t. 1, p. 65.
8 George Knight, Cómo leer a Elena de White (Asociación Publicadora Interamericana) 2004.
9 Pensar que Elena de White, con 73 años de edad viajó por semanas en navío, tren y carroza solamente para combatir la percusión en la música adventista es menospreciar su ministerio.
10 Arthur L. White, The Early Elmshaven Years (Review and Herald Pub. Assn. 1981), t. 5, p. 100.
11 Manuscript Releases, t. 21, p. 238. En inglés “shouting” describe clamores de alabanza a Dios, como un “Aleluya!” o un “Gloria a Dios!” El uso del término viene del Salmo 98:4: “Shout to the Lord!” Esa práctica adventista primitiva fue discutida en el artículo “Glory! Glory! Glory! When Adventists shouted for joy" por Ron Graybill, Adventist Review 164:40 (1 de Octubre de 1987), p. 12–13.
12 El Evangelismo, p. 114.
13 Patriarcas y Profetas, p. 697. Címbalos eran instrumentos de percusión usados en el Templo y en la adoración israelita y que fueron incluidos en la batería con el nombre de “platillos”.
14 El Hogar Cristiano, p. 370.
15 Patriarcas y Profetas, p. 697.
16 Arthur L. White, The Early Elmshaven Years (Review and Herald Pub. Assn. 1981), t. 5, p. 104.
17 Mensajes Selectos, t. 2, p. 41.
18 Ibid., p. 42,43.
19 El Evangelismo, p. 114;
20 Review and Herald, 20/01/1853, p. 140.
21 Quizás el sonido más próximo a este “trueno” sea el furor de miles de voces en un estadio cuando se marca un punto: el sonido es ensordecedor, envolvente, irresistible. La vuelta de Jesús también será acompañada por el fortísimo clamor de un arcángel (1Tess. 4:1).
22 Aún usando la analogía del estadio deportivo, ¿por qué nosotros adventistas no tenemos ningún problema cuando gritamos “Gol!” a todo pulmón cuando nuestro equipo hace uno, pero nos escandalizamos con un “¡Aleluya!” o un “Gloria a Dios!” en la Iglesia? Se hace necesario un estudio más profundo sobre “gritar en adoración” a la luz de la Biblia y de la historia de la Iglesia Adventista.
23 The Voice in Speech and Song, p. 424. Ella no reprocha todos los movimientos de forma indiscriminada tales como las gesticulaciones suaves que resaltan las palabras y sí los movimientos bruscos y extraños de los músicos y pastores. Pablo recomienda levantar las manos en las reuniones Cristianas (1 Timoteo 2:8) y David cantaba el Salmo 28 levantando las manos a Dios (Salmo 28:2).
24 Sitio oficial del Ellen White Estate: http://www.whiteestate.org/.
25 The Youth’s Instructor, 22 de diciembre de 1886.
26 The Review and Herald, 1 de Junio de 1897; 22 de Junio de 1882; Patriarcas y Profetas, p. 662, 763. Véase 2 Samuel 6; 1 Samuel 10:10; Éxodo 15:20.
27 Arthur Patrick, Early Adventist Worship, Ellen White and the Holy Spirit:
 Preliminary Historical Perspectives (http://www.sdanet.org/atissue/discern/flesh.htm)
28 Historical Dictionary of Seventh-day Adventists, p. 205.
29 Historical Sketches of the Foreign Missions, p. 195.
30 El Evangelismo, p. 370.
31 Testimonios, t. 6, p. 69.
32 El Evangelismo, p. 114, 367.
33 Intentar descalificar la batería porque es usada en la música rock ignora el hecho que el piano y el órgano son instrumentos centrales en la música rock, jazz y country. Sin embargo, no parece haber la misma preocupación en retirarse esos instrumentos de la música adventista.
34 Isaías 5:11-12: “¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende! Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.” Las harpas que eran usadas en el Templo también estaban en las fiestas seculares que incluían también la prostitución. Por lo tanto, tales instrumentos no son necesariamente “sacros” o malos por naturaleza.
35 Ed Christian, Make a Joyful Noise: A Sensible Look at Christian Music (Review and Herald, 2002), p. 75-76. Si vamos a trazar un paralelo entre la Iglesia y el Templo, necesitamos ser coherentes. La Iglesia necesita tener solamente a hombres oficiando, ella necesita ser dividida en dos compartimiento, la congregación no entra en ella y necesita haber sacrificio de animales. No puedo elegir lo que es modelo por conveniencia. Por esa razón, el Templo en sus rituales solamente es paralelo con el Santuario en el cielo (Heb. 9) y no de la Iglesia, porque los dos tienen funciones diferentes. Lo que ocurre en la Iglesia es más cercano a lo que ocurría en las reuniones de la Iglesia primitiva, donde la palabra era predicada y había himnos y canciones espirituales, manos levantadas por toda la congregación y convivencia social. (Col. 3:16; Efe. 5:19, 20). Si insistimos en el paralelo, entonces deberíamos usar solamente los instrumentos listados en 1 Crónicas y la música debe ser más próxima del estilo judío, ¡preferiblemente en hebreo!
36 Mensajes Selectos, t. 2, p. 41.
37 Génesis 31:27; 1 Samuel 10:5-6; Job 17:6, 21:11-14; Salmo 81:2; Isaías 24:8; Jeremías 31:4; Ezequiel 28:13. (Ciertas traducciones de la Biblia mencionan el tamboril como haciendo parte del carácter musical de Lucifer en su estado no caído en Ezequiel 28:13). Parte del argumento de la prohibición de la percusión es el intento de crear una diferencia entre la adoración que ocurría en las fiestas y la adoración en el Templo. Esa dicotomía artificial ignora el hecho de que Dios aceptaba tanto la adoración en el Templo como las fiestas donde se celebraban los hechos divinos con tambores, panderos, címbalos y danza.
38 “He visto que había gran necesidad de más energía en la reuniones de los que guardan los mandamientos.” Manuscript 3, 1853 (Manuscript Releases t. 5, p. 424). En 1845, Elena de White asistió a un culto donde la adoración fue tan vibrante y el volumen tan alto que llamaron a la policía para detener al líder del grupo, Israel Damman. Sin embargo, ella que estaba presente dijo que el poder de Dios estaba allá (Spiritual Gifts, t. 2, p. 40). James White estaba cantando y golpeando el ritmo de los himnos en su Biblia. (William A Spicer, Pioneer Days of the Adventist Movement, p. 147). Véase también El Evangelismo, p. 370, Patriarcas y Profetas, p. 767.
39 Bacchiocchi en su libro “La Música Rock y el Cristiano” rechaza el uso de instrumentos de percusión de los Salmos 149-150 porque los considera como no literales. Tal interpretación no es aceptada por los comentaristas del libro de Salmos, ni aún por Elena de White. Si los tamboriles y la danza no son literales, entonces todos los demás necesitan igualmente ser figurados, y estaríamos sin música en la adoración.
40 Condenar algo que la Biblia aprueba, es decir, percusión en la alabanza, es caer en uno de los “ayes” de Isaías: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isa. 5:20).
41 Testimonios, t. 9, p. 116.
42 Ibid., t. 6, p. 120.
43 Mensajes Selectos, t. 2, p. 42, 43.
44 The Seventh-day Adventist Hymn and Tune Book for Use in Divine Worship (Review and Herald, 1893).
45 Garden of Spices: A Choice Collection for Revival Meetings, Missionary Meetings, Rescue Work, Church and Sunday Schools (Indianapolis: Grace Pub Co. 1900).
46 Véase que ese método era común en la Iglesia Adventista desde sus principios. Uriah Smith y otros pioneros adaptaron varias canciones populares con letra sacra para el himnario adventista de la época. James Nix explora bien esa cuestión en Early Advent Singing (Review and Herald, 1994) p. 119. Dos ejemplos son la melodía de Stephen Foster de 1851 “Way Down Upon the Suwanee River” que se ha hecho el himno “Saudade” (340 del Himnario Adventista en portugués) y la canción romántica “Bonny Eloise”, “¡Oh! Cuán gratas las nuevas” (161 del Himnario Adventista). En el Himnario hay dos ejemplos más: “Cabeza Sacrosanta” (himno 101) que viene de “Mein G’muth ist mir verwirret”, canción romántica del siglo XVIII usada por Bach con letra sacra; y “No sé por qué” (himno 117), melodía popular irlandesa “Londonderry Air” o “O Danny Boy”. Claramente eso no es licencia para que se use cualquier estilo de melodía popular con letra sacra, pues eso sería caer en un extremo de interpretación que EGW evitaba a toda costa.
47 Otros argumentos mencionan la respuesta de plantas a la música rock, la percusión siendo usada en rituales satánicos o la influencia del ritmo alterando los latidos cardiacos, entre otros. Pero plantas no son personas y los latidos cardiacos se alteran frecuentemente durante el día cuando nos levantamos, sentamos, corremos, dormimos y hasta cuando escuchamos música clásica. Condenar la percusión porque es usada en rituales satánicos, chamánicos, etc., es equivalente a condenar el uso de la televisión para evangelizar porque ella es usada en el ambiente secular para promover la violencia y la pornografía. Después de todo, nadie usa la percusión en la iglesia para promover posesiones demoníacas o rituales satánicos. También es problemático el rechazo del estilo de vida de los roqueros y músicos seculares para dar un carácter demoniaco a la batería y la percusión. El hecho es que, con pocas excepciones, los compositores de la música erudita de los siglos XVII al XX, que es considerada como única aceptable en la adoración actual por muchas personas, tuvieron una vida desordenada, espiritualista y también promiscua. Da la impresión de una gran necesidad de replantear las implicaciones de los argumentos usados en contra la percusión.
48 Elena de White relata haber oído “la mas hermosa música instrumental” en una plaza pública en Suiza (Manuscrito 33, 1886) pero no tenemos detalles específicos de que tipo de música era. Por haber sido una reunión social pública, la música posiblemente habrá sido algún vals vienense popular en el periodo o otra música conmemorativa de Mozart o Haydn. Seguramente no era música sacra, era música secular. En otra ocasión ella menciona haber oído linda música vocal (Carta 8, 1876). Nótese que en esos relatos ella no busca trazar ningún paralelo entre la música secular erudita con la música sacra, a pesar de que sería una excelente oportunidad para que ella delinease similitudes deseables de ambas.
49 El Evangelismo, p. 368-71, 373; La Educación, p. 37; Manuscript Releases vol. 5, p. 424.
50 El Evangelismo, p. 371, 373. Ella prefería no incluir a músicos profesionales que aparentemente ofrecerían música de “alta calidad” en el culto pero que no estuvieran impregnados del espíritu de la adoración. Esa regla no es inflexible, pues ella también dispuso de músicos no-adventistas.
51 Mensajes Selectos, t. 1, p. 65.
52 Ibid., p. 42-43.
53 Arthur L. White, The Early Elmshaven Years (Review and Herald Pub.Assn. 1981), vol. 5, p. 104.
54 Testimonies, vol. 1, p. 232. El fanatismo en Wisconsin tenía elementos semejantes a los de la Carne Santificada donde había desorden y confusión.
55 Mensajes Selectos, t. 2, p. 40.
56 Véase Gregory K. Beale, John’s Use of the OT in Revelation (Sheffield Academic Press, 1998), 129-165 para una discusión sobre la iminência del fin en el Nuevo Testamento.
57 En mayo de 1856, Elena de White profetizó que algunos de su audiencia serían “comido de gusanos”, otros pasarían por las siete plagas y otros aún serían trasladados en la segunda venida de Jesús. Claramente, eso era una profecía condicional. Véase Testimonios para la Iglesia, t.1, p. 125 - 126.
58 Mensajes Selectos, vol. 2, p. 40.
59 Ibid., p. 42, 43.
60 Manuscript Releases, p. 34.
61 El Cristo Triunfante, p. 315.
62 The Paulson Collection, p. 11.
63 Pamphlet 151.
64 Letters to Sanitarium Workers in Southern California (1905), p. 22.
65 Eventos de los Últimos Días, p. 148.
66 Manuscript Releases, vol. 1, p. 47.
67Review and Herald, 5 de Diciembre de 1907.
68 Eventos de los Últimos Días, p. 64
69 Véase El Evangelismo, p. 431, 435.
70 Algunos movimientos carismáticos ocurrieron dentro de la IASD pero fueron rechazados. Uno de ellos ocurrió en Brasil en 1932 con la fundación de la Iglesia Adventista de la Promesa por João da Silveira. (http://www.portaliap.com.br). Otros grupos semejantes aparecieron en Asia y Oceanía.
71 Mensajes Selectos, vol. 2, p. 42.
72 Un punto importante en el entendimiento de Elena de White sobre la adoración es que la simple ausencia de “desorden y ruido” o éxtasis no implica necesariamente un culto verdadero. El culto de la Iglesia Católica Apostólica Romana, que por 1260 en la Edad Media echó por tierra las verdades bíblicas, usaba solamente lo mejor de la música de su época, el Canto Gregoriano y no presentaba ninguno de esos elementos de la Carne Santificada, mucho menos la percusión. Sin embargo, sobre la música del culto católico ella dice: “Su música no tiene igual. Los graves acordes del órgano poderoso, unidos a la melodía de numerosas voces que resuenan y repercuten por entre las elevadas naves y columnas de sus grandes catedrales, no pueden dejar de producir en los espíritus impresiones de respeto y reverencia. Este esplendor, esta pompa y estas ceremonias exteriores, que no sirven más que para dejar burlados los anhelos de las almas enfermas de pecado, son clara evidencia de la corrupción interior … La brillantez del estilo no es necesariamente indicio de pensamientos puros y elevados. Encuéntranse a menudo conceptos del arte y refinamientos del gusto en espíritus carnales y sensuales. Satanás suele valerse a menudo de ellos para hacer olvidar a los hombres las necesidades del alma, para hacerles perder de vista la vida futura e inmortal, para alejarlos de su Salvador infinito e inducirlos a vivir para este mundo solamente.El Gran Conflicto, p. 554.
73 Mensajes Selectos, t. 1, p. 44.
74 Carta 76, 1886.
75 Carta 21, 1886.
76 Carta 9, 1886.
77 Mensajes Selectos t.1, p. 151
78 MR21, p.147.6
79 Lake Union Herald, 1915, 14 de Abril 1915, p. 8.
80 Ibid, 1931, t. 23, n. 43, p. 2.
81 Columbia Union Visitor, 29 de noviembre de 1934, p. 6.
82 Lake Union Herald, 22 de septiembre de 1953, p. 1.
83 Review and Herald, 21 de Junio de 1966, p. 3-4.
84 Review and Herald, Julio de 1970, p. 21.
85 Ministry, julio de 1974, p. 21.
86 A pesar de que existe una nota del White Estate contextualizando el pasaje en la p. 136 del libro Eventos de los Últimos Días sobre la Carne Santificada, la mención de los "tambores" continúa siendo usada de manera universal para la iglesia.
8­7 Knight explora a varias de esas descontextualizaciones de EGW que llevan a interpretaciones extremas. George Knight, Cómo leer a Elena de White (Asociación Publicadora Interamericana). 2004
88 Testimonios para los Ministros, p. 227.
89 Fundamentals of Christian Education, p. 377.
90 Mensajes Selectos, t. 1, p. 48.
91 Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, p. 238.
92 Véase Mensajes Selectos, t. 1, p. 207.
93 Review and Herald, marzo de 1868, citado en George Knight, Cómo leer a Elena de White, p. 78.
94 George Knight, Cómo leer a Elena de White, p. 80, 81.
95 El uso de la batería requiere el mismo criterio aplicado al piano, por ejemplo cuando hace parte de una orquesta o banda en lo que hace referencia a la ecualización, naturaleza de la música que se está tocando, si es suave o alegre, clímax y relajación de la música, entre otros aspectos que deben ser explorados por el ministro de música en conjunto con su equipo.
96 Después de todo, la música que muchos consideran como la única aceptable en la adoración hoy, ¡un día también fue contemporánea!
97 Keith Lockhart and Malcom Bull, Seeking a Sanctuary: Seventh-day Adventism and the American Dream (2nd ed.) (Bloomington, Indiana: Indiana University Press, 2006), p. 221.
98 Respecto al “mal del culto formalista”, véase El Evangelismo, p. 370; Patriarcas y Profetas, p. 767; Review and Herald, 1 de Junio, 1886; EGW Manuscript 3, 1853; Testimonios para la Iglesia, t. 9, p. 115-116.
99 Arthur Patrick, “Later Adventist Worship, Ellen White and the Holy Spirit:
Further Historical Perspectives”. Publicado en la revista At Issueonline http://www.sdanet.org/atissue/discern/flesh.htm
102 J. David Newman, “Is Ellen White Opposed to Contemporary Music?”, p. 5. (http://www.lookingforachurch.org/). El papel de las emociones en el culto Adventista debe ser nuevamente explorado en la visión de EGW para que el rechazo de ellas no lleve al culto formal y sin vida que ella llamó de “un mal”, o que una énfasis en su superioridad cree el terreno donde las tendencias carismáticas echan raíces.
103 Véase Testimonios para la Iglesia, v. 9, p. 115-116; The Voice in Speech and Song, p. 292.
104 1ª Corintios 12:6. Véase Mensajes Selectos, t. 1, p. 24-25.


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