La música y sus efectos, como definir y evaluar un estudio científico, evaluación de estudios/comentarios usados con frecuencia




La música y sus efectos, como definir y evaluar un estudio científico, evaluación de estudios/comentarios usados con frecuencia

Dr. Josué Cortes


INTRODUCCIÓN

Durante mucho tiempo nos hemos acostumbrado a oír la mención de varios estudios científicos que hablan de la música y sus efectos. Todos conocemos que la música afecta nuestras emociones y aun nuestra fisiología. Por ejemplo, siempre que escucho el himno “En este bello día”, me vienen recuerdos de mi hogar donde lo cantábamos en cada culto y eso hace que surjan emociones ligadas a la nostalgia, recuerdos alegres, y aun un poco de sentimientos tristeza que vienen hasta mi mente. Estas emociones usualmente están relacionadas con las experiencias que hemos tenido de una manera u otra con la música que se está escuchando.  La pregunta comienza cuando alguien hace un planteamiento sosteniendo como “estudios científicos demostraron esto o aquello”.  El propósito de este artículo, es en primer lugar definir qué es un estudio científico, identificar los componentes del mismo, y luego basado en eso, analizar varios de los estudios/comentarios que son tan frecuentemente mencionados cuando se habla de la música en nuestras iglesias.


¿Qué es un estudio científico y cuáles son los componentes del mismo?

Un estudio científico es un proceso controlado en el cual se utiliza el método científico para analizar información y llegar a una conclusión. Todo empieza con una pregunta basada en alguna preocupación o curiosidad existente. Un ejemplo de una pregunta sería: ¿Qué efecto tiene la música en el cuerpo humano o en algún órgano o función específica?  Luego que se tiene la pregunta, se puede generar una hipótesis. La hipótesis tiene que poder ser probada pero también tiene que tener la capacidad de ser falsificable. Esto quiere decir que tiene que haber la posibilidad de diseñar un estudio que podría demostrar que la hipótesis es falsa, de otra manera esta hipótesis no sería válida para ser examinada a través del método científico.  Siguiendo con el ejemplo de la música y el cuerpo, un ejemplo de hipótesis podría ser: “Cierta música tiene cierto efecto en alguna función cerebral o endocrina”.

Una vez que se tiene la hipótesis, el próximo paso es hacer una predicción. La predicción está basada en las consecuencias que ocurrirían si la hipótesis resulta correcta.  Algunas veces se puede hacer más de una predicción. Un ejemplo de predicción podría ser: “Cierta música va a causar un incremento en la presión intracraneal y por ende dolores de cabeza” (no olviden que  estamos poniendo estos ejemplos para entender los conceptos).   Cuando tenemos una predicción, entonces es hora de diseñar un experimento.  El experimento tiene que ser hecho de tal manera que los resultados produzcan información relevante a la predicción y que por ende ayuden a probar o falsificar la hipótesis. Eso implica, controlar todos los factores que pudieran introducir “sesgo” (alteraciones), en los resultados.

Cuando se obtienen los resultados del experimento, estos se someten a análisis.  El análisis puede ser hecho usando diferentes técnicas.  Muchas veces este análisis incluye el uso de estadísticas.  La estadística ayuda a analizar y comparar múltiples resultados.  Algunas veces lo resultados falsifican la hipótesis y eso termina el proceso.  Otras veces, si los resultados apoyan la hipótesis, esto da lugar a preguntas más concretas y específicas y el proceso comienza de nuevo.  Luego de que múltiples preguntas han sido contestadas y múltiples hipótesis han sido examinadas, si una idea todavía se mantiene, entonces se plantea una teoría.

Además de lo que se ha explicado anteriormente, hay otros elementos que tienen que tomados en consideración. Primero, tiene que haber una revisión externa, usualmente llamada revisión por pares que son expertos del mismo campo.  Si el trabajo hecho pasa este proceso de revisión, usualmente será publicado en una revista científica respetada y le dará credibilidad a dicho estudio. Algo que acompaña a la revisión por pares es poder repetir los mismos resultados, por eso que el científico, en su informe, señala todos los pasos que ha dado en su experimento, para que el mismo pueda ser repetido. Si el experimento se repite y los resultados no se replican, entonces hay error. Para poder replicar los resultados toda la información que tiene que ver con los resultados y la metodología, incluyendo el diseño, tiene que estar meticulosamente documentada, para que así el estudio pueda ser analizado y repetido de una manera acertada.[1]

REVISIÓN DE ESTUDIOS, ARTÍCULOS, Y/O COMENTARIOS

Ahora que hemos repasado como definir y evaluar un estudio científico, podemos entrar a examinar algunos de los estudios, artículos, o comentarios que frecuentemente escuchamos al respecto. Por ahora deberíamos saber que cuando alguien dice “los estudios científicos dicen esto” o “la ciencia ha demostrado esto”, no podemos simplemente creer lo que alguien está diciendo.  Lo primero a preguntar es, ¿dónde está el estudio? Hay muchos comentarios acerca de “estudios científicos” que se han repetido vez tras vez por personas en posición de autoridad, a tal punto, que se llega a creer en ellos como si fueran válidos.  Sin embargo cuando nos damos a la tarea de tratar de encontrar los estudios científicos que dieron nacimiento a estas ideas se comprueba que ni siquiera existen.  Así que, lo primero siempre es encontrar el estudio, porque sin él, el tema se acaba y ya que no hay nada más que analizar.  Luego que se encuentra el estudio, se puede examinar basados en la definición y componentes ya explicados.

I. Experimento llevado a cabo por Dorothy Retallack en Denver, Colorado, 1973
           
Este fue un experimento donde plantas fueron expuestas a diferentes tipos de música.  Un grupo de plantas fue expuesto a un tipo de rock duro, mientras que otras fueron expuestas a rock más suave, y un último grupo fue expuesto a música clásica.  Los resultados que Dorothy Retallack reportó sostiene que las plantas expuestas a rock duro se “apartaban” de las bocinas, mientras que las expuestas a música clásica se acercaban hacia ellas.  No solo esto, las plantas expuestas a rock acabaron marchitándose mientras que las expuestas a la música clásica terminaron floreciendo.

Foto mostrando a Dorothy Retallack
durante su famoso experimento.
 
Basado en este experimento, se llegó a la conclusión de que la música rock era dañina para las plantas y de allí se extrapoló que entonces debería ser dañina para cualquier organismo viviente. Todo parecería tener mucho sentido, sobre todo, si a usted no le gusta la música rock y si esta de acuerdo con esta conclusión.  Pero paremos un segundo e independiente de gustos hagamos un corto análisis basado en la información que compartimos al principio.

En este experimento la pregunta general es válida.  ¿Qué efecto tendrá la música en las plantas?  La hipótesis y la predicción no están muy claras, pero se puede pensar que tenían que ver con el efecto dañino de la música rock en las plantas y el efecto beneficioso de la música clásica.   Pero de aquí en lo adelante si entramos en problemas. A continuación uso una descripción de los problemas de este experimento en particular, en las palabras de la Dra. Linda Chalker-Scott, Ph.D, horticulturista y profesora asociada de Washington State University.  Aclaro que estoy traduciendo del inglés, pero en la bibliografía pueden encontrar el documento completo en el original, el cual recomiendo leer porque tiene aun más información de la que yo doy aquí.

“El diseño de el experimento fue pobre y no controla otros factores como el agua, la humedad, la luz, etc. a niveles óptimos y consistentes. Por ejemplo, los tiestos estaban hechos de vasos de poliestireno sin ningún tipo de drenaje y la necesidad de echar agua era medida “tocando la tierra con un dedo”.  En la publicación sólo se mencionan cuatro réplicas del experimento, lo cual no es suficiente para un análisis estadístico.  En el libro entero no hay ninguna información válida basada en un análisis estadístico. Este libro fue publicado por una compañía que no tenía nada que ver con ciencia.  El trabajo nunca fue publicado por una revista que utilizara “revisión de pares” y nunca ha aparecido una repetición del mismo en la literatura científica de esta rama.”[2]

Ahora, algunos me dirán, pero si yo entro al Internet, puedo encontrar muchos experimentos que repiten estos resultados. Sin embargo, es preciso recordar que estamos hablando de experimentos científicos, no experimentos caseros que personas han hecho con unas cuantas plantas.  Quise asegurarme lo más posible que este planteamiento fuera verdad, y no sólo encontré que no había réplicas, sino que me fue difícil encontrar estudios serios acerca del tema.  Buscando una explicación para esto, llegué a un documento escrito por Ross E. Koning quien recibió su Ph.D. en botánica de la Universidad de Michigan en Ann Arbor en 1981 y actualmente es profesor en Eastern Connecticut State University.  El es una autoridad en este tópico y aquí pongo parte de lo que el escribe acerca de esto.  Nuevamente, el contenido esta traducido, pero la bibliografía da el enlace para leer el articulo completo en su versión original.       

“Las plantas no tienen oídos para oír ni cerebro para procesar o desarrollar una apreciación musical, así que cualquier intento a demostrar una relación entre formas musicales y el desarrollo de una planta  u otras respuestas van fracasar en las manos de verdaderos científicos.  Esta es la razón que explica la falta de literatura en el tópico”.

“Hay algunos falsos “científicos” que han dicho (usando experimentos con muchos defectos) que ciertas clases de música mejoran el desarrollo de una planta, pero ninguno de estos planteamientos han llegado al nivel demandado para ser publicados en una revista respetada.  Estos proyectos son llamados “pseudo ciencia” porque fallan en el control de variables críticas en la interpretación, no dan base para niveles de repetición, no enseñan la información necesaria o los resultados de examen estadístico”.

“Es posible que una planta responda a las vibraciones que acompañan un sonido, pero enfatizo de nuevo, que no hay ningún estudio controlado publicado en una revista con buena reputación acerca de una apreciación específica musical de las plantas”.[3]

Hay sólo una planta que responde a vibraciones de sonido que tiene por nombre Mimosa púdica. Esta responde a las vibraciones independientemente de si es música, que tipo de música, u otro sonido.  Esto todo esta más explicado para el que  quiera más información en el  documento escrito por el Dr. Koning ya citado.3

Terminando la evaluación de este estudio, nos damos cuenta que fue algo curioso e interesante, pero visto a los ojos de la evaluación científica, no se puede llamar ciencia.  Este es uno de los ejemplos clásicos de la “pseudo ciencia” que muchos han llegado a creer gracias a la fuerza de la repetición.

II.  Comentario o “Estudio” de que un huevo se puede “hervir” con la música rock

Esta idea fue presentada en el libro The Day Music Died escrito por Bob Larson.  Antes de seguir, como vamos a presentar varias ideas que se originaron con Bob Larson, pienso que deberíamos explicar quién Bob Larson. Si se busca a través de la información pública, Bob Larson ha sido un tele/radio “evangelista” fundamentalista  cristiano que a pasado por varias facetas en su vida.  Inicialmente comenzó con un mensaje que se centraba en ir en contra de la música rock.  En los últimos años, se ha vuelto al exorcismo y al parecer ha cambiado su posición respecto a la música ya que ni siquiera la menciona.  En el otoño del 2008, el comenzó su propio programa estilo reality show en el canal SciFi, un canal de ciencia ficción, llamado The Real Exorcist.[4](Para más información leer el documento en la bibliografía). Como podrán observar, citar algo producido por Bob Larson para defender cualquier punto es riesgoso, no acertado, y hasta irresponsable.

Como veníamos diciendo,  la idea del “huevo hervido” por la música rock fue presentada en el libro ya mencionado.  Allí se dice que algunos jóvenes colocaban huevos al pie del escenario y “a mitad del concierto los huevos se podían comer como si estuvieran duros/hervidos”. 

Enseguida el expresaba que entonces “imagínense lo que la música le estaba haciendo al cuerpo de estos jóvenes”.[5]  Lo interesante de este comentario es que fue hecho manipulando la información de otro estudio realizado por los doctores Earl W. Flosdorf y Leslie A. Chambers.  Ellos si diseñaron un estudio en el cual demostraron que vibraciones sónicas, producidas por un aparato que no tenía nada que ver con música, podían desnaturalizar la proteína presente en la clara del huevo y formar un tipo de coágulo.  Esto se hizo con la clara del huevo ya puesta en un envase de laboratorio, tratada por recristalización y luego diluida para el propósito del experimento, el cual no tenía nada que ver con música.[6]

Como se puede ver, la idea le vino a Bob Larson de un experimento, pero esta información fue manipulada para decir algo que no tenía nada que ver con el mismo.  Lo de el huevo hervido por la música rock, si buscan en el Internet, varias personas han tratado de hacerlo.  No encontré ningún reporte de alguien que lo haya logrado.  De cualquier manera, no cito esto acá, porque nuevamente, no hay ningún estudio científico controlado donde se haya probado que la música rock puede hervir un huevo.

III. Comparación de la vibración que rompe el vidrio con el efecto de cierta música en el cuerpo

Aquí hay otra idea de la que se habla, aunque no sé si vale la pena mencionarla, pero como la hemos oído varias veces, vamos a tocarla brevemente.  Bob Larson, nuevamente, expone el concepto universalmente aceptado de que cuando se sincronizan las vibraciones de alta frecuencia con las vibraciones de la combinación química de las moléculas en el vidrio, el vidrio se rompe. Esto es verdad.  Sin embargo, luego señala que “esto es lo que le puede pasar fisiológicamente al cuerpo humano cuando esta bailando frenéticamente con la música rock”.[7]

Aquí vemos otro ejemplo de algo que tenemos que cuidar cuando estamos hablando de un punto de vista científico.  Primero se expone una realidad científica, luego se dice algo que tiene cierto sentido lógico, pero que es mentira.  A mi personalmente no me atrae la música rock y menos bailar frenéticamente a su ritmo, pero no hay prueba científica alguna ni estudio serio que pruebe que al cuerpo humano le ocurre lo que le pasa al vidrio.  Nuevamente una afirmación,  usando la ciencia, para decir algo falso.

IV.  Relación entre cierta música y el sexo o la secreción de “hormonas sexuales”

En este tópico, de nuevo encontré el problema de no hallar estudios serios en revistas científicas que se pudieran analizar.  Si encontré un sinnúmero de citas que se auto repiten, pero nunca encontré un estudio serio que las apoye.  De cualquier manera compartiremos lo que pudimos indagar.  El autor Lowell Hart en su libro Satan’s Music Exposed  (La  música de Satanás expuesta) nos habla de un “experimento” en el cual pusieron a una joven y un joven que no se conocían en una habitación. A medida que hablaban se empezó a tocar música en la habitación. Cuando se tocaban música clásica o baladas suaves, se mantenían sólo hablando pero a distancia. Tan pronto la música cambiaba a pop o jazz, rápidamente empezaban a agarrarse las manos y a abrazarse. Cuando la música regresaba al estilo clásico o de balada suave, se distanciaban y la formalidad regresaba.[8]  La idea es que la música pop y el jazz llevan a los jóvenes a actividades sexuales más que la música clásica o las baladas suaves.  Esto científicamente pudiera a lo mejor ser llamado un “estudio de caso práctico”, pero del mismo no se podría sacar ninguna conclusión válida.  En este experimento no habría manera de controlar variables tales como, la experiencia pasada de los jóvenes, su educación, su temperamento/personalidad, entre muchas otras cosas.  En otras palabras, vemos otro ejemplo de algo que parece científico, que para algunos tendría lógica, pero de nuevo nos llevaría a una conclusión falsa.

Otra idea mencionada frecuentemente es la que nos dice que la música rock incrementa la secreción de las “hormonas sexuales”.  Uno de los defensores de esta idea es David Tame.  El escribe en su libro The Secret Power of Music (El poder secreto de la música) que la música rock “causa incremento en la secreción de las hormonas sexuales cuando el volumen de la música está alto, especialmente en conciertos o lugares de baile”.[9] Una vez más tengo que admitir que después de buscar concienzudamente un estudio científico serio que corrobore esto, no he encontrado nada que siquiera se acerque.  No debe sorprendernos, ya que diseñar un estudio que midiera los niveles de hormonas, que de por si fluctúan bastante, en respuesta a algún tipo de música, sería muy difícil.  Otra idea más que se repite, como si fuera ciencia, pero sin base alguna.

ACLARACIONES

Debido a la potencial controversia que este tipo de información puede traer (a lo mejor me equivoque y estaría contento), siento que debo hacer algunas aclaraciones para que no haya duda acerca del mensaje de este artículo o el propósito que tiene.  Primero, no se está apoyando ningún estilo de música.  El rock se menciona más a menudo simplemente porque es el estilo más mencionado en los casos específicos que hemos discutido. Tampoco pretendemos decir que la música no nos afecta emocional y fisiológicamente. Como mencionamos al principio, la música nos puede alegrar, entristecer, excitar, aburrir, entre otras cosas.  Estas emociones pueden causar sus respectivas respuestas fisiológicas en parámetros como el pulso y la presión arterial.  Hay decenas de artículos muy respetados que enseñan estas relaciones.  Estos conceptos son usados a diario para ayudar personas a recuperarse de procedimientos quirúrgicos, personas con autismo y otras enfermedades mentales, bebés prematuros, y la lista podría ser más larga.  El propósito de este artículo ha sido enseñar que es un estudio científico y como evaluarlo.  A la luz de esa información hemos analizado estudios/casos/comentarios sin valor científico, que se hacen frecuentemente, y que son aceptados debido a la falta de análisis crítico.

CONCLUSIÓN
           
Una opinión la puede tener cualquiera y no hay algo en contra de eso. Sin embargo, cuando se hace el planteamiento que “la ciencia demostró” o “los estudios científicos muestran”, ya el diálogo sube a otro nivel.  El que hace tal planteamiento debe tener toda la información para apoyar su caso y el oyente debe requerirlo.  Luego esa información debe ser analizada utilizando los parámetros establecidos y sólo así se puede llegar a una conclusión científica correcta acerca de lo que se esta hablando.  Aun cuando se esta hablando de ciencia, nunca debemos olvidar el concepto “bereano”.  Luego que escuchas algo, anota la información, y cuando llegues a la casa asegúrate que tales palabras sean verdad.


Josue H. Cortes, MD, FAAP. Licenciado en Ciencias con un "menor" en Quimica, Washington Adventist University en Takoma Park, Maryland, EE.UU. Doctor en Medicina, Loma Linda University School of Medicine en Loma Linda, California, EE.UU. Residencia en Medicina Pediátrica Loma Linda Children's Hospital en Loma Linda, California, EE.UU. Actualmente Medico Pediatra en Palm Bay, Florida, EE.UU.

Editado por el Dr. Miguel Ángel Núñez




[1] La información en esta sección puede ser encontrada en cualquier libro de Biología de nivel secundario hacia arriba. Otro buen lugar para revisar este material es Wikipedia, ingles o español bajo el titulo "Scientific Method" o "Método Científico"

[2] Documento escrito por Linda Chalker Scott, Ph.D., Horticulturista, profesora asociada de Washington State University. Enlace.

[3] Koning Ross E. 1994. Science Projects on Music and Sound Plant Physiology Information. Enlace.

[4] Sinópsis de la vida de Bob Larson. Enlace.

[5] Larson, Bob The Day Music Died, p.116

[6] Enlace al artículo original de los Drs. Earl W. Flosdorf y Leslie A. Chambers. Enlace.

[7]Larson, Bob The Day Music Died, p.124

[8] Hart, Lowell Satan' s Music Exposed, p.63

[9] David Tame, The Secret Power of Music, Destiny Books, Rochester Vermont, 1984, p. 199

1 comentario:

  1. Muy bien explicado. Muchos predicadores utilizan ese estilo de mencionar "estudios científicos han mostrado que..." sin tener en realidad la evidencia escrita. De esta manera manipulan el discurso para darle cierta credibilidad e imponer sus puntos de vista. Gracias por tan excelente aporte.

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