Jesús limpia el templo


Jesús limpia el templo

Juan Francisco Altamirano
A tono de reavivamiento y reforma

“Los reavivamientos y reformas de la iglesia,
han surgido de tomar conciencia que Jesucristo ha sido olvidado
o subestimado por la misma iglesia que lleva su nombre” (James Moffat).

De honestidad líder, con clara voz irresistible, y sin las ínfulas de dioses biliosos, ha regresado Jesús al dominio de un látigo en su mano. El objeto parece “una flamígera espada”,(1) pero su “rostro expresaba su amor y simpatía”.(2) Es su mano sanadora hecha un bisturí de amor. Mano que limpia cuando poda, o corta nuestras intenciones de podar los servicios de la suya.(3) Mano amiga del servicio, nunca servil de las manos que le sirven. Se alza ella sincera, solemne, y fina. Es su diestra que erradica la infame lepra cuando acaricia dulce al confinado leproso.(4) Precisa, benigna, para nada inclemente. Recta, justa, para nada de trapo. No es la mano víctima del látigo, es ella que asume dueña sin invadir los límites de la conciencia. Sin la demencia religiosa que se guía por voces justicieras. Mano artesana aún, sin la ira infectada bajo la piedad de teatro. Crea zumbidos contra verdugos moralistas, rigurosos de ceremonias, traficantes de la gracia, ocultadores del amor de Dios.(5) Lo suyo no es odio, es su amor consumidor.



Es él. Seguro, jamás intimidante. Sin sueños de verse jefe. Sin sed de levantarse imagen. Amante indignado, sin el veneno de la amargura; “Dios celoso”,(6) sin el narcótico del egoísmo. Sin esa ira religiosa sedienta de apedreamiento. Sobrio, manso, y resuelto. Es Dios encarnado. El juicio en la mano de Jesús cae sobre el nudo de dos manos empuñadas en oración,(7) cuyo dueño, “casi tan pronto como se levantaba de sus rodillas, comenzaba a regañar a sus hijos”,(8) convencido de que eran ellos, y no él, quienes necesitaban “una resurrección de una cercana muerte espiritual”.(9) Para este, la reforma es corregir a los suyos, para el Nazareno no; él “empezó la obra de reforma poniéndose en una relación de estrecha simpatía con la humanidad”.(10)

A su alrededor tiembla el orador vociferante de culpa falsa a los despersonalizados por la religión, y huye avaro el predicador latifundista que transa viáticos por misiones. Jesús nos desnuda por dentro sin festejar al sabernos sin vergüenza, y sin avergonzarse de llamarnos hermanos.(11)

Tal como es él, ha regresado íntimo. Pasó y escuchó los motivos que no se oyen en las canciones vendidas a su Nombre. Su mirada recorre detrás de poses y sonrisas congeladas para las redes sociales.(12) Jesús ha llegado a donde toma lugar la adoración, donde es imposible disimular los doblajes del corazón. Él sorprende los trazos de Caín en el entrelineado de “argumentos doctrinales”.(13) En la arena mental se empuña el golpe del juicio, sutil o no, contra quienes, según nuestra percepción, dejan entrar la cultura del mundo en la adoración.(14) Y así, mi Caín, entrena ese músculo de ensañarse a muerte contra quien no quiera “seguir su ejemplo”.(15) Entonces entendí que anidaba en mí, el ADN pontificio, porque, siempre que postro mi mente en culto a mis propias ideas de Dios, y por defenderlas exudaría azufre, mis imágenes mentales son mi verdadero dios. En este recinto Jesús estorba; allí sus ojos descubren los esfuerzos para que Dios odie a las mismas personas que yo odio.(16) Frente a Jesús supe que amaba a Dios tanto como amo a quienes menos amo. Él desvela esa inseguridad de crear prohibiciones para estorbar a quienes no le sirvan a Dios, “conforme a nuestras ideas”.(17)

Jesús ha llegado hasta el clóset… su manto de justicia lo he suplantado,(18) y látigo en mano avienta mis mantos de púrpura; con ellos he andado atrincherado en un corazón de acero, “buscando manchas y faltas en otros… algo que censurar… más cerrado en [las] ideas”,(19) es decir, andaba “en las mismas huellas del romanismo”.(20)

Él, con “ojos que resplandecen como llamas de fuego”,(21) descubre a mis propios Nadab y Abiú, a cargo de mis sentidos entorpecidos. Ahí estaba otra de mis versiones. Embriagado yo con mi autosuficiencia, dispuesto a pisotear el respeto de quienes difieran con sus opiniones de las mías. “La consideración por la tradición y el formalismo” ha sido capaz de destruir “toda verdadera libertad de pensamiento…”.(22) Intoxicado de la soberbia de quien muere aferrado al manual de los rituales, luzco dispuesto a descalificar a quien sea, “con el empleo de palabras rudas”, convencido que mi celo religioso aprueba mi “fuego extraño”,(23) dándole yo a esto el estatus de “un servicio santo para Dios”.(24) Un servicio sin Dios, al fin y al cabo, capaz de enfurecerme sicario de quien no acepte vivir con su conciencia a mi dominio. “Es el espíritu que a través de las edades ha levantado la estaca y encendido la hoguera para los discípulos de Cristo”.(25) Lo sorprendente —para mí— es que era yo. El mal religioso es así. Inocula el engaño de auto profesarse culto. ¿Espíritu del anticristo? Yo lo he venido padeciendo. No existe nada más peligroso que un religioso que se crea bueno. Y nada más insoportable que uno lea esto y sospeche de otro. Un día le dije a mi hermano que me había cansado de ser bueno. Era mi boca que hablaba con la abundancia del corazón. Yo no bromeaba. Días después escribía:

“Profanidad tan piadosa ésta, que yo sepa ahora lo que a tus narices mi religiosidad apesta. Y saca con tu fuerza de Santo Carpintero, los abrazos repartidos a cambio de bolsear a todos alguna moneda de afecto. Avienta hasta los saludos por billetes de amenes, y cuelga las llamadas por cheques de atenciones.

Perdóname por usufructuar relaciones y condicionar amores. Y espanta hasta la muerte, te lo ruego, con el zumbido recio de tus músculos bien tallados, los símbolos exaltados de mis propias mezquindades. ¿Y a las mezquindades? Niégales todo hálito, hasta el extremo de la agonía, y ahógalas enérgico y divino, sin los atisbos de tu paciencia compasiva”.


El autor es escritor y reside en el Estado de Washington, desde donde escribe y colabora como uno de los administradores de HimnovaSión. Actualmente ejerce como pastor en la Conferencia de Oregon. Sus escritos pueden ser leídos en www.jesusvistopordentro.com, y él puede ser contactado a través de aplantar@gmail.com, o seguido en Twitter: @Jesusvpdentro. 


Referencias

(1) Elena G. de White, El deseado de todas las gentes (Miami: APIA, 1955), 132.

(2) Ibid., 134.

(3) Juan 15:2, dice: “El corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan frutos, para que den aún más” (NTV).

(4) Se cuenta que una señora, impresionada por ver a la Madre Teresa bañar a un leproso, le dijo: “Yo no bañaría a un leproso ni por un millón de dólares”, a lo que la religiosa contestó: “Yo tampoco, porque a un leproso solo se le puede bañar por amor”.

(5) “Con mirada escrutadora, Cristo abarcó la escena que se extendía delante de él mientras estaba de pie sobre las gradas del atrio del templo. Con mirada profética, vio lo futuro, abarcando no solo años, sino siglos y edades. Vio cómo el amor de Dios sería ocultado de los pecadores, y los hombres traficarían con su gracia”, White, El deseado de todas las gentes, 131.

(6) Deuteronomio 4:24. Dios toma en serio amarnos. Eso explica que sea “Dios celoso”. A él le importa nuestro amor con él. Él defiende el amor que le hemos correspondido. Los celos son pecaminosos cuando se pretende propiedad de lo que no le pertenece. Dios es celoso porque nuestro amor le pertenece.

(7) Aunque “solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento”, Elena G. de White, Eventos de los últimos días (Miami: APIA, 1992), 193.

(8) “Pero debemos vivir en armonía con nuestras oraciones. No tienen valor si caminamos en dirección opuesta a ellas. He visto a un padre que, después de leer un pasaje de las Escrituras y orar, con frecuencia, casi tan pronto como se levantaba de sus rodillas, comenzaba a regañar a sus hijos”, Elena G. de White, La oración (Miami: APIA, 2006), 51.

(9) Es la definición para reavivamiento, de Randy Maxwell, Danos tu gloria (Nampa, Idaho: Pacific Press, 2000), 40.

(10) White, El deseado de todas las gentes, 124.

(11) Hebreos 2:11.

(12) Según un nuevo informe de la Academia Americana de Abogados Matrimonialistas, la red social Facebook, “es citada entre la causa de divorcio en uno de cada cinco casos”, (http://blogs.lainformacion.com/con-noticias-de-facebook/2011/01/24/facebook-provoca-uno-de-cada-cinco-divorcios-en-eeuu/).

(13) “En el ministerio de la palabra se necesitan más lecciones acerca de la verdadera conversión que argumentos doctrinales, porque es mucho más fácil y más natural, para el corazón que no está bajo el control del Espíritu de Cristo, elegir asuntos doctrinales que prácticos. Se pronuncian muchos discursos carentes de Cristo que no son más aceptables ante Dios que la ofrenda de Caín. No están en armonía con el Padre”, Elena G. de White, Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio, y divorcio (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1993), 220.

(14) Mark Driscoll, pastor titular de Mars Hill Church en Seattle, Estado de Washington, EE.UU., en su sermón titulado, “Emerging Church”, abordó el asunto de la cultura y la iglesia, y esto dijo: “Todas las iglesias están culturalmente contextualizadas. Veamos: En la época de Jesús, los adoradores estaban de pie, las iglesias no ofrecían bancas. Hoy todas las tienen. A partir del siglo XV muchas empezaron a vender y a distribuir biblias e impresos con el evangelio: fueron ‘afectadas’ por la iniciativa de Gutemberg con la llegada de la imprenta. A partir de finales del siglo XIX la cultura también les afectó porque empezaron a usar los sistemas de ampliación de sonido. Así, todas las iglesias que se valen de un equipo de sonido están experimentando una contextualización cultural del siglo XIX. Luego en el siglo XX, nuevamente las iglesias que adoptaron la radio para comunicar el evangelio, volvieron a experimentar una contextualización cultural. A partir de 1995, con el uso público de Internet, las iglesias dan un salto a la contextualización tecnológica. El punto no es si una iglesia es afectada por la cultura o no; el asunto es a qué época de la historia esa iglesia está contextualizada. Algunas iglesias están contextualizadas con el siglo XVII y otras buscan contextualizarse con el siglo XXI. Si llegas a una iglesia que no usa vídeos y solo se vale de presentaciones en PowerPoint, su contexto es de los 80's, en el uso de la tecnología. Cada iglesia está contextualizada; la pregunta es, si la nuestra está contextualizada para el siglo XXI”.

(15) De Caín se dice que “mató a Abel, porque éste no quiso seguir su ejemplo”, Elena G. de White, Alza tus ojos (Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, 1978), 39.

(16) “Puedes saber con seguridad que has creado a Dios a tu propia imagen cuando resulta que Dios odia a las mismas personas que tú”, Anne Lamott, (http://thinkexist.com/quotes/Anne_Lamott/).

(17) “El hecho de que alguno no obre en todas las cosas conforme a nuestras ideas y opiniones personales no nos justifica para prohibirle que trabaje para Dios. Cristo es el gran Maestro; nosotros no hemos de juzgar ni dar órdenes, sino que cada uno debe sentarse con humildad a los pies de Jesús y aprender de él. Cada alma a la cual Dios ha hecho voluntaria es un conducto por medio del cual Cristo revelará su amor perdonador. ¡Cuán cuidadosos debemos ser para no desalentar a uno de los que transmiten la luz de Dios, a fin de no interceptar los rayos que él quiere hacer brillar sobre el mundo!”, White, El deseado de todas las gentes, 405. Énfasis ha sido agregado.

(18) En el contexto de un estilo de liderazgo de dominio, de “forzar la voluntad de otros”… en el que “la influencia moral y la responsabilidad personal son pisoteadas”, Elena G. de White, en el libro Testimonios para los ministros (Mountain View, California: Publicaciones Interamericanas, 1979), y la página 363, observa: “La justicia de Cristo por la fe ha sido ignorada por algunos porque es contraria a su espíritu y a todas las experiencias de su vida. Mandar, regir ha sido su procedimiento” (el énfasis ha sido agregado).

(19) “Hay quienes se imaginan que es su deber ser reparadores de la iglesia. Es parte de sus sentimientos naturales andar buscando faltas y manchas en otros; buscan diligentemente algo que censurar, y se tornan más intolerantes y más cerrados en sus ideas, hasta que están listos para hacer de uno un ofensor por una palabra. En las reuniones de sábado, cuando todos deben estar involucrados en la adoración a Dios, se permite que entre un espíritu acusador, y uno expresa una acusación en contra de otro. Este espíritu es totalmente diferente al de Cristo, y lleva a la disensión y al pleito. Dios no acepta una adoración tal, mejor de lo que aceptó la ofrenda de Caín”, Elena G. de White, El ministerio pastoral (Miami: APIA, 1995), 307.

(20) “La bondad, la misericordia y el amor de Dios, fueron proclamados por Cristo a Moisés. Este era el carácter de Dios. Cuando los hombres que profesan servir a Dios ignoran el carácter paternal del Señor y se apartan del honor y la justicia al tratar con sus semejantes, Satanás se alegra, porque él les inspiró sus atributos. Están en las mismas huellas del romanismo”, White, Testimonios para los ministros, 362.

(21) Apocalipsis 2:18.

(22) White, en El deseado de todas las gentes página 124, al contrastar el ministerio de Cristo con la forma religiosa de los ancianos judíos de su época, escribió: “El ministerio de Cristo estaba en notable contraste con el de los ancianos judíos. La consideración por la tradición y el formalismo que manifestaban éstos, había destruido toda verdadera libertad de pensamiento o acción”.

(23) “Pero ha sido ofrecido fuego extraño con el empleo de palabras rudas, la importancia propia, la exaltación del yo, la justicia propia, la autoridad arbitraria, el espíritu dominante, la opresión, la restricción de la libertad del pueblo de Dios; habéis atado a los hijos de Dios con planes y reglas que Dios no ha dictado, ni han surgido en su mente. Todas estas cosas son fuego extraño, no reconocido por Dios, y son una permanente tergiversación de su carácter”, White, Testimonios para los ministros, 358.

(24) Juan 16:2. Nueva Traducción Viviente.

(25) Elena G. de White, Patriarcas y profetas (Miami: APIA, 1955), 55.

Bitácora de un incrédulo en las Iglesias



Bitácora de un incrédulo en las Iglesias 


Gabriel Donoso 

Un recorrido a sensaciones medievales 

Día 1: sábado
Es sábado de mañana. Me acerco a una iglesia adventista. Un diacono o persona parece estar de guardia o algo así, me mira fijamente y me saluda y me dice: "Feliz sábado". Me adentro en esta iglesia, son las 9.30 de la mañana y me pregunto si el pastor de esta iglesia tendrá poco éxito con sus predicaciones o es una iglesia más de tantas aquellas que pretenden ser la verdadera.

Me siento respetuosamente... solo. En la banca de atrás. Nadie está orando de rodillas, están todos sentados, mirando hacia adelante en grupos a alguna persona que parece estar impartiendo un instructivo del momento. Se estudia un folleto: La Escuela Sabática.

En relación a su arquitectura, no siento ningún tipo de sobrecogimiento. Las alturas no son prominentes, no hay rincones sino un solo foco principal: un pulpito.

Todos esperamos después de esta clase donde solo se vertieron opiniones personales y la mayor parte del tiempo hablo el supuesto maestro. Como soy extraño, me costó contextualizarme con lo que se decía. Escucho muchos ruidos de charlas y dictámenes.

Finalmente, pasa una persona y da unos avisos. Deben ser de acomodo para las actividades de la iglesia en general. De pronto, comienza una música tocada por un piano solo (podrían invertir en la afinación). Desde atrás pasan unas 5 personas por el centro y luego comienza una seguidilla de canciones donde nos ponemos de pie. Luego nos sentamos, y así sucesivamente por al menos una media hora.

El ministro, cura o pastor, comienza a dar aparentemente algunos informes. Son de la iglesia a través del mundo. Menciona algo del progreso de la denominación y de la felicidad de estar reunidos en ese día especial llamado día de reposo. Me gusta algo de esto y es que al parecer hay una gran disciplina de la feligresía y todos se dejan llevar por el espíritu del orador... quién sea (lo que podría cercenar sus conciencias en algún momento y su capacidad de decidir quizás). Luego comienza una música acompañada por un piano, es un upright piano, o de estudio, de muralla. Hay un solo joven tocando guitarra casi imperceptible... semiescondido... solo se ve su brazo mover, su cabeza esta gacha y mira de vez en cuando a la congregación. Parece un poco tímido. Pasan en fila 5 personas desde atrás, se arrodillan al frente, se paran, y cambia la música... todos de pie. Cambia la canción. Termina esta, todos oran. Luego nos sentamos. Comienza luego una serie de canciones, y me canso un poco de pararme y sentarme. Solo cambia la música. Luego comienza la predicación. Debo reconocer que es una buena manera de exponer. Alzamientos de voz, bajas de voz. ¿La temática? Me parece ser la explicación de alguna metodología para no equivocarse o ser mejor cristiano, pero está plenamente referida al ser adventista. Todos hojean mucho la Biblia. Todos visten igual. De pronto, suena algún desubicado y dice "amén"... lo miro y lo veo igual que antes... solo dijo: "amén"

Termina el culto con un canción, el guitarrista sigue allí: compungido. Todos salimos y siento por primera vez la proximidad de las personas. Me abraza el pastor y me desea felicidades en este día. Afuera, todos conversan holgadamente, nadie fuma, nadie dice groserías, pero hablan de cosas cotidianas.

Ha sido un fin de semana agotador. Me voy a mi casa pensando en mi trabajo, las cosas que debo hacer, o quizás el panorama más acertado para este día en la noche. Quizás ver videos con amigos, comernos un asado (barbacoa) o en una de esas ir... al cine. Fue un día más...

Dia 2: Domingo

Nadie puede negar el sobrecogimiento que logra en nosotros el internarse en un templo Católico Medieval o Renacentista. La reverencia y el sentido de la sumisión son fuertemente captados por nuestra conciencia y el sentido kinestésico (sentido del cuerpo). Cuando entro en estos, lo más probable es que me quede "pasmado" en su pórtico principal contemplando la altura y luminosidad gótica que nace de su cúpula central. Luego avanzaremos por las orillas, pues por el centro me sentiría quizás indigno. Por las orillas es mejor, contemplando las "santas" imágenes y acercándome a las personas que contemplan en silencio a estas. Algunos están llorando y otros están incólumes en sus rostros. Pero nadie está saltando, ni diciendo un "Gloria a Dios". Otros están arrodillados frente a confesionarios. Solo se ven ellos, hablando, con quizás quién. Miraríamos sus imágenes, la mayoría de "santos" que recuerdan quizás por nombre a algunos apóstoles o algunos otros personajes que solo el inventario católico conoce, y lo más extraño: ninguna nos sonríe. Todas tienen sus ojos vueltos hacia arriba, con el cuello semitorcido, las caderas semi levantadas de un lado, y una rodilla generalmente superpuesta a la otra. Ninguno está en posición firme, sonrientes, cantando de las victorias de Dios sobre el pecado. La exaltación al Cristo crucificado, al dolor, la sangre, el sacrificio, la penitencia, es constante, permanecerá ahí por muchos siglos.

Ya nos acercamos al altar principal, pero siempre caminando por el costado, y es ahí donde contemplo los objetos de valor y riqueza que tiene esta iglesia. Comprendo que el mensaje es: Esta iglesia es poderosa. Desde adelante, miramos hacia atrás... todos los feligreses miran al cura celebrar la misa (Santa Misa). Al son de canciones - tocadas generalmente por guitarras y voces escuálidas y a veces acompañadas de un majestuoso órgano de tubos del siglo 18 - se ponen de pie y luego se sientan, rezan o repiten lo que la liturgia les dicta. Se escucha el rebote de las voces en la amplitud del templo... sobrecogedor. En algún momento, hay un relajo: se saludan deseándose la Paz. Todos sentados escuchando, todos sentados repitiendo. Nadie se sale del margen. Todos se someten a la liturgia. Finalmente todos salen en silencio. Traspasan los pórticos principales, y sacan sus cigarrillos, suben a sus autos (carros), aumenta el tono de voz, escuchamos groserías y temas cotidianos. Ellos, han cumplido con la liturgia, sus vidas siguen siendo las mismas. Algunos devotos, conversaran con el cura y luego se irán a sus casas con las mismas interrogantes que con las que llegaron. Me voy a casa, pensando que mañana ya es lunes. Fue un día más...

CONCLUSIONES DE UN ADVENTISTA CON NECESIDAD DE ALABAR A DIOS

No es difícil darse cuenta que si superponemos esta experiencia a el modo como se realizan los ritos adventistas, muchas variables calzarían. La exaltación de la "penitencia" se ha hecho cada día más evidente dentro de nuestra iglesia, al igual que un ritual católico, el cual muchos decimos no compartir , pero que sin duda lo ponemos en praxis sábado a sábado en su forma. Somos, por cultura, admiradores de la "reverencia penitenciaria". Donde la confesión de las culpas, la exaltación de las leyes, de nuestras propias normas, el silencio respetuoso e hipócrita, la evasividad de cualquier nueva forma que quebrante nuestro imaginario ritualista, es anatema.

Quiero exponer brevemente hacia donde conduce mi hipótesis al respecto, pues se podría hacer un análisis profundo del tema, lo que dejaré para un próximo ensayo.

Son básicamente similitudes entre nuestra forma de adorar adventista y la forma de adorar católica. Para muestra un botón:

Si de anatema o normas o ritualista hablamos anatema hablamos, el Concilio de Trento lo dejó "clavado" en las conciencias occidentales:

"Si alguno dijere que el sacrificio de la Misa sólo es de alabanza y de acción de gracias, o mera conmemoración del sacrificio cumplido en la cruz, pero no propiciatorio; o que sólo aprovecha al que lo recibe; y que no debe ser ofrecido por los vivos y los difuntos, por los pecados, penas, satisfacciones y otras necesidades, sea anatema [cf. 1743DS].Can. 3 Cap. 9 Sesión XXII Concilio de Trento; 1753DS"
La coincidencia es pensar que ESTA MAL pensar en un culto solo de Alabanza y Acción de Gracias dentro de la Iglesia Adventista. Es interesante ver que no hay intención de la Iglesia Romana de cambiar esto.

Es más, la iglesia Romana da cuenta de que la Santa Misa es el acto mismo del Santuario donde el sacerdote es el Cura y Cristo queda reducido a un pan y un poco de vino, por medio de un hecho misterioso (espantosamente mágico) llamado transubstantación. O sea, Cristo muere constantemente en sus Misas, lo que corresponde a un espíritu y ambientación consecuente de congoja, pena, penitencia, etc. Podemos decir que es un rito, el católico, bien "arquitecturizado", y así lo devela la siguiente cita:

"De este modo la liturgia era, para el hombre medieval, la “obra de arte” por excelencia; que reunía en sí lo más perfecto de la cultura humana puesto al servicio del culto. Verdadera “Gesamtkunstwerk” en la que se conjugaban filosofía, teología, literatura, música, artes plásticas y arquitectura. Sin embargo el hombre medieval tenía una concepción “holística” del culto y la cultura, según la cual estos diversos elementos cobraban vida al ser integrados en la realidad viviente de la liturgia. Por eso se ha de prestar especial atención, al abordar su estudio, de no atomizar y aislar estos diversos elementos que de lo contrario permanecerían, sin duda alguna, admirables, pero irremediablemente carentes de vida; diseminados en museos (las mismas Catedrales se ven reducidas, en cierto modo, a ser magníficos museos), salas de concierto, discos o bibliotecas".

(El término “Gesamtkunstwerk” se atribuye al compositor de ópera Richard Wagner, quien lo acuñó para referirse a un tipo de obra de arte que integraba la música, el teatro y las artes visuales. Wagner creía que la tragedia griega fusionaba todos estos elementos, que luego se separaron en distintas artes).

A todo esto debemos aceptar que el protestantismo ha sido una sustracción de ritos católicos, y reemplazo de los mismos, más que un nuevo planteamiento. Considero que el Adventismo tiene el nuevo planteamiento, pero no ha favorecido los espacios y las normativas internas para propiciar la manifestación de la Verdadera Doctrina de Cristo, basadas en la exaltación de un Dios amoroso, redentor, poderoso personificado en Cristo y en su actual rol en el Cielo. Sólo nos hemos limitado a "mencionar" pero no a "experimentar" lo que decimos. La virtud del Evangelio predicado y exaltado por los Adventistas del Séptimo día debe ser la de un Cristo vivo y presente. No dudo que cada persona tiene una relación próxima con Dios y en ese sentido no quiero entrar a juzgar ninguna relación personal. Pero al hablar de modos comunitarios de Adoración, considero imperante poder replantear la Alabanza y Adoración a través de una visión muy simple pero profunda: Un Cristo vivo y resucitado, intercediendo por nosotros y pronto a venir. Y este replanteamiento debe tener una "arquitectura" basada plenamente en nuestra comisión y no en ritos y conciencias heredadas por siglos desde el paganismo.

La Biblia ya lo platea de una manera directa, simple y convincente:

"Cuando se reúnan, canten salmos, himnos y canciones espirituales. Alaben a Dios el Padre de todo corazón, y denle siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo" (Efesios 5. 19,20. Reina valera, traduccion al lenguaje actual TLA)

 Autor: Gabriel Donoso Valdés, es arquitecto, músico, compositor y productor musical. 
Escribe desde Chile y es uno de los administradores de HimnovaSion.


Lo que Dios limpió no lo llames tu común


Lo que Dios limpio no lo llames tu común

Pr. Homero Salazar
“Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo” (Hechos 10:15-16).

Siempre he sentido preocupación por esta sencilla frase “lo que Dios limpió no lo llames tu común”. Siento que hay mucha sabiduría en esta revelación de Dios a Pedro. No se si nuestra teología adventista le ha puesto límites a esta declaración o no, pero creo que no se le ha dado la importancia debida a esto que, sin duda, tiene mucho que ver con el amor, la aceptación tolerante y el deseo de Dios de llegar con su acción mesiánica a todo corazón. 


Dios nos quiere usar pero nuestra labor se ve limitada y se le quita espontaneidad a nuestro servicio por culpa del constante bombardeo de considerarnos “únicos” y “exclusivos” y por tratar, a las iglesias cristianas hermanas u otras religiones que no tienen que ver con el cristianismo, como “comunes” o “inmundas”. Esta actitud esta lejos de la voluntad de Dios y su trato con los hombres. Si la mantenemos latente en nosotros, lo único que hará es alejarnos de los seres humanos por los cuales Cristo dio su vida y acercarnos mucho más al fariseísmo enfermizo y recalcitrante de su época. Por eso me gusta valorar lo que Pedro entendió, aunque lo hizo un poco tarde ya que podría haberlo entendido al ver y escuchar en vivo y en directo al Maestro.

La conclusión de Pedro la podemos ver en la siguiente declaración cuando estaba en la casa de Cornelio ydio testimonio de lo que había visto en visión:

"Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo” (Hechos 10:28).

Ese es el espíritu y la actitud de Cristo “No llames a ningún hombre común o inmundo”. Cristo quiere que reflejemos esto hoy con los hombres sean o no religiosos, y mucho más cuando teológicamente sabemos que el “Remanente” aún está en formación, no está completo y, porque “Babilonia” aún no es Babilonia, está en formación. Nuestra misión como iglesia militante es predicar, no juzgar, no herir con nuestro exclusivismo, no llamar “común o inmundo lo que Dios ha limpiado” sino amar como Jesús amó, servir como Jesús sirvió y anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a esta luz admirable. 

Es claro que tenemos una misión, es claro que debemos predicar la “verdad Presente” que es "Cristo en su Santuario", quién está intercediendo por nosotros en la primera fase del juicio final pero, de allí, a sentirnos “la última Coca-Cola del desierto” es demasiado arrogante y mentalmente enfermo. Debemos tener mucho cuidado de desequilibrar el mensaje con un evangelio diferente y también de levantar la voz demasiado alto contra el pecado y los pecadores y hablar muy bajito del amor de Dios que es el que “excede a todo conocimiento”, si queremos que la humanidad cambie debemos conectarlos con el amor de Dios y su verdad, todo esto concentrado en la persona de Cristo. 

Cristo y su maravilloso amor es el único capaz de transformar al ser humano desde adentro hacia afuera. Cuando el hombre es guiado a mirar hacia el calvario hay un poder que envuelve ese mensaje, es la oportunidad perfecta para la acción transformadora del Espíritu Santo. Sé que esto puede sonar muy romántico, débil y flojo, sobre todo si el que lee éstas palabras tiene problemas con el legalismo pero, esta verdad está escrita claramente en la Biblia y abandonarla por la “ínfulas” de la “exclusividad” es cavar nuestra propia tumba espiritual. Nunca habrá verdadera conversión si no hay contacto con el amor de Cristo en la cruz. Este es el “evangelio” puro del cual no nos podemos separar jamás y del cual nunca debemos dejar de vivir y cantar. 

Dios quiere vernos rendidos a los pies del nazareno. Sabemos que “Cristo nuestra justicia” es el mensaje que la iglesia militante debe predicar y cantar a voz en cuello. Tenemos la convicción de que es Cristo quién reunirá a todos aquellos que responderán al llamado del amor, los que al final serán su maravillosa “iglesia triunfante” y sabemos que él tiene sus ovejas esparcidas en otros rediles, que lo aman entrañablemente pero que no conocen el mensaje del remanente pero, sabemos también que muy pronto Jesús las juntará las reunirá con nuestra participación o no y seremos un solo rebaño y un solo pastor. Para esto Jesús nos ha llamado como su “remanente”, para que comuniquemos su evangelio y la verdad presente. Cuando hablamos de la “verdad presente” debemos entender que no es otra cosa que Cristo y su función en el presente, la acción de Cristo en el lugar donde él se encuentra en este momento “Cristo nuestra justicia intercediendo por nosotros en el lugar santísimo habiendo iniciado el proceso del Juicio final”. Por eso se necesita una iglesia militante que la proclame, que la anuncie pero CON AMOR, por precepto y por ejemplo una iglesia que “ame a aquellos por los cuales cristo murió” una iglesia viva, eficaz, inclusiva y servicial. 

Por esto y, aunque sé que la música refleja la teología del cantor, si el canto evangélico exalta el nombre de Cristo jamás deberíamos llamar al cantor evangélico “común o inmundo” y mucho menos a su canto. Más bien nosotros debemos sumarnos a este canto, con cantos que contengan la "verdad presente" cantos con esa verdad guiadora que ha sido encomendada para que el Remanente la predique envuelta en amor, sencillez y autoridad. 

No es nuestra misión tratar de “común o inmundo” lo que Dios ha limpiado. Lo que si esta en nuestras manos es cumplir la misión de predicar y anunciar las virtudes de aquel que: 
  1. Está en el lugar santísimo del Santuario del cielo, ahora.
  2. Que quiere ser adorado de manera especial en su día santo, el sábado.
  3. Que pronto vendrá, porque vivimos en el tiempo del fin. 
Estas son las verdades que nuestros hermanos creyentes o no creyentes deben conocer y oír de nuestra boca. Amén.


Pr. Homero Salazar
Senior pastor de la Washington Spanish SDA Church
Silver Spring, Maryland. EE.UU

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