Bitácora de un incrédulo en las Iglesias



Bitácora de un incrédulo en las Iglesias 


Gabriel Donoso 

Un recorrido a sensaciones medievales 

Día 1: sábado
Es sábado de mañana. Me acerco a una iglesia adventista. Un diacono o persona parece estar de guardia o algo así, me mira fijamente y me saluda y me dice: "Feliz sábado". Me adentro en esta iglesia, son las 9.30 de la mañana y me pregunto si el pastor de esta iglesia tendrá poco éxito con sus predicaciones o es una iglesia más de tantas aquellas que pretenden ser la verdadera.

Me siento respetuosamente... solo. En la banca de atrás. Nadie está orando de rodillas, están todos sentados, mirando hacia adelante en grupos a alguna persona que parece estar impartiendo un instructivo del momento. Se estudia un folleto: La Escuela Sabática.

En relación a su arquitectura, no siento ningún tipo de sobrecogimiento. Las alturas no son prominentes, no hay rincones sino un solo foco principal: un pulpito.

Todos esperamos después de esta clase donde solo se vertieron opiniones personales y la mayor parte del tiempo hablo el supuesto maestro. Como soy extraño, me costó contextualizarme con lo que se decía. Escucho muchos ruidos de charlas y dictámenes.

Finalmente, pasa una persona y da unos avisos. Deben ser de acomodo para las actividades de la iglesia en general. De pronto, comienza una música tocada por un piano solo (podrían invertir en la afinación). Desde atrás pasan unas 5 personas por el centro y luego comienza una seguidilla de canciones donde nos ponemos de pie. Luego nos sentamos, y así sucesivamente por al menos una media hora.

El ministro, cura o pastor, comienza a dar aparentemente algunos informes. Son de la iglesia a través del mundo. Menciona algo del progreso de la denominación y de la felicidad de estar reunidos en ese día especial llamado día de reposo. Me gusta algo de esto y es que al parecer hay una gran disciplina de la feligresía y todos se dejan llevar por el espíritu del orador... quién sea (lo que podría cercenar sus conciencias en algún momento y su capacidad de decidir quizás). Luego comienza una música acompañada por un piano, es un upright piano, o de estudio, de muralla. Hay un solo joven tocando guitarra casi imperceptible... semiescondido... solo se ve su brazo mover, su cabeza esta gacha y mira de vez en cuando a la congregación. Parece un poco tímido. Pasan en fila 5 personas desde atrás, se arrodillan al frente, se paran, y cambia la música... todos de pie. Cambia la canción. Termina esta, todos oran. Luego nos sentamos. Comienza luego una serie de canciones, y me canso un poco de pararme y sentarme. Solo cambia la música. Luego comienza la predicación. Debo reconocer que es una buena manera de exponer. Alzamientos de voz, bajas de voz. ¿La temática? Me parece ser la explicación de alguna metodología para no equivocarse o ser mejor cristiano, pero está plenamente referida al ser adventista. Todos hojean mucho la Biblia. Todos visten igual. De pronto, suena algún desubicado y dice "amén"... lo miro y lo veo igual que antes... solo dijo: "amén"

Termina el culto con un canción, el guitarrista sigue allí: compungido. Todos salimos y siento por primera vez la proximidad de las personas. Me abraza el pastor y me desea felicidades en este día. Afuera, todos conversan holgadamente, nadie fuma, nadie dice groserías, pero hablan de cosas cotidianas.

Ha sido un fin de semana agotador. Me voy a mi casa pensando en mi trabajo, las cosas que debo hacer, o quizás el panorama más acertado para este día en la noche. Quizás ver videos con amigos, comernos un asado (barbacoa) o en una de esas ir... al cine. Fue un día más...

Dia 2: Domingo

Nadie puede negar el sobrecogimiento que logra en nosotros el internarse en un templo Católico Medieval o Renacentista. La reverencia y el sentido de la sumisión son fuertemente captados por nuestra conciencia y el sentido kinestésico (sentido del cuerpo). Cuando entro en estos, lo más probable es que me quede "pasmado" en su pórtico principal contemplando la altura y luminosidad gótica que nace de su cúpula central. Luego avanzaremos por las orillas, pues por el centro me sentiría quizás indigno. Por las orillas es mejor, contemplando las "santas" imágenes y acercándome a las personas que contemplan en silencio a estas. Algunos están llorando y otros están incólumes en sus rostros. Pero nadie está saltando, ni diciendo un "Gloria a Dios". Otros están arrodillados frente a confesionarios. Solo se ven ellos, hablando, con quizás quién. Miraríamos sus imágenes, la mayoría de "santos" que recuerdan quizás por nombre a algunos apóstoles o algunos otros personajes que solo el inventario católico conoce, y lo más extraño: ninguna nos sonríe. Todas tienen sus ojos vueltos hacia arriba, con el cuello semitorcido, las caderas semi levantadas de un lado, y una rodilla generalmente superpuesta a la otra. Ninguno está en posición firme, sonrientes, cantando de las victorias de Dios sobre el pecado. La exaltación al Cristo crucificado, al dolor, la sangre, el sacrificio, la penitencia, es constante, permanecerá ahí por muchos siglos.

Ya nos acercamos al altar principal, pero siempre caminando por el costado, y es ahí donde contemplo los objetos de valor y riqueza que tiene esta iglesia. Comprendo que el mensaje es: Esta iglesia es poderosa. Desde adelante, miramos hacia atrás... todos los feligreses miran al cura celebrar la misa (Santa Misa). Al son de canciones - tocadas generalmente por guitarras y voces escuálidas y a veces acompañadas de un majestuoso órgano de tubos del siglo 18 - se ponen de pie y luego se sientan, rezan o repiten lo que la liturgia les dicta. Se escucha el rebote de las voces en la amplitud del templo... sobrecogedor. En algún momento, hay un relajo: se saludan deseándose la Paz. Todos sentados escuchando, todos sentados repitiendo. Nadie se sale del margen. Todos se someten a la liturgia. Finalmente todos salen en silencio. Traspasan los pórticos principales, y sacan sus cigarrillos, suben a sus autos (carros), aumenta el tono de voz, escuchamos groserías y temas cotidianos. Ellos, han cumplido con la liturgia, sus vidas siguen siendo las mismas. Algunos devotos, conversaran con el cura y luego se irán a sus casas con las mismas interrogantes que con las que llegaron. Me voy a casa, pensando que mañana ya es lunes. Fue un día más...

CONCLUSIONES DE UN ADVENTISTA CON NECESIDAD DE ALABAR A DIOS

No es difícil darse cuenta que si superponemos esta experiencia a el modo como se realizan los ritos adventistas, muchas variables calzarían. La exaltación de la "penitencia" se ha hecho cada día más evidente dentro de nuestra iglesia, al igual que un ritual católico, el cual muchos decimos no compartir , pero que sin duda lo ponemos en praxis sábado a sábado en su forma. Somos, por cultura, admiradores de la "reverencia penitenciaria". Donde la confesión de las culpas, la exaltación de las leyes, de nuestras propias normas, el silencio respetuoso e hipócrita, la evasividad de cualquier nueva forma que quebrante nuestro imaginario ritualista, es anatema.

Quiero exponer brevemente hacia donde conduce mi hipótesis al respecto, pues se podría hacer un análisis profundo del tema, lo que dejaré para un próximo ensayo.

Son básicamente similitudes entre nuestra forma de adorar adventista y la forma de adorar católica. Para muestra un botón:

Si de anatema o normas o ritualista hablamos anatema hablamos, el Concilio de Trento lo dejó "clavado" en las conciencias occidentales:

"Si alguno dijere que el sacrificio de la Misa sólo es de alabanza y de acción de gracias, o mera conmemoración del sacrificio cumplido en la cruz, pero no propiciatorio; o que sólo aprovecha al que lo recibe; y que no debe ser ofrecido por los vivos y los difuntos, por los pecados, penas, satisfacciones y otras necesidades, sea anatema [cf. 1743DS].Can. 3 Cap. 9 Sesión XXII Concilio de Trento; 1753DS"
La coincidencia es pensar que ESTA MAL pensar en un culto solo de Alabanza y Acción de Gracias dentro de la Iglesia Adventista. Es interesante ver que no hay intención de la Iglesia Romana de cambiar esto.

Es más, la iglesia Romana da cuenta de que la Santa Misa es el acto mismo del Santuario donde el sacerdote es el Cura y Cristo queda reducido a un pan y un poco de vino, por medio de un hecho misterioso (espantosamente mágico) llamado transubstantación. O sea, Cristo muere constantemente en sus Misas, lo que corresponde a un espíritu y ambientación consecuente de congoja, pena, penitencia, etc. Podemos decir que es un rito, el católico, bien "arquitecturizado", y así lo devela la siguiente cita:

"De este modo la liturgia era, para el hombre medieval, la “obra de arte” por excelencia; que reunía en sí lo más perfecto de la cultura humana puesto al servicio del culto. Verdadera “Gesamtkunstwerk” en la que se conjugaban filosofía, teología, literatura, música, artes plásticas y arquitectura. Sin embargo el hombre medieval tenía una concepción “holística” del culto y la cultura, según la cual estos diversos elementos cobraban vida al ser integrados en la realidad viviente de la liturgia. Por eso se ha de prestar especial atención, al abordar su estudio, de no atomizar y aislar estos diversos elementos que de lo contrario permanecerían, sin duda alguna, admirables, pero irremediablemente carentes de vida; diseminados en museos (las mismas Catedrales se ven reducidas, en cierto modo, a ser magníficos museos), salas de concierto, discos o bibliotecas".

(El término “Gesamtkunstwerk” se atribuye al compositor de ópera Richard Wagner, quien lo acuñó para referirse a un tipo de obra de arte que integraba la música, el teatro y las artes visuales. Wagner creía que la tragedia griega fusionaba todos estos elementos, que luego se separaron en distintas artes).

A todo esto debemos aceptar que el protestantismo ha sido una sustracción de ritos católicos, y reemplazo de los mismos, más que un nuevo planteamiento. Considero que el Adventismo tiene el nuevo planteamiento, pero no ha favorecido los espacios y las normativas internas para propiciar la manifestación de la Verdadera Doctrina de Cristo, basadas en la exaltación de un Dios amoroso, redentor, poderoso personificado en Cristo y en su actual rol en el Cielo. Sólo nos hemos limitado a "mencionar" pero no a "experimentar" lo que decimos. La virtud del Evangelio predicado y exaltado por los Adventistas del Séptimo día debe ser la de un Cristo vivo y presente. No dudo que cada persona tiene una relación próxima con Dios y en ese sentido no quiero entrar a juzgar ninguna relación personal. Pero al hablar de modos comunitarios de Adoración, considero imperante poder replantear la Alabanza y Adoración a través de una visión muy simple pero profunda: Un Cristo vivo y resucitado, intercediendo por nosotros y pronto a venir. Y este replanteamiento debe tener una "arquitectura" basada plenamente en nuestra comisión y no en ritos y conciencias heredadas por siglos desde el paganismo.

La Biblia ya lo platea de una manera directa, simple y convincente:

"Cuando se reúnan, canten salmos, himnos y canciones espirituales. Alaben a Dios el Padre de todo corazón, y denle siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo" (Efesios 5. 19,20. Reina valera, traduccion al lenguaje actual TLA)

 Autor: Gabriel Donoso Valdés, es arquitecto, músico, compositor y productor musical. 
Escribe desde Chile y es uno de los administradores de HimnovaSion.


3 comentarios:

  1. Excelente panorama... para saber en donde estamos parados y hacia donde dirigimos.

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  2. Buen artículo...
    Deberíamos tener nuestras propias formas de alabanza y adoración y no un mero reflejo de la iglesia católica...

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  3. Muy buen artículo.

    Creo que deberíamos tener nuestro propio modo de alabar y adorar a Dios y no reproducir en menor o mayor grado lo que nos legó o dejamos que nos legara la iglesia católica........

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