Una iglesia para todos



Una iglesia para todos
Edwin Gabriel Vargas

Pablo escribio:
Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible. Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la ley me volví como los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la ley), a fin de ganar a éstos. Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley. Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos (1 Corintios 9:19-23 NVI).



¿Qué quiso decir el apóstol cuando dijo: “Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles”? Este pasaje bíblico ha resultado ser controversial para algunos en la Iglesia. Pareciera una declaración evangelística un tanto extrema. ¿Acaso el apóstol Pablo no tenía límites? ¿Será posible llegar a ser “todo para todos”? ¿En qué manera se hizo Pablo como los Judíos, o como los que estaban bajo la ley, o los que no estaban bajo la ley, y que tal de aquellos a los cuales el llama débiles? ¿Cuales son los ejemplos bíblicos en los que podemos ver y entender lo que Pablo afirma en estos versículos?

Dentro de nuestra iglesia tantos los hermanos que se consideran conservadores como los que se consideran liberales tienden a interpretar estos versículos de maneras distintas. Los liberales a menudo utilizan estos versículos para afirmar el que se pueden utilizar métodos, formas y estilos diferentes para alcanzar diferentes personas. Como es de esperar este argumento no satisface al grupo conservador. Estoy seguro que usted puede imaginarse a mas de uno diciendo: “Pero un momento, deben haber limites claros y específicos. No podemos mezclar lo santo con lo profano con el pretexto de salvar al mundo”. Quizás usted se puede identificar con una de las dos posiciones. Pero, ¿quien tiene la razón? ¿Será que este pasaje le estará dando libertad a la iglesia de utilizar métodos distintos a los que esta acostumbrada a utilizar? En este artículo trataremos de mirar el texto bíblico y dejar que sea el texto y el contexto nos ayuden a contestar estas importantes preguntas.

Contexto

Para poder entender el tren de pensamiento de Pablo en el 1 Corintios 9:19-23 debemos examinar el contexto en el cual Pablo está escribiendo. Los versículos 19-23 son parte de un contexto mayor que parte en 1 Corintios 8-11. El apóstol Pablo contesta una pregunta que el mismo había levantado en el capitulo 9 donde el comienza diciendo: “¿No soy libre? ¿No soy apóstol?”. Pablo contesta su pregunta en el versículo 19 diciendo: “Aunque soy libre..”.

Günther Bornkamm habla acerca de esta libertad de la cual Pablo escribe, diciendo: “La libertad aquí no se trata de un derecho que Pablo reclama sino del renunciamiento del derecho propio por el bien del prójimo”.[1] Esta libertad contrasta con el libertinaje que el liderazgo corrompido de la iglesia de los Corintios estaba enseñando.

Una de las características mas dramáticas de la libertad de la cual Pablo se esta refiriendo es que la libertad que el ejercía en su ministerio era una libertad que unía a la Iglesia mientras la “libertad” que enseñaban los falsos maestros de la Iglesia de Corintios dividía y separaba a la iglesia. Uno de los temas predominantes del apóstol Pablo en la carta de los Corintios es su énfasis del amor por encima de cualquier don inclusive del “conocimiento” del cual muchos líderes de iglesia de Corintios se jactaban. Pablo les quería hacer saber a los Corintios que el renunciaba por amor a ellos a sus derechos como apóstol con tal de “salvar a algunos por todos los medios posibles”. La libertad de la cual habla Pablo y que le permite ser como judío, o como el que no tiene ley, etc. es una libertad que utilizaba para unir a las personas a Cristo y por ende unas a otras. En 1 Corintios 9:19-23 Pablo procede a explicar hasta donde el fue capaz de llegar para alcanzar a otros con el Evangelio.

El tema central de 1 Corintios 9:19-23

En los versículos 19-23 el tema central lo es el ganar (κερδάνω) o el salvar (σώσω) “algunos por todos los medios posibles”. Esta frase es utilizada 6 veces en estos versículos.
Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible. Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la ley me volví como los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la ley), a fin de ganar a éstos. Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley. Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos” (1 Corintios 9:19-23 NVI).
Pablo hace énfasis en dejar claro cual es su misión, “ganar” y “salvar” a tantos como fuera posible. Pablo estaba comprometido a alcanzar a grupos específicos con que existían en su entorno y con los cuales estaba familiarizado.

El primer grupo que Pablo menciona lo son los judíos. Pablo dice: “Entre los Judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos”. ¿Que quiso decir Pablo con esto? ¿Si Pablo ya era judío de nacimiento, como es posible que se volviera como los judíos? Cuando el apóstol fue llamado por Jesucristo de camino a Damasco, Pablo pasó de ser Saulo de Tarso el fariseo, a Pablo el apóstol. Al entender el sacrificio de Cristo en la cruz, comprendió que las leyes y las reglas ceremoniales que practicaba como fariseo no eran necesarias para su salvación y por lo tanto dejo de practicarlas. F. W. Grosheide en su comentario de 1 Corintios dice que aunque Pablo afirmaba que estaba libre de las leyes ceremoniales de los judíos, Pablo no consideraba como pecado observar estas leyes siempre y cuando no se entendieran las mismas como método para obtener la justificación.[2]

Pablo fue flexible con los Judíos asegurándose que no hubiese ningún obstáculo para el poder predicar el Evangelio efectivamente. En Hechos 16:3 Pablo fue al extremo de circuncidar a Timoteo a causa de los Judíos que estaban en Jerusalén a pesar de que Pablo estaba bien claro en su posición en cuanto a la circuncisión y el valor de la misma. Pablo en 1 Corintios 7:19 escribe lo siguiente acerca de la circuncisión: “Para nada cuenta estar o no estar circuncidado; lo que importa es cumplir los mandatos de Dios”.

Es en este aspecto que Pablo claramente se volvió como judío para ganar a los judíos. Este es un gran ejemplo para la Iglesia hoy en cuanto a las prácticas, métodos y formas con las cuales se pueden alcanzar ciertos grupos de personas. Pablo y Timoteo fueron al extremo de participar de un ritual el cual había desplazado la gracia y el favor de Dios hacia su pueblo y lo había sustituido a una mera señal física. ¿Pero porque lo hicieron? ¿Acaso no estaba mezclando rebajando la santidad y la pureza del evangelio al acceder y participar de una ceremonia ritual caducada al someter a Timoteo al ritual de la circuncisión? ¿Estaba Pablo mezclando la verdad con la mentira? Claramente el argumento de Pablo es que esto fue necesario para poder alcanzar a los judíos. En otra ocasión Pablo se cortó el cabello de acuerdo a un voto Judío (Hechos 18:18) manteniendo la costumbre Judía con el objetivo de evitar problemas y obstáculos para predicar efectivamente el evangelio en esa comunidad (Hechos 21:20-16).[3]

A través de la Biblia vemos como Pablo se acomodaba a la situación en la cual se encontraba y según las personas que quería alcanzar pero de ninguna manera Pablo rebajaba los principios ni las verdades del Evangelio. En otra ocasión vemos a Pablo negándose a acomodarse a las demandas de los Judíos aun cuando estaba el apóstol Pedro de por medio (Gálatas 2:11-21). Pedro no quería comer con los gentiles cuando estaba en la presencia de los Judaizantes. ¿Por que Pablo reprobó tan enfáticamente la conducta de Pedro en esta ocasión? Al parecer en esta ocasión los Judaizantes estaban poniendo en peligro la verdad fundamental del evangelio en cuanto a la salvación. Pedro, al acceder a las demandas de los Judaizantes les estaba enseñando a todos que las obras eran necesarias para obtener la salvación. Por esta razón Pablo no tuvo ningún problema en corregir a Pedro y a los Judaizantes que estaban poniendo en peligro el entendimiento correcto de que la salvación es únicamente un regalo de Dios por medio de la gracia. Esto nos enseña que Pablo claramente tenía límites en cuanto a su enseñanza de volverse “todos para alcanzar a todos”.

La Iglesia nunca debe comprometer el mensaje de salvación que Cristo nos ha encomendado, ya sea por tradiciones observadas por los conservadores o por nuevas prácticas de los liberales. Una lección importante que podemos aprender de este relato bíblico lo es que las practicas, formas y métodos en las cuales se comunican el evangelio cambian, pero el mensaje y los principios del evangelio no cambian. Algunos pretenden decir que como Dios no cambia, los métodos, practicas y formas tampoco deben cambiar, pero esto no es lo que enseña la Biblia. Podemos ver claramente a través de toda la Biblia que Dios constantemente cambió la manera en la cual se comunicó con el ser humano. Hebreos 1:1-2 dice:
“Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo”.

A pesar de que Dios ha utilizado muchas maneras para hablarles a sus hijos el mensaje siempre ha sido el mismo. Por lo tanto no debemos tenerle miedo al cambio de las formas y los métodos de presentar el evangelio mientras el mensaje sea el mismo. Es importante notar que Pablo esta bien claro cuales son los limites. Pablo jamás hubiese dicho que para ganar a los ladrones se hizo ladrón, o que para ganar a los adúlteros se hizo adultero. Claro que no, de ninguna manera. Pablo se declara “comprometido con la ley de Cristo”, y obviamente la ley de Cristo incluye los diez mandamientos.

Pablo se refiere a otro grupo conocido como los “que están bajo la ley”. La mayoría de los eruditos en el tema están de acuerdo en que Pablo esta haciendo referencia a los Gentiles que se han convertido al Judaísmo, aceptando los requerimientos de la ley Mosaica. Este segundo grupo de personas es bastante parecido al primer grupo pero no son exactamente iguales y Pablo se asegura de incluirlos porque esta categoría de persona es parte de la iglesia de Corinto a la cual el le escribe. Esta distinción que hace Pablo es relevante para nosotros hoy. Podemos pertenecer a una misma iglesia mundial y creer en las mismas doctrinas, pero somos diferentes. Estas diferencias pueden ser de índole de raza, cultura, esferas sociales y o económicas. A la hora de ministrar Pablo tomaba todas esas diferencias en cuenta y se acomodabas a ellas para poder presentar el evangelio efectivamente sin comprometer los principios eternos del evangelio.

Pablo menciona un tercer grupo y los describe como “aquellos que no tienen ley”. Cuando contrastamos a este tercer grupo con los dos anteriores nos podemos dar cuenta de que Pablo se refiere a los gentiles que no se han convertido ni al Judaísmo ni al Cristianismo y por lo tanto “no tienen ley”. En el relato bíblico encontramos ocasiones en las cuales Pablo se “volvió como los que no tienen ley”. En Hechos 17:23 Pablo en una ciudad predominante Griega Pablo hizo uso del idioma, filosofía y la literatura propia de la religión pagana de la región para explicar el Evangelio y al verdadero Dios. Interesantemente hoy en día algunos hermanos se escandalizan al ver que algunos utilizan métodos que no fueron creados dentro del cristianismo para alcanzar a otros, sin embargo desde el Siglo I podemos ver como el cristianismo se valió de diversos métodos para comunicar el Evangelio efectivamente. Algunos cristianos tienden a tomar líneas puritanas donde todo lo que es creado fuera del cristianismo es del mundo y por lo tanto es malo. Un ejemplo de extremo de esta línea de pensamiento dentro del cristianismo lo son los Amish donde se han recluido ellos mismos del “mundo” con tal de permanecer “puros”. Ciertamente estos hermanos se les hace difícil ver la distinción entre métodos amorales y métodos morales lo que nos trae al último grupo al cual Pablo enumera.

Pablo hace referencia a un ultimo grupo al cual él llama “los débiles”. La mayoría de los comentaristas concuerdan en que este grupo de “los débiles” son los mismos a los cuales Pablo hace referencia en 1 Corintios 8 donde la palabra débil (ἀσθενὴς) es utilizada 5 veces. Kenneth V. Neller trae a colación que esta palabra débil (κερδήσω) utilizada en los versículos 19-23 es un termino misiológico que no se desarrollo dentro de los círculos cristianos sino dentro de los círculos Judíos para aplicarlo a los esfuerzos proselitistas de los Judíos.[4] Larry Richards, por su parte, dice que esta palabra débil (ἀσθενὴς) utilizada para describir a los débiles en el versículo 22, se refiere al mismo grupo débil del capitulo 8 que describe a cristianos con consciencias débiles. Cuando estudiamos el capitulo 8 de Corintios podemos darnos cuenta como Pablo se volvió “como los débiles con tal de ganar a los débiles”. El concluye diciendo que si hay algo que el hace (en este caso comer comida sacrificada a ídolos) que se puede convertir en causa para hacer caer a su hermano el prefiere dejar de hacerlo, aunque no tenga nada de la malo el en si mismo. Pablo concluye 1 Corintios 8:13 diciendo: “Por lo tanto, si mi comida ocasiona la caída de mi hermano, no comeré carne jamás, para no hacerlo caer en pecado”.

Esta enseñanza del apóstol Pablo también es de suma importancia para nosotros hoy. Existen diversas prácticas y métodos utilizadas en la iglesia que aunque no tienen nada de malo en si mismas pueden ser ofensivas en las mentes de algunos hermanos los cuales Pablo llama “débiles”. Pablo aconseja que si son realmente ofensivas para algunos hermanos débiles es mejor que no se practiquen, no porque halla algo malo en si mismas, sino para no hacer caer al hermano. Esta enseñanza de Pablo demuestra un balance en los métodos que escogemos para evangelizar. Debe haber un respeto mutuo entre hermanos donde hagamos igual que Pablo, renunciamos a nuestra libertad o derechos para poder alcanzar al que todavía no conoce a Jesús o quizás tiene una fe nominal en el caso de los débiles.

Conclusión

En el versículo 23 Pablo da la razón para su comportamiento. Él dice: “Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles. Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos”.

Pablo no ve la contextualización o acomodación del evangelio como una opción si no como parte del llamado de predicar el Evangelio mismo. Esto constituye una valiosa lección para la iglesia contemporánea. El “hacernos todo para todos” no es una opción sino un mandato, es la manera misma de compartir el Evangelio. Cristo es nuestro mayor ejemplo siendo que el mismo se hizo uno de nosotros sin participar de nuestros pecados para ganarnos. Jesús fue tentado como nosotros y sufrió como nosotros para poder salvarnos a nosotros. Pablo se identifica con Jesús al volverse como Judío, al volverse como los que están bajo la ley, al volverse como los que no tienen ley y como los débiles, para salvar a todos, por todos los medios posibles.

Al ser sinceros con nosotros mismos tenemos que admitir que estamos muy cómodos en nuestras iglesias. Compartimos mayormente con personas que piensan como nosotros, hablan como nosotros, y hacen las mismas cosas, de la misma manera que nosotros. Después de esto nos preguntamos ¿por que no se ha terminado de predicar el Evangelio a toda nación, raza, tribu y lengua? Pablo claramente se acomoda a la cultura y a la cosmovisión de las personas a su alrededor en los asuntos que no son de índole moral para comunicar efectivamente el evangelio.

En más de una ocasión Pablo utilizó las artes, el idioma, la poesía y hasta la filosofía para poder ministrar con las buenas nuevas del Evangelio. Pablo estaba dispuesto a sacrificar su libertad y sus derechos para poder alcanzar a los perdidos y como resultado la iglesia crecía y se unía con gran poder.[5] Hoy en día cientos de misioneros hacen lo mismo en diferentes países aprendiendo sobre la cultura, la cosmovisión, el arte y la política de muchos otros de países contar de poder ganar a todos. ¿Es posible volvernos como los Indues para ganarlos a ellos sin comprometer el evangelio? ¿Es posible volvernos como los Iraníes para ganarlos a ellos sin comprometer el evangelio? Pues ¡claro que si! ¡Pablo lo hizo de manera efectiva! ¿Entonces por que se nos hace tan difícil aplicar este ejemplo de Pablo a nuestras comunidades locales?

¿Cómo serían nuestras Iglesias si siguiéramos el ejemplo de Pablo y comunicáramos el Evangelio a las personas que están a nuestro alrededor que son diferentes a nosotros de manera que pudiesen entender? Hoy en día pareciera que a muchas iglesias se le ha hecho difícil no solo comunicar el Evangelio a personas de distintas cosmovisiones y persuasiones religiosas sino que se le dificulta aun comunicar el Evangelio a su propia generación joven debido a que los métodos y tradiciones han adquirido un grado de rigidez “santa” y “canónica” que no les permite acomodarse y contextualizarse a su propia nueva generación. Muchas iglesias han preferido cerrar sus puertas y dejar de existir antes de cambiar sus métodos y formas tan veneradas. El miedo existente en este tipo de iglesia es el no mezclar lo “santo con lo profano”. Aunque la intención puede ser muy buena, está basada en el temor y no en el ejemplo que nos da las Sagradas Escrituras. Si seguimos el ejemplo del apóstol Pablo no tenemos nada que temer. Pablo nunca mezclo lo “santo con lo profano” sino que hizo una clara distinción entre los principios del evangelio y los mantuvo siempre, pero cuando se trataba de cosas amorales como ciertas tradiciones, poesía o herramientas de retórica, Pablo las utilizó todas para ganar a tanto a los Judíos, gentiles, paganos y a los débiles. Pablo no solo nos da el ejemplo sino que nos da un mandato cuando dice en 1 Corintios 11:1: “Imítenme a mí, como yo imito a Cristo”.

Esta no es una estrategia opcional que quizás deba o no adoptarse par ganar a las personas a nuestro alrededor, sino que es la manera en la cual el evangelio funciona. Este concepto es descrito por la sierva de Dios cuando dice: “Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía a sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Seguidme’”.[6]

El Salvador trataba con los hombres, los entendía, hablaba su idioma, comía con ellos, les hablaba en su idioma y les mostraba simpatía atendiendo sus necesidades y ganando su confianza. ¡Imagínense Un Dios santo completamente encarnado en nuestra humanidad! Esto conlleva contextualización en el mayor de los grados porque Dios se hizo hombre “no queriendo que nadie se pierda sino que tengan vida eterna”.

A la luz del estudio de 1 Corintios 9:19-23 podemos entender que la iglesia necesita diversidad de métodos y prácticas porque vivimos en un mundo muy diverso. Vemos que Pablo contextualizó el Evangelio con mucho éxito y que esto nunca significo comprometer la pureza del mismo. Craig Blomberg dice que es muy difícil el querer justificar patrones de evangelismo prescritos, las mismas estrategias, las mismas manera pre-empacadas de conectar con todas las personas con quien queremos compartir el Evangelio.[7]

Pablo dice que él se “volvió todo para todos” por causa del evangelio, para participar de sus frutos”. ¿Será posible que nosotros participemos de los frutos del Evangelio sin volvernos “todo para todos”?

En el contexto mas amplio Pablo concluye que debemos vivir el cristianismo no centrados en nosotros mismos sino buscando el beneficio de otros. Pablo dice en 1 Corintios 10:24-30: “Que nadie busque sus propios intereses sino los del prójimo”.

Sería bueno que nos preguntáramos: ¿Estamos individualmente y como Iglesia buscando de todo corazón el beneficio de los demás, o estamos buscando nuestra comodidad? La esclavitud auto-impuesta de Pablo consistía en traer a todos cuanto les fuera posible, creyente o no creyente, más cerca de Jesús. Al hacer esto Pablo no asumía que todos los aspectos de las culturas que le rodeaban era malos en si mismos sino que utilizaba los aspectos culturales de las personas a su alrededor como un método autentico de presentar el Evangelio, convirtiéndose “todo para todos”, de manera que el Cristianismo podía ser entendido y aceptado por aquellos a su alrededor sin comprometer la esencia del Evangelio.

Edwin Gabriel Vargas. (Puerto Rico, EE.UU.). Pastor en la Conferencia de Oregon. Está completando la Maestría en Divinidades. Especialista en liderazgo juvenil. Cantante y productor musical.
Referencias

[1]Günther Bornkamm, Paul (Minneapolis : Fortress Press, 1995), 174.

[2]F. W. Grosheide, Commentary on the first Epistle to the Corinthians the english text with introduction, exposition and notes (Grand Rapids, MI.: Eerdmans, 1972), 212.

[3]W. L. Richards, 1 Corinthians: The essentials and nonessentials of Christian living (Nampa, ID.: Pacific Press, 1997).

[4]Ibid.

[5]Bob Deffinbaugh, “When My Right may Be Wrong”, Retrieved ob June 1, 2012 from: http://bible.org/seriespage/when-right-may-be-wrong-1-cor-91-23

[6]Ellen G. de White, The Ministry of Healing (Mountain View, CA: Pacific Press, 1942), 144.

[7]Craig Blomberg, 1 Corinthians (Grand Rapids, MI.: Zondervan, 1994). 

2 comentarios:

  1. Un extraordinario articulo que nos hace meditar en como cumplimos la mision hoy en dia. Solo me queda una dudo (aunque parezca iluso)¿ Cuales son esas "diversas prácticas y métodos utilizados en la iglesia que aunque no tienen nada de malo en sí mismas pueden ser ofensivas en las mentes de algunos hermanos"?

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  2. Cómo ganarían (siguiendo la misma lógica) a las prostitutas, homosexuales, etc... Parece muy "linda" su lógica pero no tiene base ni peso biblico como dice Pedro Los escritos de Pablo que los indoctos tuercen como asi tambien las otras escrituras para su propia perdición.

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