Análisis crítico al video 3 de Oliver Coronado: El creador de los instrumentos

Este artículo es parte de una serie de publicaciones con el fin de analizar los videos creados por el hermano Oliver Coronado. No lo hacemos porque creamos que valga la pena la discusión ni la controversia, sino porque creemos que dichos videos están haciendo daño a la iglesia al presentar conceptos sesgados, textos sacados fuera de contexto e introduciendo un pensamiento que no lleva a la unidad, sino a la división.





¿Hay Instrumentos Musicales Santos y Profanos? - Análisis Crítico Al Vídeo "El Creador de los Instrumentos"

¿Hay Instrumentos Musicales Santos y Profanos? - Análisis Crítico Al Vídeo: El Creador de los Instrumentos de la serie El Poder Oculto de la Música de Oliver Coronado

André Reis es Licenciado en Teología por la Universidade Adventista de São Paulo donde fue por tres años Asistente de Investigación y Traductor en el Centro Elena G. de White - Brazil. Es Magister en Música por la Longy School of Music, Cambridge, EE.UU. y candidato al PhD en Nuevo Testamento en la Universidad Adventista Avondale.

Nota del editor:

Este artículo es parte de una serie de publicaciones con el fin de analizar los videos creados por el hermano Oliver Coronado. No lo hacemos porque creamos que valga la pena la discusión ni la controversia, sino porque creemos que dichos videos están haciendo daño a la iglesia al presentar conceptos sesgados, textos sacados fuera de contexto e introduciendo un pensamiento que no lleva a la unidad, sino a la división.

Los artículos están siendo preparados por teólogos y pastores de la IASD. El hermano Coronado y otros que creen en su pensamiento, dan la impresión falsa que su pensamiento es oficial de la IASD, lo que no es tal. También suele postular que todo aquel que se oponga a su idea simplemente está intentando introducir en la iglesia “fuego extraño” (sección de la Biblia que les gusta citar, y que está, obviamente fuera de contexto). El caso es que hay muchos pastores que vemos con preocupación que estos videos y otros libros similares, lo que están produciendo es un grave deterioro de las buenas relaciones de hermandad en la iglesia, introduciendo sospecha, discusiones y controversias, produciendo todo lo contrario de lo que se supone debe ser un aporte a la misión de la iglesia.

Quienes preparan los artículos de esta serie son personas responsables, que pretenden utilizar la Biblia de una manera correcta, sin sacar textos fuera de contexto y de usar el espíritu de profecía, precisamente para lograr lo que Elena de White pretendía: Ayudar al pueblo de Dios a crecer y asumir la misión dada por el Señor a su iglesia.

Pensando en quienes están viviendo una confusión y se sienten anonadados al ver la proliferación de estos videos y otros materiales, procuramos dar otra voz que sea, distinta, y que busque el equilibrio y la unidad.

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Introducción

Este artículo analiza al vídeo número 3 de la serie de 8 vídeos titulados “El Poder Oculto de la Música” de Oliver Coronado, predicador itinerante originario de Venezuela. Los vídeos han sido creados teniendo en mente al público laico y han tenido una amplia distribución en las comunidades adventistas hispanas en todo el mundo a través del Internet y del ministerio independiente de Esteban Bohr, Secretos Revelados (www.secretsunsealed.org). A pesar de que los argumentos aquí refutan a los del vídeo específicamente, el enfoque de Coronado representa la opinión general de los que defienden la falsa distinción entre instrumentos “santos” y “profanos” y por eso, este artículo es de utilidad para todos los que se interesan en el asunto de la música en la iglesia.

No es de extrañar que el material de Coronado sea promovido por el ministerio de Bohr. Tanto éste como la serie de vídeos tienden a basarse en teorías conspirativas, en la paranoia y el sensacionalismo, enfoques bastante comunes en ministerios adventistas independientes. El nombre Secretos Revelados implica que la revelación divina para el hombre es un misterio, un secreto que debe ser decodificado en el estilo del “Código Da Vinci”. La implicación es que Bohr y sus predicadores supuestamente tienen la clave interpretativa de estos secretos que no son conocidos por la gente común.

El título de los DVDs “El poder oculto de la música” es sensacionalista, porque la música en si no tiene ningún “poder oculto”. Probablemente la música sea la más objetiva y clara de las artes; ella crea fuertes sentimientos y mueve nuestras más íntimas emociones. La música es la más personal de las artes, y por eso es poderosa y, muchas veces, controvertida. El error de algunos en cuestiones musicales es porque quieren añadir peso moral a las emociones que la música evoca. Pero emociones no tienen moralidad intrínsecas; si la música melancólica me hace triste, esa tristeza no es necesariamente inmoral; si la música alegre y energética me estimula, tampoco puede ser esa alegría inmoral. Pero ese asunto es tema para otro artículo.

Lo que necesitamos destacar es que las sospechas levantadas por Coronado en contra la música como arte “oculta” son tendenciosas y unilaterales. ¿Por qué no hay vídeos de su ministério sobre el poder oculto de la arquitectura, de la pintura, o el poder oculto de la poesía? El poder de la música es estigmatizado porque es malinterpretado.

En nuestra iglesia, la idea de que la música tiene un poder “oculto” proviene también de escritores evangélicos de los años 60 y 70, quienes, por el deseo de proteger a los jóvenes contra lo que percibían ser la música satánica del rock, diseminaron mitos y falsedades acerca de este supuesto “poder oculto” de la música. En cada nueva versión de los vídeos, la voz siniestra del narrador prepara al oyente a pensar que la música de la iglesia es el principal objetivo de la conspiración satánica para provocar la destrucción de la iglesia. Este enfoque sensacionalista tiende a generar suficiente agitación en las comunidades adventistas por el interés de ciertas personalidades en el sensacionalismo y las teorías de conspiración. La mezcla casi supersticiosa que Coronado y Bohr hacen entre música y profecía es una poción efectiva para atraer a individuos con tendencias extremistas.

Pero muchos no están convencidos. Debido a su enfoque problemático, los vídeos de Coronado han causado controversia en las comunidades adventistas; nuestras iglesias se han dividido entre partidarios y opositores de Coronado. Esta polarización es siempre el caso en que nuestros miembros se ven obligados a posiciones extremas, basadas en informaciones superficiales en materia de interpretación de la Biblia y los escritos de Elena de White sobre cualquier tema, ya sea música, salud, o profecía. Coronado presenta a los oyentes alternativas rígidas, en estilo “blanco y negro” o “nosotros contra ellos”, que sin duda dificultan el diálogo y tienden a romper las buenas relaciones interpersonales. Me gustaría que la gente vibrase con materiales que realmente contribuyen a la discusión de la música y conferencias que no desinformen a la iglesia.
Uno de los problemas con el enfoque de Coronado es tratar de universalizar su experiencia personal como músico secular convertido; en otras palabras, suponer que le ocurrió a él, sin duda ocurre con los demás. El considera su experiencia como un estándar para la experiencia de otros, lo cual es sumamente subjetivo y peligroso. Esto no es una forma saludable de querer edificar la Iglesia. Si no le gusta la percusión porque le recuerda sus días como músico mundano, eso no necesariamente es cierto para otros músicos.

Como veremos más adelante, las razones de la polarización y la controversia en torno a los vídeos de Coronado son debido a sus presupuestos erróneos. Él llega al texto con ideas preconcebidas y busca en el texto bíblico apoyo para ellas. También hay muchas falacias lógicas y conceptos desarticulados sobre la música y los instrumentos musicales en la Biblia. La falta de un método académico de investigación a menudo lleva a Coronado a contradicciones.

En este artículo se analizan brevemente treinta errores presentes en el vídeo (el promedio es de uno por cada dos minutos de vídeo). He intentado ser lo más objetivo posible, analizando sus ideas de manera fría y objetiva, para que el lector pueda entender por qué las ideas del hermano Coronado están equivocadas. Sin duda habrá otras cuestiones que podrían abordarse. Cada error va seguido de un temporizador basado en el vídeo disponible en http://www.youtube.com/watch?v=8gKoBLNeiQ8


Error 1: “¿Divinos instrumentos?” (00:08)

El vídeo es presentado por un narrador que introduce la idea de “divinos instrumentos.” La declaración es engañosa y tiene la intención de preparar al oyente para aceptar la distinción artificial entre los instrumentos musicales divinos e instrumentos comunes que Coronado defiende en su vídeo. Como veremos más adelante, esta distinción no existe en la Biblia ni en el los escritos de Elena de White, lo que desde el comienzo marca el tono equívoco de la presentación.

Error 2: Descontextualizar textos de Elena de White (1:50)

Coronado basa su serie de estudios sobre la música en una cita descontextualizada de Elena G. de White. A comenzar del vídeo #2, Coronado introduce sus temas con la siguiente cita:

Las cosas que han ocurrido en el pasado también acontecerán en el futuro. Satanás convertirá la música en una trampa debido a la forma como es dirigida. Dios exhorta a su pueblo, que tiene la luz ante sí en la Palabra y los testimonios, a que lea y considere, y luego que obedezca. Se han dado instrucciones claras y definidas a fin de que todos comprendan. (2 MS 43)

Coronado no hace ningún esfuerzo por contextualizar dicha cita. En este texto, Elena G. de White advierte, en el contexto del movimiento de la Carne Santificada en 1900 contra el uso en la adoración de música que sirva para apoyar herejía teológicas y un culto de caos, donde el canto congregacional, instrumentos musicales están mezclados a herejías y extrañas manifestaciones físicas.[1] La advertencia fue escrita en enero sobre lo que sucedería en septiembre de 1901 en Indiana. La música en Indiana era parte de un culto y de una teología desequilibrada, eso no está en discusión. La lectura descontextualizada de Coronado lleva a la conclusión errónea de que la música es parte de un escenario profético. El mal uso de este pasaje ha dado lugar a un clima de sospecha en contra de los músicos adventistas. Muchos se ponen a investigar quienes están cumpliendo la “profecía de Indiana”. Se convierten en bomberos de Dios listos a apagar cualquier “fuego extraño”. Este enfoque estilo de teoría conspirativa es típico de grupos con una teología perfeccionista y de algunos ministerios independientes.

Observese que el himnario usado por los hermanos de la Carne Santificada indica que el estilo de música era muy similar a la música adventista del himnario actual. Muchos de los himnos que cantamos en la actualidad fueron cantados por ellos acompañados por una banda que tenía flautas, violines, tambores y otros instrumentos. Lo que hacía la música objetable es el hecho que ella acompañaba doctrinas extrañas del movimiento y por eso se convirtió en una “trampa”. Del mismo modo, en otro pasaje la autora señala que la música clásica del órgano de la misa católica es una “trampa” porque enmascara doctrinas falsas.[2]

La teología adventista de la música en la adoración tiene sus raíces en las Escrituras, no en distorsiones de citas aisladas de Elena de White. En las Escrituras, no encontramos un papel central de la música en el escenario escatológico. Esto no quiere decir que la música no sea importante, pero no podemos elevar a la música a un nivel casi salvífico; si la música no es aceptable, el adorador es rechazado. Eso es una herejía. Aunque importante en la adoración cristiana, la música tiene un papel secundario en ella y así se debería mantener.
Actualmente, más de cien años después del episodio de la Carne Santificada, la música Adventista sigue prestando asistencia al culto racional, sea con la música tradicional o con la contemporánea.

Error 3: Utilizar citas de Elena de White de manera parcial (2:39)
Coronado utiliza sólo una parte de la cita de Elena G. de White y distorsiona su significado. La cita completa dice:

Las cosas que han ocurrido en el pasado también acontecerán en el futuro. Satanás convertirá la música en una trampa debido a la forma como es dirigida. Dios exhorta a su pueblo, que tiene la luz ante sí en la Palabra y los testimonios, a que lea y considere, y luego que obedezca. Se han dado instrucciones claras y definidas a fin de que todos comprendan. Pero la comezón que experimentan ciertas personas por originar alguna cosa nueva, determina el surgimiento de doctrinas extrañas, y destruye en gran medida la influencia de aquellos que podrían ser un poder para realizar el bien, si mantuvieran firme su confianza en la verdad que el Señor les ha dado. (2 ME 43)

Coronado no considera toda la referencia pues Elena G. de White continúa con un “pero”, que es una conjunción adversativa y que se refiere a algo que se acaba de decir. Así, cuando ella llama a que los adventistas lean y consideren, ya no habla de la música en sí, sino sobre la música acompañada de “doctrinas extrañas.” La cita es muy clara cuando se lee completa, pero Coronado distorsiona el sentido diciendo que EGW está hablando de música solamente. Coronado afirma que la orden de EGW es “ponerse lupa a la música”, lo que claramente no es su intención.

En resumen, lo que el pasaje quiere decir es que la música, cuando se dirige a ayudar a “doctrinas extrañas” es una “trampa” porque enmascara herejías teológicas y confunde a los adoradores. Ella no se refiere a los instrumentos o el estilo de música, ya que este no era el problema. Tanto es así que en 1912, la editora Review and Herald tenía una banda similar a la banda de la Carne Santificada, incluso con un gran tambor, sin cualquier objeción por parte de Elena de White.[3]

Error 4: Afirmar que Elena de White permite utilizar ciertos instrumentos y otros no (3:38)

Coronado va más allá del texto del libro El Evangelismo, p. 370 al decir que a pesar de Elena G. de White aconseja el uso de instrumentos, hay ciertos instrumentos inapropiados para la música sacra. El problema es que en ninguna parte de todas las 100.000 páginas de escritos de Elena G. de White ella condena algún instrumento musical como inadecuado para la música sacra. No hay nada. Lo único que EGW dijo que estaba en contra fue el piano cuyo estudio en sus días consumía tiempo que se debía utilizar para otros fines.[4] Sin embargo, en ninguna parte EGW hace la distinción que Coronado quiere crear entre “instrumentos” adecuados para la música sacra y cuales no son. Esta conclusión es particular de Coronado y nada más, lo que convierte a su argumento en dudoso.

Error 5: Crear el dualismo entre lo que sucede dentro y fuera del templo (4:23)

Coronado pretende crear una dicotomía entre lo que se utilizó “en el templo”, y lo que se utilizaba “fuera del templo”. Varias veces en el vídeo repite este “principio clave”. Según Coronado el Salmo 150 establece una distinción entre lo que ocurre en el interior del santuario y lo que sucede fuera de ello; según él, el Salmo se refiere al: 1) santuario 2) el firmamento, y 3) proezas. Así, cada instrumento se refiere a estos lugares o situaciones específicos.

Pero esta idea es errónea porque el salmista no crea ninguna “distinción” en el sentido de “separación” de los lugares sino que el habla de la totalidad de alabanza a Dios por la creación en el cielo en la tierra. Para Coronado, sin embargo, hay distinción entre lo que ocurre dentro y lo que ocurre fuera del templo. El problema es que en ninguna parte la Biblia se da esa diferenciación; en la vida del Israelita no existía el dualismo entre lo espiritual y lo secular. Toda su vida giraba en torno al servicio al Señor. Israel era una teocracia; lo que pasaba dentro y fuera del templo tenía connotaciones espirituales, pero cada uno con su objetivo y función. No había música secular en Israel, toda su música era a Jehová. El templo o tab ernáculo era para sacrificios y las fiestas de Israel celebraban las proezas de Dios en la historia del pueblo. Las adoraciones de ambos se complementaban, no se excluían.

Para apoyar su argumento, en el minuto 9:35, Coronado interpreta incorrectamente Hebreos 8:5. Aunque el autor de Hebreos dice que el santuario terrenal era modelo y sombras del celestial, Coronado afirma que el celestial es una copia exacta del Santuario terrenal. Coronado pregunta: “¿Es la adoración en El santuario terrenal igual a la del santuario celestial?” Él responde “Por lógica, tiene que ser igual”.

El argumento resulta ser engañoso porque si se usa la misma lógica entonces ¿el santuario celestial estaba hecho de madera de acacia, de lino y de piel de tejón, tal como se le mostró a Moisés? No existen criterios bíblicos para elegir que es literal y que lo vio Moisés es exactamente lo que reprodujo, según la lógica de Coronado.

Error 6: El shofar y la trompeta daban sólo tres notas (12:33)

La alegación es infundada, no sabemos cuántas notas tocaban estos instrumentos o la técnica que se utilizaba en el antiguo Israel; una vez más, pura especulación.

Error 7: El címbalo era solamente para señales (15:00)

Coronado dice que el platillo no era para marcar el ritmo. La afirmación carece de fundamento, no se sabe exactamente cómo el platillo se utilizaba en los tiempos de Israel. Ningún descubrimiento arqueológico ha arrojado luz sobre la técnica musical utilizada en el Antiguo Testamento. La afirmación es puramente especulativa.[5]

Error 8: Considera “los instrumentos de Jehová” como instrumentos “divinos” (18:55)

La insistencia de Coronado en decir que había instrumentos que eran de “Jehová” en el sentido de ser “divinos” es muy cuestionable, porque el hebreo es ambiguo y puede entenderse como los instrumentos utilizados para el culto de Jehová. El significado aquí puede ser función y no origen: los instrumentos fueron utilizados en el culto de Jehová, no se originaron en el cielo. Esa es precisamente la traducción de la NVI; 2 Crónicas 7:6 dice: “Los levitas tocaban los instrumentos musicales que el rey David había hecho para alabar al Señor, y con los cuales cantaba: ‘Su gran amor perdura para siempre’”.

Coronado también pasa por alto que en otros lugares, los instrumentos se llaman “de David” (2 Crónicas 29:26, 27) y que “David les ordenó” (1 Crónicas 15:16) o que “David apartó” (1 Crónicas 25:1). Este enfoque erróneo de Coronado y otros autores ha sido refutado por el Dr. Miguel Ángel Núñez.[6]

Error 9: Dios quiere instrumentos de armonía (19:36)

La afirmación carece de fundamento, no hay nada en las Escrituras para indicar que Dios quería solamente instrumentos de armonía en la adoración. Si este fuera el caso, el címbalo de inmediato crea una excepción porque no se trata de instrumentos de armonía, sino un instrumento de percusión.

Si Dios realmente tuviera una preferencia por la armonía, veríamos armonía en los sonidos de la creación, se habría creado a los pájaros con la capacidad de armonizar sus canciones, el sonido de los ríos estaría en cuatro partes, la lluvia sería orquestada y el viento en sonido de flautas. La conclusión de Coronado es absolutamente infundada.

Sí podemos decir que Dios goza de la armonía, así como disfruta de los cantos al unísono, a capella, y los sonidos indefinidos de la naturaleza. Decir que Dios “prefiere” la armonía es una conclusión completamente especulativa.

Error 10: No había percusión en el templo (19:42)

Coronado dice categóricamente “en ningún lado había percusión”. Como vimos anteriormente, la información es engañosa, ya que el platillo es un instrumento de percusión. Sin embargo, Coronado, diría: “No podemos reproducir música rítmica salpicada de platillos”. Depende de lo que quiera decir con “ritmo”. Si los platillos eran utilizados para marcar las entradas de frases, este es un uso rítmico.
Coronado concluye que Dios prohibió la percusión en el templo para mantener el orden en su culto. La afirmación es incorrecta de dos maneras. En primer lugar, en ninguna parte la Biblia dice que Dios “prohibió” la percusión. Al afirmar eso, ¿qué haríamos del Salmo 150:4 donde el Salmista ordena la adoración con panderos? ¿Se han equivocado las Escrituras? En segundo lugar, la conclusión de que la percusión o batería traen desorden a la música en la adoración es equivocada del punto de vista musical. Cualquier músico que haya tocado en una banda de música sacra contemporánea con batería conoce su importancia para poner orden y mantener el compás de la música. La realidad de los hechos es diametralmente opuesta a lo que quiere Coronado. Instrumentos de percusión tocados de una manera equilibrada enfatizan el compás de la música, ayudando a que la música sea más ordenada, y no caótica.

Error 11: Esdras 3:10 contradice a Coronado (20:28)

Teniendo en cuenta que Coronado acaba de decir que Dios querría los instrumentos de armonía en el templo, en este segmento cita a Esdras 3:10 que contradice su argumento: “Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según la ordenanza de David rey de Israel”. Ningún instrumento de armonía está presente en el texto, solamente las trompetas y los címbalos, que no producen armonía.
Tenga en cuenta también la inconsistencia total y la falta de fundamento en el argumento pues Coronado acaba de decir que la trompeta no era para armonía ni tampoco para hacer melodía. El oyente se queda confundido acerca de lo que realmente son los instrumentos que Dios “prefiere”.

Además, según el raciocinio de Coronado, la lista de Esdras 3:10 “prohibe” las arpas y salterio pues no están allí.

Error 12: La falta de instrumentos en el templo significa prohibición

Ese error no tiene un temporizador porque está implícito en los conceptos de Coronado. Él perpetúa el error de Bacchiocchi,[7] Steger[8] y otros autores adventistas en el sentido de que la ausencia de ciertos instrumentos en el templo significa su prohibición en la música sacra hoy. Sin embargo, no existe ningún texto en las Escrituras prohibiendo esos instrumentos en el templo. Llegan a la conclusión de que esto se debe a la asociación de los tambores, por ejemplo, con la música pagana. Pero ¿qué pasa con el arpa utilizada en contextos seculares? Ella estaba en el templo y también en los rituales paganos, como en Isaías 5:11-12: “¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende! Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos”.

Si la asociación con la música secular descalifica a los instrumentos, el arpa absolutamente no podía estar en el templo! Si la asociación condena algunos instrumentos, tampoco podemos usar el piano en la adoración, de acuerdo con el raciocinio de Coronado, ya que el piano se utiliza en el jazz, el rock, el country, estilos “profanos”, según Coronado.

Un otro problema es que tenemos varias listas diferentes de instrumentos usados en el templo. Si usamos el argumento de la prohibición por ausencia, entonces tendremos varias prohibiciones en contra la trompeta, el harpa, el salterio, el shofar porque no están en todas las listas; compárese la discrepancia entre las listas de 1 Cr 5:12-13; 15:16; 15:19-24, 28; 16:42; 20:38; 23:5; 25:6; 29:25-27; Nee 12:27; Esd 3:10.

Las diferencias entre las listas de instrumentos musicales del templo muestran apenas una cosa: los autores biblicos no están preocupados con los instrumentos musicales en sí mismos, su intención es simplemente señalar el lugar de la música en el servicio del templo.

Error 13: La música de los Judíos sigue las enseñanzas de Moisés (22:37)

En esta parte de la conferencia, Coronado muestra un ejemplo de la música de una sinagoga judía moderna y dice que esta es la canción “según Moisés”. Él elogia a la música como verdaderamente bíblica.

El problema es que el ejemplo musical que Coronado utiliza es un estilo de canto vocal del siglo 18. No tenemos ninguna evidencia de que la música de los Judíos del Antiguo Testamento era en armonía como el ejemplo. La armonía en la música occidental sólo aparece en el siglo 13 en Europa.[9] No tenemos información de cuándo o si se desarrolló la armonía en la música de Mesopotamia.

Además, no hay ninguna declaración en la técnica de escritura musical de Moisés a los judíos, ni existen en la literatura como el Talmud judío y el Mishná. Sabemos que los Judíos cantaban, bailaban y tocaban instrumentos en sus celebraciones y sinagoga, pero no tenemos idea de cómo era la música. La música de la sinagoga ha sido influenciada por la música clásica moderna, folclórica y popular por lo menos desde el siglo 16 en Europa. No hay nada bíblico o santo en la música de la sinagoga moderna.

Error 14: Afirmar cómo era la música de Babilonia (24:32)

El hermano Coronado dice: “La música de origen árabe es muy similar a la que Nabucodonosor utilizó”. ¿Pero sobre qué base se puede decir esto? No hay ningún registro en la arqueología de Babilonia, que nos permite decir que la música de Babilonia era como la música árabe moderna. Cuando nos ocupamos de la música en los tiempos bíblicos, se tratan de eventos que ocurrieron hace más de dos milenios. No hay documentos con notación musical (si es que hubieron) que hayan sobrevivido.

En el mismo segmento (25:05) Coronado pregunta: “¿Será que nosotros no estamos arrodillando delante de la estatua de Nabucodonosor hoy día escuchando su música? ¿Qué tipo de música estamos usando, la música de la Biblia o la música que la Biblia revela utilizaba Nabucodonosor?” La pregunta es engañosa, porque simplemente ¡no sabemos ni cómo era la música de la Biblia ni tampoco cómo era la música de Nabucodonosor! La Biblia habla simplemente de los instrumentos utilizados, no el estilo de la música. Obviamente, sería preferible utilizar una canción con los principios técnicos divinos si los tuviéramos, pero no tenemos ninguna instrucción técnica sobre la música sacra en la Biblia; ella no nos enseña a tocar el arpa o la trompeta de manera “santa”. La música en la Biblia es para ayudar en la transmisión de las palabras de Jehová (Deut 31:19-22), y “la Palabra de Cristo” (Col 3:16).

La buena música sacra apoya al culto Cristiano cristocéntrico, racional y celebrativo; la mala música sacra interrumpe el culto racional y se convierte en un ruido en la comunicación de la proezas de Dios.

Error 15: Afirmar que la música Árabe contiene principios de violación musical como la música pop (25:24)

Coronado afirma que se podría hacer ritmos pop con la música árabe porque ella tiene principios de “violación musical”. Lo que en realidad quiere decir es que los estilos pop y árabe violan ciertos principios de la música “divina”. Una vez más, se excede Coronado, porque no tenemos ninguna base en las Escrituras para decir qué estilo de música contiene principios divinos y cual tienen “violaciones musicales” de ellos.

Error 16: La música influyó en el culto de Nabucodonosor (24:49)

La declaración es el resultado de un error exegético, ya que el libro de Daniel muestra que la música sirve sólo como una señal que indicaba cuándo inclinarse ante la estatua; la decisión de someterse o no había sido tomada de antemano. No hay nada en el texto que indica que la música haya servido para “influenciar” la decisión. ¡Por supuesto que lo que influyó en la decisión era el temor del horno calentado siete veces, no la música! Así que decir que la música servía para influir en el culto de la imagen es ir más allá de lo que dice el texto.

Error 17: Uso de ejemplos de música árabe moderna como un paralelo de música primitiva de Egipto (26:30)

Coronado vuelve a caer en el error de afirmar que la música moderna de la Mesopotamia es la misma música en los tiempos bíblicos. No tenemos información para decir esto y es incorrecto utilizar estos ejemplos para apoyar los principios de la música sacra en la Biblia.

Error 18: “Utilizar música indebida quebranta la ley de Dios” (27:30)

La declaración, aunque parezca piadosa, eleva la música sacra “apropiada” al nivel de una orden divina que no se puede romper. Tenga en cuenta el riesgo que corre nuestro hermano Coronado al dar a la música un poder casi salvífico; la música es elevada a un nivel de importancia que no encontramos en ningún lugar de la revelación. De acuerdo con el razonamiento de Coronado, la música “incorrecta” puede conducir a la perdición. La adoración adventista ya no se mide por estar o no centrada en Cristo, sino por el uso de música inapropiada. Destronamos a Cristo de su lugar en el culto y en su lugar ponemos la música, la estética o la arquitectura.

El concepto de la música para la salvación viene de la herejía implícita en muchas iglesias que, en su afán de ofrecer un servicio aceptable, hacen del culto una oferta de salvación. Para ello, en el minuto28:31, Coronado dice que la música tiene la capacidad de “dañar a la iglesia”. Esta declaración es el resultado de una idea falsa sobre el papel de la música en la adoración adventista. No hay duda, tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo para hacer que la música ayude al culto racional, pero no la pongamos en el centro de adoración.

Error 19: Los instrumentos bíblicos son todos de armonía y así son los del cielo (28:50)

Aquí Coronado repite el mismo concepto que hizo en el minuto 9:35. Él pregunta: “¿Usted cree que en el cielo los instrumentos (por principio bíblico son de armonía) son parecidos? Por lógica tiene que serlo.”

Hay dos problemas con esta declaración. El primero, es afirmar sin base bíblica que, si hay instrumentos en el cielo, ellos son los mismos de la tierra porque el tabernáculo de Moisés fue según un “modelo”. El error de Coronado es fácil de detectar: el tabernáculo terrenal no tenía instrucciones acerca de la música o instrumentos musicales (Véase Éxodo 25-27). La música ritual solamente fue incluida en el ritual del Santuario de David y Salomón. La trompeta es introducida cuando el tabernáculo ya está terminado en Núm 10:2-3 y además su función no era musical sino de convocación; del mismo modo el shofar. Por otra parte, si el tabernáculo terrenal tenía el shofar, un instrumento hecho de cuerno de carnero, significa que, ¿en el cielo hay un shofar de cuerno de carnero?

El segundo error es afirmar que todos los instrumentos del templo son para armonía. Coronado claramente se refiere al arpa y al salterio como instrumentos armónicos; pero ni el címbalo ni la trompeta producían armonía. El argumento de Coronado se desploma. Y todavía quedan preguntas: ¿Si Dios prefiere la armonía, entonces la música en unísono no es para adorar a Dios? ¿Solos vocales no son aceptables? ¿El canto de la congregación debe ser siempre a cuatro voces? ¿La música a cappella es inaceptable porque no usa instrumentos de armonía? Por la lógica de Coronado, la única música aceptable es la que usa armonía lo cual se contradice con las evidencias bíblicas.

Error 20 : El Apocalipsis revela qué instrumentos hay en el cielo (29:42)

Coronado sostiene que Apoc 5:8-13 es literal, por lo tanto las arpas son literales. Para mantener la coherencia, los cuatro seres vivientes también son literales, y hay un cordero muerto con siete cuernos y siete ojos (v. 6) en la presencia de Dios. Al decir que las arpas son literales, Coronado menciona que Elena G. de White lo confirma en el Deseado de Todas las Gentes, p. 774; pero eso no quiere decir que ella estaba haciendo exégesis del texto, sino que simplemente hace una cita literal de Apc 5:8-13.

Coronado sigue su argumentación alegando que los 144.000 poseen 144.000 arpas literales. “Por lógica” según Coronado, ¡el número 144.000 también es literal! Y si tomamos el literalismo de Coronado hasta las últimas consecuencias, ¡Jesús en su venida estará sentado sobre un caballo blanco literal con una espada de doble filo literal que sobresale de su boca! (Apo 19:15). Los lectores atentos comprenderán que no se puede elegir aleatoriamente lo que es literal y lo que es simbólico. La argumentación de Coronado por lo tanto resulta ser incoherente.
El consenso entre los estudiosos del Libro de Apocalipsis es que lo debemos considerar generalmente simbólico de las realidades espirituales. El arpa para los judíos les recordaba el culto diario en el templo por los músicos levitas; así para Juan, las arpas de los santos son un símbolo de la alabanza eterna que darán al cordero y a Dios. Las arpas de los 144.000 denotan su condición delante de Dios como los sacerdotes levitas (Apo 1:6).

Error 21: Actualizar los instrumentos bíblicos: el salterio equivale al piano (34:16)

En este segmento del vídeo, Coronado responde a la pregunta, ¿Cómo alabar a Dios con el arpa y el salterio? Obsérvese que después de haber defendido de manera categórica que en el cielo existe sólo el arpa, Coronado afirma que ahora tenemos que “actualizar” los conceptos bíblicos. Por lo tanto, según Coronado, un caballo en los días de Moisés es una motocicleta hoy; el salterio, que era un instrumento de cuerda, es equivalente al piano.

Sin embargo, tal argumento no logra responder una simple pregunta: Si estos instrumentos son biblicos y “de Jehová”, ¿no deberíamos, en lugar de actualizarlos, asegurarnos de aquellos solamente se utilizan en el culto? Si los instrumentos del templo de Davi y Salomón fueron los “instrumentos de Jehová” como insiste Coronado, ¿por qué entonces utilizamos instrumentos diferentes? Si sólo hay arpa en el cielo, hoy se debería tocar el arpa como único instrumento en la adoración. Pero en lugar de argumentar a favor del arpa, Coronado, de manera inconsistente, afirma que tenemos permisión para utilizar instrumentos paralelos, tales como piano o guitarra. El argumento de la “actualización” sólo tendría sentido si no existiera el arpa, lo que nos obligaría a tener que encontrar paralelos modernos. Pero este no es el caso porque el arpa existe todavía hoy.

Por lo tanto, la inconsistencia del argumento de Coronado se pone de manifiesto: si la Biblia nos muestra, literalmente, cómo será la música en el cielo, (sólo con arpas) ¿no deberíamos adelantarnos al cielo y usar arpas solamente en la adoración adventista? Pero Coronado afirma que podemos utilizar instrumentos paralelos tales como piano y guitarra.

Al final del segmento, Coronado dice que “hay que interpretar así las cosas”. Es decir, no hay coherencia en su argumentación, los instrumentos son a veces literales, y a veces es necesario “actualizar” e “interpretarlos”.

Error 22: En la Biblia no se utiliza la palabra “tambor” (36:44)

El argumento de Coronado es confuso, la palabra toph en hebreo se traduce como “tambor, tamboril o pandero”. Es irrelevante cómo la Biblia traduce toph, si pandero o tambor, éste es un instrumento de percusión y es legítimo utilizarlo en la música sacra.

Error 23: El tambor es utilizado solamente en victorias militares (36:55)


Coronado utiliza solamente una parte del contexto de la celebración de María para decir que el tambor no era un instrumento para el culto, sino para “celebrar victorias militares”. Para apoyar su argumento, afirma que el tamborín se utilizó “fuera del templo.” Coronado ignora que la danza, el canto y la celebración de María y las mujeres, fue para adorar a Dios. Éxodo 15:21: “Y María les respondía: Cantad al Señor, porque se ha magnificado grandemente echado en el caballito de mar y su jinete.” Es interesante que Coronado no cite esta parte del contexto; ¿será que es porque eso destruye su argumento de que el pandero no era utilizado en adoración?

Coronado dice categóricamente que “Dios no quería panderos en el templo”. ¿Según quién? No hay nada en la Biblia que afirme que Dios no “quería panderos en el templo”. Coronado sostiene que debido a que el pandero no está en la lista de los instrumentos del templo de David, luego fue prohibido. Este es el argumento del silencio y si utilizamos este argumento, entonces debemos concluir que Dios no quiere niños en el templo, ni mujeres, pues solamente hombres levitas y sacerdotes entraban en el templo. Si llevamos este argumento hacia adelante, la Iglesia debe estar dividida en el patio, el lugar santo y santísimo, porque Dios lo quiso de esa manera.

Coronado intenta establecer principios sobre lo que no es dicho mientras ignora o intenta “reinterpretar” lo que es claramente dicho en las Escrituras.

Error 24: El pandero era solamente para fiestas, entretenimiento (37:56)

¿Según quién? El hecho de que algunos textos citan el pandero en las fiestas no significa que no podría ser de utilidad en la adoración. ¿Y qué decir del Salmo 150 que ordena que Dios sea adorado “con panderos”? Isaías menciona el arpa en un contexto pagano de entretenimiento, ¿por qué entonces se encontraba en el templo? El argumento está gravemente equivocado.

Además, todo en Israel era hecho en el contexto de servicio a Jehová. No había música o entretenimient o “secular” en Israel; toda su música era para Jehová. Desde la Pascua hasta la fiesta de los Tabernáculos, los hijos de Israel cantaron, bailaron y tocaran panderos para celebrar los actos de Dios en su historia.
En contradicción a Coronado, el pandero era utilizado para música sacra en la escuela de los profetas según 1 Sam 10:5; un grupo de profetas “profetizaba” al sonido de panderos. El Salmo 68:24-25 también relata el uso de panderos juntamente con los músicos y cantores en celebraciones del santuário, probablemente una referencia al segundo trasporte del arca (2 Sam 6:12-23; 1 Cr 15:1-16:6). El hecho de que David danzó es una evidencia de la presencia de los panderos allí pues la danza celebrativa en Israel siempre era acompañada de ellos[10] (Salmo 150:4; 149:3).

Coronado distorsiona el texto de Jeremías 31:4 declarando otra vez que el pandero aquí es para “entretenimiento”. Pero el texto contiene la promesa de Dios restaurar a Israel a la condición de una virgen después de su adulterio con otros dioses; la celebración con panderos no tiene el más mínimo aire de “entretenimiento”, pues se celebra la salvación de Jehová.

Coronado concluye este segmento diciendo que el principio “clave” de las Escrituras es que el pandero estaba “fuera del templo”; pero eso no tiene absolutamente ninguna base bíblica.

Una investigación de la historia revela que el pandero fue utilizado en el servicio del Primer templo en ocasiones especiales, de acuerdo con el “mandamiento del Señor”. Leemos en Salmos 81:1-4: “Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo. Entonad canción, y tañed el pandero, El arpa deliciosa y el salterio. Tocad la trompeta en la nueva luna. En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne. Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob.” Es interesante que este salmo se dedicó “al músico principal” del templo, Asaph y se refiere a la Fiesta de las Trompetas (Levítico 23:23-25), la que tenía participación de los sacerdotes, porque sólo ellos pueden tocar las trompetas: “Los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas. Esta es una ley perpetua para ustedes y sus generaciones.” (Números 10:8).

En el Segundo templo el pandero es uno de los instrumentos que se utilizan en el servicio del templo según Liliane Doukhan, Ph.D., profesora de música en la Universidad Andrews: “Los documentos que describen el servicio de la mención del Segundo templo También la flauta y el tamboril entre los instrumentos utilizados.”[11] Plutarco (c. 46-120AD) describe una celebración en el Segundo templo que tenía tambores.[12] El documento judío Mishnah (c. 200 DC) confirma que los sacerdotes hacían instrumentos musicales con los animales sacrificados, incluyendo panderos: “... los huesos de las piernas se convierten en flautas, la piel en pandero, sus entrañas en lira.”[13]

El Talmud también revela que los Salmos se habían convertido en una parte central de la música del Segundo templo y eso arroja luz sobre su música. La mención del pandero en algunos de ellos refuerza la idea de su uso en el templo en ocasiones especiales, principalmente en conexión con las fiestas de Israel. Un ejemplo es el Salmo 81, que como hemos visto anteriormente se dedicó al músico principal del templo y era cantado en el quinto día de la semana; [xiv] el Salmo ordena “hacer sonar el pandero” (v. 2) junto al shofar en el templo.
Por lo tanto, es evidente que hubo un desarrollo de la música al servicio del Segundo templo, comenzando con la información de que había cantantes mujeres (Neh. 7:67). Esto demuestra que los levitas no interpretaban los “instrumentos de David” y la liturgia del Primer templo como inflexible.

Compárese también la lista de instrumentos usados en el Primer templo con la otra lista de los “instrumentos de David” para alabar a Dios en “su santuario” (Salmo 150:1) y véase el pandero en el versículo 4: “Alabadle con pandero y danzas, alabadlo con cuerdas y flautas.” El Mishnah también revela que había danza en el Segundo templo en la Fiesta de los Tabernáculos, que historicamente supone el uso de tambores: “Hombres piadosos de buenas obras bailaban... con antorchas en sus manos, cantando canciones y alabanzas. Muchos levitas tocando arpas, liras, platillos y otros instrumentos musicales... en el patio del templo.” Al describir la misma escena, el Talmud (c. 500 DC) habla de “innumerables instrumentos musicales.” (Véase DTG 448).

Por ende, los instrumentos “de David” se refieren solamente a los instrumentos utilizados por los músicos levitas en el ritual del Primer templo y no se referían a todos los instrumentos que los israelistas utilizaban para adorar a Dios en las fiestas y en el Segundo templo.

Sin lugar a dudas, el mayor problema con la idea de crear modelos y paralelos entre la Iglesia y el templo es el siguiente: ¿Quién decidirá los parámetros de lo que es el modelo para la iglesia y de lo que no es? Mientras algunos quieren instaurar los “salterios arpas címbalos y trompetas”, otros desearán incluir el pan de la proposición del santuario en la iglesia, mientras que otros querrán dividir a la iglesia en el patio (donde la congregación se sienta), Santo (donde se oficia la Escuela Sabática) y el Santísimo (el púlpito); mientras otros se sentirían mejor si la congregación no entrara en la iglesia. Los abusos y los extremismos sería algo sin precedentes.

De todos modos, basta decir que no tenemos autoridad bíblica para exigir el uso de ciertos instrumentos musicales o de estilo de culto que estaban vinculadas a la ley ceremonial del templo judío en el culto de la iglesia cristiana. Aunque el culto que se produjo en los dos templos ofrece principios generales como la reverencia, la humillación, la contrición y el respeto a la santidad de Dios, la adoración de la iglesia también debe incluir elementos del culto celebrativo que tuvo lugar en las fiestas de Israel y de la escuela de los profetas.

Error 25: La danza en Israel no era para alabar (39:03)

Coronado pasa varios minutos argumentando en contra de la danza. Lo que faltó en su interpretación literal de la Biblia es el Salmo 149 y 150, donde la danza es uno de los elementos de alabanza. Pero es importante destacar que eso se refiere al contexto de Israel.

Coronado dice: “La danza en la Biblia es para celebrar un momento especial”, pero en el contexto de Israel, la danza tenía propósitos espirituales, ella celebraba a Dios. El culto de Israel no solamente transcurría en el templo. En sus fiestas, había un uso abundante de panderos y danza de celebración y la adoración a Dios.
En el segmento 43:50, Coronado utiliza una música judía contemporánea orquestada y dice que la música es “más o menos lo que EGW describe” en la entrada del arca en Jerusalén. Coronado utiliza este ejemplo para decir que no era un momento de entretenimiento. No hay dudas, no era lo mismo; pero ¿según qué cosa es el ejemplo “más o menos” semejante a la realidad? No hay ninguna base para afirmar que el estilo de los ejemplos musicales de Coronado son “más o menos” similares a la música biblica. Sus ejemplos musicales son tendenciosos porque no tienen ninguna base en la arqueología, la historia de Israel o la historia de la música, ellos reflejan la música occidental de los siglos 17-19.

Al minuto 44:54, Coronado pregunta: “Si yo aparezco con el tamborcillo de mano y danzando en el templo, que dirían ustedes? Hermano, ¿dónde está escrito eso?” Por lo menos en dos lugares, el Salmo 149:3 y 150:4. Es obvio que no tenemos por qué seguir al pie de la letra las costumbres de Israel de una manera literal hoy. Si bien que algunas iglesias adventistas han incorporado la danza litúrgica sin rebajar el culto[15], intentar de incorporar eso en 99% de las iglesias adventistas hoy sería inapropiado. Sin embargo, si utilizamos el mismo argumento de Coronado y su hermenéutica inconsistente de literalizar ciertos pasajes, el hermano que baila con su pandero en la Iglesia tendría de ser respetado porque lee la Biblia literalmente del mismo modo cómo hace Coronado.

Error 26: La flauta era para fuera del templo (45:20)

Acerca del uso de la flauta en el Salmo 150:4, Coronado afirma que eran para tocarse “fuera del santuario.” Él repite el argumento del “entretenimiento”, ignorando por completo que no había música secular de entretenimiento en Israel. Los pasajes que describen las personas que se regocijan siempre lo hacen dentro de un contexto espiritual, como celebración por una acción concreta de Dios para su pueblo.

Coronado dice que la flauta no estaba en el Santuario. Pero se contradice otra vez cuando cita a Isaías 5:11-12 en forma parcial “¡¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende! Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.” Coronado afirma que estos textos demuestran que la flauta se utiliza en fiestas y para entretenimiento. Surge la pregunta: ¿Por qué él ignora el arpa, que se tocaba en el templo y que está siendo utilizada en Isa 5 también para un supuesto entretenimiento pagano? O sea, el mismo argumento utilizado por Coronado en contra la flauta se puede utilizar en contra el arpa. Él no se da cuenta que Isa 5:11-12 establece un concepto todavía más amplio sobre instrumentos musicales: el problema no es el instrumento en sí mismo, sino cómo y para qué es utilizado. Así era el contexto que le convertía o en “instrumento para Jehová” o en instrumento para fines seculares.

Y la historia de Israel comprueba ese concepto clave. Sobre la flauta, leemos en el Mishnah (que describe las prácticas del Segundo templo) que “no menos de dos flautas y nunca más de una docena” se deberían tocar en el Segundo templo; “Doce días durante el año la flauta se toca ante el altar.”[16] Recuerde que la flauta no era parte de los “instrumentos de David”.

Coronado sigue con su especulación sobre el Salmo 150, cuando dice que la flauta moderna es más aceptable para la adoración a Dios que la flauta “pagana” de la Biblia, porque la moderna es “más clásica y más suave”. ¿Pero sobre qué registro histórico o descubrimiento arqueológico puede él afirmar eso? ¿Cómo sabe él que sonido tenía la flauta de Israel?

El argumento de mejores sonidos se basa en la falsa idea de que hay sonidos “preferidos” y sonidos “ofensivos” en la adoración. Por eso Coronado una vez más aplica el principio de “actualización” y dice que “personalmente” no habría inconveniente en utilizar la flauta moderna en el culto (47:56).

Hay dos inconsistencias aquí. La primera es que Coronado ahora utiliza el argumento “personal”; o sea, para él, no hay inconveniente en utilizarse la flauta en la música sacra. Entonces ¿por qué el argumento personal es inválido en cuanto a la percusión o otros instrumentos? Si él puede decidir “personalmente” porque no pueden otros músicos?

La segunda inconsisténcia es que la flauta no estaba en la lista de los instrumentos “de David” que Coronado defiende como los únicos instrumentos “santos”. Por lógica, si la podemos utilizar “sin inconveniente” hoy,¿por qué entonces no podemos utilizar otros instrumentos que no están en la lista de instrumentos “santos” del templo, como la percusión?

Según Coronado, Dios no quiere que utilicemos lo “común” en la adoración. Pero este concepto es bastante subjetivo; lo que es común para uno puede ser santo para otro. Creo que con el término “común” Coronado probablemente quiere decir “utilizado en cosas seculares” ya que él mismo no lo define. En este caso ¿no sería el piano común porque se usa en el rock, jazz, country, bluegrass, la salsa y el merengue? ¿No será la trompeta común porque se usa en el blues o jazz o en la música Mariachi? ¿No será común el órgano, porque se utiliza en el rock? ¿No será común el violin porque se usa en la música New Age?
El concepto de “común” tampoco tiene fundamento.

Error 27: Dios ordenó que en el templo se usaran instrumentos de armonía (48:22)

Esta interpretación carece de fundamento y sobre todo porque no hay un orden en el Antiguo Testamento que el templo si se utilizan instrumentos de “armonía”. Como hemos visto, la música del templo tenía la trompeta y platillo, que no producían armonía.

Error 28: Condena el pandero pero permite otros instrumentos culturales (49:11)
Después de haber sostenido que los instrumentos del cielo son literales y que sólo debemos utilizar esos instrumentos o actualizarlos, Coronado se contradice cuando dice que se puede utilizar instrumentos “culturales” en el culto. Él cita el ejemplo de los hermanos en Venezuela, utilizando el “cuatro” – un instrumento de cuatro cuerdas – para adorar a Dios. Sin embargo, no existe un instrumento de cuatro cuerdas en la Biblia, así, de acuerdo al rígido e incongruente raciocinio de Coronado, el cuatro debería ser prohibido.

Al minuto 49:46 Coronado dice: “La cultura puede incidir en el tipo de instrumento, pero sin romper los principios bíblicos.” Aquí seguimos con la falacia de que hay instrumentos más santos que otros. El problema es que Coronado ha pasado la mayor parte de su exposición estableciendo principios “bíblicos” muy categóricos; un ejemplo es el arpa, único instrumento realmente “divino”. ¿Por qué ahora al adorador se le permite utilizar un instrumento “común”, el cuatro de Venezuela? El lector debe estar de acuerdo que si tenemos la revelación en el sentido de que hay un solo instrumento celeste debemos hacer todo lo posible para utilizar solamente este y sólo ello en el culto, y nada más. Coronado es inconsistente en la aplicación de los principios que desea establecer.
Coronado continúa su argumento afirmando que ni todos los instrumentos culturales son aceptables. “Si vamos a África,” dice Coronado, podríamos utilizar “el tambor?” “¡NO!”, él responde fuertemente, pues es un instrumento “indefinido”. Por “indefinido”, él quiere decir que no tiene “armonía” ni “melodía”. Una vez más, un principio sin fundamento y sin criterio, ya que no hay nada en el AT ni en el NT que impida el uso de instrumentos “indefinidos”. La contradicción es notable, porque el platillo que se utiliza en el templo, es un instrumento “indefinido” según Coronado, por la ausencia de armonía y melodía. Además, todo experto en música que sí es posible interpretar una melodía o armonía con tambores afinados en diferentes tonos.

Tenga en cuenta como el principio aquí utilizado no tiene que ver tanto con lo que le agrada a Dios, sino con que le agrada a quien expone.

Error 29: La Biblia da instrucciones claras sobre técnica o estilo de música (51:06)


Coronado hace una afirmación sin fundamento, a saber, que la Biblia enseña “claramente” sobre lo que “Dios quiere que suene en tus oídos”.

Al minuto 51:29 Coronado dice que hay más de 500 pasajes que hablan sobre la música en la Biblia, “de lo que debemos oír y como debemos oírlo”. Coronado descontextualiza severamente un pasaje bíblico para decir que Jesús mismo habló de la importancia de preocuparse por lo que se oye, en el sentido de que “música” debemos escuchar. Pero el contexto no trata de música, Mar 4:24 dice: “ Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís.” Además, Jesús nunca habló de música sacra. El contexto no tiene absolutamente nada que ver con la música. El término “Mirad lo que oís” es una llamada de “atención” a lo que Jesús iba decir.

Error 30: Dios no cambia, así la música sacra no debe cambiar de los principios bíblicos (56:05)

Si seguimos este “principio” al pie de la letra, tendremos que cantar la música judía en hebreo, porque esta canción fue que Dios “mandó” a David, quien cantó en el templo.

El hecho es que Dios permitió muchos cambios en la adoración durante los milenios, cambios en los aspectos de la adoración que no tienen nada que ver con principios biblicos necesariamente. Los métodos se pueden cambiar; por ejemplo, no sabemos exactamente como era la liturgia de la iglesia primitiva pero con certidumbre no había la escuela sabática ni la entrada a la plataforma.

Por lo tanto, el silencio de la Biblia sobre temas específicos, como el estilo de la música sacra o elementos litúrgicos es intencional, no es casualidad. Dios sabe que la música es como el lenguaje, sufre evolución, se cambia la sensibilidad, gustos son dejados de lado y otros son adquiridos. Nuestra música quizás sería extraña al oído hebreo, mientras cantar solamente la música en estilo de Israel hoy podría sonar ajena a personas criadas en un contexto occidental. El importante es que mantengamos los principios biblicos de la adoración racional, cristocéntrica y celebrativa mientras adaptamos nuestros métodos, estilos y enfoque.

Conclusión

Frente a tantos errores desde el punto de vista exegético, teológico y musical, concluimos que Coronado simplemente no pudo comprobar de manera definitiva su tesis de que hay instrumentos “santos” y instrumentos “profanos”. Además, esos errores han sido encontrados en solamente uno de ocho vídeos que presenta el hermano Coronado; podemos concluir definitivamente que ellos muestran la tendencia argumentativa de todos ellos. Por ejemplo, el vídeo # 4 ,“El Poder da la Música”, comienza con una distorsión de lo que Jesús dijo sobre el Espíritu Santo; en cuanto Jesús afirma que él es como el viento que no se puede ver, Coronado afirma que Jesús compara al Espíritu Santo con el “sonido” del viento y habla sobre la importancia del sonido y música en la vida del cristiano. Eso es una distorsión completa la intención original.

Aunque no estamos en condiciones de cuestionar las intenciones del hermano Coronado, ¿podemos decir que los vídeos del hermano Coronado conducen a la edificación de la Iglesia? Desafortunadamente, nuestro análisis muestra lo contrario. Los resultados de sus vídeos reflejan una lectura intensamente problemática de las Escrituras y los escritos de Elena de White. Cuando partimos de supuestos sesgados, ellos afectan nuestro método de investigación y casi siempre llegamos a conclusiones equivocadas. Parece que el hermano Coronado ha estado bebiendo de fuentes turbias, las que no demuestran un equilibrio en cuanto al tema de la música en la iglesia.

Por último, debido al hecho de que la distinción hecha por Coronado en cuanto a la distinción entre instrumentos musicales “santos” y “profanos” simplemente no tiene fundamento teológico o musical, la responsabilidad por el uso de instrumentos musicales en la adoración sigue todavía donde siempre estuvo: con los músicos. Por ende, no hay instrumentos inapropiados para adorar a Dios, sino que puede haber un uso inadecuado de los mismos en la adoración. Y eso incluye a todos los instrumentos; un pianista que toca piano con acordes incorrectos y en el momento equivocado y crea música ruidosa en la adoración, es tan culpable como un percusionista que no sabe cuando ni como tocar percusión en la música.
Tenemos que enterrar de una vez por todas, la idea de que los instrumentos son el problema. Debemos cambiar el enfoque y dejar de perder tiempo precioso con discusiones improductivas cuando deberíamos estar entrenando a una nueva generación de músicos expertos en alabar a Dios, músicos serios y bien formados, plenamente comprometidos a adorar a Dios y edificar a la iglesia.

Cuando lo hagamos, estaremos dando un paso positivo rumbo a la edificación de la música en la iglesia.


Enlaces a otras reseñas críticas



Video 1, escrito por Hugo Chinchay Sr., Perú/EE.UU. y Pedro Sánchez, México
Video 2, escrito por Andrés Bello Sierra, Colombia.
Video 3, escrito por André Reis, Brasil/EE.UU.
Video 4, escrito por Juan Francisco Altamirano, Nicaragua/EE.UU. (en edición).
Video 5, escrito por Gabriel Donoso, Chile (en edición).
Video 6, escrito por Josué Cortés, Cuba/EE.UU.
Video 7, escrito por David Eduardo Quiroz, Argentina
Video 8, escrito por Edwin Gabriel Vargas, Puerto Rico/EE.UU. (en edición).



Si alguien tuviera alguna consulta respecto a algún punto de esta crítica, no tema comunicarse mediante el formulario que está al final y con gusto haremos llegar la pregunta al autor del ensayo, para que abunde, corrija o amplíe.




Referencias:

[1] Para leer más sobre o movimiento de la Carne Santificada, vease André Reis, “Elena G. de White y La Batería en la Música Sacra”, disponible en el siguiente enlace: http://www.scribd.com/doc/92635022.
[2] Vease El Conflicto de los Siglos (ed. 1911), p. 622.
[3] Vease la foto de la banda en André Reis, “Elena de White y La Batería en la Música Sacra” en el seguiente enlace http://www.scribd.com/doc/92635022
[4] El Hogar Cristiano, p. 76.
[5] Vease Joachin Braun, Music in Ancient Israel/Palestine (Cambridge: Eerdmans, 2002), 20.
[6] Para leer un estudio completo contra de ese abordaje, véase Miguel Ángel Núñez, “Análisis Crítico al Artículo: “Los Instrumentos Musicales del templo – 1”, disponible en http://himnovasion.blogspot.com/2012/03/analisis-critico-al-articulo-los.html. Véase también el capítulo “Music in the Temple” en Liliane Doukhan, In Tune with God (Hagerstown, MD: Review and Herald, 2010).
[7] Vease la reseña crítica a Bacchiocchi por André Reis en http://himnovasion.blogspot.com/2012/04/resena-critica-del-libro-la-musica-rock.html
[8] Véase Miguel Ángel Núñez, “Análisis Crítico al Artículo: “Los Instrumentos Musicales del templo – 1”, disponible en http://himnovasion.blogspot.com/2012/03/analisis-critico-al-articulo-los.html
[9] Vease K. Marie Stolba, The Development of Western Music: A History (Βoston, MA: McGraw Hill, 1994), 68-69.
[10] Vease Liliane Doukhan, In Tune with God (Hagerstown, MD: Review and Herald, 2010), 113.
[11] Liliane Doukhan, “Music in the Bible” en Shabbat Shalom (Otoño de 2002); 24.
[12] Quaestiones Conviviales 6:1.
[13] Mishnah Kinnim 1:1.
[14] Talmud Tratado 13; 7:4. Los otros Salmos cantados durante la semana eran: Salmo 24 en el domingo; Salmo 48 en martes; Salmo 82 en miercoles; Salmo 94 en jueves; Salmo 93 en viernes o sábado, el “canto compuesto para el sábado, para el futuro, cuando todo será descanso eterno.” (Ibid).
[15] Un ejemplo es la Iglesia Adventista New Hope en Fulton, MD, EE.UU. donde hay un ministerio de danza liturgica sin que el culto se haya rebajado.
[16] Mishnah; Arakhin 2:3.

4 comentarios:

  1. Un hermano me paró en seco una vez y me dijo: "Vos Carlitos, en tu corazón no ha nacido Cristo, porque cada vez que oigo tu música me acuerdo del mundo", Repliqué "entonces en 'su' corazón no ha nacido Cristo". al siguiente día vino a mi casa a pedirme perdón. Creo que lo que pasa es que el hermano OC no ha trascendido de status, sigue viviendo en el mundial, aunque debería vivir en el celestial. Que Dios lo ayude y lo ilumine. Por cierto, en algunos videos, usa unas pistas del himnario que hice con percusión (batería sintética)y ahí no hay problema. Bueno, si tenemos una buena banda muy bien ensayada, eso será definitivamente una bendición.

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  2. Buenísimo. Una buena banda bien ensayada, con sencillez y profesionalismo, buen sonido, buena música, de calidad interpretativa excelente, es el marco perfecto para adorar. Pero sobre todo que no le falte música a tu corazón .

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  3. Interesante articulo. Los instrumentos en si no son ni sangrados ni profanos. De lo contrario tendría un carácter idolatrico. El que podría ser santo o profano es el que usa los instrumentos musicales.

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  4. He estado esperando estas respuestas desde hace mucho tiempo. Le pido a Dios que siga irradiando su luz para que podamos recibir sabiduría y don de discernimiento. ¡Alabado sea Dios!

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