La música: ¿neutral o moral? - Segunda parte


La música: ¿neutral o moral? 
SEGUNDA PARTE 
Análisis del vídeo # 4 de Oliver Coronado

Juan Francisco Altamirano

Si la música hipnotizara seríamos una humanidad zombi,
¿o algunos podríamos estarlo mientras recibimos 
ponencias con los sentidos adormecidos?

La música es relevante en el culto sin embargo no adoramos a Dios con ella, lo adoramos con la melodía que sale de nuestro corazón, porque el culto favorito de Dios no es nuestra música, es la armonía creada unidos con nuestras diferencias, de ahí que si la adoración a Dios se definiera por la música, su dedo habría escrito partituras; en su lugar, su dedo compuso una ley para amarle, y amarnos.



Dios nos atrae a la armonía con él y a partir de este epicentro, a la armonía entre nosotros del mismo modo como nos brinda el ritmo para que nuestros cuerpos gocen vivir, y la melodía para contribuir al bienestar social en el concierto de la vida. Visto así… hagamos la música de quien dijo: “Misericordia quiero, y no sacrificio” (Mateo 12:7).

Lo bueno, lo accidentado, y lo mejorable 

Es posible leer o escuchar y encontrar algo útil, algo para desecharse, o también, algo para llevarlo a un nuevo nivel de calidad. Cada oyente o lector tiene su propia percepción para seleccionar las tres cosas.

Al finalizar el análisis del Vídeo # 4 dejo la puerta abierta para que otro lector pueda hacer con mis palabras, lo que yo he hecho con las del hermano Oliver Coronado. Es así, la vida es una escuela, todos podemos aprender de todos aunque la mayoría nos distraemos y otra parte pareciera intentar ausentarse. Para aquellos presentes comparto lo que aprendí, lo que recordé, lo que no me pareció y por qué, y lo que me inspiró…

---------------------------- 0 ----------------------------

Primero: Lo que aprendí…

Los oyentes a quienes nos dirigimos en público, son un “público cautivo”, es decir, no tienen la opción de defenderse en el acto. Están ahí, y lo que les decimos les llega sin la posibilidad de haberlo “colado” antes. Algunos de ellos aplican el principio de 1 de Tesalonicenses 5:21, de “examinadlo todo; retened lo bueno”, pero otros no. ¿No es esta una solemne responsabilidad? —me pregunto. Claro que lo es. Aún más, me pregunto si no estamos en el deber de enseñarles a “defenderse” de nosotros, a cuestionarnos, a recordarles su libertad de conciencia, y a no tomar nuestras palabras en lugar de la Palabra de Dios. Elena G. de White lo expresa en modo inmejorable; ella dice lo siguiente en el contexto de la educación: “Todo ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer. La obra de la verdadera educación consiste en desarrollar esta facultad, en educar a los jóvenes para que sean pensadores, y no meros reflectores de los pensamientos de otros hombres. En vez de restringir su estudio a lo que los hombres han dicho o escrito, los estudiantes tienen que ser dirigidos a las fuentes de la verdad, a los vastos campos abiertos a la investigación en la naturaleza y en la revelación. En vez de jóvenes educados, pero débiles, las instituciones del saber deben producir jóvenes fuertes para pensar y obrar, jóvenes que sean amos y no esclavos de las circunstancias, jóvenes que posean amplitud de mente, claridad de pensamiento y valor para defender sus convicciones” (La educación, p. 16).

Segundo: Lo que recordé…

Enseñar es una forma de arte. Se le considera legítimamente la obra más importante de la vida. Requiere todo el empeño y los mejores medios. Dios como nuestro educador lo sabe. Oliver Coronado, tras citar Deuteronomio 6:4 y 7, en el minuto 35:45 nos comparte la genial iniciativa de Moisés al instruir a los israelitas, “a ponerle música a las palabras de la ley” (Conducción del niño, p. 496), refrescándonos algo muy útil cuando dice que “la música puede ayudar a guardar información en el cerebro” (37:00).

La música sola no basta para fijar a través de ella una enseñanza, menos para recordarla. ¿Qué más hace falta? Crear asociaciones. Por ejemplo, el hermano Coronado (45:49) dice que se cree el “007” al escuchar la música de ésta serie televisiva, o, con otra (46:03), que podría hacer creer a alguien que él es “la misión imposible”, etc. Desde luego, esta música no le produciría la misma asociación mental ni le atribuiría el mismo significado, a alguien que jamás se haya imaginado lo mismo aun habiendo mirado las mismas películas. Aunque dicha música puede influir en el estado de ánimo de las personas al escucharla, no les llevaría el mismo mensaje que a Coronado, a quien hasta lo puede hacer sentir “Luke Skywalker” (46:23), el personaje de la Guerra de las galaxias. Y sucede igual con las imágenes. En el minuto 46:51 aparece otro ejemplo. Detrás del párrafo se ve la imagen de un hombre abrazando por detrás a una mujer. Para quien nunca haya visto Titanic, la película romántica producida en 1997, la pareja no le traería ningún recuerdo. Sin embargo, en el vídeo de Coronado hay personas a quienes sí les sugiere memorias románticas ver la imagen de Leonardo DiCarpio abrazando a Kate Winslet, (47:18). ¿Qué ocurrió? Hubo una asociación entre una imagen y un recuerdo.

Tercero: Lo que no me pareció, y por qué…

Desde el minuto 24:10 se plantea la pregunta eje de la presentación: “La música, ¿es neutral?”, la que también repite más tarde en el 31:52. Por los movimientos y susurros de la audiencia pareciera convencerla que no es neutral, y que la música tenga cierta virtud, significado ético, es decir, que la música posee un valor moral aunque sea solo música no vocal. Por sus preguntas retóricas en el minuto 24:16 se entiende que la música no vocal puede ser mala en sí misma. Éste es el argumento estrella.

Para reforzar lo que dice trae al escenario la música del emblemático Martín Lutero. Muy bien, vamos a aplicarle al personaje el criterio que la música en sí misma, sin letra, tiene un poder moral sobre el que la escucha.

Si es como Oliver Coronado sostiene que la música no es neutral, la música del himno “Castillo fuerte” debería causar una descomposición moral en millones de cristianos que lo han entonado por varios siglos. ¿Por qué? Porque la música de ese himno perteneció a una música popular de la época de Lutero, muy sonada en las tabernas de aquella época. Lo único que el reformador hizo fue casar la música con una letra de valor cristiano. Esto confirma que para Lutero, la música sola, aunque tiene poder para influir en el estado emocional de las personas, no es capaz de alterar la moral de nadie.

Seguido, en el minuto 24:57, Coronado habla de Johann Sebastian Bach y hace una deducción especulativa de unas palabras atribuidas al compositor alemán. Las palabras de Coronado (25:05) son: “Dice —citando a Bach—, que la música es para la gloria de Dios y el refrescamiento del espíritu”, y añade Oliver una especulación que le parece lógica (25:13): “Si la música puede refrescar el espíritu, es razonable mis hermanos, que por el mismo poder puede contaminar y también corromper”.

Lo interesante que parece no atender Coronado, es que Bach no habla aquí de pureza musical porque las notas no pueden ser puras ni impuras, de ahí que el compositor hable más bien del “refrescamiento” que la música puede producir en los oyentes.

Entonces, a partir del minuto 25:27, el hermano Oliver Coronado le atribuye a Elena G. de White palabras que no le pertenecen. ¿Cómo lo sabemos? Al aplicar la iniciativa a la que él invita de “profundizar un poco” (16:12).

Comparemos… (si pinchas la imagen se amplía)


¿Hubo mala fe de parte de Oliver Coronado? No lo creo de ninguna manera. ¿Descuidó seguir su propio consejo de “profundizar un poco”? Creo que sí. Desliz que puede sucedernos a cualquiera cuando queremos una “prueba” para validar nuestras propias ideas.

Los descuidos son al menos dos:

Primero: El origen de las palabras antes de la cita. Las palabras resaltadas en negrita fueron agregadas por los redactores del Apéndice 2 (“La música en la IASD de Sudamérica”) que aparece al final del libro (“La música”) publicado por la División Sudamericana. Evidentemente Coronado lo desconoce y las lee atribuyéndoselas a Elena G. de White.

Segundo: El contexto de las palabras de la cita. Ni aun analizando las palabras de EGW solas se pueden prestar para el uso que el hermano Oliver le quiere dar. Veamos el párrafo:

“Así como los israelitas cuando andaban por el desierto alegraron su camino con la música de canto sagrado, Dios invita a sus hijos a alegrar por el mismo medio su vida de peregrinaje. Hay pocos medios más eficaces para grabar sus palabras en la memoria que el de repetirlas mediante el canto. Y esa clase de canto tiene un poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas, para avivar el pensamiento y despertar simpatía, para promover la armonía en la acción, y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo”, (La educación, p. 151. Énfasis en negrita ha sido agregado).

De acuerdo a su contexto notamos que la autora está hablando del “canto sagrado”, como ella misma lo llama, y no de la música como se pretende.

A partir del minuto 30:33 Oliver Coronado hace decir a Dios algo que él nunca ha dicho. Leamos sus palabras: “Se da cuenta por qué Dios dijo déjenme en el culto sonidos de armonía, instrumentos de armonía, porque Dios no quiere que usted esté marchando en el culto”.

Este no es más que un comentario suyo porque ni siquiera puede usar las Escrituras para sostener su preferencia. Es más, técnicamente hablando, ¿quién sería capaz de crear música solo con armonía?

De paso, la cita de Elena G. de White (La educación, p. 37) que se lee en el minuto 31:05, que dice que el pueblo de Israel repetía las promesas “en cantos acompañados de música instrumental, a cuyo compás marchaba el pueblo mientras unía sus voces en alabanza”, resulta útil para ilustrar lo contrario a lo que Coronado enseña, a saber que la música rítmica como la marcha no puede traer tranquilidad, pero terminemos de ver el párrafo para encontrar algo opuesto. Observemos: “De ese modo se apartaban sus pensamientos de las pruebas y dificultades del camino, se calmaba el espíritu inquieto y turbulento, se inculcaban en la memoria los principios de la verdad y la fe se fortalecía” (Énfasis agregado). 

La letra del canto compuesta con promesas divinas hacía que se fijaran verdades eternas en las mentes de los peregrinos, pero la música rítmica no los alteraba, les “calmaba el espíritu inquieto y turbulento”, y además, según el siguiente párrafo de Elena G. de White (Conducción del niño, p. 496) leído por Coronado en el minuto 35:44, entendemos que la música con la que se aprendían los mandamientos los niños hebreos era tan rítmica que “mientras los niños mayores tocaban los instrumentos musicales, los menores marchaban y cantaban en concierto el cántico de los mandamientos” (Énfasis agregado). Sencillamente si el hermano Coronado no favorece la música rítmica, bastaría si afirmara que se trata de un gusto personal y estaría en su derecho de hacerlo.

En el minuto 37:09 Oliver resalta de otro modo su preocupación sobre el poder que tiene la música, ahora con estas palabras: “Una de las cosas que más me preocupa, es el poder que tiene la música sobre el sexo… cómo hipnotiza la mente” (Énfasis agregado).

La frase subrayada sería correcta agregándole que la condición para que una persona sea hipnotizada, es la de estar totalmente de acuerdo. Nadie puede ser hipnotizado solamente por escuchar música. Falta estar predispuesto para ser inducido a esa forma de inconsciencia. Aclaremos también que para absorber las creencias ajenas a Dios dictadas en muchas canciones, no hace falta estar adormecido, es suficiente rendir la vigilancia de la mente a la repetición constante. 

De nuevo, ahora desde el minuto 37:45 el hermano Coronado interpreta que Elena G. de White enseña, que la música vocal puede controlar la voluntad. Se refiere al caso de la fornicación del pueblo de Israel con las mujeres moabitas (Números 25). El asunto es que el párrafo que él lee no termina hasta donde lo leyó, tiene un contexto. Veamos la comparación (si pinchas la imagen se amplía):


Al leer la cita sin su contexto se podría entender como le sucede a Coronado, que la causa de la caída moral del pueblo fue la música. Aunque el ambiente estaba creado para poder cometer toda clase de desenfrenos, lo que “ofuscó sus sentidos y quebrantó los muros del dominio propio”, fue otra cosa y no la música. Elena G. de White dice que fue “el consumo de vino”. 

Las siguientes palabras atribuidas a Mary Griffiths (39:14) en relación a la influencia de la música sobre el cerebro, ameritan algunos comentarios. Ella dice: “La música estimula directamente el tálamo, éste controla las secreciones de la glándula tiroidea, la corteza adrenal y las glándulas sexuales. Así influencia la velocidad del metabolismo como la producción de hormonas sexuales”.

Al menos hay tres cosas que la autora no dice que pueden ayudarnos a deducir lo que sí dice:

En primer lugar, ella no dice que la música sea capaz de apoderarse de la mente aunque sostiene que influye en ciertas funciones del cerebro.

En segundo lugar, ella no dice qué género de música es la que puede crear esas reacciones en el cuerpo, pero afirma que la música tiene esa capacidad.

En tercer lugar, ella no dice que esa música, la que no sabemos, produzca las mismas reacciones en todos los cuerpos.

El pasaje de Marcos 6:21-25 sobre la fiesta de cumpleaños de Herodes (41:35), en la que Juan el Bautista perdió la vida, es citado por el hermano Coronado para decir que “Satanás utilizó la música y el baile para matar al profeta de Dios”. 

Al parecer, Oliver pasó por alto el contexto al interpretar las palabras de Elena G. de White. La comparación siguiente ayuda para una visión de contexto (si pinchas la imagen se amplía):



Preguntémonos: ¿Hubo música en la fiesta que acabó siniestra? Sí, por supuesto que sí, el verso 22 afirma que “entrando la hija de Herodías, danzó”. ¿Fue entonces la música la responsable del pedido homicida? No. ¿Qué pudo haber entorpecido los sentidos para legitimar semejante crueldad? De acuerdo al contexto fue el “banqueteo y la borrachera hasta que sus sentidos estaban embotados”.

Según Oliver Coronado (56:19) Dios dijo lo siguiente: “Yo quiero que mi música sea sencilla… que la melodía sea sencilla… la armonía, acordes naturales… que el ritmo sea organizado… yo quiero que los instrumentos para el culto sean estos porque yo sé cómo va a reaccionar tu cuerpito estando en el culto… yo sé qué va a pasar con tu corazón cuando te pongan esos instrumentos a sonar… yo sé qué va a pasar con tu respiración… yo sé qué va a pasar con la parte sexual, por esa razón escucha mi consejo, hijo mío”. 

La pregunta es, ¿quién dice que Dios lo dijo? ¿Está acaso el hermano Coronado pensando más allá de lo que está escrito? Sus palabras, que más parecen haberse escapado con muy poca reflexión, nos recuerdan otras que sí dijo Jehová Dios, que están en Jeremías 29:23b: “Y falsamente hablaron en mi nombre palabra que no les mandé; lo cual yo sé y testifico, dice Jehová”, refiriéndose a Acab, hijo de Colaías, y a Sedequías, hijo de Maasías, porque según Dios: “profetizan falsamente en mi nombre” (29:21).

¿Decimos que esto prueba que el hermano Coronado sea un falso profeta? No, para nada. Somos humanos, “todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo” (Santiago 3:2 NVI).

Cuarto: Lo que me impresionó… 

Jesús forma armonía con las preferencias naturales que él distinguió al crearnos. Él las valora. La unidad no es virtud de nuestra estirpe mancillada. El pecado nos segrega entre nosotros iguales mortales, y “Cristo es nuestra paz” para “derribar el muro de enemistad que nos separaba” (Efesios 2:14).

Elena G. de White ilustra así la efectividad de Cristo como nuestro núcleo cohesivo: “Representémonos un círculo grande desde el cual partan muchas rayas hacia el centro. Cuanto más se acercan estas rayas al centro, tanto más cerca están una de la otra. Así sucede en la vida cristiana. Cuanto más nos acerquemos a Cristo tanto más cerca estaremos uno del otro. Dios queda glorificado cuando su pueblo se une en una acción armónica” (El hogar cristiano, p. 158).

Jesús, como un pararrayos universal atrae la energía de nuestras vanas discusiones y la disipa, y ahí postrados escuchamos que su amor es la única música susurrada por todos a sus pies.

En las alas del viento viajan nuestras voces...

Fija tus ojos en Cristo,
tan lleno de gracia y amor...

El autor es escritor residente en el Estado de Idaho, desde donde colabora
como uno de los administradores de HimnovaSion. Actualmente ejerce como pastor
en la ciudad de Nampa (Asociación de Idaho). 
Sus escritos pueden ser leídos en www.jesusvistopordentro.com 
y él puede ser contactado a través de 
aplantar@gmail.com, o seguido en Twitter: @Jesusvpdentro.

3 comentarios:

  1. El Pastor Altamirano es un poeta de Dios. Un hombre que conoce a Jesús y que ha dedicado su vida a seguirle y servirle. Por eso sus palabras están llenas de amor. Aunque son palabras lúcidas, profundas, dignas de una persona erudita, también están llenas de compasión.

    Al terminar de leer este artículo, me ha quedado la sensación de querer estar más despierta, de buscar la verdad con más honestidad, y de escudriñar más la Palabra de Dios, pero sobre todo, me ha quedado el perfume de una persona que está llena de Jesús y de su amor.

    Gracias, pastor Altamirano, por un estudio lleno de verdad y de compasión.

    ResponderEliminar
  2. El pastor Altamirano es un poeta de Dios. Un hombre que ha estudiado mucho, y que tiene la autoridad de un erudito, pero más allá de los estudios, sus palabras denotan que es una persona que conoce a Jesús, le sigue y dedica su vida a servirle. Gracias, Pastor, por este artículo. Al acabar de leerlo me queda la sensación de querer estar más despierta para buscar la verdad, de ser más honesta al abrir la Palabra de Dios y entender los mensajes que tiene para nosotros. Gracias por mostrarnos a Jesús en la elegancia y la compasión con la que trata el tema. Que nadie apague la canción de Dios en nuestros corazones!

    ResponderEliminar
  3. pastor, gracias por este artículo, es muy bueno. Dios le siga bendiciendo.

    ResponderEliminar

Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Te agradezco por tus aportes. Sin embargo, ten en cuenta que para que se publique lo que comentas debes indicar tu nombre (no se publicará ningún mensaje anónimo), y no debe aparecer ningún enlace a alguna página, número de teléfono, o dirección. Además, no se publicará ningún comentario con tinte ofensivo, homofóbico, discriminatorio, insultante o irrespetuoso. Todo lo demás, es bienvenido.

Popular Posts

Recent Posts

Unordered List

Text Widget