Instrumentos en la iglesia - Segunda parte


Instrumentos en la iglesia 
SEGUNDA PARTE 

Hugo Chinchay, Sr.


El problema de la ASOCIACIÓN y el uso de instrumentos: 

Sin duda que una de las mayores controversias en la discusión del uso de instrumentos en la Iglesia hoy en día nacen debido a la asociación musical con los que los relacionamos. Lo más interesante de este aspecto es que las asociaciones varían en gran manera entre individuos, regiones, países, culturas y aún dentro de las Iglesias y esto ha creado un sin número de conflictos y debates interminables.



¿A qué nos referimos cuando hablamos de asociación en relación a los Instrumentos? Es cuando asociamos o identificamos a un instrumento o grupo de instrumentos a una forma exclusiva de uso y lugares para cierto estilo de música. Esta experiencia, muchas veces negativa, ha quedado impregnada en nuestra vida y cada vez que vemos cierto instrumento o instrumentos lo asociaremos a estas experiencias.

Por ejemplo, conocí a un hermano en la Iglesia que no podía resistir el uso de música mariachi porque la casa donde creció estaba al lado de un bar en donde se tocaba música mariachi (trompetas, violines, varias guitarras) y su papá era un alcohólico para empeorar las cosas. Así que cada vez que un mariachi tocaba en vivo o grabado dentro de la Iglesia él no podía resistir esta música porque le traían malos recuerdos de su vida y de su padre y debido a esto no podía adorar debido a las malas experiencias relacionadas a la música e instrumentos de mariachi.

Un amigo pastor me refirió otra historia de un director de orquesta sinfónica en Nueva York. Este director al conocer a Cristo y bautizarse empezó a querer prohibir el uso de instrumentos de orquesta dentro de la Iglesia. ¿Cuál era la razón? Resulta que durante su vida “mundana”, como director de orquesta, le recordaba los momentos de adulterio, borracheras y otras prácticas que ahora había dejado. Pero al escuchar los instrumentos con los que él asociaba esta vida pasada, pensaba que ‘otros’ también estaban afectados como él, sólo porque le traían recuerdos de su vida pasada.

Muchas veces debido a este fenómeno de asociación podemos vivir con la idea de que ciertos instrumentos solamente encajan en ciertos lugares bajo el uso específico a la cual mi experiencia personal lo dictamina. Es como un ‘trauma’ en la vida de la cual pensamos todos deberían evitarla.

Es muy conocido el testimonio de ex músicos del ‘mundo’ que al entrar a la Iglesia quieren prohibir el uso de guitarras eléctricas, saxofones, bajos eléctricos, batería etc., solamente porque a ellos les traen malos recuerdos de su vida pasada. Sin embargo este no es el caso para muchos otros miembros de Iglesia que no pasaron las mismas experiencias. Hay que tener cuidado con estos ‘sinceros’ miembros de Iglesia en su afán por querer ‘limpiar’ la Iglesia.

La pregunta es: ¿Qué podemos hacer para evitar que ciertas personas traten de dictaminar el uso de instrumentos sólo porque ellos tienen un problema de asociación? Y por otro lado ¿cómo podemos ayudar a estas personas o ayudarme a mí mismo a superar este fenómeno para poder adorar en “Espíritu y Verdad”?

Primero, permítanme sugerirles el siguiente principio: Mi mala experiencia con ciertos instrumentos no puede ser la regla para toda la Iglesia. Tengo que aprender que no todos han sufrido el mismo trauma que yo y que a muchos no les afecta para nada el uso de ciertos instrumentos. Por lo tanto debo de aprender la tolerancia y respeto al uso de instrumentos. Debo de aprender que otros sí pueden adorar en espíritu y verdad con cualquier instrumento.

Segundo, creo que debemos ayudar a los que tienen ciertos problemas con el uso de algunos instrumentos. Esto quizás hasta requiera de ayuda profesional psicológica si es necesario, para poder ayudar a superar el problema de asociación en el que viven. Si yo tengo algún problema con algún instrumento creo que debería pedir en oración a Dios por ayuda para no ser piedra de tropiezo para otros y sobre todo ayuda para poder superar este trauma.

Les confieso que yo he podido superar este trauma gracias al poder de la oración y de buenos amigos músicos, además de adquirir nuevas ‘asociaciones positivas’ dentro de la Iglesia en cuanto a los instrumentos.

Este problema de asociación también está muy relacionado con el sentimiento de culpa. Las personas se sienten culpables de utilizar cierto instrumento por temor al pasado y creer que están ‘pecando’ al utilizarlos. Los psicólogos en su mayoría, están de acuerdo en que este problema de culpa es muy dañino no solo para el que lo experimenta pero también para los que los rodean.

“…la mayoría de las personas que experimentan constantemente el sentimiento de culpa tienen una baja autoestima y no se creen merecedores del amor o de las gratificaciones que le brinda la vida por lo que aprovechan el más mínimo error para auto castigarse. En el otro extremo, se encuentran las personas perfeccionistas para las cuales cualquier error es una buena excusa para auto reprocharse y criticarse constantemente.

Estas personas tienen en común un pensamiento rígido y polarizado. Es decir, aprecian el mundo en blanco y negro: las cosas o son buenas o son malas, o están bien o están mal. No saben apreciar la infinidad de tonalidades que existen entre estos dos colores porque su forma de pensar es demasiado estricta y estereotipada. Por ende, son prácticamente incapaces de analizar los aspectos positivos y negativos de una situación ya que tienden a mover la balanza en un solo sentido.” [i]

¿Instrumentos SATÁNICOS?

Les propongo que debido a este fenómeno de asociación del uso de instrumentos es que surgió la idea de que hay instrumentos satánicos. Los que proponen esta ideas dicen que debido al uso de ciertos instrumentos bajo un ambiente “mundano” y al haber sido “creados” bajo un supuesto propósito específico entonces tienen que ser obra de Satanás y por lo tanto estos instrumentos son satánicos.

Durante la historia eclesiástica han habido siempre movimientos que quieren asignar a objetos inertes ciertos “poderes” que los instrumentos en sí no tienen. Aunque no había ninguna objeción al uso de instrumentos durante el primer siglo de la historia eclesiástica[ii], para el siglo II se empiezan a condenar los instrumentos musicales dentro de la liturgia[iii], y no es hasta el año 670 en el que el Papa Vitalian introduce el órgano en la Iglesia Católica.

Antes de la introducción del órgano en la Iglesia Católica, existieron los famosos ‘Cantos Gregorianos’, que no eran más que cantos mono tónicos, sin partituras y en sus primeros años eran ejecutados ‘a capella’.

Sin embargo, para muchos cristianos, ha quedado el estigma de que los instrumentos son creación de Satanás y no deberían ser usados dentro del templo. Los Cristianos Ortodoxos del Este de Europa por ejemplo, cantan sin música ni instrumentos en sus catedrales y monasterios. [iv]

Existe la idea, muy enfatizada en los 60’s y 70’s por los Cristianos ultra conservadores en EEUU, de que la guitarra eléctrica y la batería son instrumentos diabólicos porque fueron creados para la música rock y consideran este estilo como diabólico. Estos grupos de Cristianos tuvieron una gran cruzada en contra de los grupos de Rock de los 60’s y los 70’s y surgió entonces la idea de los mensajes subliminales. (este es otro tema no tocado en este artículo)

No vamos a discutir ahora los orígenes del rock o Jazz o algún otro estilo. Bien sabemos que sus orígenes no han sido con el propósito de adorar a Dios. Al igual que muchos otros estilos como el vals, la ópera, etc. y eventualmente algunos de estos estilos fueron empleados en la liturgia de la Iglesia cristiana.

Sin embargo tampoco podemos ‘generalizar’ hoy en día que los instrumentos utilizados son por lo tanto ‘no aptos’ para la adoración. En cuanto a los estilos, pues es bien sabido que ya no se puede categorizar a un estilo en cuatro paredes por su extensa metamorfosis y mezcla que han sufrido a través de los años. Pero esto es lo que hizo el gran movimiento ultra conservador de los 60’s y los 70’s condenando al músico, la música y al instrumento.

Este movimiento ultra conservador asocia al ‘inventor’ o a la vida ‘en pecado’ del instrumentista para condenar a cierto instrumento como un instrumento satánico y no digno de ser utilizado dentro de la Iglesia. Si vamos a utilizar estos razonamientos entonces hagamos un pequeño ejercicio y vayamos a la Biblia para aplicar estas premisas de asociación y veamos si podemos llegar a algo razonable. Para esto tomemos el caso de Jubal.

¿Quién era Jubal? Obviamente era un músico que de acuerdo al texto bíblico fue el “padre” o creador de el arpa y la flauta. Jubal era hijo de Lamec y Ada. Lamec fue descendiente directo de Caín: el primer asesino. Lamec, padre de Jubal: fue el primer polígamo mencionado en la Biblia (Génsis 4:19). Por lo antes mencionado, cualquiera podría asumir que Jubal no tenía un buen antecedente familiar ya que nació bajo la familia desterrada después del asesinato de Abel (Génesis 4:14) y Jehová reemplazó a Abel con Seth para restaurar la descendencia que adora a Dios (Génsis 4:26).

Por lo tanto, Jubal y su familia, que eran los apartados de la promesa por decisión propia, crearon los instrumentos como el arpa y la flauta y por deducción a priori podrían ser considerados estos instrumentos como satánicos porque salen de la descendencia pecadora de Caín y sin duda la vida que llevaban, apartada de Dios, no nos deja otra opción que pensar en el mal uso de estos instrumentos en sus vidas de idolatría y pecaminosidad. No me imagino a Jubal tocando el arpa y la flauta con melodías de alabanza a Jehová. ¿Qué creen Uds.?

Suena quizás ridículo para alguno de Uds. considerar que el Arpa y la Flauta sean instrumentos satánicos. Pero basados en los antecedentes presentados, y por la reglas de asociación, podemos argumentar, como lo hacen muchos, que debido a quien lo inventó, donde lo inventó y en el ambiente secular de pecado con el que esta relacionado, se los puede colocar en esta categoría satánica!

Lo interesante de este movimiento cristiano ultra conservador es que esto no fue nada nuevo, ya que durante la historia de la Iglesia cristiana siempre han habido discusiones acaloradas en cuanto al uso de instrumentos debido a posiciones extremas.

Martín Lutero y Calvin, dos grandes reformadores de la Iglesia protestante, llevaron dos líneas opuestas debido a este fenómeno. Mientras que Calvin, fundador de la Iglesia protestante Ortodoxa, prohibió el uso de instrumentos en la adoración, Martín Lutero sin embargo no solo utilizó instrumentos tradicionales, sino que también se dedicó a mezclar música popular, que requerían otros instrumentos no utilizados hasta la fecha en la Iglesia, para poder así llegar a la gente del populacho, para poder identificar, simplificar y hacer relevante el mensaje tan importante que tenía de la salvación por gracia y no por obras humanas.[v]

PAUTAS para el uso de instrumentos: 

No queremos que ahora alguien, después de leer este artículo, introduzca cualquier instrumento dentro de su Iglesia sin considerar algunas realidades. Aquí presentamos algunas pautas muy importantes a considerar en cuanto a los instrumentos. No se pretende ser exhaustivo ya que cada lugar tendrá sus propios desafíos.

1. No es saludable introducir un instrumento nuevo sin antes, en oración, haya consultado con los líderes de la Iglesia local y si es necesario (no es obligatorio) consultarlo con la junta de Iglesia.

2. Asegúrese de que antes de introducir el nuevo instrumento(s) haya un período corto y preciso de educación en cuanto al instrumento. Así se evitarán sorpresas y reacciones negativas. Provea materiales, lecturas, vídeos al respecto.

3. Enfatice el tema de la “Asociación” durante el período de educación para poder ayudar a aquellas personas con este fenómeno.

4. Hay que evitar ser piedra de tropiezo. Si la mayoría no esta de acuerdo entonces recuerde que no se trata de imposición de parte de nadie. Ya llegará el momento apropiado de hacerlo.

5. No dejar a uno o dos personas tomar la decisión, aunque estos sean ancianos o aún el mismo pastor, ya que se trata de ayudar a la congregación en general y un anciano o pocas personas no pueden hablar por la mayoría.

6. Por sobre todas las cosas, manejar este proceso con un espíritu de amor y entendimiento y no dejarse llevar por las emociones porque estas no conducirían a nada positivo.

7. Asegúrese de que la mayoría de los miembros, si no es que todos, participen del proceso para que no hayan excusas más adelante de que no se les dio oportunidad de participar en la decisión. Tenga fechas específicas del proceso. Fechas límites para cada paso y anúncielo en todos los medios de comunicación de la Iglesia local.

8. Sea paciente con los que sin duda criticarán. Nunca un cambio o traer algo nuevo termina sin discusiones ni críticas. Sin embargo, el problema muchas veces se agudiza cuando estas no se manejan con espíritu cristiano.

9. Al utilizar los instrumentos recordemos que son para acompañar y no para ‘resaltar’. Las voces de los adoradores deberían estar por encima de todos y cualquier instrumento. Esto requiere práctica para una buena ejecución.

ELENA G. DE WHITE y el uso de instrumentos:

Existen muchos pasajes escritos por Elena G. De White en cuanto al uso de instrumentos. Aquí presentamos algunas citas para referencia y apoyo a todo lo expuesto.

“…El uso de instrumentos musicales no es de ninguna manera objetable. Estos se utilizaron en el servicio en la antigüedad. Los adoradores alababan a Dios por medio del arpa y el címbalo, y la música debiera tener un lugar en nuestros cultos: esto despertaría más interés en ellos.” [vi]

“Llamad a vuestro auxilio instrumentos musicales, si esto es posible, y asciendan hacia Dios las gloriosas armonías como una ofrenda aceptable.”[vii]

“Me alegro de oír los instrumentos musicales que tenéis aquí. Dios quiere que los tengamos. El quiere que lo alabemos con el corazón, con el alma y con la voz, magnificando su nombre ante el mundo.”[viii]

Hay sin embargo una cita muy usada para demostrar que existen los ‘instrumentos satánicos’ pero solo se trata de una mala traducción. La cita dice así: “El influjo de los instrumentos satánicos se une con el estrépito y el vocerío, con lo cual resulta un carnaval, y a esto se lo denomina la obra del Espíritu Santo”.[ix] Aquí la palabra mal traducida es “instrumentos” del Inglés “agencies”. La correcta traducción debería decir “agentes satánicos” lo cual las nuevas versiones la han tomado en cuenta para aclarar esta mala traducción.

En la familia White todos eran musicales. Jaime White era un buen barítono y entraba cantando muchas veces cuando predicaba. El órgano, un instrumento de muchos conflictos dentro de la Iglesia Metodista, es uno de los instrumentos que hasta ahora se conservan en la casa de Elena G. de White en Elms Haven, California, la última residencia de la Hermana White. Ella, con raíces Metodistas, no tuvo problemas en utilizar un instrumento que era de mucha controversia en sus días. Me pregunto entonces: Si la Hermana White viviera en la actualidad ¿Qué instrumento(s) controversial(es) utilizaría para alabar a Dios?

Conclusión:

En una encuesta en las redes sociales hice la siguiente pregunta: En tu opinión ¿hay instrumentos que no se deben usar en la Iglesia? Las opciones de respuestas eran: Si. No. Son Neutrales. De 217 respuestas, 96 respondieron que NO, 87 respondieron SI, y 34 respondieron que eran neutrales.

Esta encuesta, en la que los participantes casi en su totalidad son adventistas, generó algunos comentarios a veces acalorados, aunque este no era el propósito. Esto nos muestra que hay una tendencia grande en cuanto a no aceptar todo tipo de instrumentos en la Iglesia Adventista. La encuesta también dejó notar que la oposición a ciertos instrumentos es “cultural” y/o “tradicional”. Esto nos enseña también que hay una gran necesidad de educarnos y superar el problema de asociación.

Si quisiéramos caprichosamente clasificar un instrumento como satánico con métodos semánticos, entonces la verdad es que nos quedaríamos sin ningún instrumento apropiado para utilizar en la Iglesia, porque la gran mayoría, si no es que todos los instrumentos, nacen primariamente en un ambiente mundano, como el caso del arpa y la flauta que ya hemos visto en Génesis 4, y otros instrumentos más populares aún en la actualidad, que debido a su uso secular, para muchos cristianos se les hace difícil verlos siendo usados dentro de la Iglesia.

Además somos una Iglesia Mundial con una riqueza de culturas sin igual. Por esto es que el documento oficial “Filosofía de la Música en la Iglesia Adventista” en el punto número nueve dice así: “Debemos reconocer y aceptar la contribución de diferentes culturas en la adoración a Dios. Las formas y los instrumentos musicales varían en gran manera dentro de la familia Adventista del Séptimo Día mundial, y la música proveniente de una cultura puede sonar extraña para alguien de una cultura diferente”.[x]

Por lo tanto podemos concluir de que el problema no es el instrumento sino cómo y para que se lo usa. El instrumento en si es inerte, inanimado, no piensa, no tiene poderes mágicos, no razona ni tiene vida en sí mismo. Bien utilizado puede ser de gran bendición para ganar almas y para adorar. La Biblia no condena el uso de ningún instrumento ni tampoco Elena G. de White, cualquier otra interpretación es solo estirar los textos o citas para decir lo que no está escrito y querer apoyar una idea personal. Mi plegaria es que nos dejemos de discusiones en cuanto a instrumentos y que Dios nos ayude a utilizar cualquier instrumento para adorarlo “En Espíritu y en Verdad”.

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    Hugo Chinchay es pastor con credencial administrativa. 
    Licenciado en Teología y Administrador de empresas. Magister en Finanzas. 
    Director de Mayordomía y Testamentos y Legados, 
    de la Asociación de Potomac de la Iglesia Adventista. Músico y compositor. 
    Fundador de una de las dos páginas de HimnovaSion en Facebook.

Referencias:

[i] http://www.rinconpsicologia.com/2011/05/el-sentimiento-de-culpa-entenderlo-para.html Accesado el 15 de Octubre del 2012

[ii] James McKinnon, Music in Early Christian Literature. (Cambridge: Cambridge University Press, 1987) p. 2

[iii] James McKinnon, The Temple, the Church Fathers, and Early Western Chant Aldershot: Ashgate Publishing Limited, 1988, IV, p.72

[iv] Timothy Ware, The Orthodox Church: New Edition. London: Penguin Books, 1997, p. 268

[v] John Barber, John "Luther and Calvin on Music and Worship". (June 25, 2006). Reformed Perspectives Magazine 8 p.26.

[vi] Elena G. de White, El Evangelismo, (Pacific Press) p. 365

[vii] Ibid p. 367

[viii] Ibid p. 368

[ix] Elena G. de White, Mensajes Selectos, T. 2, p. 43

[x] http://www.adventist.org/beliefs/guidelines/music-guidelines.html Accesado el 15 de Octubre del 2012.


Instrumentos en la iglesia - Primera parte


Instrumentos en la iglesia 
PRIMERA PARTE 

Hugo Chinchay, Sr.

Empecemos por mirar la definición de la palabra instrumento: 

“Del verbo instrumentar. Instrumento es primera persona singular (yo) presente indicativo. Instrumento es tercera persona singular (el/ella/usted) pretérito indicativo. Instrumento es 1. Aparato diseñado para ser empleado en una actividad concreta. 2. Aquello de que nos servimos para conseguir un objeto determinado. 3. Conjunto de piezas dispuestas para producir sonidos musicales”. [i]


Partiendo de esta definición podemos empezar a comprender que un instrumento puede ser una persona cumpliendo una función así como un aparato hecho para una actividad concreta. En el caso de la música, es un aparato que es utilizado para crear y/o acompañar la música.

INSTRUMENTOS MUSICALES EN LA BIBLIA:

¿Cuál es la primera mención de instrumentos en la Biblia? Para empezar tomemos el primer versículo de las Escrituras que refiere a un instrumento musical: Génesis 4:21 RVR60: “Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.”

Hay otro texto que cronológicamente nos pudiera llevar a ver que los instrumentos musicales ya existían antes que Jubal ‘inventara’ el arpa y la flauta. Es el texto que refiere a Lucifer en el cielo antes de la creación del mundo. “En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe crisólito, berillo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación” (Ezequiel 28:13 RVR60).

A través de la historia del pueblo de Israel se mencionan varios instrumentos utilizados para diferentes actividades. En Exodo 15:20 se habla de cantos, panderos y danza. En Josué 6:6 se habla del uso de bocinas de cuerno. Cuando se trasladó el Arca de Quiriat-jearim se utilizaron instrumentos de madera de haya, arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos. Salomón tenía una organización musical en el templo muy complicada en la que se utilizaban varios instrumentos. David era muy conocido por tocar el arpa y ser un músico prolijo en todo el sentido de la palabra y fue quien promovió la música y los instrumentos en la adoración en el templo y nos dejó muchos salmos con descripciones de instrumentos y es precisamente el Salmo 150 el que tiene una vasta lista de instrumentos que se utilizaban en el tiempo de Israel, incluyendo los de percusión.

INSTRUMENTOS EN EL TEMPLO:

Uno de los pasajes en el que algunos teólogos, músicos y laicos han tratado de demostrar la exclusividad de ciertos instrumentos para el templo lo encontramos en 2 de Crónicas 29:25-27 RVR60: “También puso levitas en la casa de Jehová con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natán porque aquel mandamiento procedía de Jehová por medio de sus profetas. Y los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes con trompetas. Entonces mandó Ezequías sacrificar el holocausto en el altar; y cuando comenzó el holocausto comenzó también el cántico de Jehová, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel”.

¿Será que hay un mandamiento de Jehová en cuanto a los instrumentos y que son solo cuatro? Esta y otras interrogantes han llevado a muchos a argumentar el tema de los instrumentos aún para prohibir el uso de instrumentos de percusión en la iglesia. Por ahora solo trataremos de aclarar este texto en forma breve.

Empecemos por tomar como regla básica de interpretación bíblica, y como es la práctica de nuestra Iglesia Adventista al leer las Sagradas Escrituras, de el uso de ‘todo el contexto’ de lo que se cita para poder entender el corazón del mensaje y no caer en el error de utilizar ‘el texto prueba’ para querer de esta manera solamente querer afianzar un preconcepto o prejuicio en cuanto a un tema, basados en un texto. En este caso los instrumentos en el templo.

Si leemos 2 Crónicas 29:20-27 en su totalidad veremos claramente que el “tema” no son los instrumentos en el templo sino el “sacrificio”. Las instrucciones dadas al pueblo de Israel en cuanto a los sacrificios eran muy detalladas y eran dadas directamente de parte de Dios sin temor a equivocaciones. Sin embargo, en este texto se agrega un elemento, dentro del rito del sacrificio, como describiendo lo que el rey David había agregado como músico que era, pero que no significaba un mandamiento directo de Dios como alguien pudiera forzar el texto a decir sin tomar en cuenta el contexto.

Cuando leemos “…porque aquel mandamiento procedía de Jehová…” el texto no se está refiriendo a los “instrumentos” sino al “sacrificio”, de acuerdo a la regla de análisis de contexto como ya lo explicamos. Además podemos encontrar gran parte del Pentateuco y otros libros del Antiguo Testamento para comprobar los ‘mandamientos’, ‘ordenanzas’, ‘instrucciones’ en cuanto a los “sacrificios”. La única “aparente” referencia a un mandamiento en cuanto a instrumentos está en este texto, y si lo utilizamos para demostrar toda una práctica permanente entonces nos lleva al error de exégesis llamado el “texto prueba”; que no es nada más que querer demostrar con un texto toda una doctrina, creencia o línea de pensamiento que no tiene apoyo en ninguna otra parte de la Biblia. Muchas sectas, dogmas y cultos se han creado debido a este error de interpretación bíblica.

Es por esto que el escritor bíblico hace la diferencia cuando se refiere a “los instrumentos de David” a diferencia de los “mandamientos de Dios” en cuanto a los sacrificios. Si hubiera un “mandamiento instrumental” entonces ¿porqué no se repite tan a menudo como se hacen con los sacrificios? ¿porqué no se ha preservado una lista de instrumentos como las otras doctrinas claras presentadas en la Biblia? La consistencia de los escritores bíblicos hacen de las escrituras algo confiable. La interpretación humana fuera de contexto no es confiable.

En base a lo dicho anteriormente otros tratan de aumentar las citas y utilizan 2 Crónicas 7:6 para sustentar que hay instrumentos de Jehová porque el texto dice “los instrumentos de música de Jehová”. Pero como en cualquier intervención humana siempre habrán errores, en este caso se trata nada menos que un error de traducción de algunas versiones antiguas de Reina Valera (1862, 1909, 1960). Las versiones de 1989 y 1995 ahora traducen la misma frase de esta manera: “los instrumentos de música que el Rey David había hecho para acompañar los cánticos a Jehová”. Y si desean analizar el texto en Hebreo encontrarán que esta es la traducción más fidedigna. [ii]

a. La percusión en el templo y la flauta:

Un instrumento que no se ha tomado mucho tiempo en analizar como uno de los instrumentos que no eran admitidos en el templo es la flauta. Excepto durante los 12 días al año durante la fiesta del Pentecostal y esto solo fue durante el segundo templo. [iii]

El tema del uso de instrumentos de percusión dentro del templo es un aspecto que lo podemos analizar desde un punto de vista estructural y cultural en los ritos del templo y costumbres de aquella época en el pueblo Israel.

El instrumento de percusión mencionado en esta misma época es el “tamboril” (Hebreo: tof, tamborcito de mano). Este instrumento es mencionado en varias partes de la Biblia como un instrumento que no se utilizaba dentro del templo. La pregunta es ¿por qué? La respuesta corta es porque los tamboriles eran utilizados, casi en todas las ocasiones, por mujeres y las mujeres, por regla cultural en Israel, no eran admitidas dentro del templo y no eran parte de los que oficiaban los ritos ni podían ser parte de los Levitas.

“Si hoy alguien quiere argumentar que la percusión debería ser excluida de la iglesia bajo las bases de las prácticas bíblicas en el templo, entonces también tendríamos que excluir a las mujeres de nuestros servicios en la iglesia! Y dentro del mismo parámetro uno pudiera adelantarse a razonar que, como las flautas no eran aceptadas en los ambientes litúrgicos durante los tiempos del templo, no debería haber lugar para el órgano en nuestras iglesias el día de hoy porque los órganos no son sino una serie de “flautas” (incidentalmente, el Hebreo moderno de la palabra órgano es la misma que al que se usa para el dulce sonido de la flauta, “ugav”). [iv]

“El uso del tamboril a la entrada del templo en ocasión de diferentes eventos religiosos (como la fiesta de las cabañas en la corte de las mujeres) nos indica que el problema no está en el instrumento mismo en el sentido de no ser apropiado para la adoración”. [v]

b. El templo, el santuario y sus épocas:

Otro detalle importante para el lector es el hecho de que el santuario del desierto y el templo fueron dos lugares distintos y dos épocas distintas dentro de la liturgia del pueblo de Israel y de su historia. Aunque el uso de instrumentos era muy limitado y pobre durante la época del santuario, no fue hasta la época del Rey David en la que existió un ‘departamento’ oficial con levitas e ‘instrumentos del Rey David’ en la adoración en el templo. No hay referencia alguna a que Dios originalmente haya tenido una instrucción específica en cuanto a instrumentos, pero tampoco los prohibió.

c. Instrumentos en los pueblos paganos:

Podemos notar también que la mayoría de los instrumentos utilizados por el pueblo de Israel eran también utilizados por los pueblos paganos.

El Antiguo Testamento tiene varias referencias del uso de instrumentos musicales en los pueblos paganos. Uno de los más conocidos lo podemos encontrar en Daniel 3:5 donde se menciona el uso de instrumentos como la bocina, flauta, tamboril, arpa, salterio, zampoña, etc., muchos de ellos utilizados también por los israelitas y varios de ellos mencionados en los Salmos. La diferencia estaba en que, en el caso de Daniel 3, se utilizaron para adorar a la imagen y otros ritos paganos del pueblo de Babilonia, pero en Israel se utilizaban los mismos instrumentos pero para adorar a Jehová.

Espero podamos ir entendiendo que el problema no está en el instrumento inerte sino en el uso que se le da y el propósito para el que se le utiliza. No caigamos en los extremos.
Creo que no es saludable pretender regirnos por una idea tan estricta que aparenta ser bíblica en cuanto al uso de instrumentos en el templo, limitando al adorador con una lista ‘aprobada’. Si este fuera el caso, entonces deberíamos estar utilizando los mismos instrumentos de los israelitas y de esto no tenemos ni siquiera una información exacta. ¿Porqué? Simple y sencillamente porque no hubieron instrucciones exactas de cómo construir los supuestos ‘instrumentos de Jehová’.

Aquí mostraremos algunos instrumentos antiguos utilizados en el pueblo de Israel. Son solo muestras de lo que se ha podido rescatar a través de la historia y arqueología en algunos museos:

Shofar: Instrumento hecho de cuerno de carnero. Era un instrumento ritual. Utilizado para marcar el año nuevo con un llamado al arrepentimiento, la luna nueva, reuniones y en conexión con Génesis 22 cuando Abraham sacrificó un carnero en vez de su hijo Isaac. (Fiesta de Rosh Hashanah)

Era utilizado en tiempos de guerra y tiempos de paz. El Shofar con boquilla de plata era utilizado en el día de expiación. Y el de boquilla de oro era utilizado en la fiesta de las trompetas (que es el año nuevo judío).

El Shofar es el único instrumento que ha sobrevivido desde la antigüedad entre todos los demás instrumentos utilizados por el pueblo de Israel.

Arpa: (Hebreo: Nevel) (Salterio):


Un arpa reconstruida de acuerdo a descripciones mosaicas antiguas disponibles. Este instrumento en la foto data al siglo VI A.C. David tocaba la Lira (Hebreo: Kinnor) ante Saúl. El Kinnor es otro instrumento de cuerdas parecido a el arpa, que constaba de diez cuerdas que se tocaban con un plectro (uña, uñeta, una pieza delgada para tocar las cuerdas), de acuerdo a Josephus un historiador Judío del primer siglo. (Josephus: Antigüedades. Vol. 8. Página 463. Publicaciones Whiston, 1957.) 

Como podemos apreciar en la foto, este modelo de arpa no tiene mucho de similitud con las arpas de nuestra época y tampoco hay seguridad de que esta reconstrucción sea completamente fidedigna por no haber suficientes datos arqueológicos. 

Esta foto fue tomada por Advanced Photo and Graphics gracias a la cortesía del museo de Haifa, en el norte de Israel. 


Lira de Ur:

Esta es una Lira de Ur o Sumeriana. Una pintura encontrada en excavaciones hechas en el Medio Oriente donde se puede apreciar el uso de una lira.

Esta es una de las imágenes más antiguas encontradas excavaciones arqueológicas.

Se puede apreciar el uso de este antiguo instrumento con su forma, tamaño y once cuerdas. Además tiene un becerro en el lado inferior del instrumento, el cual era considerado como un demonio al cual adoraban con dicho instrumento en estos tiempos.

Es interesante notar que casi los mismos instrumentos utilizados por los hebreos también eran utilizados por los pueblos paganos. Mientras los israelitas lo usaban para adorar a Dios los paganos lo hacían para adorar a sus dioses y demonios.

Címbalos: 

Una foto de cymbalos encontrada en excavaciones arqueológicas.


Instrumento de percusión utilizado por mujeres afuera del templo y durante varias ocasiones de festividades y otras ocasiones en la vida cotidiana del pueblo de Israel.

Eran normalmente tocadas con los dedos, muy parecido a la manera de castañuelas.

Conclusión a medio término:

Resumamos lo dicho hasta aquí en tres puntos sencillos:

1- En la Biblia no existe un "mandamiento instrumental" en el que se autorice o prohiba ciertos instrumentos para que adoremos a Dios.

2- El tamboril, instrumento de percusión, sí era usado para la adoración a Dios pero no era usado adentro del templo porque las mujeres, quienes casi siempre lo usaban, no eran admitidas adentro del templo.

3- Los instrumentos usados para adorar a Dios también eran usados por otros pueblos para ritos y celebraciones paganas, y esto nos los desacreditaba para ser usados en la verdadera adoración.

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    Hugo Chinchay es pastor con credencial administrativa. 
    Licenciado en Teología y Administrador de empresas. Magister en Finanzas. 
    Director de Mayordomía y Testamentos y Legados, 
    de la Asociación de Potomac de la Iglesia Adventista. Músico y compositor. 
    Fundador de una de las dos páginas de HimnovaSion en Facebook.

[i] http://www.wordreference.com/definicion/instrumento tomado del Diccionario de la Lengua Española, © 2005 Espasa-Calpe. Accesado el 9 de Agosto del 2012.

[ii] http//himnovasion.blogspot.com/2012/03/analisis-critico-al-articulo-los.html. Accesado el 15 de Octubre del 2012.

[iii] Lillian Doukhan, In Tune With God.  (Review and Herald, 2010) p. 112.

[iv] Ibid., p. 113.

[v] Ibidem.

Teología chatarra



Teología chatarra
Dr. Miguel Ángel Núñez

“A ningún hombre se le debería imponer una concepción del mundo y sobre la conciencia de un hombre ningún poder terrenal debería tener jamás autoridad” (León Tolstoi).

Un fenómeno, que no es nuevo, está inundando el ambiente cristiano en todas partes. Las redes sociales y los medios masivos de difusión están haciendo posible la proliferación de esta forma de encarar la teología.

El concepto “chatarra” que se emplea para la comida rápida (fast food) supone mitigar el hambre, pero sin alimentarse correctamente y generando una serie de problemas secundarios. Quienes siguen una alimentación chatarra, tarde o temprano, terminan enfermos y mal nutridos.

Haciendo una analogía con la comida rápida, la teología chatarra tiene algunas características que la hacen fácilmente digerible, pero a la larga son teológicamente indigestas.

1. Sensacionalista

Tal como sucede en el periodismo amarillista que se centra en temas alarmistas y que causan expectación. Es sorprendente que en las redes sociales un post sensacionalista se riega de manera viral y es reposteado una y otra vez.

Sin embargo, si alguien hace un análisis cuidadoso de un punto y ocupando referencias bibliográficas suficientes para sustentar el concepto suceden dos cosas:

  • No es leído por ser considerado “demasiado académico”; 
  • Carece de interés para ser repostado. 
El sensacionalismo, tal como la expresión lo dice, es simplemente exacerbación de los miedos y propagación de temores. Lamentablemente, el miedo puede mucho más que la esperanza. La paranoia colectiva siempre tiene más impacto que un mensaje mesurado y que busca el equilibrio.

Si se hace un análisis estadístico, evidentemente lo que más abunda en las redes sociales y en las revistas de divulgación religiosa, son los temas amarillistas, los que llaman al alarmismo y que hacen énfasis en el miedo y la paranoia colectiva.

Al respecto Elena G. de White, con una mirada señera en lo que habría de ocurrir señala:
Los que realizan la obra del Señor en las ciudades deben poner a contribución un esfuerzo tranquilo, permanente y devoto para la educación de la gente. Aun cuando han de trabajar con fervor para interesar a los oyentes, y para mantener este interés, sin embargo, al mismo tiempo deben guardarse cuidadosamente de cualquier cosa que raye en el sensacionalismo. En esta época de extravagancia y ostentación externa, cuando los hombres creen que es necesario efectuar un despliegue con el propósito de obtener éxito, los mensajeros escogidos por Dios han de ver la falacia de gastar medios innecesariamente para producir un impacto. Mientras trabajan con sencillez, humildad y dignidad llena de gracia, evitando todo lo que sea de una naturaleza teatral, su obra hará una impresión duradera para el bien”.[1]
2. Falta de sustento 

Una de las paradojas de internet es que producto de las redes sociales y de la proliferación de medios escritos, la gente cada vez lee más… sin embargo, la mayoría no tolera explicaciones que sean superiores a 800 o 1000 palabras, de hecho hay varios medios que han establecido la media en 600 palabras, es decir, se busca el mínimo de expresión escrita.

Se trata, como en la comida chatarra, de lo fácil de digerir y que sea corto, al estilo de la mínima reducción contemporánea como  Twitter, no más de 140 caracteres.

Un artículo sólido, con fundamento, que tenga más de 1000 palabras, está condenado a ser leído por especialistas, la masa se conformará con el primer párrafo.

Eso configura un universo de opinantes sin sustento, donde la única base es “me parece” o “tal autor dice”. Por esa razón el “textoprueba” se ha convertido en el formato más recurrente. Se sigue la costumbre de buscar frases o párrafos que apoyen ideas preconcebidas, sin detenerse a pensar si son correctas o si están usadas en el contexto textual y cultural adecuado. La gente, como en tiempos de Amós, está con “hambre... de oír la palabra del Señor” (Amós 8: 1), pero tal cosa no ocurre, porque estamos ocupados en opiniones y no en sustentar bíblicamente lo que se afirma desde el facilismo de la opinión.

Creer que todos deben tener la misma opinión sobre un determinado punto es no entender la dinámica del estudio de la Biblia. Tal como sugiere EGW:
Cuando no surgen nuevas preguntas por efecto de la investigación de la Escritura, cuando no se levanta ninguna diferencia de opinión que induzca a los hombres a escudriñar la Biblia por su cuenta, para asegurarse de que poseen la verdad, habrá muchos, como en los tiempos antiguos, que se aferrarán a la tradición y adorarán lo que no conocen”.[2]
3. El factor masivo

En la “teología chatarra” no se busca la solidez de un pensamiento sino la popularidad de un concepto. Así como McDonald que vende sus productos en base a lo más pedido y en cada país se acomoda a los gustos masivos, la teología chatarra busca con oportunismo el “tema” en boga, no lo que es sustentable, sino lo popular.

La verdadera teología no tiene nada que ver con popularidad, al contrario, es fruto de un trabajo cuidadoso que a menudo lleva décadas de estudio y donde lo masivo no tiene nada que hacer. Una idea teológica sana se presenta como expresión de una conclusión sólida y sustentable, que a menudo lleva mucho tiempo madurar y expresar adecuadamente.

Muchos, imbuidos por esa falsa sensación de “mayoría” olvidan que:
“La verdad nunca se encontró en la mayoría. Siempre se la encontró en la minoría”.[3]
4. La presunción de sapiencia

La comida chatarra genera incondicionalidad. Aunque se le explique a la gente que sus efectos son dañinos muchos sólo la consumen porque satisface sus expectativas, al menos saciar el hambre, sin considerar los efectos dañinos.

La formación de un buen teólogo demanda por lo menos diez años. Implica estudios de las lenguas originales, análisis de fuentes, crítica textual, hermenéutica del texto, y otras habilidades que demandan disciplina y trabajo.

Sin embargo, la teología chatarra está generando un ejército de “opinantes” que se atreven a descalificar a teólogos y estudiosos si eso no coincide con sus preconceptos, como sucedió con la tradición de la hamburguesa McDonald, que en Australia decidió cambiar por una del mismo sabor, pero vegetariana (producida por la fábrica de alimentos adventista), como cambió ligeramente lo que los incondicionales conocían esto provocó una horda de descalificaciones, que obligó a la empresa a sacarla del mercado. La analogía es que si algún teólogo después de análisis y trabajo llega a una conclusión de que una interpretación tradicional está equivocada, los consumidores que no están preocupados de la calidad de lo que tragan sino de que tenga el mismo sabor, estallan en reclamos descalificadores contra el teólogo que se atreve a desafiar un concepto y una creencia equivocada. En ese caso, se asesina al mensajero para no tener que salir de la zona de confort de la opinión ya establecida.

5. Extremista

Una teología sana es ponderada y por definición busca el equilibrio. La razón es simple, el objeto de estudio es supremo y absoluto, por lo tanto, se debe tener cautela a la hora de afirmar o negar algo de la divinidad.
En contrapartida, la teología chatarra tiende a los extremos y polariza las opiniones, considerando que no hay otra alternativa posible que lo que ellos afirman como verdad o mentira. No hay términos medios, ni grises ni claros oscuros, ni siquiera se plantean la posibilidad de tener planteamientos provisionales, mientras se encuentran mejores explicaciones.

Como no se basan en el logos (razón, sustento, sentido, verdad), sino en la mera doxa (opinión, parecer, sentimiento, perspectiva, falta de evidencia) es difícil, sino imposible, contrarrestar sus planteamientos.
Es un fenómeno complejo que como ya hemos dicho hace que la razón sea despreciada y la emoción maximizada, sin entender, que la teología se hace para gente de “carne y hueso” (parafraseando a Unamuno), y es preciso entender que todo cambio real, viene siempre de la mente, no de la emoción (Efesios 4:23; Romanos 12:2).

6. Negarse al diálogo

Sorprendentemente una “teología chatarra”, al ser considerada en sí misma como la única opción, se niega al diálogo. Por lo tanto, genera un espíritu de intolerancia a cualquier alternativa que de algún modo contradiga sus opiniones e ideas.

La tendencia es descalificar, motejar, estereotipar y calificar a quienes tienen perspectivas diferentes. Es sintomático que dónde más abunda la descalificación es donde más impera una teología que sólo se basa en planteamientos sin fundamentos, y sólo en base a tradiciones históricas, posiciones dogmáticas que no se discuten ni se revisan, generando un ambiente asfixiante para la libre reflexión y para el diálogo.
Ningún ser humano es dueño de la verdad. El único absoluto es Dios. La teología es el diálogo de miles de hombres y mujeres, que han ido descubriendo verdades a lo largo de los siglos, construyendo un entramado meticuloso, arena tras arena, para lograr tener una visión de Dios, sana, esperanzadora y redentora. Una teología chatarra no admite el diálogo, porque dialogar supone de alguna manera, tener que dar evidencias y eso, simplemente, no se puede hacer en el contexto de opiniones que se basan en textos bíblicos descontextualizados o ideas sin el suficiente correlato en la historia y la realidad bíblica.

Por esa razón la teología chatarra juzga de manera implacable a quienes no admiten sus postulados rotulándolos de las formas más horrendas y no permitiendo ni admitiendo el derecho a la libre opinión y a la libertad de expresar la religión de una manera libre y sin trabas.

No hay nada nuevo bajo el sol, ya lo decía Sebastían Castellio en 1551 en su lucha contra Juan Calvino por la libertad de conciencia: 
“Buscar y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre”. 
Premisa que muchos de los exponentes de la teología chatarra parecen haber olvidado.


El desafío

Estamos ante la presencia de un fenómeno, que no es nuevo, pero que en el mundo contemporáneo adquiere ribetes novedosos. En cierto modo es regresar al oscurantismo medieval con el agravante que la situación tecnológica magnifica y riega el error de una forma impredecible.

El agravante es que muchos teólogos no están generando la posibilidad real de ser proactivos, no sólo por el torrente nocivo de opiniones infundadas, sino por la actitud de quienes ni siquiera se están dando el trabajo de analizar con profundidad.

En contraste, ¿cuáles son las características de una teología sana?

1. Dadora de esperanza

En contraste con una teología sensacionalista, una teología sana es esperanzadora. No busca acusar, atemorizar ni demonizar las acciones humanas, sino ofrecer la salvación como la única alternativa válida para el ser humano.

Desde esta perspectiva una teología sana entiende que no se puede realizar ningún cambio, ningún reavivamiento ni reforma, mientras no se tenga como centro a Jesús. La teología chatarra saca a Jesús del centro y se vincula con cuestiones tangenciales: adoración, formas, música, liturgia, templos, prácticas, normas, y un gran etc.

Como diría Pablo: “Jesús mismo la piedra angular” (Efesios 2:20), todo otro centro, es simplemente, sacar a Cristo de la escena y por lo tanto, cargar de normas, reglas, preceptos y otras cargas que lo único que hacen es vender una idea no de gracia, sino de ganancia de gracia por medio de la acción humana.

Como diría EGW:
Ningún discurso debe predicarse jamás sin presentar a Cristo, y a él crucificado, como fundamento del Evangelio”.[4]
2. Sustentada

Una teología sana busca premeditadamente un sustento válido, no basado en opiniones, ni en texto prueba ni en preconceptos. No se trata de juntar versículos o citas para apoyar una idea, sino de reconocer la fuente real de una idea o de un planteamiento, que sea coherente, con toda la Escritura y que no se sustente en opiniones parciales, sino que tenga como base un predicamento sano sobre Dios.

Teología, es en esencia, estudio de Dios. Una teología que sea sana, tendrá como eje central a Dios y su carácter. Por lo tanto, el sustento se adecuará no a ideas humanas o actitudes mundanas, sino en torno a un carácter de Dios que en esencia es amor (1 Juan 4:8). Cualquier conclusión que presente a un Dios desprovisto de misericordia y compasión, es simplemente una tergiversación de una teología sana y equilibrada.

3. No apela a la masividad

Una buena teología no es un concurso de popularidad. No se enseñan ideas teológicas para ser simpático. Alguien me dijo alguna vez en México, “es preferible que se queden así, en el error, llevaría mucho tiempo enseñar lo correcto y además, nos quitaría el apoyo de la gente”. En otras palabras, no interesa la verdad sino la popularidad y el discurso políticamente correcto.

Cada vez que se apela a la “mayoría” o a “la tradición” popular como sustento para una idea teológica, sin duda, se está en un área gris, donde las personas tenderán a no cuestionar lo que creen con tal de no provocar a quienes tienen una idea arraigada. En este caso, lo popular puede más que la verdad. Una teología sana no es un concurso de popularidad, sino una búsqueda honesta de la verdad.

Como señala Elena de White:
Pero Dios tendrá en la tierra un pueblo que sostendrá la Biblia y la Biblia sola, como piedra de toque de todas las doctrinas y base de todas las reformas. Ni las opiniones de los sabios, ni las deducciones de la ciencia, ni los credos o decisiones de concilios tan numerosos y discordantes como lo son las iglesias que representan, ni la voz de las mayorías, nada de esto, ni en conjunto ni en parte, debe ser considerado como evidencia en favor o en contra de cualquier punto de fe religiosa. Antes de aceptar cualquier doctrina o precepto debemos cerciorarnos de si los autoriza un categórico “Así dice Jehová”.[5]
4. Busca evidencias sustentables

Es impresionante la forma en que algunos utilizan la Biblia, exclusivamente buscando versículos que de alguna forma coincidan con sus puntos de vista, para eso utilizan frases  o versículos completos, sin considerar el contexto cultural y textual, simplemente, elaborando planteamientos que de algún modo den sustento a sus preconceptos e ideas previas.

Una teología sana no va en busca de fundamento para ideas preconcebidas, sino al contrario, se deja guiar por lo que la Escritura presenta, sin ningún otro considerando. Pero no es juntar versículos, como suelen hacer quienes creen convencer con cientos de textos, sino que se usan conceptos que tienen un fundamento claro en el contexto textual y cultural bíblico.

5. Equilibrada

Una teología sana, por definición, busca el equilibrio. Se aleja de posturas extremas y busca un punto intermedio que permita ser ponderado a la hora de dar a conocer una opinión que sea sustentable y válida.
La teología chatarra, generalmente, se abandera en posiciones extremas y descalifica a quienes tienen una visión diferente. La teología sana, al contrario, entiende que el único absoluto es Dios por lo tanto cualquier conclusión a la que se llegue será formulada en términos no dogmáticos, entendiendo que siendo Dios la única verdad (Jn. 14:6), todo planteamiento que se haga en lenguaje humano será limitado y no final.

6. Dialoga

Es sintomático que todo aquel que descalifica y evade el diálogo, lo hace sobre la base de presuponer que su planteamiento no admite análisis porque es la última palabra, de allí que no hay lugar para el diálogo ni para puntos de vista divergentes.  La teología chatarra denigra la libertad de conciencia y busca, precisamente, la uniformidad teológica, eco de las palabras terribles y profanas de Théodore de Beze, sucesor de Juan Calvino quien llegó a decir: “La libertad de conciencia es una doctrina del diablo”. Si algunos de los que sustentan esta nueva teología dogmática, basada en preconceptos y premisas insustentables, tuvieran poder volverían a prender las hogueras donde marcharían como víctimas los exponentes del equilibrio y el evangelio de la gracia.

Una teología sana dialoga sobre la base de que es en el consenso donde se avanza hacia la verdad y no en el dogmatismo cerrado que no permite un análisis ponderado. El diálogo supone que ambas partes están dispuestas por igual a analizar sus planteamientos para elaborar mejor su posición, eso implica entender que la verdad última siempre es prerrogativa de Dios y los seres humanos, con humildad, están en permanente búsqueda para tener una visión lo más cercana posible a la realidad de Dios.

Una teología sana nunca desprecia a quien no cree de la misma manera. Como señala EGW:
“No se debe mirar con desprecio a nadie. No debe haber farisaísmo, ni justificación propia”.[6]
Conclusión

No se va a acabar la teología chatarra, pero al menos, es necesario estar alertas frente a sus demandas y acciones. Una teología chatarra provoca una ambiente religioso tóxico, crea sentimientos de culpa, está llena de informaciones carentes de fundamento bíblico sano, es extremista, engaña sutilmente al hacerles creer a quienes la sostienen que no hay nada más que indagar, salvo lo que ellos sostienen, crea una falsa sensación de triunfalismo frente a los demás, es descalificadora y presuntuosa, y finalmente, no edifica, sino al contrario, engaña y conduce inevitablemente a la división, la exclusión y la descalificación de quienes no aceptan sus planteamientos.

El Dr. Miguel Ángel Núñez es chileno, pastor adventista, 
Doctor en Teología Sistemática, Licenciado en Filosofía y Educación, y Orientador Familiar. 
Conferenciante internacional y escritor de más de 50 libros.




[1] Elena G. de White, El evangelismo (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1978), 53.
[2] Elena G. de White, Joyas de los testimonios (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2004), 2: 311.
[3] Elena G. de White, El Cristo triunfante (Miami: Asociación Publicadora Interamericana, 1999), 80.
[4] Elena G. de White, Obreros evangélicos (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1997), 167.
[5] Elena G. de White, El conflicto inminente (Mountain View, CA.: Pacific Press, 1969), 78.
[6] Elena G. de White, Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1992), 93.

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