Fanáticos religiosos, legalistas y otras yerbas...


Silvia A. Golubizky 

Todos los hemos visto. A todos nos han asustado, y a la mayoría de nosotros no nos han caído bien.

Son gente en principio, oscura. No parecen encontrar diversión más que en acusar otros y a su lado todo parece ser pecado. Esos son fanáticos religiosos graves.

Pero también están los fanáticos religiosos leves, aquellos que no son tan oscuros. Están más bien en un área gris. Les encanta hablar de la reverencia, de la doctrina, de las reglas de vestir (no estoy diciendo que esté mal, sólo que a esta gente les encanta hablar de eso). Suelen ser un poco amargos de vez en cuando pero suelen comprender también el amor y el perdón de Dios y también hablan de eso.


Luego está la gente que es religiosa pero que pone más acento en la espiritualidad que en las reglas. Les gusta hablar de Jesús, aman a Jesús. Pero hay ciertas pequeñas áreas, algunas cositas, en las que suelen ser bastante irracionales y fanáticos. Acá entramos todos. Inclusive los que nos creemos "liberales", "progresistas", étc.

Ahora bien, alguien en uno de los foros donde participo, esta semana preguntó: ¿Por qué les es más fácil a algunas personas ser legalistas y autoritarios, que ser compasivos, abiertos y tolerantes? ¿Por qué caen tan fáciles en esas cosas?

Es allí donde apelo a mi saber psicológico y he aquí algunas respuestas que estoy ensayando a partir de allí. Espero servir de lupa para que puedan ver más grande muchas cosas que ustedes ya intuyen y cuando las lean dirán ¡es verdad ya lo había notado!

Factores sociales que alientan el fanatismo religioso 

En primer lugar les contaré cuáles son los factores que hacen que en una sociedad, en determinado momento, sirven de caldo de cultivo a los movimientos fanáticos.

Estructuras verticalistas asimétricas en la sociedad: Toda sociedad, tiende a naturalizar cuestiones que son meramente históricas o sociales. Por lo tanto vive con naturalidad algunas cuestiones, sin interrogarse por el origen histórico de esas ideas. Por ejemplo "las mujeres tienen más habilidad para las cosas de la casa" es una naturalización del orden histórico. De la misma manera, hay situaciones que se viven tan cotidianamente que parecen incuestionables. Las sociedades en cuyo seno emergen personas fanáticas, han naturalizado las estructuras verticales, los poderes asimétricos, hacer las cosas "porque así deben ser", sin cuestionarlas ni pedir opinión a nadie. En el libro "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" Max Weber analiza de qué manera la naturalización de estructuras asimétricas del catolicismo tienden a generar en la sociedad una postura más acrítica, más pasiva y una economía de dependencia de tintes feudales. Este tipo de sociedades tienden más a generar personas que sigan líderes absolutos sin cuestionarlos. Aunque la religión de una sociedad NO ES LA ÚNICA VARIABLE para que el fanatismo se genere.

Ansiedad social: Las épocas de crisis económicas o naturales (como huracanes, terremotos, hambrunas, etc.) Son épocas de resurgimiento de fanatismos. De hecho, por ejemplo en la Alemania de los años '30 la inflación fue tan grave que el dinero se pesaba en lugar de contarlo. La gente vendía los muebles para poder comer. Uno podría pensar: "Oigan, ¿cómo es que vuestra sociedad puede dar a luz gente como Lutero y siglos después que la sociedad ya avanzó más gestan a un Hitler?"

Es que la ansiedad busca líderes absolutos a la manera del padre del niño pequeño cuando está en indefensión. Los bebés suelen tener muy poca defensa ante las decisiones de los padres, ya que necesitan de sus cuidados constantes. El bebé no puede opinar demasiado. De alguna manera los pueblos buscan esta misma protección en épocas de grandes crisis.

Pero el tema no se agota aquí, porque no todos los que atraviesan por estas variables se vuelven fanáticos, o seguidores de fanáticos. Veremos ahora las variables de las familias que generan personas con estas características.

Familias que generan fanáticos 

"En esta casa se hace lo que yo digo".

De la misma manera que las sociedades suelen tener sus líderes fanáticos, las familias también. Las familias hacen un doble movimiento. Por un lado reproducen dentro de sí mismas el orden social exterior (introyectan maneras de liderazgo y conducción) y por otro lado colaboran o no, para que este orden caiga o se siga manteniendo.

Estas mismas estructuras asimétricas de decisión, suelen estar en la familia de origen del fanático. Padres autoritarios y generalmente machistas. Padres para los que los sentimientos no valen, que humillan al niño cuando manifiesta debilidad o llora. Padres que entienden muy poco acerca de su propia vulnerabilidad y fragilidad, por lo que no pueden entender la fragilidad del niño. Suelen ser padres explotados que a su vez se someten pasivamente a los sistemas de producción, por lo que estallan cuando llegan a la casa y son irascibles y agresivos. "El patrón explota al obrero, el obrero explota a la mujer, la mujer explota a la hija, y la hija al perro" diría Eduardo Galeano.

Si pudiéramos ver algunas de las escenas de la vida infantil de los fanáticos, muchos o intentarían cambiar de canal o creerían que están viendo películas de terror. Humillación, violencia, castigos físicos, indiferencia afectiva. El abanico de posibilidades es muy amplio...

Por otro lado, al contrario, cuando un niño es escuchado, cuando se le permite la palabra y el "no estar de acuerdo", cuando se lo educa para pensar, este es un niño que adquiere una posición activa de mejoramiento hacia la sociedad.

Recuerdo que uno de nuestros profesores, que había vivido durante la última dictadura militar Argentina, nos contaba como el discurso militar intentó psicologizar los reclamos sociales de algunos estudiantes y les pedían a los psicólogos que dijeran que gracias a su conflictiva edípica (por cuestiones no resueltas con sus padres), estas personas estaban enojadas con el sistema. Contrariamente, los psicólogos corroboraban que los padres en muchos casos, apoyaban las luchas de sus hijos y su autonomía. Tal es así que las madres de muchos de ellos salieron a reclamar ellas mismas enfrentando a autoridades civiles y religiosas, por la desaparición de sus hijos.

Pero más allá de la familia que le haya tocado, el fanático, debe reunir ciertas características estructurales de personalidad para llegar a serlo. Inclusive dentro de “las mejores familias”, con padres comprensivos, amorosos, aunque falibles por cierto, pueden surgir personas fanáticas. No hay que apresurar juicios sobre las familias, que también han tenido que soportarlos y sufrir por ellos. Hay ciertas estructuras de personalidad, que suelen ser más propensas que otras a volverse fanáticas.

Las estructuras de personalidad del fanático 

Generalmente se relacionan los casos de neurosis obsesiva con el fanatismo. Los clásicos fariseos, esos amantes de las normas, la escrupulosidad, las formas, la limpieza; generalmente esconden detrás de éstas fachadas de pulcritud, serios conflictos. Muy generalmente asociados a una sexualidad mal elaborada en la que aún no logran superar sus conflictos con sus padres.

Recuerden todos los casos en los que grandes líderes espirituales de tintes fanáticos, han caído en adulterio. El obsesivo es una persona a la que le cuesta entrar en contacto con sus sentimientos tiernos, su vulnerabilidad y su conflicto. Por lo tanto intenta construir una vida lo más calculada y predecible posible para que no le sobrevenga ningún conflicto y lo desestructure. Por lo tanto suelen elegir parejas "convenientes" más que parejas amadas. Su idea sobre el amor es, en sí, bastante utilitaria, y en el caso de los varones, machista y misógina.

Es por esto que intentan constantemente acallar sus ansias de afectividad genuina con trabajo compulsivo y apegándose a estructuras lo más rígidas posibles en donde, calculan, su afectividad no los atacará. De esta manera hablar del amor de Dios, es demasiado blando para ellos, según dicen. Pero en realidad son personas tan bloqueadas emocionalmente que les cuesta entender el afecto tierno y todo amor lo ven a través de la sospecha de la sexualidad prohibida y oscura o del usufructo comercial.

Otra estructura bastante frecuente en algunos fanáticos es la psicosis paranoide. Estos son los que siempre están hablando de persecuciones religiosas, de complot dentro y fuera de la iglesia. De que las otras iglesias los quieren perseguir, etc. Su vida gira en torno a lo que hagan o dejen de hacer el Papa, el estado de Israel o quien fuere. Tienen delirios místicos mesiánicos muchas veces y fundan sectas o grupos que los siguen. Por otro lado tienen la vivencia conocida como "fin del mundo" que es una proyección de la propia desestructuración de la personalidad de la que se sienten amenazados. Por eso es frecuente verlos poniendo fechas para grandes sucesos mundiales o el juicio final o el Armagedón.

A manera de conclusión 

Creo que las comunidades religiosas siempre deberán lidiar siempre con el fanatismo, por lo que también creo que deben existir personas bien formadas para poder ayudarlos y al mismo tiempo ponerles límites para que causen el menor daño posible. En un mundo donde cada vez es más natural no pensar y seguir la corriente emocional sin reflexión, el mundo se va volviendo más susceptible.

Creo que hay que tratarlos con amor, lo que incluye sin dudas ponerles límites. El límite es una manera más de mostrar amor, y estas personas, en su mayoría, han recibido muy poco afecto a lo largo de su vida. Y el que recibieron lo recibieron muy mal. Querámoslos.

Intentemos estar allí para cuando caigan en desgracia. Nadie puede transcurrir por la vida impunemente haciéndose daño y lastimando a otros. Son bombas de tiempo. No nos alegremos cuando lo hagan. Estimulemos la búsqueda de ayuda y la contención.

Silvia A. Golubizky es psicóloga y vive en Argentina

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