Aplauso y adoración

Daniel Alberto Mora

¿Es el aplauso una abominación en la adoración?


Diferentes predicadores han señalado que el uso del aplauso en la adoración no tiene sustento en la Biblia. Otros solo dan un matiz oscuro, creando un plano para hacer ver que usar esta forma en la adoración es una apostasía. Siendo para algunos una alteración de la liturgia en el Antiguo Testamento y por ende ausente en el Nuevo Testamento.

El centro del problema es entonces la forma, no el principio de adoración. Esto representa un desafío para quienes condenan el uso del aplauso en la adoración por diferentes razones: (1) Debe existir una sólida base bíblica que prohíba o demuestre que el uso de esta forma era vista en la Biblia, como un sincretismo con el mundo secular. Si esto no es así, entonces se estaría enfrentado un prejuicio en vez de una enseñanza bíblica. (2) Las “formas” serian estáticas y no dinámicas, lo cual se usa mucho en el contexto de la liturgia del Santuario, y como tal, debe reflejarse en el NT sin modificación.

¿Demuestra la Biblia que el aplauso es una expresión negativa en la adoración? ¿Son estáticas las formas que se emplean para la adoración? ¿Cuál eran los objetivos reales de la adoración?
Para responder estas preguntas, se hará un análisis de los diferentes textos bíblicos que hablan sobre el aplauso.


El aplauso en la Biblia 

Existen cuatro expresiones hebreas en el AT que están asociadas con la acción de sacudir, golpear, batir, tocar: תקע (tq’),[1] נכה (nqh),[2] מחא (macha)[3] y ספק (spq).[4] Que se combinan con el sustantivo כּף (kaf). Sin embargo, en el NT no se encuentra una referencia positiva o negativa sobre el aplauso. En la versión de los LXX se usa la expresión griega κροτήσατε χεῖρας (Sal 46:2 BGT), de “kroteo” que significa golpear, y “cheir” es mano. La traducción seria “golpear las manos una con la otra”, o aplaudir. No se encuentra un texto del NT que use la palabra κροτήσατε, en el sentido de aplauso.

El sustantivo femenino singular כּף (kaf) que aparece más de 38 veces en el AT, es la palma abierta de la mano,[5] una superficie hundida como la cuchara.[6] También es la mano completa[7], entre otras expresiones literales y simbólicas.[8] Por lo tanto, este sustantivo que se une a las cuatro expresiones hebreas, será fundamental para este estudio, que usara unos 11 pasajes bíblicos.[9] Como es de esperar, el aplauso es usado en diferentes situaciones, como una demostración de alegría, inconformidad, malicia, burla y en un contexto de adoración.

1. Como manifestación de alegría 

Dos pasajes están relacionados con el uso del aplauso como expresión de felicidad. El primero es 2 Reyes 11:12, el capítulo registra la coronación del niño Joas, único descendiente vivo de la dinastía davídica. Atalía, abuela del niño príncipe, había usurpado el trono, matando a toda la descendencia real (2 Re 11:1 RV60). Entonces Joiada sacó al hijo del rey, “le puso la corona y le entregó una copia del pacto. Luego lo ungieron, y todos aplaudieron, gritando: ‘¡Viva el rey!’” (2 11:12 NVI). En este pasaje se usa el verbo נכה (nqh) y el sustantivo כּף (kaf). Fue un aplauso literal de júbilo, el cual estaba dirigido a la acción heroica, la restitución de la monarquía y el juramento del rey. Aquí, el pueblo estaba dentro del Templo cuando aplaudieron. El capítulo relata que Atalía se enfureció al punto de gritar la “traición” (2 Re 11:14). Pero, el sacerdote Joiada mando a sacarla para que le dieran muerte: “Sacadla fuera del recinto del templo, y al que la siguiere, matadlo a espada. (Porque el sacerdote dijo que no la matasen en el templo de Jehová)” (2 Re 11:15 R60).

El otro texto, se encuentra en Salmos 98:8. Un canto que expresa la felicidad por la justicia de Dios (Sal 98:1). Su contenido es simbólico, como poesía trata de mostrar el sentimiento aun de las cosas inanimadas, como los montes y los árboles: “¡Batan palmas los ríos, y canten jubilosos todos los montes!” (Sal 98:8 NVI). ¿Por qué aplauden? Es un producto de su felicidad por el justo juicio de Dios sobre la tierra y sus moradores (Sal 98:9). Es interesante, que el aplauso este asociado en este pasaje con el canto de júbilo, que se unen para reconocer el poder de Dios. Por lo tanto en este texto, son elementos para la adoración. Engloban la totalidad de la creación, que se unirán en ese tiempo futuro para celebrar la liberación.

Isaías 55:12, hay un regocijo por la liberación de Israel que estaba cautiva en Babilonia. Siendo ahora redimidos por Dios, y volviendo a ser su pueblo. Este acontecimiento será de felicidad: “Ustedes saldrán con alegría y serán guiados en*paz. A su paso, las montañas y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo y aplaudirán todos los árboles del bosque.” (Isa 55:12 NVI). מחא (macha), que es el verbo que se emplea en este texto, denota exaltación, por esto aplauden y dan gritos de felicidad.

2. Como burla y sarcasmo 

En Lamentaciones 2:15, el profeta Jeremías quien escribe la desgracia que vino sobre Israel, cuando cayó en manos de los asirios, señala que su destrucción fue permitida por Dios (Lam 2:1-2). Así, llevados cautivos y siendo dispersados, serian humillados: “Cuantos pasan por el camino aplauden burlones al verte…” (Lam 2:15a NVI). Se usa el verbo ספק (spq) para denotar un regocijo sobre la desgracia de Israel: “Ante ti, bella Jerusalén, hacen muecas, y entre silbidos preguntan: ‘¿Es ésta la ciudad de belleza perfecta? ¿Es ésta la alegría de toda la tierra?’.” (Lam 2:15b NVI).

El aplauso también se usó para manifestar sarcasmo. En Números 24:10, se registra la reacción del monarca moabita Balac (Nm 22:4), quien había pedido a Balaam que maldijera al pueblo de Israel. Pero la intervención de Dios, hizo que el profeta terminara pronunciando bendiciones. “Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces.” (Num 24:10 R60). Aquí se usa el mismo verbo ספק (spq), el cual demuestra un sentimiento de disgusto, razón por la que solo bate sus manos, en un sentido de sarcasmo.

Job reflexionando sobre su sufrimiento, a causa de todo lo que había perdido, describe el castigo sobre los malos: “Agita las manos y aplaude burlón; entre silbidos, los arranca de su lugar.” (Job 27:23 NVI). Se emplea el mismo verbo anterior. En Job 34:37, Eliú justifica a Dios, y condena a su parecer la actitud incorrecta de Job, diciendo: “Porque a su pecado añadió rebeldía; Bate palmas contra nosotros, Y contra Dios multiplica sus palabras.” (Job 34:37 R60). La NVI traduce el verbo ספק (spq): “…en nuestra propia cara se ha burlado de nosotros…” (Job 34:37 NVI).

Por último, en Nahum 3:19, el profeta habla sobre la destrucción de Nínive: “No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?” (Nah 3:19 R60). El verbo תקע (tq’), denota un sonido fuerte, que comprime la inmensa alegría de los que sufrieron por causa del imperio Asirio. La NVI lo traduce: “Todos los que sepan lo que te ha pasado, celebrarán tu desgracia” (Nah 3:19 NVI). Así, también hicieron los amonitas cuando vieron el sufrimiento de Israel (Eze 25:6), por lo cual Dios los les hará juicio y los destruirá (Eze 25:7).

3. Como disgustó o indignación 

En Ezequiel 22:13, el Señor se indigna con la actitud y los pecados de Jerusalén: “Pero yo voy a batir palmas en contra de las ganancias injustas que has acumulado, y en contra de la sangre que se ha derramado en tus calles” (Eze 22:13 NVI). Aparece el verbo נכה (nqh), relacionado con el castigo que vendrá como consecuencia de la perversidad del pueblo de Israel.

4. Como parte de una adoración 

Aparte de Salmos 98:8, hay una referencia del aplauso en un sentido religioso. En Salmos 47:1, el salmista invita a todos los moradores para que adoren a Dios: “Aplaudan, pueblos todos; aclamen a Dios con gritos de alegría.” (Sal 47:1 NVI). Esto es con el objetivo de reconocer la supremacía del Señor: “¡Cuán imponente es el SEÑOR Altísimo, el gran rey de toda la tierra!” (Sal 47:2 NVI). Estos aplausos están unidos con las voces de alegría, dando tributo a Dios.

La liturgia y el aplauso en la adoración

La forma como adoramos debe seguir ciertos parámetros intrínseco en las enseñanzas bíblicas. Es común que la forma pueda cambiar, y ha cambiado tanto en la Iglesia primitiva, así como la liturgia que los adventistas tienen. Pero, la adoración no cambia, ya que Dios es su centro.

Uno de estos principios es el orden. En 1 Corintios 14:40, Pablo exhortó a los creyentes para que hicieran todo con orden y decencia. Lo hizo en un contexto donde la adoración se había visto trastornada por el mal uso de los dones, específicamente el don de lenguas (véase 1 Co 14). Pablo no indico que lenguas hablar o cuales no, tampoco que interpretes usar, y como debían turnarse. Estas formas pueden cambiar, pero la preocupación de Pablo era el orden que debe haber.

Sin embargo, uno de los errores comunes que emplean los críticos, aun contra los instrumentos de percusión, es hacer inferencias del silencio. Por ejemplo, citar el hecho de que en Apocalipsis 4 o 5, haya ausencia de aplauso, no es una razón para excluirlo.[10] El énfasis de estos textos es mostrar el centro de la adoración y dar parámetros como el orden y la armonía. Usar una inferencia sobre lo que el texto no dice es toxico, puede llevar inclusive a preguntarnos ¿debe eliminarse los instrumentos como el piano, porque en el cielo los ángeles no tocan ese instrumento?

En este punto lo que debe preguntarse es ¿a quién es dirigido el aplauso? Los textos bíblicos donde aparece en un contexto de adoración, develan que el objeto quien recibe este reconocimiento es Dios.
El cual debe hacerse con orden y decencia.

Así, en nuestra propia liturgia, hemos incorporado formas para la realización de los cultos, aun el orden a seguir en plataforma, aunque estos no aparezcan en el Templo del AT o en Apocalipsis.

Conclusión 


En respuesta a las preguntas planteadas en el inicio, se encuentra que el aplauso no es identificado por ningún texto bíblico como una expresión negativa en la adoración. Al contrario, es ubicado como una muestra de felicidad y reconocimiento a Dios, quien es el centro de toda alabanza y adoración.

Puede ser incorporado como una forma, que debe tener presente el orden y la propiedad.
También, el aplauso aparece en otros contextos positivos y negativos. En el aspecto negativo, el aplauso no era el problema, sino la intención de la persona. Esto devela que el aplauso en sí mismo no afecta, lo que afecta es el propósito o el objetivo con que la persona lo hace.

Debe recalcarse, además, que no existe ninguna referencia en el NT del aplauso, por lo cual es imposible hacer una correlación con el AT. Las personas que señalen que el aplauso es una abominación, en una liturgia dedicada a un momento de adoración, lo hacen en base al prejuicio, carente de un sustento bíblico.

Autor: Daniel Alberto Mora al escribir este artículo era alumno de teología de la Universidad Adventista de Venezuela


Referencias

[1] Gen 31:25; Exo 10:19; Num 10:3, 10; Jos 6:4, 8f, 13, 16, 20; Juec 3:21, 27; 4:21; 6:34; 7:18, 22; 16:14; 1 Sam 13:3; 31:10; 2 Sam 2:28; 18:14, 16; 20:1, 22; 1 Re 1:34, 39; 2 Re 9:13; 11:14; 1 Cro 10:10; 2 Cro 23:13; Neh 4:12; Job 17:3; Sal 47:2; 81:4; 150:3; Prov 6:1; 17:18; 22:26; Isa 18:3; 22:23, 25; 27:13; Jer 4:5; 6:1, 3; 51:27; Eze 7:14; 33:3, 6; Osea 5:8; Joel 2:1, 15; Amos 3:6; Nah 3:19; Zac 9:14.

[2] Gen 4:15; 8:21; 19:11; 37:21; Exo 2:11; 3:20; 16; 9:15; Lev 24:17f, 21; 26:24; Num 3:13; 8:17; 11:33; 20:11; 32; 35:11, 15ff, 21, 24, 30; Dt 1:4; 2:33; 3:3; 13:16; 27:24f; 29:6; Jos 7:3, 5; 8:21f, 24; 20:3, 5, 9; Juc 1:4f, 8, 10, 12, 17; 21:10; 1 Sam 2:14; 4:2, 8, 13; 31:2; 2 Sam 1:1, 15; 2, 12, 16ff, 21; 24:10, 17; 1 Re 11:15; 14:15; 2 Re 2:8, 14; 21:24; 25:21, 25; 1 Cro 1:46; 13:10; 2 Cro 13:17; 18:23, 33; Neh 13:25; Est 9:5; Job 1:15, 17; 2:7; Sal 3:8; 60:2; 121:6; 136:10, 17; Prov 17:10, 26; 23:13f, 35; Cant 5:7; Isa 5:25; 57:17; Jer 20:2, 4; 30:14; Eze 22:13; 32:15; Dan 8:7; Ose 6:1; Amos 3:15; 6:11; Jon.4:7f; Miq 4:14; 6:13; Hag 2:17; Zac 9:4; 10:11; Mal 3:24.

[3] Sal 98:8; Isa 55:12; Eze 25:6

[4] Num 24:10; Job 34:26, 37; 36:18; Jer 31:19; 48:26; Lam 2:15; Eze 21:17.

[5] Lev 14:15; Ex 9:29; 1 Re 17:12.

[6] Nm 7:38.

[7] Dt 25:12; Job 13:21.

[8] Pro 6:3.

[9] Nm 24:10; 2 Re 11:12; Job 27; 23; 34:37; Sal 47:1; 98:8; Isa 55:12; Lam 2:15; Ez 21: 14, 17; 22:13; 25:6-7; Nah 3:19. [10] Elena White hace una mención del uso del aplauso en el cielo: Todo el cielo presenció, absorto y maravillado, la intachable obediencia de Abraham. Todo el cielo aplaudió su fidelidad. Se demostró que las acusaciones de Satanás eran falsas. Dios declaró a su siervo: “Ya sé que temes a Dios [a pesar de las denuncias de Satanás], por cuanto no me has rehusado a tu hijo, tu único”. El pacto de Dios, confirmado a Abraham mediante un juramento ante los seres de los otros mundos, atestiguó que la obediencia será premiada. Elena White, Patriarcas y profetas, 133.

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